lunes, 5 de enero de 2015

La ley de movilidad universal o “Ley Antimarchas”.



Por Roberto Escamilla Pérez

“Se necesita ser muy hombre para no ser violento”
Efraín Huerta.


El gobierno neoliberal de Peña Nieto ya logró imponer las llamadas “reformas estructurales”, la energética, la educativa y la laboral, entre otras, que no son otra cosa que contrarreformas destinadas a favorecer a la gran burguesía nacional y a las empresas trasnacionales.
Estas contrarreformas traerán como consecuencia una total dependencia de nuestro país respecto a la economía norteamericana, el saqueo de nuestros recursos naturales y la privatización de la tierra, el incremento de la pobreza y la miseria entre el pueblo mexicano, una inseguridad pública cada vez mayor, y el fortalecimiento de la delincuencia organizada y su alianza con el poder público, con el consiguiente aumento de los delitos de todo tipo, incluyendo ahora los de carácter político, es decir, los que cometerá el Estado mexicano contra aquellos que no comulguen con las ideas de la secta neoliberal en el poder.

La ley de movilidad universal

Sin embargo, con todo ello aumentará igualmente la inconformidad de una cada vez mayor cantidad de mexicanos y que se verá expresada en múltiples formas, que irán desde la que se da a través de las redes sociales o de algunos medios de comunicación democráticos, hasta la cada vez más organizada que se manifiesta en las calles.
Esta es ahora la gran preocupación para Peña Nieto y sus partidos, el Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido (de) Acción Nacional (PAN), y sus satélites, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Verde Ecologista de México (PVEM) y el Alianza Nacional (PANAL), porque las contrarreformas ya están, pero la pregunta es: ¿Podrán aplicarlas sin obstáculos? Para esto requieren de la llamada ley de movilidad universal que el Poder Legislativo está por aprobar.
Esta ley, mejor conocida como “Ley Antimarchas”, no es más que una legislación de corte fascista que le permitirá al gobierno neoliberal tener una base “legal” para reprimir brutalmente y ya sin recato alguno las manifestaciones callejeras con el pretexto de que afectan los derechos de “terceros”, es decir, de automovilistas y comerciantes, principalmente, pero en general de quienes en ese momento no están participando en la concentración, marcha o mitin.
Para aprobarla, los diputados federales y senadores van a modificar los artículos 11 y 73 de la Constitución de la República. Al artículo 11 le agregarán: “…el Estado garantizará el derecho de toda persona a la movilidad universal, atendiendo a los principios de igualdad, accesibilidad, disponibilidad y sustentabilidad”.
De aprobarse, esta norma se extenderá a todos los Estados y Municipios del país gracias a la reforma que harán también al artículo 73 en la que se indicará que el Congreso está facultado para expedir leyes que establezcan la concurrencia del Gobierno del Distrito Federal, de los Estados y Municipios en materia de movilidad universal.

Todos afectamos a todos

Pero si de afectar a “terceros” se trata, la realidad es que en la vida cotidiana, todos perjudicamos a todos, pero es el Gobierno Federal el que más lo hace. Veamos.
Al plantarse en el Zócalo, o al manifestarse en las calles y plazas, los inconformes afectan a “terceros”, argumentan Peña Nieto, el PRI y sus partidos “satélite”, los monopolios televisivos Televisa y TV Azteca, y los “intelectuales” que les sirven.
Sin embargo, cuando el Gobierno Federal, el de la ciudad de México o el de cualquier Estado o Municipio, presentan sus informes o reciben a dignatarios o personajes de otros países, organizan el carnaval, una “Feria del Libro”, una venta de artesanías, una presentación artística, una exposición cultural o cualquier otro evento, ya sea en el Zócalo, en Paseo de la Reforma o en una plaza o calle de cualquier ciudad o pueblo: ¿No afectan a “terceros”?
Cuando la cúpula de la Iglesia católica lleva a cabo peregrinaciones o somos visitados por el líder de El Vaticano, que recorre en una gran caravana de vehículos las principales avenidas de una ciudad, ¿no se afecta a “terceros”?
Cuando se realizan los paseos en bicicleta o los aficionados al fútbol festejan el triunfo de su equipo o de la Selección Mexicana en el Ángel de la Independencia o en cualquier otra plaza o calle de cualquier ciudad, ¿no se afecta a “terceros”?
Cuando alguna empresa cervecera, o un monopolio televisivo o comercial, realizan por las principales calles de la ciudad sus “paseos o eventos promocionales” con bailes y personajes famosos, ¿no afectan a “terceros”?
Cuando los comerciantes formales o informales sacan sus artículos, o ponen sillas y mesas en las banquetas y calles para sus clientes, ¿no afectan a “terceros”?
Cuando una escuela realiza en la calle algún desfile o festival, ¿no afecta a “terceros”? Cuándo algún padre de familia “tira la casa por la ventana”, cierra la calle donde vive y hace alguna fiesta por cualquier motivo importante para él, ¿no afecta a “terceros”?
Hasta cuando los gobiernos municipales permiten que las calles se llenen de enormes baches, afectan a miles de “terceros”, porque nos ponen en peligro de ser atropellados, nuestros vehículos se deterioran más rápidamente o tenemos que caminar por otras calles con la consiguiente pérdida de tiempo y mayor gasto de combustible, en caso de contar con automóvil. Cuando realizan obras o modifican las vialidades pasa exactamente lo mismo.
Se benefician algunos o muchos, es cierto, quienes, por ejemplo, pueden comprar un libro, una artesanía, una comida de otro país, o quienes son católicos, disfrutan de andar en bicicleta, de los carnavales, o quienes les gusta el fútbol o a personajes famosos para fotografiarlos y pedirles su autógrafo.
Sin embargo, se afecta a “terceros” sin duda alguna: a comerciantes, a peatones, a los automovilistas o a quienes no están interesados en esas cosas o simplemente no pueden adquirirlas porque pertenecen a esos 80 millones de mexicanos pobres que ni siquiera pueden trasladarse en camión a disfrutar de algún espectáculo recreativo o cultural porque no tienen dinero para el pasaje de los más de cuatro miembros de la familia.
¿No constituye todo lo anterior una violación a la ley de movilidad universal que el gobierno de Peña Nieto quiere imponer? Y como esto continuará ocurriendo, entonces resulta lógico pensar que el propósito verdadero de esta ley es prohibir las marchas, mítines o cualquier tipo de manifestaciones en contra del gobierno y que éste cuente con las bases “legales” para reprimirlas.

Los “terceros” tolerantes

Pero esos “terceros” afectados no vamos a quemar los libros o las artesanías, a ofender a los católicos, no atropellamos a los ciclistas, no vamos a golpear a los aficionados al fútbol, a patear las mercancías que los comerciantes colocan afuera de sus establecimientos, o las sillas y mesas que invaden las banquetas y calles del vecino “enfiestado”, tampoco a entorpecer los eventos y desfiles de los monopolios televisivos o comerciales.
Los aceptamos y toleramos simplemente porque somos personas civilizadas, porque estamos conscientes de la difícil situación económica por la que los mexicanos atravesamos y porque todos tenemos el derecho que nos brinda la Constitución a expresarnos libre y pacíficamente, y a ganarnos el pan de cada día, para nosotros y nuestras familias.
Así que simplemente tomamos otra calle si alguna está cerrada por esos motivos o caminamos un poco más, y si llegamos algo tarde a nuestra cita, de cualquier carácter que ésta sea, no se acaba el mundo.
Somos pacientes, tolerantes y nos comportamos como seres racionales porque sabemos que quienes se manifiestan no lo hacen por gusto, sino como último recurso para defender sus derechos constitucionales y humanos básicos, porque muchas veces es la única manera de que las autoridades los escuchen.
O tal vez se manifiestan porque algún hijo, padre, madre, familiar, amigo, vecino o compañero de escuela o de trabajo está desaparecido, o se encuentra en estado vegetativo porque algún policía o delincuente lo torturó, le disparó, o porque fue asesinado, o porque fue degollado o desollado vivo. Por eso respetamos su derecho a manifestarse. Porque mañana, desgraciadamente, podríamos ser nosotros.    

Los “terceros” intolerantes

Pero a quienes verdaderamente les afectan las manifestaciones, las que se realizan en su contra, no a su favor, claro, es a la secta neoliberal en el poder, a la gran burguesía nacional y al imperialismo norteamericano: estos son los “terceros” afectados, los “terceros” intolerantes.
Sin embargo, irónicamente, el gobierno de Peña Nieto y sus antecesores, desde 1982, iniciando con Miguel de la Madrid Hurtado, debido a sus políticas neoliberales son los que más han afectado a “terceros”, pues más de 80 millones de mexicanos viven hoy en la pobreza o en la miseria.
A esos millones de mexicanos, los gobiernos neoliberales los han afectado negándoles, desde hace más de 30 años, sus derechos constitucionales a organizarse y a manifestarse pacíficamente, a la huelga, a la alimentación, a una vivienda digna, a una educación de calidad y apegada al espíritu del artículo 3º constitucional, a un empleo, a un salario o ingreso digno y suficiente, a la recreación, a la cultura, al deporte, a la tranquilidad, a la seguridad pública y hasta a recibir ayuda suficiente en caso de desastres naturales.
Es decir, los gobiernos neoliberales han violado los derechos constitucionales de más de 80 millones de mexicanos durante 30 largos años, y además han sido intolerantes y represores, y han pisoteado el espíritu mismo de la Constitución con las contrarreformas que han impuesto, y que tienen a todos los mexicanos y al país en una situación deplorable.

Los muertos han sido solo de nuestro lado

Así, en estos últimos 30 años los únicos tolerantes y dispuestos al diálogo, y a una lucha civilizada y pacífica, los únicos en recibir los “garrotazos”, hemos sido los mexicanos pobres, la clase trabajadora, los sindicatos democráticos, los campesinos, los estudiantes, y los intelectuales y empresarios progresistas, ¡no el Gobierno Federal! Los muertos han sido solo de nuestro lado y por eso decimos: ¡No a la fascista ley de movilidad universal!
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com