viernes, 8 de junio de 2018

LLAMAMIENTO DEL PPS AL PUEBLO DE MÉXICO, PARA VOTAR POR EL LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.


Desde su nacimiento en 1948, nuestro Partido, el Popular Socialista (PPS), ha luchado por los tres grandes objetivos que se ha propuesto el pueblo de México, desde la lucha por su Independencia respecto a España, pasando por la lucha de Reforma y hasta la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y que son: la independencia económica y política de la nación, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo.
                Por ello en 1982, ya desde los primeros meses del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, advertimos de su traición a lo alcanzado hasta ese momento por el pueblo mexicano y en 1988 denunciamos el auténtico “golpe de Estado incruento” que los neoliberales encabezados por Carlos Salinas de Gortari, a través del fraude electoral, asestaron en contra de los principios de la Revolución Mexicana y contra la Constitución de la República.
                A partir de esa época, hace ya más de 35 años, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido (de) Acción Nacional, alternándose en el poder y formando, en la práctica, un gobierno de coalición neoliberal, fueron destruyendo y desmantelando las instituciones y logros revolucionarios formadas y obtenidos por el pueblo a base de la sangre y el sacrificio de millones de mexicanos que siguieron a Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Villa, los Flores Magón, Lázaro Cárdenas y Lombardo Toledano.
                Así, PAN y PRI, durante todos estos años, modificaron leyes y artículos constitucionales que le daban dignidad e identidad a la nación, así como las bases para su desarrollo económico y político independiente, como el 3º, 27, 123 y 130, entre otros, y privatizaron cientos de empresas del Estado, incluidas las de la electricidad y el petróleo, para entregárselas a las transnacionales, y ellos mismos, priístas y panistas, quedándose con una tajada.
                Priístas y panistas han privatizado inclusive el ejido, la minería, las tierras, las playas y hasta el agua, y de manera por demás cínica y criminal pretenden hacer lo mismo con la seguridad social y las instituciones de Salud del Estado, como el IMSS y el ISSSTE, y con la Educción Pública.
                Con la aplicación de estas medidas antinacionales y antipopulares de corte neoliberal, panistas y priístas, junto con sus testaferros perredistas, “ecologistas”, “panalistas”, etcétera, han sumido al país en una verdadera crisis, que por todos los medios intentan ocultar y negar, pero que es real, y estos son los hechos: la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas mexicanas, el enorme y creciente endeudamiento público y privado, la insignificante producción auténticamente nacional, el prácticamente nulo crecimiento económico, la devaluación permanente del peso frente al dólar, la creciente inflación, la pérdida del poder adquisitivo del salario, el creciente desempleo y subempleo, la pobreza de 80 millones de mexicanos, los miles de ejecutados y desaparecidos a manos del gobierno y del crimen organizado, la creciente ola de asesinatos, secuestros, robos y asaltos, una escandalosa corrupción, etcétera.
                Meade y Anaya, candidatos del PRI y del PAN respectivamente, integrantes del mismo clan neoliberal, representan la continuidad y profundización de esta crisis en la que los mexicanos seguiríamos perdiendo nuestros bienes, nuestras propiedades, nuestro bienestar y nuestros derechos, nuestra patria se sumirá cada vez en el subdesarrollo y la dependencia económica y política, y sus recursos naturales seguirían siendo saqueados hasta convertir a nuestro México en un desierto, en un territorio seco y contaminado.
                Anaya y Meade representan el pasado, ese, el de la Colonia y del porfiriato, en el que solo un minúsculo grupo de enriquecidos gozaba de todos los derechos y la inmensa mayoría del pueblo de ninguno; sólo el de morirse de hambre o de enfermedades en medio de un atroz sufrimiento.
                Por ello nuestro Partido, el PPS, llama al pueblo mexicano a votar por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, porque debido a su origen popular, honradez, firmeza en principios y Proyecto de Nación, y su voluntad de hacerlo realidad, se ha convertido en el candidato de las fuerzas progresistas, democráticas y patrióticas, porque representa el futuro, ese que se iba consolidando en el país bajo los preceptos constitucionales avanzados y los principios de la Revolución Mexicana, futuro que los neoliberales le arrebataron al pueblo mexicano para conducirlo a etapas oscuras y superadas desde hace ya varios siglos.
                El PPS está seguro y convencido de que con la aplicación del Proyecto de Nación de López Obrador, el país comenzará a salir de la crisis en la que lo sumieron los gobiernos neoliberales y el pueblo mexicano tendrá la posibilidad de ir recuperando sus bienes arrebatados por la misma, sus empleos bien remunerados, su salud, su vivienda digna y su bienestar en general, así como su capacidad real de poder influir en la vida política del país y en el rumbo de la nación.
              Ejerzamos pues nuestro derecho al voto libre y secreto, plasmado en nuestra Constitución, sin hacer caso a quienes hoy tienen el poder económico, e ilegal e ilegítimamente sustentan el poder político en México.
Atentamente.
PARTIDO POPULAR SOCIALISTA
¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA MÉXICO!
Manuel Fernández Flores.
Secretario General.
Luis Alfonso Jiménez Osuna.
Secretario de Organización.

                                                                                                              Cd. de México, 02 de junio de 2018.

viernes, 6 de octubre de 2017


Manifiesto al Pueblo de México.

Como parte del pueblo de México y de su clase trabajadora, la militancia del Partido Popular Socialista (PPS) participa de la pena que embarga a todos los mexicanos por aquellos miles que resultaron afectados por los recientes sismos ocurridos el 7 y 19 de septiembre, deseándoles sinceramente una pronta recuperación a quienes desgraciadamente hayan perdido a seres queridos, familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo o de escuela. Sabemos que la muerte de niños es particularmente dolorosa y lamentable.
Asimismo, expresamos nuestra enorme admiración por la solidaridad, generosidad y organización demostrada por el pueblo mexicano, especialmente por los más humildes, por los jóvenes, y por los pequeños y medianos empresarios y comerciantes mexicanos, que en un gesto superior de humanismo se desprendieron de lo poco que poseen, y brindaron su tiempo y su esfuerzo para apoyar a nuestros hermanos en desgracia.
Sabemos que las catástrofes naturales son inevitables, y con ello las pérdidas materiales y de vidas humanas, sin embargo, cuando el hombre, una comunidad, un país y un pueblo, unidos con un gobierno que responde a sus intereses, están preparados para enfrentarlas, los daños son significativamente menores, las pérdidas menos dolorosas, la recuperación más pronta.
Tal no es el caso de México. Tenemos un gobierno que no responde a los intereses del pueblo ni de la nación. Por ello lo grave de los efectos. Por ello la falta de capacidad para enfrentar los desastres. Por ello la carencia de recursos para hacerlo. Por ello lo lento de la recuperación. Por ello muchos nunca se recuperan y son olvidados cuando el tiempo pasa, cuando la “emergencia” pasa. Los damnificados por la política económica neoliberal que lleva ya 35 años, ahora lo son doble o triplemente, al ser golpeados por terremotos y huracanes.
Es indignante, verdaderamente, que ahora, quienes vendieron o regalaron los recursos naturales de México y nuestras empresas a los monopolios extranjeros, quienes han hecho recortes presupuestales a la salud, educación, vivienda, ciencia y tecnología, etcétera, quienes se han enriquecido con la política económica neoliberal, la élite económica y política, apelen a la solidaridad y generosidad de los mexicanos, 80 millones de los cuales vivimos en la pobreza, porque “no hay recursos para enfrentar tan enorme emergencia”, porque “nadie está preparado para un desastre de estas dimensiones”, y cínicamente anuncien “donaciones millonarias”, que ni son donaciones, ni millonarias, ni salen de sus bolsillos, sino del pueblo, de la fortuna que han amasado vendiendo a la patria.
Millones y millones de dólares se pagan anualmente por concepto de intereses de la deuda externa, para cubrir la corrupción de los banqueros con el IPAB-Fobaproa, para rescatar las carreteras que fueron concesionadas a corruptos y ambiciosos particulares de la llamada iniciativa privada, así como a los dueños de ingenios azucareros, etcétera. Millones y millones de dólares estamos dejando de recibir porque el PRI, PAN y demás rémoras neoliberales vendieron nuestro petróleo a las multinacionales extranjeras.
Asimismo, el gobierno neoliberal, los funcionarios de alto nivel, diputados, senadores, consejeros “ciudadanos” del Instituto Nacional Electoral (INE), diputados locales, gobernadores y muchos presidentes municipales, perciben salarios y prestaciones escandalosas, en medio de la pobreza y miseria del pueblo mexicano. ¿Así cómo se pueden enfrentar emergencias? ¿Cómo puede haber recursos para quienes verdaderamente lo necesitan y prácticamente se están muriendo de hambre, viviendo a la intemperie y sin una eficaz atención a su salud?
Pero México es tan rico, es tan abundante, que aún en estas circunstancias recursos los hay, pero no llegan a los necesitados, se quedan en las manos, en los bolsillos, de los ambiciosos y corruptos que nos gobiernan, y de la cúpula empresarial, cuyo sector de la construcción ya se está saboreando el enorme pastel que seguro se va a engullir.
Los terremotos recientes no solo cimbraron los edificios, también la conciencia de los mexicanos, especialmente de los jóvenes. Aprendieron que la unidad hace la fuerza. Que sí se puede. Sacaron lo mejor de nuestro pueblo y lo peor de quienes nos gobiernan. En 1985 tembló; en 1988 tembló el sistema con el triunfo no reconocido del Frente Democrático Nacional (FDN), que postuló a Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República, y del cual el PPS fue parte esencial. Así debe suceder en el 2018. Los neoliberales deben ser expulsados del poder.

Sí, que donen todo lo que quieran los partidos neoliberales, los monopolios, la cúpula empresarial. Que se reduzcan sus enormes ingresos. Sabemos que todo eso es demagogia pura. Todo el dinero es del pueblo y, aunque sea un poco, que se lo regresen a los mexicanos que hoy lo necesitan. Sin embargo, la solución radical a nuestra pobreza, sufrimientos, subdesarrollo, dependencia, falta de recursos, incapacidad para enfrentar desastres naturales, la tendremos en el 2018. Expulsar con nuestro voto a los neoliberales del poder será la mejor contribución, la mejor muestra de solidaridad, con quienes hoy sufren las consecuencias de los terremotos y huracanes, y con los 80 millones de mexicanos que desde hace 35 años sufren los terribles efectos de una política económica y social verdaderamente criminal, genocida.

¡Viva México!
Partido Popular Socialista

Manuel Fernández Flores.                                                      Luis Alfonso Jiménez Osuna
Secretario General.                                                                 Secretario de Organización.

Ciudad de México a 30 de octubre de 2017.

sábado, 10 de junio de 2017


POSICIÓN DEL PARTIDO POPULAR SOCIALISTA RESPECTO AL PROCESO ELECTORAL DEL 4 DE JUNIO DEL 2017

En una democracia burguesa como la nuestra se agudizan cada vez más las contradicciones que se generan entre el gran capital monopolista y los intereses del pueblo trabajador, contradicciones que, por más fraudes electorales que cometa la burguesía, son insalvables. 
El Partido Popular Socialista (PPS), desde su nacimiento en 1948, y a pesar de que los neoliberales en forma ilegal e ilegítima le cancelaron su registro, sigue actuando, trabajando y defendiendo los intereses del pueblo de México, hoy con registro como Agrupación Política Nacional Popular Socialista.
El PPS considera que la lucha electoral constituye un marco legal para la lucha revolucionaria. No es el único, ni el fundamental frente de lucha, pero sí muy importante. En este momento histórico en que nos encontramos es la  forma en la que pueden acceder al poder, de forma pacífica, los trabajadores, los luchadores sociales, intelectuales y, en fin, los representantes de las clases sociales desprotegidas y olvidadas para que en este país se gobierne a favor del pueblo
Toda organización de corte progresista y revolucionario, como lo es el PPS, utiliza los procesos electorales no solo para influir en la elección de un nuevo gobierno a cualquier nivel, sino para fortalecer sus lazos con la clase trabajadora, el campesinado, los jóvenes, etc., para contribuir en la educación política del pueblo trabajador, para dar a conocer sus planteamientos programáticos y, con base en estos, señalar el camino que la nación debe transitar para llegar a mejores formas de vida.
De la misma forma, los procesos electorales son un marco ideal para desenmascarar a los aventureros, oportunistas y vividores de la política.
La burguesía en el poder, hoy el grupo de neoliberales, a través del Instituto Nacional Electoral (INE), ha diseñado toda clase de restricciones electorales contra las organizaciones progresistas y ha dado todas las garantías a los partidos más reaccionarios, servidores de los dueños del dinero y de los intereses extranjeros, razón por la cual han desmantelado a la nación y despojado al pueblo de sus derechos, garantías, territorios, etc.
El pasado 4 de junio, cuatro entidades tuvieron elecciones: Coahuila, Nayarit, Veracruz y Estado de México. En esta última la elección fue para Gobernador únicamente; en el caso de Veracruz para Ayuntamientos, y en las dos restantes para Gobernador, Diputados y Ayuntamientos. En esta ocasión, el PRI-gobierno, las propias autoridades electorales y sus aliados pusieron en marcha una maquinaria electoral descomunal, aplastante, un verdadero insulto para los mexicanos, mediante la cual hicieron fluir tal cantidad de recursos económicos que mercantilizaron, compraron, miles y miles de votos, cuestión que lograron gracias al hambre e ignorancia de una parte del pueblo. 
Contrario a lo que señalan sus representantes y líderes, la derecha priista y panista no se fortaleció en estas elecciones, solo se aferran al poder una vez más valiéndose de un descomunal fraude electoral.
Las elecciones en el Estado de México adquieren una gran importancia debido a que esta entidad tiene  la mayor población, el mayor número de electores, donde  se ve claramente  el contraste entre las mayorías que nada tienen y unos cuantos que todo lo poseen, donde se asienta el grupo oligárquico que hoy gobierna al país, donde campea la impunidad y la corrupción como prácticas comunes en todos los niveles. En suma: pobreza y miseria son el común denominador en esta entidad.  
Nunca como hoy el pueblo del Estado de México había tenido la oportunidad de sacudirse el yugo de sus opresores y de su pésimo gobierno, así lo entendió, y a pesar de que no se volcó en forma masiva a votar, se dio una participación por lo menos superior a los anteriores procesos electorales. La importancia de esta elección consiste en que fue, como se ha dicho, el laboratorio de la que se llevará a cabo en el 2018. Por eso  la situación se torna compleja y difícil para nuestro futuro inmediato.
El Partido Popular Socialista, dada la magnitud y la cantidad de irregularidades ocurridas durante y después del proceso electoral, sostiene que la profesora Delfina Gómez Álvarez es la ganadora indiscutible, y que para depurar, limpiar y transparentar el proceso electoral es necesario el recuento voto por voto y casilla por casilla, ya que existen los elementos legales y reales para hacerlo, por lo que se deberá acudir a las instancias correspondientes e interponer los recursos necesarios para lograrlo.
Al mismo tiempo, el PPS y la Agrupación Política Nacional Popular Socialista, con toda la autoridad que les da el haber coadyuvado a este triunfo en el Estado de México, advierte que para derrotar de manera contundente e indiscutible y con amplio margen a los neoliberales en el poder, se requiere conjuntar esfuerzos y sumar voluntades de las mejores mujeres y hombres de este país, así como de las mejores organizaciones políticas, sociales y culturales, impulsando la formación de un gran Frente Antineoliberal cohesionado por un programa común, donde se contemplen las aspiraciones de todos los mexicanos que luchamos por mejores condiciones de vida para el pueblo en general.
 Un Frente con un solo programa y plataforma electoral de carácter progresista, que recojan las demandas más sentidas del pueblo mexicano, y que elija y postule a un candidato común, no solo para las elecciones presidenciales del 2018, sino para todas aquellas que se lleven a cabo en los ámbitos municipal, estatal y federal.
 Enfrentar y derrotar a los neoliberales en el poder, y transformar al país en el sentido del progreso, no es cosa de un solo hombre y de un solo partido: es asunto de muchos hombres y mujeres, y de todos los partidos de verdadera izquierda, democráticos y progresistas, y de todo tipo de organizaciones conformadas por obreros, campesinos, estudiantes, mujeres, artistas e intelectuales, que, sin perder su independencia, deben unirse en un solo Frente Antineoliberal pensando solo en el interés supremo de la patria y del pueblo mexicano, sin sectarismos, soberbia o ambiciones personales, donde la honestidad personal y política predomine.

¡Viva México!
Manuel Fernández Flores.
Secretario General del PPS-APN Popular Socialista

jueves, 19 de enero de 2017


Manifiesto al pueblo de México:

El Partido Popular Socialista (PPS) se adhiere a la indignación y coraje del pueblo mexicano desatados por el reciente incremento al precio de los combustibles ordenado por el gobierno neoliberal de Peña Nieto, se solidariza y participa en las movilizaciones pacíficas que se han llevado a cabo a todo lo largo y ancho del país, y se une a la preocupación que han provocado las declaraciones agresivas y las medidas proteccionistas implementadas por el aún presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.
Hoy es un hecho que en la conciencia colectiva de los mexicanos, las reformas estructurales neoliberales y sus efectos ya no son hechos lejanos ni ajenos a nuestra vida cotidiana, sino una realidad cercana, palpable y que nos afectará a todos a corto plazo, y de una manera directa y devastadora, esto si las fuerzas progresistas y el pueblo en general no ponemos manos a la obra de inmediato, asumiendo nuestra responsabilidad histórica.
La corrupción gubernamental; la enorme, inmoral e impagable deuda externa; la apertura indiscriminada a las inversiones extranjeras; el Tratado de Libre Comercio (TLC); las privatizaciones de empresas y recursos naturales; los recortes al gasto público en educación, salud y para el desarrollo económico y social en general; el abandono de los campesinos, y de los pequeños y medianos empresarios mexicanos por parte del gobierno; la destrucción del ejido; las contrarreformas a los artículos 3º, 27, 123 y 130 constitucionales; a las leyes del Trabajo, del IMSS, de Energía; la privatización de las pensiones de los trabajadores y las reformas estructurales (la educativa y energética, especialmente), han provocado la entrega de nuestra tierra, empresas y riquezas naturales, como el petróleo, a los monopolios trasnacionales, principalmente norteamericanos.
Miente Peña Nieto al decir que el petróleo se acabó. Existe suficiente para impulsar nuestro desarrollo económico independiente, pero se lo han entregado a los monopolios petroleros trasnacionales. Ya no es nuestro. Lo regalaron. Esta es la realidad. La patria posee recursos naturales inmensos, pero ya no son de los mexicanos.
Teníamos miles de industrias en manos del Estado y los neoliberales las desprestigiaron primero, las hicieron quebrar y después las regalaron a los extranjeros. Este es el caso de la industria petroquímica, por medio de la cual se producen los combustibles, y cientos de materias primas esenciales para la industria y nuestro desarrollo económico.
Nos prometieron que México sería un país del “primer mundo” con el TLC, y desarrollo, empleo y recursos con la reforma energética, pero hoy millones de mexicanos se debaten en la miseria y el desempleo, nuestra economía es totalmente dependiente de la norteamericana y, dice el gobierno, ya no hay recursos, por ello los recortes en salud, educación y ciencia. Por ello los “gasolinazos”.
El pueblo mexicano está harto de promesas y mentiras, porque aún con todo lo que han hecho los gobiernos neoliberales panistas y priistas desde 1982, sí hay recursos, pero se los roban, y los dilapidan en lujos, en gastos superfluos y en salarios millonarios para los altos funcionarios, empezando por Peña Nieto, su gabinete, diputados, senadores, jueces, gobernadores y titulares de distintas dependencias de gobierno, mientras millones prácticamente mueren de hambre, y cunde el miedo al futuro, la desesperación, el crimen y la inseguridad pública.
Para colmo, en los Estados Unidos gana las elecciones un empresario multimillonario, Donald Trump, personaje desequilibrado, inmoral, cínico, racista y abiertamente agresivo, quien amenaza con la construcción de un muro pagado por nosotros mismos y con expulsar de ese país a millones de compatriotas que, por culpa de nuestros propios gobiernos, tuvieron que emigrar en busca de un empleo y un futuro mejor.
Además, Trump, aún sin haber asumido la Presidencia de su país, ha logrado imponer medidas proteccionistas, y diversas empresas automotrices norteamericanas han retirado inversiones millonarias de nuestro país y anunciado que se irán de México para invertir en los Estados Unidos. Ante esto el gobierno mexicano no sabe qué hacer, porque lo que debería hacer no está dispuesto a llevarlo a cabo. Porque la total dependencia de nuestra economía con respecto a la norteamericana, provocada por las privatizaciones, el TLC y las reformas estructurales, tiene a Peña Nieto de rodillas ante el imperio.
Peña Nieto miente: sí existen recursos para sacar adelante a nuestro país;  los “gasolinazos” no son inevitables y sí son producto de la reforma energética neoliberal; ninguna medida ni plan de los que pretende implementar evitará la carestía y la escalada de precios, y hará todo lo que Donald Trump le diga porque su gobierno, y los que le antecedieron desde 1982, nos convirtieron en esclavos de la economía norteamericana y en lacayos de su política exterior.
Ante esta grave situación, el Partido Popular Socialista (PPS) hace un urgente y fraternal llamado a la unidad de todas las fuerzas progresistas de nuestro país mediante la conformación de un gran Frente Nacional, Democrático, Patriótico y Antineoliberal, en el que participen, sin perder su autonomía e independencia, movimientos y organizaciones de todo tipo, políticas, obreras, campesinas, populares, estudiantiles, de profesionistas, médicos, maestros, juveniles, de mujeres, los intelectuales y ciudadanos de pensamiento progresista y antineoliberal, y todas aquellas personas, organizaciones o movimientos que hayan sido agraviados o afectados por las políticas neoliberales del gobierno y por sus actos represivos.
Un Frente que formule un programa amplio y alternativo de gobierno, de carácter progresista, que plantee soluciones a los graves problemas por los que atravesamos, que se proponga regresar al pueblo sus empresas estratégicas y recursos naturales, sus esperanzas, su bienestar, y a la nación su dignidad y honor en el ámbito internacional.
Un Frente que lleve a cabo acciones masivas de protesta, pacíficas, de todo tipo, cuyos representantes se reúnan periódicamente, suscriban manifiestos al pueblo de México para orientar sus acciones y educarlo políticamente, convoquen a conferencias de prensa, denuncien ante México y el mundo las injusticias que comete el gobierno y recorran el país difundiendo un programa común, entre otras muchas acciones más.
Un Frente que eduque políticamente a los mexicanos para que no vendan su voto, y no vuelvan a votar por aquellos partidos que nos han traicionado y vendido a la patria, y para vigilar las elecciones, y hacer que todos y cada uno de nuestros votos se respete.
Un Frente que, una vez que hayan sido expulsados del poder los neoliberales, forme un gobierno en el que éstos no tengan cabida, constituido por representantes de las fuerzas progresistas del país y en el que el pueblo tenga verdaderamente, en la práctica, voz y voto, para caminar hacia la independencia económica y política de la nación, la elevación constante del nivel de vida de los mexicanos y a la construcción de un régimen cada vez más democrático.

¡No a los gasolinazos!
¡Derogación de las reformas estructurales!
¡Alto a las privatizaciones!
¡Fuera neoliberales del poder!
¡Nacionalizar es descolonizar!
¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!
 Partido Popular Socialista (PPS)

Manuel Fernández Flores.                                                                         Luis Alfonso Jimenez Ozuna.
Secretario General.                                                                                    Secretario de Organización.