martes, 26 de junio de 2018

Carta abierta a los empresarios mexicanos.


¡A babor!

Carta abierta a los empresarios mexicanos.

Por Roberto Escamilla Pérez.

El México moderno es fruto de un movimiento social radical, violento en todos los sentidos, que inició en 1910: la Revolución Mexicana, misma que destruyó el régimen latifundista semifeudal existente, en el que el pueblo vivía en condiciones cercanas a la esclavitud, y transformó a nuestro país en uno capitalista, pero con características particulares, con una clase burguesa en esos momentos revolucionaria, una clase obrera en crecimiento y diversos sectores, como el campesino, indígena, de profesionistas, intelectuales, etcétera.
La nuestra fue una revolución democrático-burguesa, popular, antifeudal y antimperialista, que, como ya dijimos, convirtió a nuestro país en capitalista, por lo que la clase social que tomó el poder fue la burguesía mexicana, una burguesía que en un principio fue revolucionaria, y que posteriormente, dependiendo de su poder económico e intereses, se dividió en por lo menos tres sectores: la gran burguesía aliada a los intereses de las trasnacionales, la pequeña y mediana burguesía nacional y la burguesía gobernante, hasta 1982 con carácter progresista y nacionalista, aún con sus errores, vacilaciones y traiciones.
Sin embargo, la participación en este movimiento de la clase trabajadora naciente, los peones, campesinos, indígenas e intelectuales progresistas y revolucionarios, le dieron un carácter de antifeudal y popular, que se reflejó en la Constitución de 1917, principalmente en sus artículos 3º., 27, 123 y 130, entre otros, y posteriormente en leyes como la Federal del Trabajo, y en la creación del ejido, de la Seguridad Social, la educación pública, la nacionalización de nuestros recursos naturales e industrias estratégicas, y en la constitución de cientos de empresas en manos del Estado en renglones claves para nuestra economía.
El carácter antimperialista de nuestra Revolución tuvo su origen y motivos en el hecho de que nuestro pueblo, su territorio y después nuestro país, han sufrido desde siempre invasiones, agresiones, despojos y el saqueo por parte de potencias extranjeras, desde la España de la Colonia, hasta de las que antes de la Revolución Mexicana y hasta hoy somos objeto por parte del imperialismo norteamericano y sus trasnacionales.
Como la Revolución se propuso tres grandes objetivos: lograr la independencia económica y política de la nación, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo, ante una incipiente clase burguesa y empresa privada nacional, la única manera de lograrlo fue y es la intervención de manera directa del Estado en la economía y por ello paulatinamente se fueron nacionalizando los principales recursos naturales del país, como el petróleo y la minería, se creó y fortaleció el ejido, y surgieron cientos de empresas del Estado en los renglones estratégicos de la economía, como el petróleo, la electricidad, el acero, la aviación, las comunicaciones, el transporte, la banca, los fertilizantes y maquinaria para el campo, etcétera.
Al calor y con el cobijo del sector estatal de la economía se crearon las condiciones necesarias para el florecimiento de la industria y comercio en manos de mexicanos, de la llamada iniciativa privada nacional, de la pequeña, mediana y gran industria y comercio nacionales, florecimiento que habría sido imposible sin la intervención del Estado en la economía, pues ésta hubiese sido copada, dominada y monopolizada por las trasnacionales norteamericanas, como, por cierto, actualmente ocurre.
Sin embargo, a partir de 1982 la Revolución Mexicana fue traicionada desde Palacio Nacional, primero por Miguel de la Madrid Hurtado, seguido por Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y por el gobierno actual de Peña Nieto. Las consecuencias de esta traición están a la vista: dependencia económica y política, un régimen bipartidista estilo norteamericano, la fusión entre el poder económico de una élite y el poder político, con el surgimiento de empresarios-políticos y políticos-empresarios, como en los EEUU, retroceso en la democracia, represión, violencia e inseguridad alarmantes y extremas, pobreza, miseria y una corrupción que ha invadido todas las instancias de gobierno, propiciada por un pequeñísimo grupo de mexicanos asquerosamente enriquecidos, y por las trasnacionales y sus representantes en México. Así, los neoliberales, al pretender volver a etapas ya superadas en nuestra historia y en la del mundo, han construido una verdadera bomba de tiempo que en cualquier momento amenaza con estallar.
Los empresarios mexicanos también han sufrido las consecuencias de la política económica neoliberal aplicada desde 1982: con el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la apertura indiscriminada a las inversiones extranjeras, miles de pequeñas, medianas y aún grandes empresas y comercios auténticamente mexicanos han quebrado, además, a los pocos que han resistido se les ha abandonado a su suerte, negándoles apoyos de todo tipo, y teniendo que enfrentar una competencia desigual, suicida, con las poderosas empresas trasnacionales y hasta nacionales. Con ello se han perdido millones de puestos de trabajo y miles de personas que antes eran empresarios, han pasado a engrosar las filas de la clase trabajadora, y hasta de la gran masa de desempleados, subempleados o de la enorme economía informal.
Solo una minúscula élite privilegiada de grandes empresarios, encabezados por Carlos Slim, junto con los propietarios de los dos monopolios televisivos y los de algunas zonas industriales ubicadas en el norte y centro del país, como Nuevo León, Jalisco, y Ciudad y Estado de México, no solo han sobrevivido, sino que se han enriquecido groseramente gracias a sus influencias en los distintos gobiernos neoliberales y a su alianza de facto con las trasnacionales y el gobierno de los EEUU.
Entonces señores empresarios, y nos dirigimos a la mayoría de ustedes: ¿En qué les han beneficiado todos estos años de gobiernos neoliberales panistas y priistas? ¿Han visto prosperar sus negocios? ¿Sus propias familias sienten que México es un país seguro para vivir y para invertir? ¿Han visto mejoría en el nivel de vida de sus trabajadores? ¿Creen que es justo que quienes realmente trabajan o se esfuerzan por mantener a flote una empresa paguen más impuestos que aquellos que son los consentidos del régimen y que gozan de incalculables fortunas? ¿Consideran que aquellos grandes empresarios que realizan declaraciones públicas, firman desplegados en contra de uno de los candidatos a la Presidencia de la República y presionan a sus trabajadores para no votar por él, actúan dentro de la ley, le hacen un bien a México y representan el sentir de la mayoría de ustedes? ¿Creen ustedes realmente que la situación actual de México, con el llamado “libre mercado” y la “libre competencia”, es mejor que la que vivíamos 35 años atrás?
Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia de la República por el partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y por la coalición Juntos Haremos Historia, con su Proyecto de Nación, no pretende volver atrás, a épocas ya superadas por los mexicanos, a la época del partido único, del dispendio, de la falta de planeación, de la corrupción. Mira al futuro porque además está consciente de que nadie puede detener la rueda de la historia.
Lo que Obrador y su Proyecto esperan lograr, con el apoyo del pueblo mexicano y sus fuerzas progresistas, entre las que deberían estar ustedes, es devolver a la gente y al país lo que los neoliberales nos arrebataron a lo largo de estos más de 35 años: sus empresas, su empleo, un ingreso digno, oportunidades para educarse y alimentarse adecuadamente, y para acceder a una atención de la salud de calidad, una vivienda digna, la paz y la esperanza, y a México sus riquezas naturales y empresas estratégicas que jamás deberían habérsele arrebatado porque son la base para el progreso de cualquier nación del mundo, además de su respeto y prestigio en el ámbito internacional, y al pueblo devolverle el derecho a influir de manera real y efectiva en el destino del país, en el camino que éste debe tomar. Es todo. Lo demás son inventos, cuentos para asustar a ignorantes, de quienes son capaces de hacer cualquier cosa con tal de no perder sus ilegítimos privilegios, que deberían constituir para ellos una vergüenza en medio de tanta pobreza, sufrimiento, miedo e inseguridad.
Por todo lo anterior, dada la grave situación por la que atravesamos, ya descrita en rasgos generales y que es muy parecida a la vivida por los mexicanos durante la dictadura de Porfirio Díaz, hoy la patria requiere de la unidad de todas sus fuerzas progresistas, democráticas y patrióticas, que incluya a todas las organizaciones y partidos políticos con dichas características, a todos los hombres, mujeres y jóvenes con esa mentalidad, a los artistas, intelectuales, profesionistas, maestros y estudiantes, a obreros, campesinos y empleados de todo tipo, y a ustedes, los empresarios honestos que aman verdaderamente a México, que se arriesgan aquí, que desean invertir aquí, en su patria, que han sido golpeados por las malas políticas gubernamentales y que piensan que si logramos un México con menos pobreza y más cultura, desarrollado e independiente, respetuoso del resto de países del mundo con los que amplíe sus lazos comerciales, y en el que se escuche realmente nuestra voz, todos saldremos beneficiados.
junio-2018



Once razones para votar por López Obrador.


Ciudad de México a 11 de junio del 2018.


Once razones para votar por López Obrador.

El próximo primero de julio los mexicanos tendremos la oportunidad real e histórica, y el privilegio de sacudirnos el yugo al que por cerca de 35 años fuimos sometidos por los gobiernos neoliberales panistas y priistas, votando por el licenciado Andrés Manuel López Obrador, candidato de las fuerzas progresistas, democráticas y patrióticas de México, y aquí ponemos a tu consideración las razones para hacerlo:

1.- Por ser un político del campo progresista, que ha demostrado honestidad, congruencia, firmeza en sus ideas, capacidad para gobernar y una vocación por la lucha política pacífica.

2.- Porque se ha comprometido a convertir en realidad, durante su gobierno, un Proyecto de Nación que en esencia coincide con los objetivos que ha perseguido el pueblo mexicano desde la lucha por la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y que son: el logro de la independencia económica y política de la nación, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo.

3.- Porque su triunfo significaría la derrota y salida del poder de los neoliberales panistas y priistas, que durante más de 35 años trabajaron para enriquecer a un minúsculo grupo de mexicanos y a las trasnacionales, principalmente norteamericanas, privatizando cientos de empresas estratégicas propiedad del Estado, como la telefonía, los ferrocarriles, la industria eléctrica, la del acero, de fertilizantes, la comunicación satelital, así como las carreteras, el ejido, las playas, el agua, etcétera, y recursos naturales como el petróleo y la minería, sumiendo al pueblo en la pobreza y desesperación, y a nuestro país en la más profunda dependencia respecto a la economía norteamericana, y en una espiral de violencia y corrupción nunca antes vistas.

4.- Porque se ha comprometido a elevar el nivel de vida del pueblo mediante la creación de empleos bien remunerados, a mejorar los ingresos de los campesinos, a promover la elevación de los salarios, a facilitar el acceso de los jóvenes al campo laboral, a proporcionar becas para que los jóvenes estudien y a continuar apoyando a los adultos mayores, entre otras medidas, lo que significará el fortalecimiento del mercado interno, base del crecimiento sano de cualquier economía del mundo.

5.- Porque con su gobierno se pondrá un alto definitivo a las privatizaciones, de la educación, de la salud, de la seguridad social, del agua, por ejemplo, y se fortalecerán éstas y otras instituciones y servicios del Estado, y se iniciará el rescate de sectores estratégicos como lo son las industrias eléctrica y petrolera, entre otras.

6.- Porque el combate a la corrupción, la austeridad republicana y el manejo honesto del dinero del pueblo, permitirá tener recursos para impulsar el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida del pueblo, así como un reparto menos injusto de la riqueza nacional.

7.- Porque se impulsará a la pequeña y mediana industria auténticamente mexicana, que es la que genera la mayor cantidad de empleos, sector que fue abandonado por los gobiernos neoliberales, y sometido a una competencia injusta y suicida con las grandes empresas nacionales y trasnacionales al entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) y con la apertura indiscriminada a las inversiones extranjeras.

8.- Porque el nuevo gobierno, el de López Obrador, habrá de rescatar el prestigio de México en el ámbito internacional, perdido gracias a una política exterior sumisa a los intereses del gobierno norteamericano por parte de los gobernantes neoliberales panistas y priistas, construyendo una relación con los países del mundo que tendrá que basarse en el respeto mutuo, en la no intervención en los asuntos internos de los países, en la solución pacífica de las controversias, en el respeto al Derecho Internacional y en el mantenimiento de la paz mundial.

9.- Porque se abrirá la posibilidad de echar abajo las reformas estructurales neoliberales que tanto daño han hecho a nuestro país y a los mexicanos, como la energética y la mal llamada reforma educativa, así como devolver a la Constitución de la República su letra y espíritu originales, derogando las contrarreformas hechas por los neoliberales a los artículos 3º, 27, 123 y 130, entre otros, y a leyes como la Federal del Trabajo y del IMSS, entre otras, para devolver a los trabajadores mexicanos retirados y en activo sus derechos plenos a una vida y a una vejez dignas.

10.- Porque combatiendo la pobreza, como lo hará, se irán abatiendo los altos índices de delincuencia y la ola de inseguridad que azota a México y a los mexicanos, devolviéndole la paz y la tranquilidad a nuestras familias. Porque es la pobreza el principal caldo de cultivo, no solo de la delincuencia, sino también de la corrupción y por tanto de la impunidad. Porque es la pobreza, la miseria, la desesperación y la ignorancia, las que arrastran a muchos jóvenes y adultos a delinquir, a caer presa de los capos de la delincuencia organizada, que cuentan con la complicidad del gobierno y de sujetos con gran poder económico, que, estos sí, gozan de total impunidad.

11.- Porque con su gobierno, por primera vez en muchos años, el pueblo mexicano organizado y las fuerzas progresistas tendrán la posibilidad y oportunidad de ser escuchados, e influir de manera real y efectiva en la manera en la que se conduce el país y en el rumbo que éste debe seguir.

Durante los últimos 35 años, gracias a los neoliberales, México se fue convirtiendo en una mala copia de los EEUU, una copia “tercermundista” en la que dos partidos políticos, PRI y PAN, se disputaban el poder (como en los EEUU demócratas y republicanos), siendo en esencia lo mismo, y con políticos-empresarios (diputados y senadores, gobernadores y presidentes municipales) que únicamente representaban sus propios intereses, y los de las diferentes grandes empresas nacionales y trasnacionales, para aprobar leyes a su conveniencia, como en los EEUU.
Pero ya basta: no queremos ser más una mala copia del país del norte, no queremos ya que el poder político se supedite al poder económico, no queremos políticos-empresarios ni empresarios-políticos, tampoco queremos ya solo dos partidos que representen los mismos intereses. Queremos un país independiente y soberano, respetuoso del resto de naciones, donde el pueblo realmente tenga voz y voto, y sea feliz, como lo soñaron Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa, Zapata, Madero, los Flores Magón, Lázaro Cárdenas y Lombardo Toledano, y los mexicanos que los siguieron.
Respetamos y admiramos las luchas de todos los pueblos del mundo, desde las del pueblo norteamericano, hasta las del venezolano y cubano, pero México tiene su propio camino, el que abrió la Revolución Mexicana iniciada en 1910 y que, en palabras de López Obrador, dará lugar a la “cuarta gran transformación” de nuestro país, que no es otra cosa que llevar la obra de la Revolución Mexicana hasta sus últimas consecuencias.
Por ello invitamos a que este primero de julio nadie se quede en su casa y que acudamos en masa a votar por Andrés Manuel López Obrador y por todos los candidatos del campo progresista que su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), postule como diputados y senadores, y para otros puestos de elección popular, pues una de las condiciones para que el Proyecto de Nación pueda hacerse realidad de manera más completa y efectiva es que nuestro futuro Presidente de la República cuente con una mayoría absoluta que lo respalde desde el Poder Legislativo, y en todos y cada uno de los estados y municipios de la República.

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Atentamente:

Partido Popular Socialista.

Secretario General.
Manuel Fernández Flores.

Secretario de Organización.
Luis Alfonso Jiménez Osuna.

viernes, 8 de junio de 2018

LLAMAMIENTO DEL PPS AL PUEBLO DE MÉXICO, PARA VOTAR POR EL LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.


Desde su nacimiento en 1948, nuestro Partido, el Popular Socialista (PPS), ha luchado por los tres grandes objetivos que se ha propuesto el pueblo de México, desde la lucha por su Independencia respecto a España, pasando por la lucha de Reforma y hasta la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y que son: la independencia económica y política de la nación, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo.
                Por ello en 1982, ya desde los primeros meses del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, advertimos de su traición a lo alcanzado hasta ese momento por el pueblo mexicano y en 1988 denunciamos el auténtico “golpe de Estado incruento” que los neoliberales encabezados por Carlos Salinas de Gortari, a través del fraude electoral, asestaron en contra de los principios de la Revolución Mexicana y contra la Constitución de la República.
                A partir de esa época, hace ya más de 35 años, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido (de) Acción Nacional, alternándose en el poder y formando, en la práctica, un gobierno de coalición neoliberal, fueron destruyendo y desmantelando las instituciones y logros revolucionarios formadas y obtenidos por el pueblo a base de la sangre y el sacrificio de millones de mexicanos que siguieron a Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Villa, los Flores Magón, Lázaro Cárdenas y Lombardo Toledano.
                Así, PAN y PRI, durante todos estos años, modificaron leyes y artículos constitucionales que le daban dignidad e identidad a la nación, así como las bases para su desarrollo económico y político independiente, como el 3º, 27, 123 y 130, entre otros, y privatizaron cientos de empresas del Estado, incluidas las de la electricidad y el petróleo, para entregárselas a las transnacionales, y ellos mismos, priístas y panistas, quedándose con una tajada.
                Priístas y panistas han privatizado inclusive el ejido, la minería, las tierras, las playas y hasta el agua, y de manera por demás cínica y criminal pretenden hacer lo mismo con la seguridad social y las instituciones de Salud del Estado, como el IMSS y el ISSSTE, y con la Educción Pública.
                Con la aplicación de estas medidas antinacionales y antipopulares de corte neoliberal, panistas y priístas, junto con sus testaferros perredistas, “ecologistas”, “panalistas”, etcétera, han sumido al país en una verdadera crisis, que por todos los medios intentan ocultar y negar, pero que es real, y estos son los hechos: la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas mexicanas, el enorme y creciente endeudamiento público y privado, la insignificante producción auténticamente nacional, el prácticamente nulo crecimiento económico, la devaluación permanente del peso frente al dólar, la creciente inflación, la pérdida del poder adquisitivo del salario, el creciente desempleo y subempleo, la pobreza de 80 millones de mexicanos, los miles de ejecutados y desaparecidos a manos del gobierno y del crimen organizado, la creciente ola de asesinatos, secuestros, robos y asaltos, una escandalosa corrupción, etcétera.
                Meade y Anaya, candidatos del PRI y del PAN respectivamente, integrantes del mismo clan neoliberal, representan la continuidad y profundización de esta crisis en la que los mexicanos seguiríamos perdiendo nuestros bienes, nuestras propiedades, nuestro bienestar y nuestros derechos, nuestra patria se sumirá cada vez en el subdesarrollo y la dependencia económica y política, y sus recursos naturales seguirían siendo saqueados hasta convertir a nuestro México en un desierto, en un territorio seco y contaminado.
                Anaya y Meade representan el pasado, ese, el de la Colonia y del porfiriato, en el que solo un minúsculo grupo de enriquecidos gozaba de todos los derechos y la inmensa mayoría del pueblo de ninguno; sólo el de morirse de hambre o de enfermedades en medio de un atroz sufrimiento.
                Por ello nuestro Partido, el PPS, llama al pueblo mexicano a votar por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, porque debido a su origen popular, honradez, firmeza en principios y Proyecto de Nación, y su voluntad de hacerlo realidad, se ha convertido en el candidato de las fuerzas progresistas, democráticas y patrióticas, porque representa el futuro, ese que se iba consolidando en el país bajo los preceptos constitucionales avanzados y los principios de la Revolución Mexicana, futuro que los neoliberales le arrebataron al pueblo mexicano para conducirlo a etapas oscuras y superadas desde hace ya varios siglos.
                El PPS está seguro y convencido de que con la aplicación del Proyecto de Nación de López Obrador, el país comenzará a salir de la crisis en la que lo sumieron los gobiernos neoliberales y el pueblo mexicano tendrá la posibilidad de ir recuperando sus bienes arrebatados por la misma, sus empleos bien remunerados, su salud, su vivienda digna y su bienestar en general, así como su capacidad real de poder influir en la vida política del país y en el rumbo de la nación.
              Ejerzamos pues nuestro derecho al voto libre y secreto, plasmado en nuestra Constitución, sin hacer caso a quienes hoy tienen el poder económico, e ilegal e ilegítimamente sustentan el poder político en México.
Atentamente.
PARTIDO POPULAR SOCIALISTA
¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA MÉXICO!
Manuel Fernández Flores.
Secretario General.
Luis Alfonso Jiménez Osuna.
Secretario de Organización.

                                                                                                              Cd. de México, 02 de junio de 2018.

viernes, 6 de octubre de 2017


Manifiesto al Pueblo de México.

Como parte del pueblo de México y de su clase trabajadora, la militancia del Partido Popular Socialista (PPS) participa de la pena que embarga a todos los mexicanos por aquellos miles que resultaron afectados por los recientes sismos ocurridos el 7 y 19 de septiembre, deseándoles sinceramente una pronta recuperación a quienes desgraciadamente hayan perdido a seres queridos, familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo o de escuela. Sabemos que la muerte de niños es particularmente dolorosa y lamentable.
Asimismo, expresamos nuestra enorme admiración por la solidaridad, generosidad y organización demostrada por el pueblo mexicano, especialmente por los más humildes, por los jóvenes, y por los pequeños y medianos empresarios y comerciantes mexicanos, que en un gesto superior de humanismo se desprendieron de lo poco que poseen, y brindaron su tiempo y su esfuerzo para apoyar a nuestros hermanos en desgracia.
Sabemos que las catástrofes naturales son inevitables, y con ello las pérdidas materiales y de vidas humanas, sin embargo, cuando el hombre, una comunidad, un país y un pueblo, unidos con un gobierno que responde a sus intereses, están preparados para enfrentarlas, los daños son significativamente menores, las pérdidas menos dolorosas, la recuperación más pronta.
Tal no es el caso de México. Tenemos un gobierno que no responde a los intereses del pueblo ni de la nación. Por ello lo grave de los efectos. Por ello la falta de capacidad para enfrentar los desastres. Por ello la carencia de recursos para hacerlo. Por ello lo lento de la recuperación. Por ello muchos nunca se recuperan y son olvidados cuando el tiempo pasa, cuando la “emergencia” pasa. Los damnificados por la política económica neoliberal que lleva ya 35 años, ahora lo son doble o triplemente, al ser golpeados por terremotos y huracanes.
Es indignante, verdaderamente, que ahora, quienes vendieron o regalaron los recursos naturales de México y nuestras empresas a los monopolios extranjeros, quienes han hecho recortes presupuestales a la salud, educación, vivienda, ciencia y tecnología, etcétera, quienes se han enriquecido con la política económica neoliberal, la élite económica y política, apelen a la solidaridad y generosidad de los mexicanos, 80 millones de los cuales vivimos en la pobreza, porque “no hay recursos para enfrentar tan enorme emergencia”, porque “nadie está preparado para un desastre de estas dimensiones”, y cínicamente anuncien “donaciones millonarias”, que ni son donaciones, ni millonarias, ni salen de sus bolsillos, sino del pueblo, de la fortuna que han amasado vendiendo a la patria.
Millones y millones de dólares se pagan anualmente por concepto de intereses de la deuda externa, para cubrir la corrupción de los banqueros con el IPAB-Fobaproa, para rescatar las carreteras que fueron concesionadas a corruptos y ambiciosos particulares de la llamada iniciativa privada, así como a los dueños de ingenios azucareros, etcétera. Millones y millones de dólares estamos dejando de recibir porque el PRI, PAN y demás rémoras neoliberales vendieron nuestro petróleo a las multinacionales extranjeras.
Asimismo, el gobierno neoliberal, los funcionarios de alto nivel, diputados, senadores, consejeros “ciudadanos” del Instituto Nacional Electoral (INE), diputados locales, gobernadores y muchos presidentes municipales, perciben salarios y prestaciones escandalosas, en medio de la pobreza y miseria del pueblo mexicano. ¿Así cómo se pueden enfrentar emergencias? ¿Cómo puede haber recursos para quienes verdaderamente lo necesitan y prácticamente se están muriendo de hambre, viviendo a la intemperie y sin una eficaz atención a su salud?
Pero México es tan rico, es tan abundante, que aún en estas circunstancias recursos los hay, pero no llegan a los necesitados, se quedan en las manos, en los bolsillos, de los ambiciosos y corruptos que nos gobiernan, y de la cúpula empresarial, cuyo sector de la construcción ya se está saboreando el enorme pastel que seguro se va a engullir.
Los terremotos recientes no solo cimbraron los edificios, también la conciencia de los mexicanos, especialmente de los jóvenes. Aprendieron que la unidad hace la fuerza. Que sí se puede. Sacaron lo mejor de nuestro pueblo y lo peor de quienes nos gobiernan. En 1985 tembló; en 1988 tembló el sistema con el triunfo no reconocido del Frente Democrático Nacional (FDN), que postuló a Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República, y del cual el PPS fue parte esencial. Así debe suceder en el 2018. Los neoliberales deben ser expulsados del poder.

Sí, que donen todo lo que quieran los partidos neoliberales, los monopolios, la cúpula empresarial. Que se reduzcan sus enormes ingresos. Sabemos que todo eso es demagogia pura. Todo el dinero es del pueblo y, aunque sea un poco, que se lo regresen a los mexicanos que hoy lo necesitan. Sin embargo, la solución radical a nuestra pobreza, sufrimientos, subdesarrollo, dependencia, falta de recursos, incapacidad para enfrentar desastres naturales, la tendremos en el 2018. Expulsar con nuestro voto a los neoliberales del poder será la mejor contribución, la mejor muestra de solidaridad, con quienes hoy sufren las consecuencias de los terremotos y huracanes, y con los 80 millones de mexicanos que desde hace 35 años sufren los terribles efectos de una política económica y social verdaderamente criminal, genocida.

¡Viva México!
Partido Popular Socialista

Manuel Fernández Flores.                                                      Luis Alfonso Jiménez Osuna
Secretario General.                                                                 Secretario de Organización.

Ciudad de México a 30 de octubre de 2017.