sábado, 16 de marzo de 2013

Los neoliberales van por todo

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ
 
¡Viva el 75 Aniversario de la Expropiación Petrolera!
 
En un artículo anterior afirmamos, y probamos con datos y hechos precisos, que aunque el gobierno de ultraderecha de Peña Nieto lo niegue, Petróleos Mexicanos (PEMEX) sufre, desde hace ya más de 30 años, de un proceso privatizador, que este gobierno piensa llevar hasta sus últimas consecuencias aunque para ello tenga que mentir, amenazar, reprimir, comprar conciencias y partidos enteros, o violar el espíritu y la letra de la Constitución de la República.
Para ello, Peña Nieto cuenta hoy con el llamado Pacto por México, un engendro neoliberal que a pesar de su poco tiempo de existencia ha demostrado su eficacia en el logro los objetivos para los cuales fue creado: facilitar las privatizaciones, ganar aliados para el proyecto privatizador, y crear confusión y falsas esperanzas entre el pueblo mexicano.
Además, insistimos, la punta de lanza de esta estrategia privatizadora consiste en la permanente reducción de los presupuestos asignados a PEMEX, a la industria eléctrica nacionalizada, a la Seguridad Social y a la educación pública, en la promoción y tolerancia de la corrupción en las mismas por parte de los gobiernos neoliberales, y en la implementación de campañas de desprestigio en contra de ellas, todo con el propósito de debilitarlas, hacerlas ineficientes a los ojos del pueblo mexicano, y así tener los pretextos perfectos y crear las condiciones para su total entrega a los grandes empresarios nacionales y a las trasnacionales.
 
¿Cómo se están privatizando la industria eléctrica, la Seguridad Social y la educación pública?
 
Respecto a la industria eléctrica, para nadie es un secreto que los generadores privados de electricidad, violando la letra y el espíritu de la Constitución, con la complicidad y el beneplácito de los gobiernos neoliberales, producen ya el 50 por ciento de la energía eléctrica que se consume en todo el país.
Además, el panista Felipe Calderón asestó un artero golpe a esta industria del pueblo al desaparecer de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), ilegalizando de paso al histórico y combativo Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), enorme obstáculo para su proyecto privatizador, despidiendo y dejando sin ingresos a miles de trabajadores electricistas y a sus familias.
La Seguridad Social sufre el mismo proceso privatizador puesto que los distintos gobiernos federales, a partir de 1982, han ido concesionando a la iniciativa privada cada vez más servicios que anteriormente realizaban las instituciones de este sector y sus trabajadores, como las guarderías, la vigilancia, la limpieza, la lavandería, análisis clínicos, de laboratorio, y toda clase de estudios y exámenes especializados.
Incluso, muchos medicamentos son adquiridos por el IMSS, el ISSSTE y demás instituciones de salud del Estado en farmacias y laboratorios particulares para poder surtirlos a los derechohabientes, fortaleciendo así a los servicios de salud privados y debilitando a los del sector público.  
En lo que se refiere a la educación pública, su privatización acelerada es clara para los mexicanos, más ahora con la reforma educativa propuesta por Peña Nieto y recientemente aprobada, que entre otras consecuencias tendrá el abandono de la infraestructura educativa por parte del Gobierno Federal e inestabilidad laboral para los maestros, pues su permanencia o no en el sistema educativo quedará al criterio de un organismo gubernamental que se creará para tal efecto y que servirá como un instrumento de presión y manipulación hacia el SNTE y los maestros en general.
Sin embargo, la privatización de la educación pública es un proceso que se viene dando a lo largo ya de aproximadamente 30 años, a tal grado que hoy existen en la práctica dos sistemas educativos paralelos, uno público y uno privado (que acapara ya cerca del 40 por ciento del alumnado en algunos niveles educativos), y con dos conceptos opuestos de lo que debe ser la educación en México y del tipo de ciudadanos que ésta debe formar.
Una de las estrategias que en los últimos tiempos han aplicado los neoliberales para privatizar la educación es utilizar recursos del Estado, que son del pueblo mexicano, para subsidiar miles de becas de estudio en planteles particulares de todos los niveles.
 
Contra el Pacto de la ultraderecha, el Frente de los progresistas
 
Así, a los mexicanos no nos cabe la menor duda de que Peña Nieto va con todo en contra del patrimonio de los mexicanos, y otras pruebas de ello son las recientes reformas a los estatutos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el propósito de poder impulsar abiertamente y sin obstáculo alguno la privatización de PEMEX, y el IVA en alimentos y medicinas.
Asimismo, en días recientes está en proceso una iniciativa priista en las telecomunicaciones, que entre otras cosas propone que los empresarios extranjeros interesados en esta área de la economía puedan poseer hasta un 100 por ciento de las acciones en las empresas ya existentes y en las que se funden en el futuro.
Por todo ello, contra el Pacto por México, en el que vergonzosamente “Los Chuchos” están participando entusiastamente y comprometiendo en ello a su partido, el PRD, urge la formación de un gran Frente Nacional Democrático del que formen parte todas las organizaciones y mexicanos progresistas y antineoliberales con el objetivo de parar en seco las privatizaciones y todas las iniciativas reaccionarias, antinacionales y antipopulares que está impulsando el gobierno federal y sus aliados, y de una vez por todas sacarlos del poder para que se gobierne para el pueblo y la Revolución Mexicana regrese a Palacio Nacional.
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jueves, 28 de febrero de 2013

¡No es lo que tú piensas!

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ
 
Con respecto a las privatizaciones, los gobiernos neoliberales reaccionan como los hombres o las mujeres que son atrapados in fraganti en el acto de infidelidad y que solo atinan a decir: ¡No es lo que tú piensas! Cínicamente, los neoliberales traicionan la confianza del pueblo mexicano todos los días y ante la mirada de todo mundo, y a pesar de ser atrapados en flagrancia en el delito, repiten y repiten hasta como para convencerse a sí mismos: ¡No se está privatizando! ¡No se va a privatizar! Pero…
 
¿Se está privatizando o no Petróleos Mexicanos?
 
Sí, sin duda alguna y a pasos acelerados. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, contiene compromisos implícitos de privatizar el petróleo y se han aprobado contrarreformas a la Ley de Energía con este mismo propósito.
La política petrolera de los gobiernos neoliberales, desde 1982, con Miguel de la Madrid, hasta el actual de Peña Nieto, ha sido equivocada porque prácticamente se limita a exportar petróleo crudo para aumentar las reservas estratégicas de nuestros vecinos del norte, en lugar de dar un valor agregado al petróleo mediante el impulso de la industria petroquímica en manos del Estado.
 
La industria petroquímica
 
En sucesivos decretos, de octubre de 1986, agosto de 1989, junio de 1991 y agosto de 1992 (claro, en los gobiernos de Miguel de la Madrid y de Salinas), se redujo, de los 70 productos que integraban la petroquímica básica reservada exclusivamente al Estado, a 34, 20, 19 y finalmente a ocho, respectivamente, abriendo así la posibilidad legaloide a la iniciativa privada, nacional y extranjera, de hacer negocios con esos productos antes reservados al Estado por su importancia estratégica: económica y política.
De esta manera, la mayoría de la llamada petroquímica secundaria quedó a disposición plena de los capitales extranjeros, beneficiándose empresas como CELANESE y CYPSA, subsidiarias de las trasnacionales BAYER y GOETCH; a la ALFA, de Monterrey, subsidiaria de la DUPONT y de la IMOND INCORPORATED, y a la MONSANTO. Aparte, PEMEX-Petroquímica, en sus filiales, permite la participación de particulares hasta en un 49 por ciento del capital.
 
Reestructuración y flexibilización laboral
 
Otro claro signo de la privatización de Petróleos Mexicanos (PEMEX) tiene que ver con un proceso de reestructuración y flexibilización laboral, que inició con la detención de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, quien constituía un obstáculo para los planes neoliberales.
Dicho proceso consiste, entre otras cosas, en el aumento del personal de confianza en detrimento del sindicalizado, la disminución de salarios y de prestaciones laborales, y el despido de miles de trabajadores eventuales (30 mil durante el gobierno de Salinas).
Asimismo, se ha generado una reducción de la planta laboral de la paraestatal, que ha pasado de 200 mil trabajadores en 1981, a menos de la mitad en la actualidad.
 
La subcontratación y el incremento de la ineficiencia, la inseguridad y los accidentes de trabajo
 
Debido, entre otras causas, a que una cada vez más amplia gama de trabajos que realizaba PEMEX se han venido subcontratando a empresas privadas nacionales y extranjeras, a un mayor costo para la nación, se han reducido los estándares de eficiencia y seguridad, como ya se ha demostrado en los trágicos accidentes que han tenido lugar en la Sonda de Campeche, en los que han perdido la vida cientos de trabajadores, y en la reciente explosión ocurrida en la Torre de PEMEX de la ciudad de México, que dejó varias decenas de muertos y más de 100 heridos.
 
Los Contratos de Servicios Múltiples y otras estrategias
 
Además, a través de los llamados Contratos de Servicios Múltiples, y de muchas otras estrategias ilegales de este tipo, se ha favorecido la inversión ventajosa en nuestra industria petrolera por parte de las trasnacionales norteamericanas y las de otros países imperialistas, como la Halliburton.
Durante el gobierno de Miguel de la Madrid, por ejemplo, se privatizó la empresa Hules Mexicanos, filial de PEMEX, y se desincorporaron otras empresas filiales de la paraestatal, como CODESSA.
Con Salinas de Gortari, la fracturación de PEMEX en cuatro organismos descentralizados, PEMEX-Exploración y Producción, PEMEX-Refinación, PEMEX-Gas y Petroquímica Básica y PEMEX-Petroquímica, con personalidad y objetivos propios, con autonomía y con la facultad de celebrar convenios con particulares y hasta de suscribir títulos de crédito, ha sido también fundamental para los propósitos de su privatización paulatina.
 
Corrupción tolerada, reducción de su presupuesto y campañas de desprestigio
 
Finalmente, la enorme corrupción al interior de PEMEX, de la que se benefician las empresas privadas nacionales y extranjeras, la permanente sangría de los recursos que la paraestatal genera y que la deja sin los necesarios para su sano desarrollo (entre 1983 y principios de 1988 el presupuesto de inversión de PEMEX se había reducido en casi un 50 por ciento), y la campaña permanente de desprestigio en su contra, todo esto impulsado desde los propios gobiernos panistas y priistas neoliberales, han constituido parte importante del plan y la estrategia privatizadora.
 
¿No se venderá ni un solo clavo de PEMEX?
 
Así, aunque los neoliberales hayan dicho que “no se venderá un solo clavo de PEMEX”, si no se promueve su fortalecimiento y desarrollo, y se continúan otorgando concesiones a empresas petroleras privadas nacionales y extranjeras, la paraestatal acabará siendo una empresa obsoleta, sin peso real en la industria petrolera y quedará nulificada como impulsora del desarrollo nacional independiente del país.
 
La punta de lanza de la estrategia privatizadora
 
Sin embargo, la punta de lanza de esta estrategia privatizadora, no sólo de PEMEX, sino también de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de la industria eléctrica en general, de la Seguridad Social y de la educación pública, consiste en la permanente reducción de los presupuestos asignados a ellas, en la promoción y tolerancia de la corrupción en las mismas por parte de los gobiernos neoliberales, y en la implementación de campañas de desprestigio en su contra, todo con el propósito de debilitarlas, hacerlas ineficientes a los ojos del pueblo mexicano, y así tener los pretextos perfectos y crear las condiciones para su total entrega a los grandes empresarios nacionales y a las trasnacionales.
 
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La detención de “La Maestra” y la democracia sindical
 
Por sus motivaciones, la detención de la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, no es un acto de justicia, sino una advertencia del gobierno de ultraderecha de Peña Nieto contra los líderes sindicales y sindicatos en general, de lo que deben esperar si se atreven a contradecirlo aunque sea en lo más mínimo y a obstaculizar sus planes de privatizarlo todo.
A raíz de este acontecimiento, ahora resulta que el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo de la Nación, es decir, los diputados, senadores y Peña Nieto, se han convertido en los adalides de la democracia sindical.
Sin embargo, el pueblo mexicano sabe que la verdadera democracia sindical no se impone desde fuera, sino que es obra y fruto de la lucha y de la labor diaria y unida de los propios trabajadores en el seno de sus sindicatos.
Lo que se impone desde fuera, ya sea por los patrones, el gobierno o los partidos políticos, se asemeja más a un golpe de Estado por las consecuencias nefastas que genera en la vida interna de los sindicatos, y en los derechos y conquistas laborales.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

sábado, 9 de febrero de 2013

Las reformas estructurales y otras fábulas


Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.
 
Desde hace ya más de 12 años, especialmente durante los gobiernos panistas de Fox y Calderón, los neoliberales de dentro y de fuera del gobierno, siguiendo las instrucciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y de otros organismos al servicio del imperialismo norteamericano como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), presidida por José Ángel Gurría Treviño, secretario de Hacienda durante el gobierno de Zedillo, han insistido hasta el cansancio en la necesidad de aprobar lo que ellos llaman las “reformas estructurales”, a su entender necesarias para el desarrollo del país, para la creación de empleos, para el aumento de la productividad y la competitividad de nuestra economía, y para incrementar los ingresos de los mexicanos.
 
Las reformas estructurales desde el punto de vista neoliberal
 
Cuando el Partido (de) Acción Nacional (PAN), el gobierno y su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), la gran burguesía nacional, el clero político y grupos de derecha como “Los Chuchos”, hablan de “reformas estructurales”, el pueblo debe ponerse en alerta porque para ellos significa privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la educación pública y la Seguridad Social.
Además, como ya vimos con la recientemente aprobada reforma laboral, significa arrebatar a los trabajadores conquistas logradas durante largos años de lucha y plasmadas en el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo (LFT), o, con la reforma educativa, dejar en la indefensión total a los maestros ante un organismo estatal que determinará unilateralmente quién es “apto” para mantener su plaza y continuar en el sistema público de enseñanza, y dejar a los padres de familia, maestros y directores la responsabilidad del mantenimiento de los planteles escolares.
Cuando los neoliberales hablan de reformas estructurales no piensan, pues, en el pueblo de México, piensan solamente en asegurar las inversiones e incrementar las ganancias de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, porque a ellos sirven.
Igualmente, cuando piensan en una reforma hacendaria o fiscal significa más impuestos para el pueblo, en medicinas y alimentos, por ejemplo, y terrorismo fiscal en contra de los que menos tienen, o sea, contra los trabajadores, y pequeños y medianos comerciantes e industriales mexicanos, para que México se consolide como un paraíso fiscal para los especuladores, acaparadores y hambreadores del pueblo, para las trasnacionales y la gran burguesía nacional, que se llevan nuestros recursos naturales y financieros al extranjero.
 
Otras fábulas
 
Así, la necesidad de las reformas estructurales es solamente una vieja fábula para entretener y engañar inocentes, como lo fue en su momento la de “vender bienes para remediar males”, puesta en práctica por Salinas de Gortari al subastar una gran cantidad de empresas y bienes del Estado que pararon en manos de extranjeros y de algunos ricos mexicanos como Carlos Slim, al hacerse de la propiedad de Teléfonos de México (TELMEX).
Y otros gobiernos neoliberales siguieron con las suyas, vendiéndonos ideas como que el “Estado obeso” es inútil y mal administrador, que el Tratado de Libre Comercio (TLC) nos conduciría al primer mundo, que la “ciudadanización” de los organismos y procesos electorales permitiría tener unas elecciones limpias y democráticas, y que la alternancia en el poder nos conducirá a la democracia, entre muchas otras.
 
La verdad detrás de las fábulas
 
Sin embargo, si vemos de cerca y detenidamente las cosas, en realidad las “reformas estructurales”, y en general las tesis neoliberales, se han aplicado paulatinamente desde hace ya más de 30 años, violando todas las leyes, principalmente la Constitución de la República, pero sin los resultados que se le han prometido al pueblo, sino con efectos funestos para éste y para la nación.
¿No acaso ya se reformaron los artículos 3º, 27, 123, 130 y muchos otros al gusto de los neoliberales? ¿No acaso se vendieron ya miles de empresas del Estado? ¿No se firmó y se aplica plenamente ya el TLC? ¿No es ya el Estado mexicano débil? ¿No es verdad que se están privatizando aceleradamente PEMEX, la CFE, la educación pública y la Seguridad Social, y que desapareció la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC)? ¿No están ya ciudadanizadas las instituciones electorales? ¿No es ya una realidad la alternancia en el poder?
Es decir, las reformas estructurales neoliberales se están aplicando realmente, aunque de manera ilegal, desde hace ya más de 30 años, pero sin los resultados que ha prometido desde siempre la derecha de dentro y de fuera del gobierno, como el remediar “males”, logar la eficiencia del Estado, el aumento de nuestra competitividad y productividad, el fortalecimiento de nuestra industria y economía para llevarnos al “primer mundo”, el mejoramiento del nivel de vida del pueblo, elecciones limpias, el respeto al voto y la democracia.
En realidad entonces, lo que la derecha pretende con sus reformas estructurales es ir hasta el fondo en estos cambios, hacer legales las violaciones cometidas a la Constitución de la República y hacerlos irreversibles, condenando así a las futuras generaciones de mexicanos a vivir en un sistema en el que el subdesarrollo, la miseria, el desempleo, el analfabetismo, la ignorancia, la desnutrición, las injusticias, la violencia, la inseguridad, la impunidad, la corrupción, la injusta distribución de la riqueza y el miedo, sean el pan de cada día, lo que las fuerzas democráticas y progresistas del país no debemos permitir. 
 
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Peritaje de la explosión en la Torre de PEMEX
 
Autor material e intelectual: Los Privatizadores.
Móvil: Pretexto para continuar privatizando.
 
¿Cuántas tragedias tendrán que ocurrir hasta darnos cuenta de que hechos como el de la guardería ABC de Sonora, los accidentes fatales en las plataformas y barcazas petroleras en la Sonda de Campeche, y el de la Torre de PEMEX, se deben a que las privatizaciones traen como consecuencia, entre otras muchas cosas, graves riesgos para la vida de miles de trabajadores y de personas inocentes, al relajarse, por el afán de lucro, las labores de mantenimiento, y los sistemas y normas de seguridad?
Para nadie es un secreto que en PEMEX, en la CFE y en las instituciones de Seguridad Social se concesionan cada vez más áreas a la iniciativa privada nacional y extranjera, como el mantenimiento, los medicamentos, la vigilancia, la limpieza, los servicios de lavandería, de alimentación y de transporte, entre muchos otros, lo que baja los estándares de seguridad y eficiencia, y pone en riesgo la vida de todos: de trabajadores, de usuarios y de clientes de dichas empresas e instituciones. ¿Hasta cuándo?
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

martes, 22 de enero de 2013

El monstruo y sus engendros


Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

Los lobos, junto con los lobos con piel de oveja, han suscrito un monstruoso acuerdo denominado Pacto por México, mismo que ya ha dado vida a sus dos primeros engendros: la reforma laboral y la reforma educativa, ambas a la medida de la oligarquía neoliberal que hoy usufructúa el poder en nuestro país y acordes con sus propósitos de seguir explotando la mano de obra barata de los mexicanos, saqueando las riquezas naturales de nuestro país, y de formar los cuadros científicos, técnicos y políticos que para lograrlo requieren.

El monstruo

Por sus motivaciones y objetivos reales, y por quienes lo suscribieron y apoyan, el Pacto por México es un verdadero monstruo que, además de provocar una gran confusión, intentar atraer aliados a la causa del neoliberalismo e infundir falsas esperanzas entre el pueblo, amenaza con destruir lo que aún queda de la obra que los revolucionarios mexicanos construyeron desde la lucha por nuestra independencia hasta la revolución iniciada en 1910.
Además de que el documento firmado por quienes integran dicho pacto está lleno de demagogia, de buenos deseos y de generalidades, no señala los medios ni las políticas que se aplicarán para el logro de los objetivos que en él se plantean, porque saben que para lograrlos tendrían que abandonar las políticas neoliberales que han venido aplicando en los últimos 30 años, lo que por lógica ni siquiera ha pasado por su mente.
Así, en realidad, esta alianza de los partidarios del neoliberalismo con aventureros como “Los Chuchos” y otras gentes mal llamadas de “izquierda”, tiene en la mira la privatización completa de Petróleos Mexicanos (PEMEX), de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de la educación pública y de la seguridad social, suprimir los aspectos avanzados de los artículos 3º, 27, 123 y 130 constitucionales, y destruir los sindicatos, especialmente los independientes y democráticos.

Preguntas obligadas

¿Cómo puede el Pacto por México proponerse el logro de una sociedad de derechos y libertades cuando se violan e ignoran de manera permanente los derechos y libertades del pueblo mexicano plasmados en la Constitución de la República como los derechos a la salud, al trabajo, a un ingreso digno y suficiente, a la educación, a una vivienda digna, a la participación política, a la libertad de organización y de opinión, al voto libre y secreto, y a tener una auténtica representatividad en los órganos de poder?
¿Cómo puede proponer el crecimiento económico, la creación de empleos y la competitividad si el gobierno insiste en aplicar las políticas económicas neoliberales que han logrado exactamente todo lo contrario: destrucción de la industria auténticamente nacional, una dependencia enfermiza respecto a la economía norteamericana, crisis, desempleo, miseria y, como consecuencia de todo ello, una baja productividad y competitividad de nuestra economía?
¿Cómo pueden decir que aspiran a lograr un México con seguridad y justicia cuando al menos 13 millones de mexicanos viven en la miseria más espantosa y cerca de 80 millones padecen diferentes niveles de pobreza sin perspectivas reales de salir de ella, lo que constituye en sí la peor de las injusticias y el perfecto caldo de cultivo para la inseguridad y la delincuencia?
Así, en tales circunstancias las promesas del Pacto por México en relación a la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción son mera demagogia, y esto se demostró una vez más en las declaraciones patrimoniales del gabinete presidencial, llenas de inconsistencias, errores y claramente incompletas, e insuficientemente claras y transparentes, además de insultantes para los millones de mexicanos pobres pues estos funcionarios “reconocen” ingresos superiores a los 150 mil pesos mensuales (aunque la realidad es que perciben mucho más), pero sin reportar el número y valor de sus propiedades.
Finalmente hablan de “gobernabilidad democrática”, pero ¿cómo puede ser ésta una realidad si la clase trabajadora mexicana, compuesta por millones de ciudadanos, carece de una auténtica representación en los órganos de poder, que además de condicionados y limitados por su misma pobreza material, son presionados y manipulados de muy distintas maneras al ejercer su voto?

El engendro laboral

De inmediato, los verdaderos propósitos del Pacto por México saltaron claramente a la vista con la aprobación de una reforma laboral que debilitó el carácter tutelar del Estado mexicano en favor de los trabajadores, limitó el ejercicio del derecho de huelga, impuso el modelo de contratación individual, puso más obstáculos a la firma de contratos colectivos, condiciona la estabilidad en el empleo a la “productividad” impuesta unilateralmente, impuso la llamada “flexibilización laboral” que incrementará la inseguridad e inestabilidad en el trabajo, y legalizó la subcontratación o el denominado “outsorcing”, lesivo para los trabajadores.
Asimismo, como parte de la “movilidad” o “flexibilización laboral” se aprobó el desarrollo de labores “conexas” o “complementarias” a la labor principal del trabajador (lógico, a criterio de las autoridades y los patrones), igualmente los contratos de capacitación inicial, los periodos de prueba, el trabajo de temporada, el pago por horas de trabajo y no por jornada laboral, la modificación del horario de trabajo y las llamadas “labores discontinuas”, todo lo cual constituye un verdadero atentando contra las conquistas históricas de la clase trabajadora, y que agravará la inseguridad en el trabajo y el temor al futuro, principalmente entre los jóvenes.

El engendro educativo

Pero por si lo anterior fuera poco, el primer paso de una reforma educativa neoliberal mucho más amplia es también ya una triste realidad, y ahora, no contentos con las modificaciones reaccionarias hechas al artículo 3º constitucional en 1992 y 1993, durante el gobierno de Salinas de Gortari, y sin ir al fondo del problema educativo real en un país como el nuestro, el Pacto por México enfila sus baterías en contra de la organización de trabajadores más grande de América Latina, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), queriéndonos vender la idea de que los maestros y su organización sindical son los principales responsables de dicho problema.
Sin embargo, a pesar de la corrupción y derechización de muchos líderes sindicales, que sí afecta obviamente al sistema educativo, en realidad el problema de la educación tiene que ver con las políticas económicas neoliberales que se han aplicado en nuestro país desde hace ya más de 30 años, con el bajísimo presupuesto que se destina a la educación, a la ciencia y al desarrollo tecnológico, con la privatización real y acelerada del sistema educativo nacional, y con las contrarreformas al artículo 3º constitucional.

Dos aspectos que llaman la atención

De esta reforma llaman especialmente la atención dos puntos. El primero es el que señala que se fortalecerá la autonomía de gestión de las escuelas públicas, con lo que bajo el liderazgo de los directores y la participación de alumnos, maestros y padres de familia, podrán organizarse para mejorar la infraestructura del plantel, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y cualquier otro “reto” que la escuela enfrente.
Esto en realidad derivará en el abandono por parte del Estado de estas responsabilidades y obligaciones para cargárselas en las espaldas de los empobrecidos padres de los educandos, y de los maestros y directores, lo que derivará en un mayor deterioro de la infraestructura educativa, en graves afectaciones a la economía familiar de la gente pobre y en otros conflictos al interior de las escuelas que traerán seguramente como consecuencia una mayor deserción escolar.
El segundo consiste en que el Ejecutivo Federal deberá tomar en cuenta a los padres de familia para determinar los planes y programas de estudio de la educación prescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República.
Esto lo que en realidad significa es que se tomará en cuenta a la derecha, y a los elementos activistas y reaccionarios de la iniciativa privada, para determinar los planes y programas de estudio, porque “los padres de familia”, al menos los que se encuentran entre los 90 millones de pobres, no están representados por ninguna organización y en ningún lugar, y por tanto su voz no será escuchada.

Los principios del artículo 3º constitucional

Además, con toda la intensión de destruir la educación pública, los distintos gobiernos neoliberales, desde Miguel de la Madrid hasta el actual de Peña Nieto, han provocado el abandono del espíritu del artículo 3º, que señala que todo individuo tiene derecho a recibir educación, que el Estado tiene el derecho y la obligación de impartirla, que debe basarse en los resultados del progreso científico y que será gratuita.
Asimismo, que la educación deberá fomentar el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.
Que será laica, ajena a cualquier doctrina religiosa; que deberá luchar contra la ignorancia y sus efectos, la servidumbre, los fanatismos y los perjuicios.
Que impulsará la democracia, no sólo como un régimen jurídico y político, sino como un sistema fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
Señala también que el criterio de la educación será nacional, atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura.
Y, finalmente, que la educación que imparta el Estado contribuirá a la mejor convivencia humana, sustentando ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos.
De haberse aplicado de manera consecuente el espíritu del artículo 3º constitucional, México no estaría en la pésima situación en la que se encuentra, no solo en el aspecto educativo, sino en lo económico, social y político, y tendríamos muchos profesionistas y técnicos, en los distintos niveles y áreas de la ciencia y la tecnología, que además de tener niveles dignos de vida, se preocuparían real y efectivamente por nuestro país y por el bienestar de nuestro pueblo, y contribuirían al fortalecimiento de nuestra independencia y desarrollo económico nacional.

Frente contra Pacto

Por ello, contra el siniestro Pacto por México, urge la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas de nuestro país en un gran Frente Nacional que cambie la correlación de fuerzas, expulse del poder a los neoliberales y aplique un programa de gobierno apegado al espíritu que dio origen a las revoluciones de Independencia, de Reforma y a la iniciada en 1910, pero acorde a las condiciones actuales de nuestro país.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Del sexenio del miedo al sexenio del terror.



Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

¿Cuál de los graves problemas nacionales resolvió Calderón durante su sexenio? ¿Cuál resolvió el PAN en 12 años de gobierno? ¿Cuál los neoliberales en 30 años de usufructuar el poder? La respuesta es clara: NINGUNO.

El sexenio del miedo

El de Calderón fue el sexenio del miedo… miedo a la epidemia de influenza AH1N1… miedo a la crisis nacional y mundial… miedo de los gobernados a sus gobernantes y miedo de los gobernantes a gobernar… miedo a la delincuencia organizada… miedo a ser asaltado o asesinado… miedo al futuro… miedo de los padres por la seguridad de sus hijos… miedo a perder el empleo… miedo a quedarse sin vivienda y sin seguridad social… miedo a no tener qué comer el día de mañana… miedo de los campesinos a tener que vender sus tierras… miedo a morir de hambre…

Las cifras del miedo

Y estas son las cifras, y dado que la mayoría son de fuentes oficiales, las reales seguramente son mucho más preocupantes.

Educación

Entre los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el último lugar en gasto por estudiante con un promedio cercano a los dos mil 400 dólares anuales.
Siete millones 226 mil jóvenes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, por lo que ocupamos el tercer sitio con mayor número de población juvenil inactiva.
De las tres mil 159 instituciones universitarias existentes hasta el ciclo escolar 2011-2012, dos mil 36 son particulares. En estos colegios se concentra un tercio de la matrícula total del nivel superior (33.25%), incluyendo posgrado.
Hay 5.4 millones de personas analfabetas, y de estas más de medio millón son jóvenes de entre 15 y 29 años; 10 millones de mexicanos no tienen completa la primaria, y 16 millones y medio no concluyeron la secundaria. En educación superior siete de cada 10 jóvenes en edad de estar en este nivel educativo no pueden hacerlo por falta de oportunidades y opciones.

Empleo

Del total de la población económicamente activa, cerca de tres millones de personas se encuentran desempleadas y otras casi cuatro millones subempleadas, y cerca de 14 millones se ubican en la economía informal y sin prestaciones. Además, tenemos un déficit de tres millones y medio de empleos.
Sin embargo, se considera que la población desocupada real se eleva a 8.6 millones de personas, que representa el 15.1% de la PEA, cifras mucho más realista que las oficial.

Salario e inflación

Pérdida de un 42 por ciento del poder adquisitivo del salario. Crecimiento económico de apenas 1.6 por ciento. Inflación del 4.33 por ciento.
En plena crisis económica el Impuesto Sobre la Renta (ISR) subió de 28% a 30% y el IVA de 15% a 16%.
En 2006, la gasolina Magna costaba 6.76 pesos y ahora 10 pesos; la Premium se cotizaba en 8.31 y ahora está en 10.36 y el diesel se elevó de 5.73 pesos a 10.36.
En materia de energía eléctrica, las cifras revelan un crecimiento del 29 por ciento y del gas LP de 33 por ciento.
A contracorriente, los salarios mínimos pasaron de 50.57 pesos diarios en 2007 a 59.82 2012. Es decir, solamente ¡9 pesos con 25 centavos! de incremento.

Pobreza alimentaria

En pobreza alimentaria se encuentran 21 millones 204 mil 441 mexicanos y en pobreza patrimonial 57 millones 707 mil 660. Existen 6.4 millones de trabajadores que ganan como máximo un salario mínimo, 10.7 millones perciben entre uno y dos salarios mínimos y 4.2 millones que trabajan pero no reciben ingresos.
En 11 años de gobiernos del PAN se importaron alimentos por 87 mil 193 millones de dólares, cifra superior a la deuda total externa del sector privado en su conjunto.
El sector agropecuario y pesquero perdió cinco por ciento de su dimensión en los últimos 12 años y por ello su incidencia en el PIB se redujo de 3.57 por ciento a 3.39.

Deuda y fuga de capitales

Fuga de capitales por 145 mil 10 millones de dólares. La deuda del gobierno federal (interna y externa) se incrementó 130% (pasando de un billón 791 mil 500 millones de pesos en diciembre de 2006, a 4 billones 84 mil 125.5 en mayo pasado) y 165% en el caso del sector público federal (pasando de un billón 878 mil 114 millones a 4 billones 988 mil 227.7 millones de pesos en el mismo lapso).
Lo anterior significa que en los seis años de “para vivir mejor”, la deuda por habitante pasó de 17 mil 226 pesos en noviembre de 2006 a 35 mil 514 pesos en mayo de 2012.
De 2007, primer año de gobierno de Felipe Calderón, la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) pasó de 500 mil 900 millones de pesos a 783 mil 200 millones al cierre del primer semestre de 2012.
De una deuda de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de 8 mil 482.2 millones, pasó al cierre del primer semestre de 2012 a un nuevo máximo histórico de 14 mil 705.2 millones de dólares.

Desnutrición infantil

La desnutrición crónica afecta en México a 1.8 millones de niños menores de cinco años, de los cuales al menos 170 mil que habitan las zonas marginadas de las ciudades y el campo presentan una situación aguda y mueren por enfermedades infecciosas, a lo que se suma la obesidad infantil que padecen 4.1 millones de niños entre cinco y 11 años de edad.

Violencia e inseguridad

Cerca de 70 mil ejecuciones producto de la “lucha” contra la delincuencia organizada, esto sin que haya disminuido el consumo de drogas ilícitas, por el contrario, ha aumentado.

En resumen

El gobierno de Calderón se caracterizó por sus grados extremos de violencia e inseguridad; por su agresividad contra el movimiento obrero independiente y en general contra la clase trabajadora; por sus medidas tendientes a privatizar la industria petrolera, la eléctrica, la seguridad social, la educación y la tierra.
Además, por un grave incremento en los niveles de miseria y pobreza del pueblo mexicano; por su rechazo total a las propuestas e ideas progresistas y revolucionarias, y contra quienes las promueven y sustentan, y porque nuestro país, durante su gobierno, se hizo más dependiente política y económicamente del imperio norteamericano, y perdió peso y prestigio en el mundo.
Por todo ello, el exilio disfrazado será el futuro de Calderón pues la mayoría del pueblo lo querrá ver en la cárcel, por lo menos.

El sexenio del terror

La imposición de la criminal contrarreforma laboral por parte de Peña Nieto, su amenaza de impulsar la reforma fiscal y la energética, que significarán más impuestos y privatizaciones, además del absurdo y descomunal cerco de seguridad instalado alrededor de la Cámara de Diputados de San Lázaro con motivo de su toma de posesión, solo son un presagio de los seis años de terror y oscuridad que le esperan a nuestro querido México, lo que se podría evitar a condición de que las fuerzas progresistas y democráticas de nuestro país luchen de manera unida con el propósito de cambiar la correlación de fuerzas en favor de los intereses del pueblo mexicano. Esperemos que así sea.
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Otra vez Los Chuchos

Una vez más Los Chuchos y su Sol Azteca, en proceso de convertirse en Enana Blanca, coquetean con el gobierno neoliberal de Peña Nieto y con el Partido (de) Acción Nacional (PAN) con el pretexto de firmar un “gran pacto nacional”, que no es sino una artimaña para continuar aplicando en nuestro país las tesis del neoliberalismo que tanto daño han causado a nuestro pueblo y a nuestra nación.
Los “líderes” perredistas están cavando su propia tumba y la de su partido, pero mientras tanto lo que hacen con sus alianzas con la derecha de dentro y de fuera del gobierno es confundir enormemente a nuestro pueblo y hacerle el juego a los neoliberales. Allá ellos, pero dentro de pocos años ya no serán nada. Ya lo veremos en las próximas elecciones.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
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sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Y dónde están los revolucionarios?

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ

A 102 años del inicio de la Revolución Mexicana y después de la aprobación de la contrarreforma laboral por parte de las Cámaras de Diputados y de Senadores, muchos nos preguntamos ¿dónde están hoy los revolucionarios?, ¿existen aún en la realidad política actual del país o ya sólo se les puede ver en los museos de Historia y en los monumentos de las calles y avenidas de nuestro querido México? Cada quién puede tener su propia respuesta, pero una cosa es clara: no hay uno solo de ellos en el Poder Legislativo de la nación, ni en el resto de los órganos de poder del Estado.

Los revolucionarios de ayer

La Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue una revolución popular, democrático-burguesa, antifeudal y antimperialista, que tuvo como objetivos la destrucción del régimen latifundista representado por la dictadura porfirista, el logro de nuestra independencia económica y política plena, la elevación constante del nivel de vida del pueblo y la ampliación del régimen democrático.
Fue encabezada por la naciente burguesía mexicana, en ese momento revolucionaria, destacando personajes como Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, con la participación de las masas populares guiadas por revolucionarios de la talla de Francisco Villa, Emiliano Zapata y los hermanos Flores Magón, entre otros.
Nuestro país contó con gobiernos revolucionarios hasta los regímenes de Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos, los posteriores (a excepción del de Miguel Alemán, que fue abiertamente reaccionario), hasta el de José López Portillo, fueron gobiernos progresistas, nacionalistas, aún con todas sus debilidades y hasta traiciones que cometieron en contra de los principios de la Revolución Mexicana.

Los reaccionarios de hoy

Sin embargo, a partir de 1982, con el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, la Revolución Mexicana fue traicionada desde Palacio Nacional, y la reacción, la derecha, los neoliberales, se hicieron del poder, conservándolo hasta la actualidad con lo que será el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Así, en sus primeras etapas, como Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y como Partido Nacional Revolucionario (PNR), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue verdaderamente revolucionario, pero a partir también de 1982, sus dirigentes nacionales traicionaron francamente sus orígenes, abandonaron la doctrina del nacionalismo revolucionario y adoptaron la del neoliberalismo, y aplastaron a las corrientes nacionalistas en su seno.

Las fuerzas progresistas de hoy

Uno de los resultados de la derechización del PRI fue la salida de su seno de una gran cantidad de elementos progresistas de la pequeña burguesía nacional encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que organizaron partidos políticos como el de la Revolución Democrática (PRD) y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), o que fueron a dar a las filas de otras organizaciones, como el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), después Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), ya desaparecidos, o como el actual Partido del Trabajo (PT).
Está claro entonces que el PRI y el gobierno, desde hace muchos años dejaron de ser revolucionarios, ¿pero son el PRD, PT y MC, partidos auténticamente revolucionarios?, ¿son sus dirigentes verdaderamente de izquierda?
Sin querer restarles méritos, especialmente a los dirigentes más firmes y consecuentes, y a las bases de dichos partidos, debemos decir que no son de izquierda ni revolucionarios y que sus líderes son elementos de la pequeña burguesía o burguesía nacionalista, que, como lo señalaba Vicente Lombardo Toledano, dependiendo de la correlación de fuerzas pueden abandonar sus tendencias progresistas y adoptar posiciones francamente reaccionarias, y hasta llegar a hacer causa común con la derecha, como se ha comprobado en múltiples ocasiones.

La verdadera izquierda y la Revolución Mexicana

Hoy, los auténticos revolucionarios y la verdadera izquierda moderna es la que se propone la abolición del régimen capitalista, de la propiedad privada sobre los medios de producción y de la explotación del hombre por el hombre, para construir una sociedad sin clases sociales en la que las personas tengan mejores condiciones de vida y desarrollen de manera plena todos sus potenciales, en beneficio propio y en el de la sociedad en su conjunto.
Para el logro de dichos objetivos, la izquierda desarrolla y aplica una línea estratégica y táctica acorde a las condiciones del país, y defiende los intereses concretos, mediatos e inmediatos, del pueblo y de la nación, proponiendo reformas y políticas progresistas, para lo cual impulsa la unidad de todas las fuerzas democráticas sin descartar a ninguna, por insignificante que parezca.
Así, en nuestro país la verdadera izquierda moderna surgió con el nacimiento de dos partidos políticos: el Partido Comunista Mexicano (PCM), fundado en 1919, y el Partido Popular Socialista (PPS), que vio la luz en 1948.
El primero, el PCM, fue perdiendo su carácter de partido de la clase obrera al transformarse en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y después en el Partido Mexicano Socialista (PMS), que, encabezado por un personaje gris como lo fue Heberto Castillo Martínez, cedió su registro para la formación del ya mencionado PRD.
Por su parte, el PPS, partido fundado por Vicente Lombardo Toledano, genial líder obrero nacional e internacional, y destacado marxista-leninista mexicano, ha sido obligado por la ola neoliberal a existir prácticamente en la clandestinidad al habérsele arrebatado el registro en 1997 como partido político nacional y al serle negado posteriormente a pesar de haber cubierto todos los requisitos legales para recuperarlo.
A pesar de ello, el PPS, con enormes esfuerzos y sacrificios de sus militantes y de su dirigencia encabezada por Manuel Fernández Flores, y sin recursos económicos, se ha mantenido como un verdadero partido de izquierda, fortaleciéndose permanentemente y contribuyendo con sus humildes esfuerzos a la unidad de las fuerzas democráticas, patrióticas y progresistas para sacar del poder a los neoliberales priistas y panistas, y para que la Revolución Mexicana regrese a Palacio Nacional, objetivos que deben abrazar todos aquellos individuos, partidos u organizaciones auténticamente progresistas y revolucionarias.

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El PAN, ¿sindicalista?

Sorprendentemente, y en medio de la discusión de la reforma laboral, el pasado martes 16 de octubre, en el diario La Jornada, el Partido (de) Acción Nacional (PAN) publicó un manifiesto titulado “Por la libertad de los trabajadores”, y decimos sorprendentemente porque ¿desde cuándo el PAN, la derecha, se preocupa por la “libertad” y el bienestar de la clase trabajadora mexicana?, ¿desde cuándo el PAN se convirtió en sindicalista?
En dicho desplegado de prensa, el PAN se pronuncia por el “voto libre y secreto” al interior de los sindicatos para la elección de sus líderes, esto con la clara intención de disputarle al PRI el control de los mismos mediante la compra de votos, la corrupción, la represión y las amenazas, en lo que ya son expertos gracias a que han aplicado estos mismos métodos en los procesos electorales, en los que han perpetrado fraudes descomunales a la vista de todo el mundo.
El PAN piensa en sus propios intereses, nunca en los de la clase trabajadora, y su posición respecto a la democracia sindical constituye una burla a la inteligencia de la clase trabajadora mexicana. Lástima que dirigentes, diputados y senadores de partidos que se dicen de izquierda hayan caído en su juego una vez más, aunque finalmente los panistas los dejaran “colgados de la brocha”, como siempre.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

sábado, 6 de octubre de 2012

Criminal, la iniciativa de Reforma Laboral de Calderón.

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Quienes elaboraron, promueven y apoyan la iniciativa de reforma laboral de Calderón Hinojosa, como el Partido (de) Acción Nacional (PAN), los legisladores y líderes nacionales priistas, Peña Nieto, los grandes empresarios, los “intelectuales” de derecha, y los monopolios de la comunicación como TV-Azteca y Televisa, ignoran o pretenden ignorar la importancia que el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo tuvieron y tienen en el desarrollo económico del país, la democracia y en la elevación del nivel de vida del pueblo, así como su significación histórica.

La iniciativa calderonista

El Proyecto de Reforma Laboral propuesto por Calderón Hinojosa, casi idéntico a las iniciativas panistas y priistas anteriores, aunque su autor y defensores lo nieguen, viola el espíritu y la letra de la Constitución de la República, de su artículo 123 y de la Ley Federal del Trabajo.
En particular, atenta contra el carácter tutelar que el Estado mexicano, por ley está obligado a asumir a favor de los trabajadores en materia laboral y, por tanto, contra la esencia del Derecho Laboral surgido de la Revolución Mexicana iniciada en 1910, pues en lugar de resguardar los derechos de la parte más débil de los dos factores de la producción, como lo es el trabajador, los anula a favor de la parte económicamente fuerte, el patrón.
Por otra parte, limita el ejercicio del derecho de huelga, impone el modelo de contratación individual, obstaculiza la firma de contratos colectivos, condiciona la estabilidad en el empleo a la “productividad” impuesta unilateralmente, limita a 12 meses el pago de salarios vencidos y libera al patrón de pagar el reparto adicional de utilidades si obtuvo de la Junta de Conciliación y Arbitraje la suspensión correspondiente en tanto la situación perdure.
Esta propuesta, además de contener un sinnúmero de incongruencias, conceptos falsos, contradicciones y mentiras, impulsa la llamada “flexibilización laboral”, fomenta la inseguridad e inestabilidad en el trabajo, y legaliza la subcontratación o el denominado “outsorcing”, lesivo para los trabajadores.
Como parte de la “movilidad” o “flexibilización laboral” en marcha, el proyecto propone permitir el desarrollo de labores “conexas” o “complementarias” a la labor principal del trabajador (lógico, a criterio de las autoridades y los patrones); propone los contratos de capacitación inicial (lo que nos recuerda a los aprendices de la época de la dictadura porfirista), además de periodos de prueba y legalizar el trabajo de temporada, todo esto sin prestaciones, atentando, entre otras cosas, contra el derecho a crear antigüedad, lo que se prestará a múltiples injusticias, y agravará la inseguridad en el trabajo y el temor al futuro, principalmente entre los jóvenes.
Propone el pago por horas de trabajo y no por jornada laboral, la modificación del horario de trabajo y las llamadas “labores discontinuas”, lo que, por lógica, quedará a criterio del patrón.
Finalmente, el astuto Calderón, al más puro estilo de los propagandistas nazis, trata de manipular los sentimientos del pueblo mexicano y convencerlo de la “bondad” de estas reformas destacando los “beneficios” que supuestamente ofrece a los pequeños empresarios, a las mujeres, a los niños trabajadores, a los discapacitados y, en el colmo del cinismo, aboga por una supuesta “libertad sindical”, cuando todos sabemos que él y su partido, el PAN, son enemigos acérrimos de los sindicatos revolucionarios, de su autonomía e independencia.

Reformar para avanzar, no para retroceder

La pregunta que debemos hacernos los mexicanos, la clase trabajadora, sus líderes, los partidos revolucionarios y democráticos, y las personalidades verdaderamente progresistas, es: ¿Podemos confiar en una propuesta de reforma laboral que viene de quienes han llevado a millones de mexicanos a niveles de miseria, pobreza y desesperación nunca antes vistas, y a nuestro país a una enfermiza dependencia respecto a la economía norteamericana? Por supuesto que NO.
Cientos de veces lo hemos dicho: mientras que la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y sus frutos, como la Constitución de la República y leyes como la Federal del Trabajo, no hayan alcanzado sus objetivos fundamentales, no morirán y estarán plenamente vigentes.
Claro está que tanto la Revolución Mexicana, como todas las leyes, se deben actualizar, adaptarlas de acuerdo a las circunstancias y a los tiempos actuales, darles nuevos objetivos, pero para avanzar en el sentido del mejoramiento del nivel de vida del pueblo, en el fortalecimiento de nuestra independencia económica y política, y en la ampliación del régimen democrático, no para retroceder, como lo pretende la reforma laboral que Calderón y los grupos neoliberales proponen.

Las razones históricas del 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo

Los reformadores olvidan que la Constitución de la República, su artículo 123 y la Ley Federal del Trabajo surgieron en respuesta a las horribles condiciones de explotación y de miseria a las que los indígenas, campesinos y obreros mexicanos estaban sometidos durante la dictadura de Porfirio Díaz, y aún desde la época de la Colonia.
También pretenden ignorar que nuestras leyes se formularon como respuesta a la explotación de la que eran objeto nuestros recursos naturales y nuestro pueblo por parte de potencias extranjeras como los Estados Unidos e Inglaterra, y, por tanto, para el logro de nuestra independencia económica y política, y para la ampliación de nuestro régimen democrático, pues nuestro pueblo, sumido en la miseria y reprimido, no tenía la más mínima participación política ni electoral, y, por tanto, las decisiones acerca del destino y rumbo del país las tomaba un pequeño grupo de privilegiados, nacionales y extranjeros, dueños de las riquezas nacionales.
¿Han cambiado estas circunstancias? No, por el contrario, muchas de ellas se han agudizado desde que tomaron el poder los neoliberales en 1982, con gobiernos que han pasado por encima de la Constitución y demás leyes, como la Federal del Trabajo, violándolas, incumpliéndolas, y ahora queriendo “reformarlas” con la intención de quitarse para siempre un gran obstáculo para el logro de su propósito de entregar todas nuestras riquezas a la gran burguesía nacional y trasnacional.

¡Cúmplanse, no refórmense!

El artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo no son pues negociables ni prescindibles, y por tanto es infantil y ridículo echarles la culpa de que nuestro país no sea competitivo y de la supuesta baja productividad de los trabajadores mexicanos, cuando la responsabilidad de esta situación es de los gobiernos neoliberales y de sus políticas, que solo responden a las órdenes de los organismos financieros del imperialismo norteamericano, como lo son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que la conclusión lógica es que lejos de reformarse, lo que se debe procurar es su cabal cumplimiento para hacer avanzar a nuestro país por la senda del verdadero progreso, de nuestro desarrollo con independencia, con progreso social y democracia.
Además, para que nuestro país sea competitivo se requiere, entre otras cosas, apoyar de manera efectiva los pequeños y medianos industriales mexicanos; invertir en educación, mínimo el 8% del PIB como lo recomienda la ONU; impulsar la investigación científica y tecnológica, e invertir en la creación de empleos, en vivienda, en salud, etcétera, para tener mexicanos mejor capacitados, alimentados y saludables, para que puedan rendir más en el trabajo.
Para lograr todo ello se requiere de un Estado fuerte y de un gobierno federal de distinto tipo y carácter, y, por tanto, es necesario echar del poder, por ineptos y criminales, a los panistas y al resto de los grupos neoliberales encabezados por Salinas, Peña Nieto y otros, que conforman el cartel criminal más peligroso que existe en nuestro país, el de “Los Neoliberales”.

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¿Ignorancia, ingenuidad, convicción o corrupción en el PRD?

Por enésima ocasión desde su nacimiento, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en este caso sus senadores, se aliarán con la derecha, con el PAN, ahora para lograr la llamada “transparencia” al interior de los sindicatos.
¿Por qué creen los perredistas que el PAN apoya el voto secreto en los sindicatos? ¿Creerán que porque los panistas son los adalides de la democracia sindical? Solo un desquiciado, ignorante, ingenuo o corrupto podría creer que sí, porque la experiencia histórica y los hechos recientes nos han enseñado claramente que el PAN es el principal enemigo de los sindicatos y de su democracia interna, si no preguntémosles a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y a los mineros.
La gran burguesía nacional y trasnacional, ayudados por el PAN y el resto de neoliberales, quienes cuentan con el poder económico y político absoluto, lo que pretenden es, utilizando todo ese poder, intervenir en la vida interna de TODOS los sindicatos con el propósito de convertirlos en abiertamente pro-patronales o “blancos”, con líderes mucho más nefastos que los que hoy tienen la mayoría de los sindicatos llamados “oficiales”.
Algunos pensarán que la situación en dichos sindicatos no podría empeorar, pero se equivocan completamente porque la gran burguesía instauraría sin duda prácticas de corte fascista al interior de los mismos; se equivocan como cuando decían que no podría ser peor el PAN que el PRI en el poder, y lo fue, y con mucho, pero algunos perredistas no aprenden… ni aprenderán.
La democracia sindical y la independencia de los sindicatos serán fundamentalmente producto de la lucha interna de los propios trabajadores, sin injerencias extrañas, ni del Estado, de los patrones o de los partidos políticos, cualquiera que sea su signo o su color.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com