martes, 25 de noviembre de 2014

Desaparecidos




Por Roberto Escamilla Pérez.

El pasado 26 de septiembre, tres jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, fueron asesinados, y 43 más están desaparecidos, y ante la exigencia de millones de mexicanos de que los regresen con vida, Peña Nieto, los líderes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido (de) Acción Nacional (PAN) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), los grandes empresarios y el alto clero político, responden que todo debe ser por la vía de la ley, pacífica, y a través del diálogo, porque incendiar edificios y automóviles, bloquear carreteras, tomar casetas y aeropuertos, son acciones “violentas” y que tienen por objetivo la “desestabilización” del país, y detener su “camino” al progreso y desarrollo ya trazado por el Gobierno Federal y el Estado.

Los hechos

Un análisis de los hechos nos muestra claramente que si bien cualquier crimen es condenable, el de estos tres jóvenes estudiantes hijos de campesinos y la desaparición de otros 43, por sus características, constituye un hecho aberrante, propio de bestias, y que muestra la degradación social que los gobiernos neoliberales, desde 1982, han generado en nuestro país.
Además, constituye un crimen de Estado porque en él intervinieron, por acción o por omisión, autoridades, funcionarios e instituciones de los tres niveles de gobierno, en complicidad con la delincuencia organizada, e igualmente porque ha sido el Estado neoliberal, instituido a partir del régimen de Miguel de la Madrid, el responsable de la situación económica, política y social que sirvió como caldo de cultivo para la consumación de este monstruoso crimen, y de muchos otros más que no es necesario recordar por ahora.
Por otra parte, aunque no estemos de acuerdo con acciones como la destrucción o quema de oficinas o de vehículos, Peña Nieto, el Estado, el Gobierno, y sus partidos, como el PRI, el PAN y el PRD, carecen de autoridad moral alguna para condenar estas acciones y calificarlas como “desestabilizadoras”, porque: ¿Qué puede ser más desestabilizador que vender las empresas, bienes y recursos naturales de la nación?
En una actitud violenta, ilegal y desestabilizadora, desde 1982 los gobiernos neoliberales, el Estado neoliberal, y sus partidos, han “incendiado” y destruido miles de empresas propiedad de todos los mexicanos, y han “bloqueado”, no carreteras, sino el mismo desarrollo económico independiente del país y el progreso del pueblo mexicano, entregando nuestras riquezas a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, y sumiendo en la más horrible pobreza a millones de mexicanos, y en una inseguridad que infunde terror.
¿No ahora mismo el Gobierno Federal está “incendiando” Petróleos Mexicanos (PEMEX), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la educación pública y la Seguridad Social? ¿No es esto violencia contra el pueblo? ¿No por ella mueren diariamente decenas de mexicanos asesinados o por enfermedades producto de la pobreza y la desnutrición, así como por la nula o pésima atención médica?

Los provocadores

Finalmente, los responsables de los hechos “violentos” ocurridos en las recientes manifestaciones pacíficas, están bien identificados y, como en el caso de los delincuentes que mataron y secuestraron a los normalistas, en muchas ocasiones son utilizados por el propio gobierno para romper huelgas, como provocadores, para golpear a quienes se manifiestan pacíficamente, desprestigiar a los movimientos progresistas, desviar la atención de los asuntos fundamentales, y por funcionarios, políticos y político-empresarios, en su lucha por obtener o ascender a cargos públicos, y hasta para matarse unos a otros.
Por supuesto, los verdaderos actores de estas acciones violentas pocas veces son detenidos, y nunca procesados o castigados por las autoridades, pero sí lo hacen con jóvenes o ciudadanos inexpertos e ingenuos, que al calor de los hechos y por justa indignación, sin saberlo se ven envueltos en la trampa de la violencia y en la vorágine de los acontecimientos.
Con estos actos de provocación, el gobierno neoliberal también pretende infundir miedo entre el pueblo, y disuadirlo, a través del terror, de que éste continúe organizándose y manifestándose pacíficamente.   

La responsabilidad del Estado

En suma, el gobierno de Peña Nieto, el Estado y sus tres partidos, PRI, PAN y PRD, son los directos y únicos responsables de la muerte de los tres normalistas de Ayotzinapa y de la desaparición de 43 de ellos.
Primero porque intervinieron directamente un gobierno municipal y su policía, después por omisiones del Gobierno del Estado, y porque no actuaron ni la policía estatal, ni la federal, ni el Ejército para evitar el crimen.
Además, porque Peña Nieto es el jefe del Ejecutivo y actuó (y sigue haciéndolo) de manera negligente y omisa respecto a estos hechos, lo mismo que las autoridades federales de Gobernación y de Justicia, que sabían de los antecedentes de los directamente implicados
Finalmente, porque por más de 32 años, con la aplicación de las políticas económicas neoliberales, el Estado ha creado el caldo de cultivo perfecto para que ocurran esta clase de actos abominables.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

sábado, 27 de septiembre de 2014

II Informe: confesión de partes.



Por Roberto Escamilla Pérez.

El II Informe de Gobierno de Peña Nieto, así como su Mensaje a la Nación respectivo, en poco tiempo se convertirán en lo que los abogados llaman “confesión de partes”, en este caso de Peña Nieto, con lo que el pueblo mexicano y la historia, más temprano que tarde, lo juzgarán por traición a la patria, más lo que resulte, sin que sea necesaria prueba alguna.
Y será así porque las múltiples promesas contenidas en esos documentos, dentro de poco tiempo se verán como incumplidas, las señaladas como grandes verdades, se revelarán como mentiras, y de las cifras se desvelará su carácter falso, tendencioso y manipulador.

Confesión de partes

Así, en el enorme documento que constituye su II Informe de Gobierno y en su Mensaje a la Nación con motivo de la entrega del mismo, entre otras cosas, Peña Nieto confiesa públicamente:

1.- Que propuso, aprobó y decretó una Reforma Energética anticonstitucional, es decir, contraria al espíritu y a la letra de la Constitución de la República.
2.- Que dicha Reforma Energética debilitará y finalmente desaparecerá a dos empresas históricas del Estado: Petróleos Mexicanos (PEMEX) y Comisión Federal de Electricidad (CFE), que contribuían enormemente a nuestro desarrollo, a preservar nuestra independencia y a la elevación del nivel de vida del pueblo.
3.- Que con la Reforma Energética entregará totalmente nuestras riquezas energéticas (petróleo, gas y electricidad) a las empresas trasnacionales, que saquearán y explotarán nuestros recursos económicos, naturales y la mano de obra barata de los mexicanos, que despojará de sus tierras a muchos compatriotas, que dejarán enorme contaminación en nuestras tierras, ríos y mares, y arrasados nuestros bosques y selvas, y al pueblo mexicano lo sumirán en la mayor de las miserias.
4.- Que propuso, aprobó y decretó una Reforma Laboral también anticonstitucional y contraria a los intereses de la clase trabajadora mexicana, que legaliza la flexibilidad laboral, el “outsourcing”, los contratos de prueba y de capacitación, el pago por hora y no por jornada laboral, que debilita derechos como la seguridad en el trabajo, la creación de antigüedad y la Seguridad Social, entre muchos otros.
5.- Que propuso, aprobó y decretó una Reforma Educativa que atenta contra los derechos laborales de los maestros, que va enfilada a profundizar el debilitamiento y la privatización de la educación pública, y a un mayor abandono, por parte del Estado, de su obligación Constitucional, histórica y moral de impartir una educación pública laica, gratuita, de calidad y basada en los avances de la ciencia.
6.- Que la Reforma Político-Electoral que propuso, aprobó y decretó, es en realidad un gran banquete al que el pueblo de México no está invitado. Que está encaminada a fortalecer y perpetuar el dominio aplastante de los partidos de la gran burguesía nacional aliada a los intereses de las empresas trasnacionales, como el PRI y el PAN, principalmente, aunque también de algunos sectores derechistas minoritarios, pero dominantes, al interior del PRD.         

La historia no lo absolverá

Así que: ¡Bien por su informe y mensaje señor Enrique Peña Nieto! Serán documentos imborrables y que pasarán a la historia, y qué bueno porque en su momento, más temprano que tarde, serán utilizados por el pueblo mexicano y por sus futuras instituciones verdaderamente democráticas, para llamarle a cuentas. La historia no lo absolverá.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

domingo, 7 de septiembre de 2014

Con las contrarreformas, el gobierno neoliberal cree que echa las últimas paladas de tierra a la Revolución Mexicana iniciada en 1910, pero en realidad está abriendo las tumbas de nuestros héroes y próceres, que se levantarán y cabalgarán nuevamente por todo lo largo y ancho de nuestro país para movilizar al pueblo en demanda de JUSTICIA.

sábado, 30 de agosto de 2014

La Reforma Energética: el último recurso del neoliberalismo en México.



Por Roberto Escamilla Pérez.

En México, los neoliberales han echado mano del último recurso que tendrán para tratar de prolongar la vida de una política que lo único que ha dado al mundo han sido crisis cada vez más profundas y devastadoras del sistema capitalista mundial, una enorme concentración de la riqueza en menos manos y miseria para la inmensa mayoría de la población, traducida en desempleo, carestía de la vida, bajos salarios, inseguridad, violencia, insalubridad, enfermedades, destrucción del medio ambiente y desesperanza.

Discursos que hacen llorar

Las promesas que hoy hace Peña Nieto respecto a lo que se logrará con la Reforma Energética, son las mismas que en su momento hicieron De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo y los panistas Fox y Calderón, y sus discursos son iguales, y enternecen hasta las lágrimas.

Lo que dijeron del TLC y las privatizaciones

Los neoliberales, en el poder desde 1982, al proponer y aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC), aseguraron, entre otras cosas, que con él, México se convertiría en un país desarrollado y de “primer mundo”, con todas las “ventajas” que a éste se le atribuyen, como una economía fuerte, competitiva, y con un mejor nivel de vida para la gente.
Ninguna de estas promesas se cumplió, por lo contrario, creció nuestra dependencia respecto a la economía gringa, miles de pequeñas y medianas empresas mexicanas desaparecieron, y se incrementó el número de pobres y miserables en nuestro país.
Cuando se iniciaron las privatizaciones de las miles de empresas que estaban en manos del Estado, los gobiernos neoliberales dijeron que había que “vender bienes para remediar males”.
Pues los bienes de la nación se entregaron a precios de ganga a los extranjeros, pero los “males” no desaparecieron, sino que se agravaron a tal punto que, debido a la miseria creciente, los niveles de inseguridad y delincuencia se dispararon a tal grado que comenzaron a aparecer decapitados, entambados y fosas clandestinas en muchos estados de la República, con decenas de cadáveres en cada una de ellas, además de cifras récord en desapariciones y secuestros, de los cuales somos el primer lugar del mundo.

La verdad sobre la Reforma Energética

¿Qué es lo que dicen los neoliberales que pasará en nuestro país con la aprobación y aplicación de su Reforma Energética?
1.- Que Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se fortalecerán.
FALSO: La reforma está hecha precisamente para lo contrario: para desaparecer definitivamente a estas dos empresas del Estado, y dar el control total de los energéticos a las empresas trasnacionales.
¿Cómo se podrán fortalecer PEMEX y la CFE si las pondrán a competir en condiciones desventajosas con las más grandes empresas trasnacionales del mundo?
2.- Que la competencia hará que bajen los precios de la gasolina, del gas y de la energía eléctrica.
FALSO: La competencia entre monopolios nunca ha generado una disminución en los precios de las mercancías, por lo contrario, se incrementan, pues acuerdan entre ellos los llamados “precios monopólicos”, lo que podemos ver hoy con las grandes cadenas de supermercados.
Además, el mismo Gobierno Federal ha anunciado la liberación de los precios del gas y la gasolina entre el 2015 y el 2017, lo que disparará sus precios, la inflación y la carestía de la vida, y con ello la pobreza y el desempleo.
3.- Que las finanzas públicas no sufrirán ningún deterioro y que, al contrario, se fortalecerán.
FALSO: PEMEX dejará de aportar (porque simplemente ya no podrá hacerlo) el 30 por ciento anual del Presupuesto de Egresos de la Federación, que se utilizaba para el desarrollo del país y para rubros como la educación, la salud e infraestructura, monto que los pocos impuestos que se cobrarán a las trasnacionales no podrán cubrir.
Por lo anterior, aumentarán los impuestos para el pueblo mexicano y disminuirá la inversión en salud y educación, con lo que instituciones como la educación pública gratuita, el IMSS y el ISSTE, entre otras, se deteriorarán de tal manera que podrían desaparecer y el pueblo se vería imposibilitado de acceder a la educación, a la salud e inclusive a una pensión, lo que sería una catástrofe y un verdadero crimen.
4.- Que se generarán miles de empleos y que el nivel de vida de los mexicanos mejorará.
FALSO: Al debilitarse PEMEX y la CFE, desaparecerán miles de empleos bien remunerados, que no generarán, ni en cantidad ni en calidad, las trasnacionales. Además, con el debilitamiento de la educación pública y la Seguridad Social, miles de trabajadores serán despedidos.
Por otra parte, al crecer la pobreza y disminuir el poder adquisitivo del pueblo, decrecerá el consumo, y las pequeñas y medianas empresas y comercios que han resistido hasta ahora, desaparecerán, lo que generará más desempleo y crisis más profundas, y así sucesivamente, en un círculo vicioso sin fin. 
5.- Que no se dañará al medio ambiente.
FALSO: El Grupo México, al que los gobiernos neoliberales concesionaron la explotación de minas en Sonora, nos da el mejor ejemplo que hoy tenemos: el peor desastre ecológico en la historia de la minería del país con el derrame de 40 millones de litros de desechos tóxicos.
Así, las empresas trasnacionales que vendrán a explotar el petróleo, la electricidad y la mano de obra barata de los mexicanos, arrasarán con nuestras tierras, con nuestros ríos, mares, bosques y selvas, especialmente con prácticas como el “fracking”, porque lo único que les interesa es obtener ganancias, no la protección de nuestro entorno ecológico.
6.- Que los monopolios extranjeros del petróleo y de la electricidad vendrán a contribuir al desarrollo del país.
FALSO: Las trasnacionales no son “hermanas de la caridad”, no contribuyen al desarrollo de ningún país del mundo, al contrario, fomentan el subdesarrollo y la dependencia de los países respecto a las economías desarrolladas: vendrán a hacer dinero, que no se quedará en México, y a explotar nuestros recursos naturales y la mano de obra barata de los mexicanos. 
7.- Que deberán desaparecer las crisis económicas en México.
FALSO: Las crisis económicas son inherentes al sistema capitalista y no hay medida que las pueda impedir, al contrario, los remedios que adoptan los gobiernos tratando de evitarlas, como esta Reforma Energética, las profundizan aún más.
Es simple: nuestra  economía no puede crecer porque el pueblo mexicano, en su pobreza creciente, es incapaz de consumir lo que se produce, y sobreviene la profundización de la crisis, porque vivimos en una crisis permanente, pero que en ciertas etapas se profundiza debido a las leyes que rigen al sistema capitalista y que nada ni nadie puede cambiar.

Conclusión: Reforma Energética igual a “africanización”

La Reforma Energética de Peña Nieto profundizará las crisis económicas, dejará al Estado sin suficientes recursos para atender nuestro desarrollo económico y social; despojará de sus tierras y propiedades a miles de mexicanos; devastará tierras, mares, ríos, bosques y selvas; generará una terrible contaminación; nos dejará sin recursos energéticos, traerá desempleo y aumentará a grados inimaginables la pobreza del pueblo mexicano. Tal vez la mejor palabra para definir todo esto es que nuestro país se “africanizará”.

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La representación proporcional integral

La representación proporcional integral sería la manera más equitativa con la que se podría elegir al Poder Legislativo en un país capitalista como el nuestro… y podría ser la más democrática si existiera un partido político de la clase obrera con registro y que participara en las elecciones.

El salario mínimo

¿El Partido (de) Acción Nacional (PAN) preocupado por los salarios de los trabajadores? ¡Es como si los lobos se preocuparan por el bienestar de las ovejas!
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

viernes, 7 de marzo de 2014

Democracia y Reforma Política

Por: Roberto Escamilla Pérez.

¿Qué aspectos o elementos debemos tomar en cuenta para determinar si en un país existe un verdadero régimen democrático? ¿El hecho de que existan varios partidos políticos y se realicen elecciones periódicamente significa que hay democracia? ¿La llamada alternancia en el poder implica necesariamente que exista democracia? ¿La división de Poderes la garantiza?

Democracia y sociedad

La definición más general, común y aceptada para la palabra “democracia” es “el poder del pueblo” o “el gobierno del pueblo”, de acuerdo a sus raíces griegas. Sin embargo, el problema no está en su etimología y definición, sino en la interpretación y aplicación de este concepto a la realidad en una sociedad, país, Estado, gobierno o sistema económico determinado.
Así, en la historia de la humanidad se acepta que han existido cinco sistemas de producción económica diferentes: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo. ¿Cuál de ellos fue, ha sido o es el que más se ajusta a lo que la palabra “democracia” implica según la definición anteriormente dada?
Desde luego, viéndolo en perspectiva y a varios siglos de distancia, podemos distinguir y aceptar más o menos sin dificultad que la comunidad primitiva fue más democrática que la sociedad esclavista y el feudalismo, porque mientras que en la primera se tomaban las decisiones colectivamente y en beneficio de la gens o la tribu, y los bienes materiales eran distribuidos de acuerdo a las necesidades de cada uno de sus integrantes, en las otras dos eran los esclavistas y los señores feudales (una ridícula minoría) quienes tomaban todas las decisiones, eran dueños inclusive de las personas y se quedaban con prácticamente la totalidad de las riquezas producidas por la inmensa mayoría de la gente.
Sin embargo, para los esclavos y peones o siervos, no fue nada fácil darse cuenta de que la explotación, violencia, sumisión y miseria en la que vivían no eran producto de un orden de las cosas (natural o divino) eterno, y de que lo que les presentaban sus amos como tal no era más que producto de un orden económico, político y social destinado a mantener el dominio y explotación de la mayoría por parte de unos cuantos privilegiados.
Así, pasaron siglos enteros para que las condiciones objetivas (materiales) cambiaran y los explotados tomaran conciencia de su situación, se organizaran y lograran cambios revolucionarios en sus respectivas sociedades, y la evolución a etapas superiores de existencia y desarrollo.   

La democracia burguesa

Hoy, a quienes vivimos bajo un régimen capitalista, es decir, a la mayor parte de la humanidad, nos pasa exactamente los mismo que lo que les ocurría a los esclavos y siervos: la burguesía nos ha hecho creer que vivimos en una sociedad democrática, y que este régimen y orden de las cosas perdurará por la eternidad, cuando ninguna de estas dos ideas es verdadera.
La llamada democracia burguesa o capitalista es en realidad una verdadera dictadura de una minoría en contra de la inmensa mayoría del pueblo, porque, en primer lugar, esta última vive en una situación de pobreza tal que le impide en la práctica, en la realidad, pensar en política y organizarse para luchar por sus intereses, preocupada solamente por la incertidumbre de si tendrá lo necesario para alimentarse al día siguiente.
Además, en los países capitalistas desarrollados y subdesarrollados, las leyes e instituciones electorales están diseñadas para dar cabida sólo a los partidos de los diferentes sectores de la burguesía, manteniendo marginados, sin registro y hasta en condiciones de ilegalidad, a los partidos comunistas, socialistas, marxistas-leninistas, de izquierda o de la clase obrera.
Otra característica importante de esta “democracia” es el control que ejercen los partidos de la burguesía, el gobierno y los grandes empresarios sobre la mayoría de los sindicatos, anulándolos como instrumentos de lucha en favor de los trabajadores.
Por último, un rasgo común de la democracia burguesa es la dictadura de los grandes monopolios de la comunicación, que anula, en la práctica, la libertad de expresión y de manifestación de las ideas de la mayoría del pueblo, al que impone la manera de pensar que a la gran burguesía nacional y trasnacional conviene.

La democracia en México

Si bien la Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue una revolución democrático-burguesa, es decir, dirigida por la burguesía con el propósito de llevar a nuestro país al capitalismo, también es verdad que tuvo las características de ser, además, un movimiento popular y antimperialista, porque en ella participó el pueblo (indígenas, campesinos y obreros) y porque se propuso el logro de la independencia económica y política de la nación.
De esta manera, las características muy peculiares de nuestro movimiento revolucionario trajeron igualmente avances en el campo de la democracia y en lo político-electoral, primero porque logró un avance extraordinario en la elevación del nivel de vida del pueblo en lo que se refiere a la educación, salud, alimentación, empleo, ingresos, etcétera.
Asimismo, se concedió el derecho al voto a la mujer; se estableció en la Constitución el voto libre, universal, secreto y directo; se aprobó una ley electoral con la que se creó un sistema de partidos políticos; se instituyeron los diputados de partido o plurinominales, y partidos de la clase obrera, como el Popular Socialista (PPS) y el Comunista Mexicano (PCM), pudieron participar en las elecciones, y tener representantes en la Cámara de Diputados y aún en el Senado de la República.
Si bien algunos minimizan y menosprecian la democracia surgida de la Revolución Mexicana, que sobrevivió hasta la llegada al poder de los neoliberales, era claramente superior a las “democracias” de los países desarrollados, como los Estados Unidos, donde existen dos partidos políticos con registro que sólo representan los intereses de los diversos grupos monopólicos, y a la que hoy tenemos en México, donde la clase trabajadora vive en la miseria y no tiene voz ni representación alguna en las instancias de Poder, exactamente igual que en la “democracia” norteamericana.

La Reforma Política: un gran banquete al que el pueblo no está invitado

La llamada Reforma Política propuesta por Peña Nieto y aprobada recientemente por diputados y senadores, solamente da continuidad a las reformas a las leyes electorales, a la “ciudadanización” de los organismos electorales y a la creación del Tribunal Federal Electoral (Trife), que tuvieron lugar durante los últimos 30 años de gobiernos neoliberales priistas y panistas, y a las llamadas candidaturas independientes o ciudadanas, a la iniciativa ciudadana y a las consultas populares, aprobadas durante el pasado gobierno panista de Calderón Hinojosa.
¿Qué fue lo que ahora se aprobó? Principalmente la reelección de diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales y el incremento del 2 al 3% de la votación para que un partido político conserve su registro.

¿Beneficiará esta reforma al pueblo mexicano?

Definitivamente no. ¿En qué nos benefició el Trife y la “ciudadanización” de los organismos electorales? En nada, pues el Trife y el IFE han sido instrumento de la derecha para negar y arrebatar el registro a partidos de verdadera izquierda como el PPS, y para entrometerse en la vida interna de los partidos progresistas y democráticos, muy al estilo del fascismo, mientras que los grupos y posiciones de derecha se han fortalecido en todas las instancias y organismos electorales.
El mayor “logro” de estas primeras reformas electorales fue el llevar al poder a un panista reaccionario hijo de extranjeros, Vicente Fox, sujeto ignorante que sólo dio continuismo a las políticas neoliberales iniciadas por el priista Miguel de la Madrid en 1982.
Por otra parte, a las candidaturas “ciudadanas” o “independientes”, a la iniciativa “ciudadana” y a las consultas populares, sólo tendrán acceso las clases privilegiadas.
Es más, estas modalidades de participación político-electoral abrirán las puertas a la injerencia directa en las elecciones a los grandes empresarios reaccionarios, a los narcotraficantes y a la delincuencia organizada, que son los únicos, aparte de los partidos y el gobierno, que tienen el poder económico para lanzar sus candidaturas o las de sus incondicionales, promover iniciativas y proponer consultas populares, no así el pueblo mexicano.
Ya ni se diga de la reelección de diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales, pues, como ya señalamos anteriormente, los partidos con registro sólo representan los intereses de los diferentes sectores de la burguesía, desde los de los grandes empresarios hasta los de la pequeña burguesía, pero no los de la clase trabajadora mexicana. ¿Así que en qué podrá beneficiar esto a más de 80 millones de mexicanos que vivimos en la pobreza y en la miseria?

Conclusión  

Para que en un país exista un verdadero régimen democrático es necesaria la combinación de, mínimo, tres factores: un pueblo que no viva en la miseria, un sistema electoral que permita la participación de los partidos de la clase trabajadora y el respecto efectivo al voto universal, libre y secreto.
La existencia de dos o más partidos políticos en un país no garantiza la democracia cuando estos representan sólo los intereses de una clase social, en este caso los de los distintos sectores de la burguesía.
La alternancia del poder no es sinónimo de democracia y eso lo vivimos en nuestro país cuando al panista Fox se le entregó la Presidencia de la República por parte de su antecesor Ernesto Zedillo: la situación material de los mexicanos no mejoró, al contrario, empeoró; los partidos de la clase obrera continuaron en la ilegalidad y los fraudes electorales llegaron a su apogeo.
Por último: ¿De qué sirve la aparente división de Poderes si todos ellos sirven a los intereses de la oligarquía nacional y de los monopolios trasnacionales, y desde los cuales se atacan y violan los derechos de la clase trabajadora mexicana, y de los partidos que defienden sus intereses?
Por todo lo anterior podemos concluir que en México, en nuestro país, no vivimos en una verdadera democracia, sino en una dictadura encabezada por la gran burguesía nacional y trasnacional.

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Oceanografía: la corrupción que viene

El problema con la empresa petrolera “Oceanografía” no consiste sólo en investigar y castigar a los grandes empresarios, miembros prominentes de partidos y a los funcionarios corruptos implicados.
El problema real es que con la Reforma Energética, esta corrupción se institucionalizó, y no nos alcanzarán los abogados, el dinero y los jueces para castigar los actos de corrupción y criminales que se vienen.
Se imaginan cuando a la Exxon, a la Chevron o a alguna otra trasnacional se les descubran actos de corrupción: con su poder y dinero, ¿quién o qué gobierno será capaz de castigarlas?
Entonces regresamos al pasado: Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo por la corrupción de las grandes empresas petroleras trasnacionales, su violación constante a las leyes mexicanas, y la explotación salvaje que hacían de nuestro petróleo sin ningún beneficio para México, así como de la mano de obra barata de los mexicanos. ¡Ahora volveremos a lo mismo, y peor!
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

miércoles, 22 de enero de 2014

La Desnacionalización Petrolera del 2013

Por: Roberto Escamilla Pérez.

El 12 de diciembre de 2013 fue el día más triste y negro desde que hace más 30 años los neoliberales priistas y panistas arribaron al poder, pues fue aprobada por el Poder Legislativo de la Nación una "Reforma Energética" que inicia, legalmente, la entrega del petróleo y de la industria eléctrica a los monopolios extranjeros y a la oligarquía nacional encabezada por Carlos Slim y Emilio Azcárraga.
Es cierto, fue difícil cuando desde el gobierno de Miguel De la Madrid, y hasta hace relativamente poco tiempo, sólo unos cuantos, unos pocos mexicanos, eran conscientes de lo que el neoliberalismo y las privatizaciones significaban, y luchaban como David contra Goliat, mientras que muchos "políticos de izquierda" pugnaban por la "democracia" sin comprender el artículo 3o. de nuestra Constitución, donde está plasmado su verdadero significado.
También fue duro ver cómo se iban vendiendo todas y cada una de las empresas e instituciones nacionalizadas o creadas por la Revolución Mexicana en base a los artículos 27 y 28 constitucionales, como los bancos, las carreteras, los ingenios azucareros, los ferrocarriles, las minas, los puertos y aeropuertos, la siderurgia, la CONASUPO, las de fertilizantes, la petroquímica, televisoras, Teléfonos de México (TELMEX), las comunicaciones vía satélite y hasta la tierra organizada en ejidos, y se saboteaba y debilitaba intencionalmente, desde el mismo gobierno como hasta hoy ocurre, a Petróleos Mexicanos (PEMEX), a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a la Seguridad Social y a la educación impartida por el Estado.
Fue triste igualmente ser testigos de cómo se privatizaban los organismos e institutos electorales argumentando su "ciudadanización", naciendo el Instituto Federal Electoral (IFE), el Tribunal Federal Electoral (Trife) y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), verdaderos engendros neoliberales que únicamente han servido para dilapidar enormes recursos públicos, para entrometerse en la vida interna de los partidos democráticos y progresistas, y para favorecer a la derecha neoliberal representada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido (de) Acción Nacional (PAN), pues su primer gran “logro” fue ser cómplices del arribo a la Presidencia de la República de un personaje de la derecha e hijo de extranjeros, del panista Vicente Fox.
Igualmente fue sumamente difícil superar los fraudes avalados por los organismos electorales "ciudadanizados", que le arrebataron al pueblo mexicano el triunfo al menos en tres ocasiones: la primera en 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue candidato presidencial por el Frente Democrático Nacional (FDN), y las últimas dos en las que Andrés Manuel López Obrador luchó y ganó realmente la Presidencia de la República.
Es decir, desde 1988 los neoliberales hubiesen sido expulsados del gobierno, pero su poder económico, el fraude, la corrupción, la compra de votos, las amenazas y presiones, y el apoyo que siempre les han brindado los monopolios televisivos y el imperialismo norteamericano, lo impidió.
Sin embargo, nada se compara con lo ocurrido el 12 de diciembre pasado, porque Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) eran los últimos bastiones que nos aseguraban, manejándolos con sentido patriótico y nacionalista, un desarrollo independiente, mantener la soberanía nacional y elevar de manera constante el nivel de vida del pueblo mexicano, en pocas palabras: el futuro de la Nación.
Y aunque la batalla no ha terminado, sino que tomará otros cauces, formas de lucha y estrategias, hoy podemos decir que los diputados y senadores que votaron a favor de la Reforma Energética propuesta por Peña Nieto traicionaron a la Patria y que, para su desgracia, han manchado sus nombres para siempre, y han perdido el honor, porque se puede vivir en la pobreza, como lamentablemente millones de mexicanos lo haremos durante quién sabe cuántos años más, pero no se puede VIVIR (así, con mayúsculas) sin HONOR.

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LA HISTORIA DEL PETRÓLEO

- Papá, tú que fuiste diputado, explícame la historia del petróleo en México, ¿sí?
- Mira "mijito", hace muchos años la industria petrolera y el mismo petróleo no eran de los mexicanos, y en 1938, un Presidente llamado Lázaro Cárdenas los nacionalizó pensando que éramos capaces de manejarlos y de sacarles provecho en favor nuestro.
- ¿Y luego papi?
- ¡Ah!, pues en el 2013, nosotros los diputados y el gran Presidente Peña Nieto consideramos que no teníamos la capacidad de manejar una empresa como la petrolera y se la regresamos a los norteamericanos, claro, junto con el petróleo.
- ¡Ah, ya entendí! Entonces yo voy a estudiar para ser empleado de los extranjeros pues ellos sí tienen la inteligencia suficiente para dirigir las empresas, ¿verdad?
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com