jueves, 3 de abril de 2008

El beneficio de la duda o la duda del beneficio.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Los intelectuales y voceros de la gran burguesía, voluntarios o involuntarios, conscientes o inconscientes, cuando carecen de argumentos sólidos para defender a los gobiernos de la derecha, hacen uso de frases hechas o hasta echan mano de dichos populares para evadir la discusión a fondo del carácter del gobierno en turno, de su programa y de las medidas que éste toma para llevarlo a la práctica.
Así, muchos de ellos han pedido para Calderón Hinojosa, como lo hicieron para Fox, Salinas y Zedillo, “el beneficio de la duda”, pero el pueblo mexicano ya sabe las terribles consecuencias de aceptar este tipo de postulados o propuestas.

¿Qué tipo de partido es el PAN?

El origen, la historia, los documentos básicos y la práctica política diaria del Partido (de) Acción Nacional (PAN), lo señalan como un partido de derecha, defensor de la gran burguesía nacional (de los grandes empresarios mexicanos), del clero político y de los intereses del imperialismo norteamericano en nuestro país, partidario a ultranza del Tratado de Libre Comercio (TLC) y de la apertura indiscriminada a las inversiones extranjeras, enemigo de la independencia nacional y de la Constitución de la República, principalmente de los artículos 3º, 27, 123 y 130, contrario al ejido, a la inversión del Estado en la economía, enemigo de la educación pública, de las empresas del Estado y de los gobiernos que han dado impulso a la Revolución Mexicana iniciada en 1910, como el del general Lázaro Cárdenas, al que tacharon inclusive de “comunista” (léase hoy “terrorista” o “peligroso para México”).

La duda del beneficio.

Por ello, porque Calderón Hinojosa es del PAN, porque profesa la ideología de ese partido y ha militado toda su vida en él, se conducirá bajo sus principios y programa y, es más, está obligado a defender los intereses de los grandes empresarios porque éstos lo apoyaron de manera abierta, desatando una campaña agresiva, de corte fascista, en contra de López Obrador, factor que, entre otros, fue determinante para consumar el fraude que lo llevó a la Presidencia de la República.
Por todo ello, no cabe la menor duda de que Fecal no es el presidente del pueblo mexicano, es decir, de los pequeños y medianos empresarios, de los maestros, de los profesionistas, de los artistas, de los empleados, de los campesinos, de los indígenas, de los pescadores, ni de los obreros; Calderón es el presidente de un pequeño grupo de privilegiados, que lo han sido desde la época de Miguel de la Madrid, a los que “el beneficio de la duda” ha beneficiado.

Su “Proyecto 2030”, para perpetuarse en el poder.

De esta manera, el llamado “Proyecto 2030” de Calderón no es más que un plan de la derecha para tratar de perpetuarse en el poder, pero parte de bases falsas, pues se olvidan de que ningún régimen es eterno, y que ellos, la derecha, llámese De la Madrid, Salinas, Zedillo o Fox, tienen ya cerca de 25 años en el poder y que además el neoliberalismo ya llegó a sus límites de maniobra, por lo que, quien intente continuar con esas políticas arriesgará la paz del país, hoy tan frágil por la miseria y las injusticias que sufre el pueblo.

Su primer discurso: demagogo y ambiguo.

Por otra parte, el discurso de Calderón del primero de diciembre pasado, estuvo lleno de demagogia, de frases huecas, ambiguas, con la intensión de aparentar tolerancia e intensión de diálogo, pero en el que trata de ocultar sus verdaderas intensiones.
Sin embargo, en él se deja ver su carácter intolerante (“orden y respeto”, dice hoy su propaganda televisiva), deduciéndose que dará continuidad y profundizará las políticas neoliberales que tanto daño le han hecho al pueblo y al país, lo que es claro cuando señala que “la nación no se refunda cada seis años” o cuando dice “que venga la inversión extranjera para combatir la migración”. Todo lo demás dentro de su discurso es mero adorno.

Su gabinete: tecnócrata-neoliberal.

El gabinete de Calderón es el de la continuidad y el entreguismo, pues en él son mayoría los que se han educado en las universidades de los Estados Unidos, han sido funcionarios en los diferentes gobiernos neoliberales (priístas o panistas), son grandes empresarios o han sido empleados de empresas propiedad del pequeño grupo de privilegiados para los cuales han trabajado los gobiernos neoliberales, algunos con claros antecedentes de ser personajes intolerantes y dados a ejercer la represión contra el pueblo.
El caso extremo es el de Agustín Carstens, ex alto funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo agiotista y usurero de las grandes corporaciones trasnacionales y del imperialismo norteamericano, que ha saqueado a nuestro país a través de la deuda externa, y que ahora es el que dirá qué hacer con el dinero y recursos de los mexicanos.

Su Presupuesto de Egresos: austero para los pobres, generoso para los ricos.

Asimismo, el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2007 propuesto por el gobierno de Calderón, refuerza su proyecto neoliberal, esto al ni siquiera cuestionar las enormes cantidades que se destinarán al pago de la deuda externa y al IPAB (antes Fobaproa), recursos que deberían ser canalizados hacia el desarrollo independiente del país y para elevar el nivel de vida de nuestro pueblo.
Pero, por otra parte, plantea reducciones importantes a lo destinado para la educación pública, lo que revela su afán privatizador, además de ser un Presupuesto que en realidad mantendrá estancado al país en todos los renglones y no propicia el desarrollo ni el bienestar del pueblo, pues no hay aumentos reales en renglones como el fortalecimiento de las empresas del Estado, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, el fomento al empleo, salud, servicios, obra pública, impulso al desarrollo de los estados y municipios, etc.

“El beneficio de la duda” no tiene cabida en la Política como Ciencia.

Por todo lo anterior, en este caso “el beneficio de la duda” sale sobrando, pues así como en Matemáticas no podemos otorgarle “el beneficio de la duda” al número “2”, creyendo que a lo mejor con el paso del tiempo se convierta en “3”; o en Química no podemos otorgárselo al bióxido de carbono, respirándolo, pensando que posiblemente sea oxígeno; o en Física concedérselo a la Ley de la Gravedad, creyendo que no se cumplirá, cuando un edificio está a punto de caernos encima; así, en una Ciencia como lo es la Política, no podemos otorgarle “el beneficio de la duda” a Calderón porque sabemos perfectamente bien lo que es, lo que representa y lo que nos espera de él, y si aún así lo hacemos, nos aplastará sin remedio. Correo electrónico: a_babor@hotmail.com