miércoles, 18 de septiembre de 2013

El Zócalo, las calles, los maestros y los “terceros”

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ
 
Yo soy uno de los millones de “terceros”
afectados por el Gobierno Federal.
 
Al plantarse en el Zócalo y al manifestarse en las calles, los maestros afectan a “terceros”, dicen Peña Nieto, el gobierno priista neoliberal, el (Partido (de) Acción Nacional (PAN), los monopolios televisivos Televisa y TV Azteca, sus voceros y los “intelectuales” que les sirven.
Sin embargo, cuando el Gobierno Federal o el de la ciudad de México organizan una “Feria del Libro”, una venta de artesanías, una exposición cultural o cualquier otro evento, ya sea en el Zócalo, en Paseo de la Reforma o en cualquier otra plaza o calle de la ciudad, ¿no afectan a “terceros”?
Cuando la cúpula de la iglesia Católica lleva a cabo peregrinaciones o somos visitados por el más alto dignatario de El Vaticano, que recorre en una gran caravana de vehículos la ciudad, ¿no se afecta a “terceros”?
Cuando se realizan los paseos en bicicleta o los aficionados al fútbol festejan el triunfo de su equipo o de la Selección Mexicana en el Ángel de la Independencia o en cualquier otra plaza o calle, ¿no se afecta a “terceros”?
Cuando algún monopolio televisivo o comercial realiza por las principales calles de la ciudad sus “paseos promocionales” o desfiles con personajes famosos en días especiales, ¿no afectan a “terceros”.
Cuando los comerciantes formales o informales sacan sus artículos o ponen sillas y mesas en las banquetas y calles, para sus clientes, ¿no afectan a “terceros”?
¿Cuándo una escuela realiza en la calle algún festejo a sus alumnos, ¿no afecta a “terceros”? ¿Cuándo algún padre de familia “tira la casa por la ventana”, cierra la calle donde vive y hace alguna fiesta a su esposa, para alguno de sus hijos o por su aniversario de bodas, ¿no afecta a “terceros”?
Se benefician algunos o muchos, es cierto, quienes, por ejemplo, pueden comprar un libro, una artesanía, una comida de otro país, o quienes son católicos, o quienes disfrutan de andar en bicicleta o quienes les gusta el fútbol o ver a personajes famosos para fotografiarlos o pedirles su autógrafo, pero se afecta a “terceros” sin duda alguna: a comerciantes, a peatones, a los automovilistas o a quienes no están interesados en esas cosas o simplemente no pueden adquirirlas porque pertenecen a esos 80 millones de mexicanos pobres que existen en el país, quienes ni siquiera pueden trasladarse en “micro” a disfrutar de algún espectáculo recreativo o cultural porque no tienen para el pasaje para los más de cuatro miembros de la familia.
 
Los “terceros” tolerantes
 
Pero esos “terceros” afectados no vamos a quemar los libros o las artesanías, a ofender a los católicos, no atropellamos a los ciclistas, no vamos a golpear a los aficionados al fútbol, a patear las sillas y mesas que invaden las banquetas y calles, o a entorpecer los desfiles de los monopolios televisivos o comerciales: los aceptamos y toleramos simplemente porque somos personas civilizadas, porque estamos conscientes de la difícil situación económica por la que los mexicanos atravesamos y porque todos tenemos el derecho que nos brinda la Constitución a expresarnos libre y pacíficamente, y a ganarnos el pan de cada día, para nosotros y nuestras familias.
 
El Gobierno Federal, intolerante, represor y principal “afectador de terceros”
 
Pero existe un ente siniestro que es intolerante y que reprime violentamente a quienes señala como culpables de afectar a “terceros”, de no respetar los derechos de los demás y hasta de violar la Constitución de la República: este personaje oscuro es Enrique Peña Nieto y el gobierno neoliberal que encabeza.
Además, acusa a otros sin tener calidad moral para hacerlo, y de los delitos que él sí comete, a la vista de todos y en la más completa impunidad.
El gobierno de Peña Nieto y sus antecesores, desde 1982, con Miguel de la Madrid Hurtado, debido a sus políticas neoliberales han afectado a cerca de 80 millones de “terceros”, es decir, a cerca de 80 millones de mexicanos que viven hoy en la pobreza o en la miseria.
A esos millones de mexicanos, los gobiernos neoliberales los han afectado negándoles, desde hace más de 30 años, sus derechos constitucionales a organizarse y a manifestarse pacíficamente, a la huelga, a la alimentación, a una vivienda digna, a una educación de calidad y apegada al espíritu del artículo 3º constitucional, a un empleo, a un salario o ingreso suficiente y remunerativo, a la recreación, a la cultura, al deporte, a la tranquilidad, a la seguridad pública y hasta a recibir ayuda suficiente en caso de desastres naturales.
Es decir, los gobiernos neoliberales han violado los derechos constitucionales de más de 80 millones de mexicanos durante 30 largos años, y además han sido intolerantes, represores y han pisoteado el espíritu mismo de la Constitución con las contrarreformas que han impuesto, y que tienen a todos los mexicanos y al país en una situación deplorable.
Así, los únicos tolerantes y dispuestos al diálogo, y a una lucha civilizada y pacífica en toda esta situación, hemos sido los mexicanos pobres, la clase trabajadora, las organizaciones que la representan, los sindicatos democráticos, y los intelectuales y mexicanos progresistas, ¡no el Gobierno Federal!   
 
La represión contra los maestros y la posición vergonzosa de los líderes del PRD
 
Peña Nieto, el Gobierno Federal, los monopolios televisivos y sus voceros pagados, además de “Los Chuchos”, los líderes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), aseguran, hasta en comunicados oficiales, que no hubo represión en el desalojo de los maestros del Zócalo, que hubo “diálogo civilizado” entre gobierno y la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), que no hubo necesidad de “actos de fuerza institucional”, que el retiro de los maestros fue “pacífico” y que vivimos en una “sociedad democrática”.
 
El diálogo civilizado
 
En primer lugar, el diálogo civilizado y la prudencia sólo los practicaron los maestros, pues Peña Nieto ha puesto oídos sordos a sus más importantes y justas demandas.
El “diálogo civilizado” de los gobiernos Federal y del Distrito Federal consistió en mandar contra los maestros a cientos de policías de ambos niveles, equipados con toletes, escudos y gases lacrimógenos, junto con vehículos pesados, entre ellos tanquetas que arrojan agua a presión.
 
La represión y los “actos de fuerza institucional”
 
¿Qué no hubo represión? ¿No fueron parte de la represión el ultimátum lanzado por el Gobierno Federal en contra de los maestros para obligarlos a desalojar el Zócalo, así como el avance de cientos de policías en contra de los maestros y ciudadanos que aún se encontraban en el lugar, y las agresiones contra ellos?
¿No fue un acto claro de represión el que los policías federales, en un plan bien fraguado, aislaran y detuvieran por casi dos horas a todos los líderes de la CNTE y a ciudadanos que estaban ahí en su apoyo, golpeándolos con sus toletes, amenazándolos e insultándolos?
Además, ahora resulta que ya es un delito que los ciudadanos, el pueblo, acuda en apoyo de los maestros, puesto que además de calificarlos como “ajenos al movimiento”, fueron blanco principal y “justificado” de las agresiones de la Policía Federal y del Distrito Federal.
De los encapuchados que agreden a la policía, ni hablar, son provocadores pagados por el mismo Gobierno para tratar de desacreditar al movimiento magisterial y provocar aún más represión, a los que se les suman algunos despistados, ignorantes y delincuentes comunes.
 
El retiro “pacífico” de los maestros
 
¿El retiro de los maestros fue pacífico después de todo lo ya explicado y descrito? ¿Piensa el Gobierno Federal y sus secuaces que no vimos el enorme cerco policíaco alrededor del Zócalo y el avance organizado de la policía contra los maestros? ¿Qué no vimos los gases lacrimógenos? ¿Qué no fuimos testigos de los golpes, toletazos e insultos en contra de líderes, maestros y ciudadanos comunes? ¿Qué no vimos los chorros de agua a presión dirigidos contra la gente? ¿Qué no escuchamos y observamos los helicópteros de la policía volando muy cerca de los edificios? Lo único que no vimos fue a los francotiradores, pero seguramente los había, agazapados como ellos saben hacerlo y listos para entrar en acción.
 
La “sociedad democrática” en la que vivimos
 
¿En una sociedad democrática se reprime de esta manera a miles de personas? Porque esto ocurrió también en muchos otros estados de la República, no sólo en la ciudad de México.
¿Quiénes y qué partidos representan a la clase trabajadora mexicana en los poderes Legislativo y Judicial en esta “sociedad democrática” en la que vivimos? Nadie, ninguno, si acaso dentro del Poder Legislativo existen algunos elementos progresistas, que hacen un respetable esfuerzo, pero nada más.
 
¿Qué es lo que quieren los maestros?
 
Los maestros que se han manifestado en las calles, tanto de la CNTE como del SNTE, piden al Gobierno Federal la derogación de la reforma educativa y de sus leyes secundarias; no al cambio del régimen laboral del magisterio y respeto a los derechos plasmados en el Apartado B del Artículo 123 Constitucional, como la estabilidad laboral, plaza base, inamovilidad, salario remunerativo, etcétera, y su rechazo al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).
Proponen una educación con las características que señala el texto original del artículo 3º constitucional: pública, laica, gratuita, obligatoria, integral y científica; la asignación del 12% del PIB a la educación y un debate nacional sobre la situación de la educación pública y las medidas para fortalecerla y mejorarla.
Aseguran que la reforma educativa propuesta por Peña Nieto y aprobada por el Poder Legislativo Federal es para privatizar; que se está imponiendo de manera violenta, y conculca o elimina los derechos del magisterio, y que la educación es una conquista de la Revolución Mexicana que ellos van a defender.
 
¿Qué pasará si dicha contrarreforma educativa se aplica?
 
Si dicha contrarreforma educativa se aplica tendrá, entre otras, tres consecuencias: no se mejorará la calidad en la educación, al contrario, bajará dramáticamente, porque para elevar la calidad de la educación es necesario incrementar por lo menos al 8 por ciento del PIB la inversión en ella y que se inspire plenamente en lo que señala el artículo 3º constitucional: que sea pública, gratuita, laica y ajena a cualquier doctrina religiosa, inspirada en los avances científicos y que contribuya a elevar de manera constante el nivel de vida del pueblo.
Además, el Gobierno Federal ya no tendrá la obligación legal de dar mantenimiento y equipar a los planteles escolares, y ésta responsabilidad quedará en manos de los ya de por sí empobrecidos padres de familia, maestros y directores de escuela, lo que definitivamente se reflejará en un descenso mayor del nivel de vida del pueblo mexicano y en un incremento de la deserción escolar.
Por último, todos los maestros, no sólo los de la CNTE, verán afectados sus derechos laborales, principalmente en cuanto a la seguridad en sus empleos se refiere, ya que quedará a criterio del Gobierno Federal el que un profesor permanezca en su trabajo con el pretexto de una supuesta “evaluación”, que servirá además a las autoridades para presionar, maniatar y manipular a su favor a los educadores y a sus sindicatos bajo la amenaza real de ser despedidos de sus puestos de trabajo.
 
Millones de “terceros” afectados
 
Entonces, ¿quién es el que realmente afecta a “terceros”? ¿La CNTE, los aficionados al fútbol o a la bicicleta, los pequeños comerciantes, los artesanos, los vendedores informales, los 80 millones de mexicanos pobres?
¡El Gobierno Federal no es el dueño del Zócalo, de las plazas de la República ni de las calles! ¿Ahora resulta que hasta eso le quieren quitar al pueblo de México: sus calles, sus plazas y su derecho a manifestarse pacíficamente?
Si se aplica la contrarreforma educativa se afectará no sólo a la presente generación de mexicanos, sino a las futuras generaciones, es decir, a millones y millones de “terceros”, muchos de los cuales aún no han nacido.
Esa es la lucha de los maestros y a esa lucha, porque es justa y es noble, debemos unirnos todos los mexicanos que verdaderamente amamos a nuestro país.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com