jueves, 14 de enero de 2016

TPP: el TLC recargado.

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ

Vuelto a cargar; sobrecargado; cargado otra vez o en exceso, estos son algunos de los significados de la palabra “recargado” que encontramos en el diccionario y que nos dan una idea general, pero clara, de lo que representa el llamado Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).
El TPP es el mismo Tratado de Libre Comercio (TLC), firmado por Salinas (México), Bush (Estados Unidos) y Mulroney (Canadá), el 17 de diciembre de 1992, y que entró en vigor el uno de enero de 1994, pero “recargado”, es decir, mucho más agresivo y “cargado” de concesiones increíbles a favor de los grandes monopolios norteamericanos, todo en detrimento de la soberanía de México y del bienestar de nuestro pueblo.
Durante muchos años, diversos sectores progresistas insistieron en la revisión del TLC con el propósito de que México también recibiera beneficios y no solo las empresas trasnacionales, pero los diferentes gobiernos neoliberales se negaron rotundamente por considerarlo “intocable”, pero ahora, con la posible aprobación del TPP, está claro que no lo es cuando de otorgar más concesiones al imperialismo norteamericano se trata.

Las 10 cosas que todos deberíamos saber sobre el TPP

1.- Es un proyecto para crear un área de “libre comercio” en la región Asia Pacífico y en el que participan 12 países: México, Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, Perú y Chile.
2.- Las negociaciones iniciaron en marzo del 2010 y México se integró a ellas en octubre del 2012, durante el gobierno del panista Calderón.
3.- Para entrar, el gobierno mexicano aceptó no poder reabrir ningún capítulo previamente aprobado y reconocer lo que ya habían convenido los miembros originales, no descartar ningún capítulo futuro del TPP, además de renunciar al derecho de veto si los nueve miembros originales aprueban algo.
4.- Es un acuerdo que se negocia en total secreto y a espaldas de los pueblos afectados, y únicamente la iniciativa privada, los del llamado “cuarto de junto”, compuesto por “un grupo de expertos del sector privado”, son los que están al tanto de las negociaciones y en posibilidad de influir en ellas.
5.- Los congresos de los países implicados tendrán que aprobarlo o no, sin realizar modificaciones.
6.- Pretende imponer restricciones y sanciones en el uso de Internet, que van desde multas hasta la suspensión del servicio y cárcel, violando de esta manera el debido proceso, la privacidad de los usuarios y restringiendo la libertad de expresión, todo con el pretexto de proteger los derechos de autor, de propiedad intelectual o “copyright”, en cuanto a libros, música, películas, videojuegos, software, etcétera, con lo que en la práctica se criminalizará el uso de obras sin autorización aunque no se actúe con fines de lucro, lo que limitará el acceso a la cultura y a libertad de expresión en los países firmantes solo para proteger los intereses económicos de los monopolios del entretenimiento y de la tecnología.
7.- Para proteger a las trasnacionales farmacéuticas, el acuerdo propone extender la patente para los medicamentos, de 20 a 25 años, con el consiguiente encarecimiento de los mismos y el retraso en la fabricación de genéricos, lo cual sería de gran perjuicio para las instituciones de salud del Estado que manejan este tipo de medicamentos y, por supuesto, para quienes padecen alguna enfermedad, principalmente.
8.- Plantea el registro de patentes para, por ejemplo, procedimientos médicos, métodos de diagnóstico, cirugías y tratamientos, que por tanto no podrían ser utilizados por cualquier médico o especialista a pesar de tener la capacidad para ello, esto en perjuicio de los enfermos, lo que demuestra el carácter criminal y carente de humanidad del acuerdo.
9.- El TPP daría total seguridad, protección legal y garantía a las inversiones de las trasnacionales a costa de la soberanía de las naciones involucradas, esto al darles el poder para demandar sumas millonarias en caso de que sientan afectados sus intereses, haciéndolo a través de un tribunal internacional patrocinado por el Banco Mundial (BM), y pasando sobre las leyes y autoridades nacionales, porque de acuerdo al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, esto “es parte del estándar internacional aceptable en un mundo globalizado” y “un país no puede aspirar a tener mayores flujos de inversión si no hay garantías mínimas contra acciones discrecionales expropiatorias”.
10.- Será un gran instrumento de los Estados Unidos para redefinir los términos del TLC en favor de los intereses de las trasnacionales gringas, en detrimento de la soberanía nacional de los países firmantes y del bienestar de sus pueblos, y además podrá controlar el 40% de la economía mundial, y restar así liderazgo y poder a China en la región y en el mundo.

Una verdadera amenaza para los pueblos de los países firmantes

El capitalismo, el imperialismo y la doctrina que hoy los mantiene con gran dificultad a flote, el neoliberalismo, constituyen una seria amenaza, no solo para la soberanía de las naciones y el bienestar de los pueblos, sino para la propia existencia de la humanidad, pues en aras de mayores ganancias, las grandes corporaciones trasnacionales instigan conflictos y guerras regionales, contaminan la Tierra, y destruyen especies animales y vegetales, además de ecosistemas enteros.
De esta manera, el TPP, así como las privatizaciones, las reformas estructurales, el TLC, los impuestos, los recortes presupuestales a la salud, educación, vivienda, cultura, ciencia y tecnología, etcétera, no son más que instrumentos del imperialismo norteamericano para mantener de pie a un sistema podrido en sus entrañas y basado en la obtención de las mayores ganancias posibles a costa de la miseria de los pueblos, de la explotación y muerte de seres humanos, y de la destrucción de la naturaleza.
En México, el TPP, las privatizaciones, las reformas educativa y laboral, la destrucción paulatina pero acelerada de la educación pública y de la Seguridad Social, están relacionadas y son parte de la estrategia del imperialismo norteamericano para continuar con el saqueo de nuestros recursos naturales y con la explotación de nuestra mano de obra barata, y ahora que prácticamente tienen en su poder el petróleo, desean hacer el gran negocio con la educación y la salud del pueblo mexicano.
El evitar la aprobación del TPP es responsabilidad de las fuerzas progresistas y patrióticas de nuestro país, y para ello se requiere de manera urgente de su unidad, pues de lo contrario, la derecha, representada por la gran burguesía nacional, el clero político, el PRI, el PAN, el PRD, el PVEM y demás grupúsculos neoliberales, con el apoyo del imperialismo norteamericano, sin el cual no serían nada, se podrían salir con la suya para desgracia del pueblo mexicano.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

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