sábado, 10 de junio de 2017
POSICIÓN DEL PARTIDO POPULAR SOCIALISTA RESPECTO AL PROCESO ELECTORAL DEL 4 DE JUNIO DEL 2017
En una democracia burguesa como la nuestra
se agudizan cada vez más las contradicciones que se generan entre el gran
capital monopolista y los intereses del pueblo trabajador,
contradicciones que, por más fraudes electorales que cometa la burguesía,
son insalvables.
El Partido Popular Socialista (PPS), desde su
nacimiento en 1948, y a pesar de que los neoliberales en forma ilegal e
ilegítima le cancelaron su registro, sigue actuando, trabajando y defendiendo
los intereses del pueblo de México, hoy con registro como Agrupación Política
Nacional Popular Socialista.
El PPS considera que la lucha
electoral constituye un marco legal para la lucha revolucionaria. No
es el único, ni el fundamental frente de lucha, pero sí muy importante. En este
momento histórico en que nos encontramos es la forma en la que
pueden acceder al poder, de forma pacífica, los trabajadores, los
luchadores sociales, intelectuales y, en fin, los representantes de las clases
sociales desprotegidas y olvidadas para que en este país se gobierne a
favor del pueblo
Toda organización de corte progresista y
revolucionario, como lo es el PPS, utiliza los procesos electorales no solo
para influir en la elección de un nuevo gobierno a cualquier nivel,
sino para fortalecer sus lazos con la clase trabajadora, el campesinado, los
jóvenes, etc., para contribuir en la educación política del pueblo trabajador,
para dar a conocer sus planteamientos programáticos y, con base en estos,
señalar el camino que la nación debe transitar para llegar a mejores formas de
vida.
De la misma forma, los procesos electorales son
un marco ideal para desenmascarar a los aventureros, oportunistas y vividores
de la política.
La burguesía en el poder, hoy el grupo de
neoliberales, a través del Instituto Nacional Electoral (INE), ha
diseñado toda clase de restricciones electorales contra las
organizaciones progresistas y ha dado todas las garantías a los partidos más
reaccionarios, servidores de los dueños del dinero y de los intereses
extranjeros, razón por la cual han desmantelado a la nación y despojado al
pueblo de sus derechos, garantías, territorios, etc.
El pasado 4 de junio, cuatro entidades tuvieron
elecciones: Coahuila, Nayarit, Veracruz y Estado de México. En esta última la
elección fue para Gobernador únicamente; en el caso de Veracruz para
Ayuntamientos, y en las dos restantes para Gobernador, Diputados y
Ayuntamientos. En esta ocasión, el PRI-gobierno, las propias autoridades
electorales y sus aliados pusieron en marcha una maquinaria electoral
descomunal, aplastante, un verdadero insulto para los mexicanos, mediante la
cual hicieron fluir tal cantidad de recursos económicos que mercantilizaron,
compraron, miles y miles de votos, cuestión que lograron gracias al hambre
e ignorancia de una parte del pueblo.
Contrario a lo que señalan sus representantes y
líderes, la derecha priista y panista no se fortaleció en estas elecciones,
solo se aferran al poder una vez más valiéndose de un descomunal fraude
electoral.
Las elecciones en el Estado de México adquieren
una gran importancia debido a que esta entidad tiene la mayor
población, el mayor número de electores, donde se ve claramente el
contraste entre las mayorías que nada tienen y unos cuantos que todo lo
poseen, donde se asienta el grupo oligárquico que hoy gobierna al país, donde
campea la impunidad y la corrupción como prácticas comunes en todos los
niveles. En suma: pobreza y miseria son el común denominador en esta entidad.
Nunca como hoy el pueblo del Estado de México
había tenido la oportunidad de sacudirse el yugo de sus opresores y de su
pésimo gobierno, así lo entendió, y a pesar de que no se volcó en forma masiva
a votar, se dio una participación por lo menos superior a los anteriores
procesos electorales. La importancia de esta elección consiste en que fue, como
se ha dicho, el laboratorio de la que se llevará a cabo en el 2018. Por eso
la situación se torna compleja y difícil para nuestro futuro inmediato.
El Partido Popular Socialista, dada la
magnitud y la cantidad de irregularidades ocurridas durante y después del
proceso electoral, sostiene que la profesora Delfina Gómez Álvarez es la
ganadora indiscutible, y que para depurar, limpiar y transparentar el proceso
electoral es necesario el recuento voto por voto y casilla por casilla, ya que
existen los elementos legales y reales para hacerlo, por lo que se deberá
acudir a las instancias correspondientes e interponer los recursos necesarios
para lograrlo.
Al mismo tiempo, el PPS y la Agrupación Política
Nacional Popular Socialista, con toda la autoridad que les da el haber
coadyuvado a este triunfo en el Estado de México, advierte que para
derrotar de manera contundente e indiscutible y con amplio margen a los neoliberales
en el poder, se requiere conjuntar esfuerzos y sumar voluntades de las mejores
mujeres y hombres de este país, así como de las mejores organizaciones
políticas, sociales y culturales, impulsando la formación de un gran
Frente Antineoliberal cohesionado por un programa común, donde se contemplen
las aspiraciones de todos los mexicanos que luchamos por mejores condiciones de
vida para el pueblo en general.
Un Frente con un solo programa y
plataforma electoral de carácter progresista, que recojan las demandas más
sentidas del pueblo mexicano, y que elija y postule a un candidato común, no
solo para las elecciones presidenciales del 2018, sino para todas aquellas que
se lleven a cabo en los ámbitos municipal, estatal y federal.
Enfrentar y derrotar a los neoliberales en
el poder, y transformar al país en el sentido del progreso, no es cosa de un
solo hombre y de un solo partido: es asunto de muchos hombres y mujeres, y de
todos los partidos de verdadera izquierda, democráticos y progresistas, y de todo
tipo de organizaciones conformadas por obreros, campesinos, estudiantes,
mujeres, artistas e intelectuales, que, sin perder su independencia, deben
unirse en un solo Frente Antineoliberal pensando solo en el interés supremo de
la patria y del pueblo mexicano, sin sectarismos, soberbia o ambiciones
personales, donde la honestidad personal y política predomine.
¡Viva México!
Manuel Fernández Flores.
Secretario General del PPS-APN Popular
Socialista
jueves, 19 de enero de 2017
Manifiesto
al pueblo de México:
El
Partido Popular Socialista (PPS) se adhiere a la indignación y coraje del
pueblo mexicano desatados por el reciente incremento al precio de los
combustibles ordenado por el gobierno neoliberal de Peña Nieto, se solidariza y
participa en las movilizaciones pacíficas que se han llevado a cabo a todo lo
largo y ancho del país, y se une a la preocupación que han provocado las
declaraciones agresivas y las medidas proteccionistas implementadas por el aún
presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.
Hoy
es un hecho que en la conciencia colectiva de los mexicanos, las reformas
estructurales neoliberales y sus efectos ya no son hechos lejanos ni ajenos a
nuestra vida cotidiana, sino una realidad cercana, palpable y que nos afectará
a todos a corto plazo, y de una manera directa y devastadora, esto si las
fuerzas progresistas y el pueblo en general no ponemos manos a la obra de
inmediato, asumiendo nuestra responsabilidad histórica.
La
corrupción gubernamental; la enorme, inmoral e impagable deuda externa; la
apertura indiscriminada a las inversiones extranjeras; el Tratado de Libre
Comercio (TLC); las privatizaciones de empresas y recursos naturales; los
recortes al gasto público en educación, salud y para el desarrollo económico y
social en general; el abandono de los campesinos, y de los pequeños y medianos
empresarios mexicanos por parte del gobierno; la destrucción del ejido; las
contrarreformas a los artículos 3º, 27, 123 y 130 constitucionales; a las leyes
del Trabajo, del IMSS, de Energía; la privatización de las pensiones de los
trabajadores y las reformas estructurales (la educativa y energética,
especialmente), han provocado la entrega de nuestra tierra, empresas y riquezas
naturales, como el petróleo, a los monopolios trasnacionales, principalmente
norteamericanos.
Miente
Peña Nieto al decir que el petróleo se acabó. Existe suficiente para impulsar
nuestro desarrollo económico independiente, pero se lo han entregado a los
monopolios petroleros trasnacionales. Ya no es nuestro. Lo regalaron. Esta es
la realidad. La patria posee recursos naturales inmensos, pero ya no son de los
mexicanos.
Teníamos
miles de industrias en manos del Estado y los neoliberales las desprestigiaron
primero, las hicieron quebrar y después las regalaron a los extranjeros. Este
es el caso de la industria petroquímica, por medio de la cual se producen los
combustibles, y cientos de materias primas esenciales para la industria y
nuestro desarrollo económico.
Nos
prometieron que México sería un país del “primer mundo” con el TLC, y
desarrollo, empleo y recursos con la reforma energética, pero hoy millones de
mexicanos se debaten en la miseria y el desempleo, nuestra economía es
totalmente dependiente de la norteamericana y, dice el gobierno, ya no hay
recursos, por ello los recortes en salud, educación y ciencia. Por ello los
“gasolinazos”.
El
pueblo mexicano está harto de promesas y mentiras, porque aún con todo lo que
han hecho los gobiernos neoliberales panistas y priistas desde 1982, sí hay
recursos, pero se los roban, y los dilapidan en lujos, en gastos superfluos y
en salarios millonarios para los altos funcionarios, empezando por Peña Nieto,
su gabinete, diputados, senadores, jueces, gobernadores y titulares de
distintas dependencias de gobierno, mientras millones prácticamente mueren de
hambre, y cunde el miedo al futuro, la desesperación, el crimen y la
inseguridad pública.
Para
colmo, en los Estados Unidos gana las elecciones un empresario multimillonario,
Donald Trump, personaje desequilibrado, inmoral, cínico, racista y abiertamente
agresivo, quien amenaza con la construcción de un muro pagado por nosotros
mismos y con expulsar de ese país a millones de compatriotas que, por culpa de
nuestros propios gobiernos, tuvieron que emigrar en busca de un empleo y un
futuro mejor.
Además,
Trump, aún sin haber asumido la Presidencia de su país, ha logrado imponer
medidas proteccionistas, y diversas empresas automotrices norteamericanas han
retirado inversiones millonarias de nuestro país y anunciado que se irán de
México para invertir en los Estados Unidos. Ante esto el gobierno mexicano no
sabe qué hacer, porque lo que debería hacer no está dispuesto a llevarlo a
cabo. Porque la total dependencia de nuestra economía con respecto a la norteamericana,
provocada por las privatizaciones, el TLC y las reformas estructurales, tiene a
Peña Nieto de rodillas ante el imperio.
Peña
Nieto miente: sí existen recursos para sacar adelante a nuestro país; los “gasolinazos” no son inevitables y sí son
producto de la reforma energética neoliberal; ninguna medida ni plan de los que
pretende implementar evitará la carestía y la escalada de precios, y hará todo
lo que Donald Trump le diga porque su gobierno, y los que le antecedieron desde
1982, nos convirtieron en esclavos de la economía norteamericana y en lacayos
de su política exterior.
Ante
esta grave situación, el Partido Popular Socialista (PPS) hace un urgente y
fraternal llamado a la unidad de todas las fuerzas progresistas de nuestro país
mediante la conformación de un gran Frente Nacional, Democrático, Patriótico y
Antineoliberal, en el que participen, sin perder su autonomía e independencia,
movimientos y organizaciones de todo tipo, políticas, obreras, campesinas,
populares, estudiantiles, de profesionistas, médicos, maestros, juveniles, de
mujeres, los intelectuales y ciudadanos de pensamiento progresista y
antineoliberal, y todas aquellas personas, organizaciones o movimientos que
hayan sido agraviados o afectados por las políticas neoliberales del gobierno y
por sus actos represivos.
Un
Frente que formule un programa amplio y alternativo de gobierno, de carácter
progresista, que plantee soluciones a los graves problemas por los que atravesamos,
que se proponga regresar al pueblo sus empresas estratégicas y recursos
naturales, sus esperanzas, su bienestar, y a la nación su dignidad y honor en
el ámbito internacional.
Un
Frente que lleve a cabo acciones masivas de protesta, pacíficas, de todo tipo,
cuyos representantes se reúnan periódicamente, suscriban manifiestos al pueblo
de México para orientar sus acciones y educarlo políticamente, convoquen a
conferencias de prensa, denuncien ante México y el mundo las injusticias que
comete el gobierno y recorran el país difundiendo un programa común, entre
otras muchas acciones más.
Un
Frente que eduque políticamente a los mexicanos para que no vendan su voto, y
no vuelvan a votar por aquellos partidos que nos han traicionado y vendido a la
patria, y para vigilar las elecciones, y hacer que todos y cada uno de nuestros
votos se respete.
Un
Frente que, una vez que hayan sido expulsados del poder los neoliberales, forme
un gobierno en el que éstos no tengan cabida, constituido por representantes de
las fuerzas progresistas del país y en el que el pueblo tenga verdaderamente,
en la práctica, voz y voto, para caminar hacia la independencia económica y
política de la nación, la elevación constante del nivel de vida de los
mexicanos y a la construcción de un régimen cada vez más democrático.
¡No a los gasolinazos!
¡Derogación de las reformas estructurales!
¡Alto a las privatizaciones!
¡Fuera neoliberales del poder!
¡Nacionalizar es descolonizar!
¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!
Partido Popular Socialista (PPS)
Manuel Fernández Flores. Luis Alfonso Jimenez Ozuna.
Secretario General. Secretario de Organización.
jueves, 14 de enero de 2016
TPP: el TLC recargado.
Por:
Roberto ESCAMILLA PÉREZ
Vuelto
a cargar; sobrecargado; cargado otra vez o en exceso, estos son algunos de los
significados de la palabra “recargado” que encontramos en el diccionario y que
nos dan una idea general, pero clara, de lo que representa el llamado Acuerdo Transpacífico
de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).
El
TPP es el mismo Tratado de Libre Comercio (TLC), firmado por Salinas (México),
Bush (Estados Unidos) y Mulroney (Canadá), el 17 de diciembre de 1992, y que
entró en vigor el uno de enero de 1994, pero “recargado”, es decir, mucho más
agresivo y “cargado” de concesiones increíbles a favor de los grandes
monopolios norteamericanos, todo en detrimento de la soberanía de México y del
bienestar de nuestro pueblo.
Durante
muchos años, diversos sectores progresistas insistieron en la revisión del TLC
con el propósito de que México también recibiera beneficios y no solo las
empresas trasnacionales, pero los diferentes gobiernos neoliberales se negaron
rotundamente por considerarlo “intocable”, pero ahora, con la posible
aprobación del TPP, está claro que no lo es cuando de otorgar más concesiones
al imperialismo norteamericano se trata.
Las 10 cosas que
todos deberíamos saber sobre el TPP
1.-
Es un proyecto para crear un área de “libre comercio” en la región Asia
Pacífico y en el que participan 12 países: México, Estados Unidos, Japón,
Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, Perú y
Chile.
2.-
Las negociaciones iniciaron en marzo del 2010 y México se integró a ellas en octubre
del 2012, durante el gobierno del panista Calderón.
3.- Para entrar, el gobierno mexicano
aceptó no poder reabrir ningún capítulo previamente aprobado y reconocer lo que
ya habían convenido los miembros originales, no descartar ningún capítulo
futuro del TPP, además de renunciar al derecho de veto si los nueve miembros
originales aprueban algo.
4.-
Es un acuerdo que se negocia en total secreto y a espaldas de los pueblos
afectados, y únicamente la iniciativa privada, los del llamado “cuarto de
junto”, compuesto por “un grupo de expertos del sector privado”, son los que
están al tanto de las negociaciones y en posibilidad de influir en ellas.
5.-
Los congresos de los países implicados tendrán que aprobarlo o no, sin realizar
modificaciones.
6.-
Pretende imponer restricciones y sanciones en el uso de Internet, que van desde
multas hasta la suspensión del servicio y cárcel, violando de esta manera el
debido proceso, la privacidad de los usuarios y restringiendo la libertad de
expresión, todo con el pretexto de proteger los derechos de autor, de propiedad
intelectual o “copyright”, en cuanto a libros, música, películas, videojuegos,
software, etcétera, con lo que en la práctica se criminalizará el uso de obras
sin autorización aunque no se actúe con fines de lucro, lo que limitará el
acceso a la cultura y a libertad de expresión en los países firmantes solo para
proteger los intereses económicos de los monopolios del entretenimiento y de la
tecnología.
7.-
Para proteger a las trasnacionales farmacéuticas, el acuerdo propone extender la
patente para los medicamentos, de 20 a 25 años, con el consiguiente
encarecimiento de los mismos y el retraso en la fabricación de genéricos, lo
cual sería de gran perjuicio para las instituciones de salud del Estado que
manejan este tipo de medicamentos y, por supuesto, para quienes padecen alguna
enfermedad, principalmente.
8.-
Plantea el registro de patentes para, por ejemplo, procedimientos médicos,
métodos de diagnóstico, cirugías y tratamientos, que por tanto no podrían ser
utilizados por cualquier médico o especialista a pesar de tener la capacidad
para ello, esto en perjuicio de los enfermos, lo que demuestra el carácter
criminal y carente de humanidad del acuerdo.
9.-
El TPP daría total seguridad, protección legal y garantía a las inversiones de
las trasnacionales a costa de la soberanía de las naciones involucradas, esto
al darles el poder para demandar sumas millonarias en caso de que sientan
afectados sus intereses, haciéndolo a través de un tribunal internacional
patrocinado por el Banco Mundial (BM), y pasando sobre las leyes y autoridades
nacionales, porque de acuerdo al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo,
esto “es parte
del estándar internacional aceptable en un mundo globalizado” y “un país no
puede aspirar a tener mayores flujos de inversión si no hay garantías mínimas
contra acciones discrecionales expropiatorias”.
10.-
Será un gran instrumento de los Estados Unidos para redefinir los términos del
TLC en favor de los intereses de las trasnacionales gringas, en detrimento de
la soberanía nacional de los países firmantes y del bienestar de sus pueblos, y
además podrá controlar el 40% de la economía mundial, y restar así liderazgo y
poder a China en la región y en el mundo.
Una verdadera
amenaza para los pueblos de los países firmantes
El
capitalismo, el imperialismo y la doctrina que hoy los mantiene con gran
dificultad a flote, el neoliberalismo, constituyen una seria amenaza, no solo
para la soberanía de las naciones y el bienestar de los pueblos, sino para la
propia existencia de la humanidad, pues en aras de mayores ganancias, las
grandes corporaciones trasnacionales instigan conflictos y guerras regionales,
contaminan la Tierra, y destruyen especies animales y vegetales, además de
ecosistemas enteros.
De
esta manera, el TPP, así como las privatizaciones, las reformas estructurales,
el TLC, los impuestos, los recortes presupuestales a la salud, educación, vivienda,
cultura, ciencia y tecnología, etcétera, no son más que instrumentos del
imperialismo norteamericano para mantener de pie a un sistema podrido en sus
entrañas y basado en la obtención de las mayores ganancias posibles a costa de
la miseria de los pueblos, de la explotación y muerte de seres humanos, y de la
destrucción de la naturaleza.
En
México, el TPP, las privatizaciones, las reformas educativa y laboral, la
destrucción paulatina pero acelerada de la educación pública y de la Seguridad
Social, están relacionadas y son parte de la estrategia del imperialismo
norteamericano para continuar con el saqueo de nuestros recursos naturales y
con la explotación de nuestra mano de obra barata, y ahora que prácticamente
tienen en su poder el petróleo, desean hacer el gran negocio con la educación y
la salud del pueblo mexicano.
El
evitar la aprobación del TPP es responsabilidad de las fuerzas progresistas y
patrióticas de nuestro país, y para ello se requiere de manera urgente de su unidad,
pues de lo contrario, la derecha, representada por la gran burguesía nacional,
el clero político, el PRI, el PAN, el PRD, el PVEM y demás grupúsculos
neoliberales, con el apoyo del imperialismo norteamericano, sin el cual no
serían nada, se podrían salir con la suya para desgracia del pueblo mexicano.
Correo
electrónico: a_babor@hotmail.com
lunes, 30 de noviembre de 2015
La Revolución Mexicana, ellos y nosotros.
Por
Roberto ESCAMILLA PÉREZ
Ignorada,
incomprendida, calumniada y traicionada, esto es lo que hoy ocurre con la
Revolución Mexicana iniciada en 1910, de la cual celebramos ya sus 105 años,
muchos para un ser humano, pero pocos para un proceso social que, sin duda, nos
habrá de llevar a estadios superiores de existencia y de bienestar para el
pueblo y la nación, porque a la afirmación de sus detractores en el sentido de
que ha muerto, podríamos responder con el conocido y antiguo refrán: “Los
muertos que vos matáis gozan de cabal salud”.
La Revolución
Mexicana
La
Revolución Mexicana no ha muerto ni morirá porque es más que una empresa del
Estado, que una escuela o un hospital público, que una dependencia de gobierno,
que un Presidente, e inclusive más que una ley o que la propia Constitución de
la República.
La
esencia de ella son sus principios y el camino que trazó, que nuestro país
deberá recorrer completo tarde o temprano, porque así como una persona no puede
transitar de niño a la etapa adulta sin pasar por la juventud, México no puede,
por las leyes que rigen el desarrollo de toda sociedad, alcanzar etapas superiores
de desarrollo sin lograr todos los objetivos que se propuso dicho movimiento
revolucionario. La Revolución Mexicana es, pues, una necesidad histórica. Es,
por tanto, inevitable.
El
maestro Vicente Lombardo Toledano, gran filósofo, y genial dirigente obrero y
político, definió a la Revolución Mexicana como una revolución antifeudal,
democrático-burguesa, popular y antimperialista.
La
nuestra, señaló, fue una auténtica revolución porque hizo transitar a nuestro
país del régimen feudal al capitalista, y aunque fue encabezada por la
burguesía naciente, en ese momento revolucionaria, participaron en ella la
clase obrera, los campesinos, peones e indígenas, lo que le dio el carácter de
popular.
Además,
afirmó, fue una revolución antimperialista como respuesta, primero, a la larga
historia de agresiones por parte de potencias extranjeras que México tuvo que
sufrir y, en segundo lugar, por el saqueo de nuestros recursos naturales y la
explotación de que fuimos objeto por parte de las empresas trasnacionales
durante decenas de años, y a la que había que ponerle un alto para alcanzar un
desarrollo económico independiente y el bienestar del pueblo mexicano.
La
Revolución Mexicana, precisó Lombardo, se propuso tres objetivos: el logro de
la independencia económica y política nacional, la ampliación del régimen
democrático y el mejoramiento constante del nivel de vida del pueblo. Estos
constituyen a su vez sus tres principios fundamentales, junto con el postulado
“Nacionalizar es descolonizar”, hecho por Vicente Lombardo Toledano al resumir
el camino trazado para México por este movimiento revolucionario.
Nosotros
Por
todo lo anterior, los beneficios que a nosotros,
al pueblo de México, nos trajo la Revolución Mexicana fueron enormes. De ser un
pueblo con un promedio de vida de menos de 40 años, pasamos a uno de 75. Alrededor
de las cientos de empresas del Estado que se crearon, surgió una fuerte
industria nacional en manos de la burguesía mexicana.
Gracias
a las mismas empresas del Estado, y a las nacionalizaciones de la industria
petrolera y eléctrica, entre muchas otras, el país avanzó a pasos agigantados
por el camino de la independencia económica y política, además de crearse
empleos dignos, con buenos salarios, con el consiguiente mejoramiento de
nuestro nivel de vida.
La
destrucción de los latifundios, el reparto de tierras, la creación del Ejido,
los sistemas de riego y los apoyos al campo, incrementaron la producción de
alimentos y elevaron el nivel de vida de los campesinos.
Con
la educación pública, laica y gratuita, garantizada por el artículo 3º constitucional,
y la creación de miles de escuelas primarias, secundarias, de nivel medio
superior y superior, millones de mexicanos lograron tener acceso a la educación
y a la cultura.
La
Seguridad Social, junto con instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los
trabajadores del Estado (ISSSTE), permitieron la atención integral de la salud
de millones de mexicanos, quienes además alcanzaron el derecho a una pensión, a
incapacidades por enfermedad o accidentes de trabajo, a guarderías, y apoyos de
diversos tipos como para matrimonio y defunciones, etcétera.
El
artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo permitieron a la clase
trabajadora del país elevar su nivel de vida y hacer realidad sus legítimos
derechos a la huelga, a organizarse en sindicatos, a tener contratos colectivos
de trabajo, a la jornada laboral de ocho horas, a un día de descanso
obligatorio, a vacaciones, reparto de utilidades, aguinaldo, atención médica,
etcétera.
Asimismo,
la mujer obtuvo el derecho al voto y se dio paso a la etapa de los partidos
políticos, surgiendo las diputaciones plurinominales o de representación
proporcional que permitieron que partidos de izquierda, como el Popular
Socialista (PPS) y el Comunista Mexicano (PCM), obtuvieran su registro, y voz y
voto en el Poder Legislativo, constituyendo esto un gran avance en cuanto a la
ampliación del régimen democrático.
En
fin que, con la Revolución Mexicano avanzando, el país se encaminó por la ruta
del desarrollo económico, político y social, fortaleciendo su industria, y su
independencia económica y política, el pueblo elevó considerablemente su nivel
de vida y se amplió el régimen democrático.
Ellos
Pero
entonces, en 1982, vinieron ellos,
los neoliberales priistas, y se hicieron del poder, y junto con la derecha
tradicional, el Partido Acción Nacional (PAN), desde dentro de las
instituciones iniciaron, como un virus, la destrucción sistemática de las
mismas y de todo lo alcanzado por nuestra Revolución, apoyados por el
imperialismo norteamericano y sus empresas trasnacionales, por la gran
burguesía nacional, el clero político y por los monopolios de la información.
Desde
esa época, ellos, que ya nada tenían
que ver con quienes encabezaron la Revolución Mexicana, obedeciendo los
dictados del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI),
organismos financieros del imperialismo norteamericano, iniciaron con la
privatización, venta y desmantelamiento de las empresas estatales, y firmaron
con los Estados Unidos y Canadá un Tratado de Libre Comercio (TLC), que lo
único que ha provocado es la destrucción de la industria nacional, una mayor
dependencia respecto a la economía norteamericana, desempleo, hambre y miseria
para el pueblo mexicano.
Ellos destruyeron los
ejidos y reformaron a su favor los artículos fundamentales de la Constitución,
como el 3º, 27, 123 y 130, y leyes enteras como la Federal del Trabajo y la del
IMSS, echando abajo derechos importantes de la clase trabajadora logrados a
base de la sangre de millones de mexicanos, y privatizando inclusive las
pensiones de los trabajadores con las Administradoras de Fondos para el Retiro
(Afores).
En
la actualidad, ellos están dando los
últimos toques a su obra maestra con la entrega del petróleo a los monopolios
trasnacionales y la privatización de la industria eléctrica, el
desmantelamiento de la educación pública, laica y gratuita, y la privatización
de la Seguridad Social, destruyendo y saboteando, desde dentro, al IMSS y al
ISSSTE, con el objetivo de lograr el respaldo del pueblo mexicano para su
privatización, táctica que les ha sido de mucha utilidad cuando de entregar
nuestras empresas y recursos naturales a los extranjeros y a los grandes ricos
mexicanos se trata.
Asimismo,
actualmente ellos dominan en el
Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación, gracias a que han
construido un régimen bipartidista (PRI-PAN) disfrazado de tripartidismo, arrebatando
toda posibilidad de participación a los auténticos partidos de la clase obrera,
valiéndose para esto de su poder económico, político y propagandístico.
¿Cuáles
han sido los resultados de esta política a la que nosotros llamamos neoliberal?
Dependencia económica, sumisión del gobierno mexicano a los dictados de los
Estados Unidos, destrucción de la economía nacional, desempleo, pobreza,
miseria y enfermedades, un régimen bipartidista antidemocrático al estilo
norteamericano, y una violencia e inseguridad pública nunca antes vistas y que
jamás habíamos imaginado ni en nuestras peores pesadillas. Y ellos son los responsables.
Ser
revolucionario
Entonces,
como ya lo explicamos, la Revolución Mexicana, sus principios y el camino
trazado por ella, están más vivos y tienen más vigencia que nunca, por eso hoy
no se puede ser de izquierda e ignorar a la Revolución Mexicana, no se puede
proponer una nueva Constitución sin basarla en sus principios, si es que se
quiere avanzar y no retroceder, o sumergir a nuestro pueblo en la confusión y
en el caos.
Tampoco
se puede ser de izquierda, demócrata o progresista, si no se lucha contra el
neoliberalismo de manera congruente, clara y desde la trinchera en la que cada
uno se encuentre: en un partido, en un sindicato, en una organización social,
estudiantil, profesional, de mujeres, juvenil o popular.
El
destino de México depende y está indisolublemente ligado a la Revolución
Mexicana, pero para retomar su camino necesitamos igualmente abrevar en el
ejemplo de quienes lucharon en la misma, construyendo un gran Frente Nacional
Democrático y Patriótico que una en la acción a todos los mexicanos y
organizaciones de izquierda, democráticas, progresistas y antimperialistas,
para sacar del poder a ellos, a los
neoliberales, y a la derecha, con un programa para nosotros, adecuado a las condiciones actuales, y que proponga soluciones
viables a los grandes problemas del pueblo y de la Nación.
Correo
electrónico: a_babor@hotmail.com
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