martes, 22 de enero de 2013

El monstruo y sus engendros


Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

Los lobos, junto con los lobos con piel de oveja, han suscrito un monstruoso acuerdo denominado Pacto por México, mismo que ya ha dado vida a sus dos primeros engendros: la reforma laboral y la reforma educativa, ambas a la medida de la oligarquía neoliberal que hoy usufructúa el poder en nuestro país y acordes con sus propósitos de seguir explotando la mano de obra barata de los mexicanos, saqueando las riquezas naturales de nuestro país, y de formar los cuadros científicos, técnicos y políticos que para lograrlo requieren.

El monstruo

Por sus motivaciones y objetivos reales, y por quienes lo suscribieron y apoyan, el Pacto por México es un verdadero monstruo que, además de provocar una gran confusión, intentar atraer aliados a la causa del neoliberalismo e infundir falsas esperanzas entre el pueblo, amenaza con destruir lo que aún queda de la obra que los revolucionarios mexicanos construyeron desde la lucha por nuestra independencia hasta la revolución iniciada en 1910.
Además de que el documento firmado por quienes integran dicho pacto está lleno de demagogia, de buenos deseos y de generalidades, no señala los medios ni las políticas que se aplicarán para el logro de los objetivos que en él se plantean, porque saben que para lograrlos tendrían que abandonar las políticas neoliberales que han venido aplicando en los últimos 30 años, lo que por lógica ni siquiera ha pasado por su mente.
Así, en realidad, esta alianza de los partidarios del neoliberalismo con aventureros como “Los Chuchos” y otras gentes mal llamadas de “izquierda”, tiene en la mira la privatización completa de Petróleos Mexicanos (PEMEX), de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de la educación pública y de la seguridad social, suprimir los aspectos avanzados de los artículos 3º, 27, 123 y 130 constitucionales, y destruir los sindicatos, especialmente los independientes y democráticos.

Preguntas obligadas

¿Cómo puede el Pacto por México proponerse el logro de una sociedad de derechos y libertades cuando se violan e ignoran de manera permanente los derechos y libertades del pueblo mexicano plasmados en la Constitución de la República como los derechos a la salud, al trabajo, a un ingreso digno y suficiente, a la educación, a una vivienda digna, a la participación política, a la libertad de organización y de opinión, al voto libre y secreto, y a tener una auténtica representatividad en los órganos de poder?
¿Cómo puede proponer el crecimiento económico, la creación de empleos y la competitividad si el gobierno insiste en aplicar las políticas económicas neoliberales que han logrado exactamente todo lo contrario: destrucción de la industria auténticamente nacional, una dependencia enfermiza respecto a la economía norteamericana, crisis, desempleo, miseria y, como consecuencia de todo ello, una baja productividad y competitividad de nuestra economía?
¿Cómo pueden decir que aspiran a lograr un México con seguridad y justicia cuando al menos 13 millones de mexicanos viven en la miseria más espantosa y cerca de 80 millones padecen diferentes niveles de pobreza sin perspectivas reales de salir de ella, lo que constituye en sí la peor de las injusticias y el perfecto caldo de cultivo para la inseguridad y la delincuencia?
Así, en tales circunstancias las promesas del Pacto por México en relación a la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción son mera demagogia, y esto se demostró una vez más en las declaraciones patrimoniales del gabinete presidencial, llenas de inconsistencias, errores y claramente incompletas, e insuficientemente claras y transparentes, además de insultantes para los millones de mexicanos pobres pues estos funcionarios “reconocen” ingresos superiores a los 150 mil pesos mensuales (aunque la realidad es que perciben mucho más), pero sin reportar el número y valor de sus propiedades.
Finalmente hablan de “gobernabilidad democrática”, pero ¿cómo puede ser ésta una realidad si la clase trabajadora mexicana, compuesta por millones de ciudadanos, carece de una auténtica representación en los órganos de poder, que además de condicionados y limitados por su misma pobreza material, son presionados y manipulados de muy distintas maneras al ejercer su voto?

El engendro laboral

De inmediato, los verdaderos propósitos del Pacto por México saltaron claramente a la vista con la aprobación de una reforma laboral que debilitó el carácter tutelar del Estado mexicano en favor de los trabajadores, limitó el ejercicio del derecho de huelga, impuso el modelo de contratación individual, puso más obstáculos a la firma de contratos colectivos, condiciona la estabilidad en el empleo a la “productividad” impuesta unilateralmente, impuso la llamada “flexibilización laboral” que incrementará la inseguridad e inestabilidad en el trabajo, y legalizó la subcontratación o el denominado “outsorcing”, lesivo para los trabajadores.
Asimismo, como parte de la “movilidad” o “flexibilización laboral” se aprobó el desarrollo de labores “conexas” o “complementarias” a la labor principal del trabajador (lógico, a criterio de las autoridades y los patrones), igualmente los contratos de capacitación inicial, los periodos de prueba, el trabajo de temporada, el pago por horas de trabajo y no por jornada laboral, la modificación del horario de trabajo y las llamadas “labores discontinuas”, todo lo cual constituye un verdadero atentando contra las conquistas históricas de la clase trabajadora, y que agravará la inseguridad en el trabajo y el temor al futuro, principalmente entre los jóvenes.

El engendro educativo

Pero por si lo anterior fuera poco, el primer paso de una reforma educativa neoliberal mucho más amplia es también ya una triste realidad, y ahora, no contentos con las modificaciones reaccionarias hechas al artículo 3º constitucional en 1992 y 1993, durante el gobierno de Salinas de Gortari, y sin ir al fondo del problema educativo real en un país como el nuestro, el Pacto por México enfila sus baterías en contra de la organización de trabajadores más grande de América Latina, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), queriéndonos vender la idea de que los maestros y su organización sindical son los principales responsables de dicho problema.
Sin embargo, a pesar de la corrupción y derechización de muchos líderes sindicales, que sí afecta obviamente al sistema educativo, en realidad el problema de la educación tiene que ver con las políticas económicas neoliberales que se han aplicado en nuestro país desde hace ya más de 30 años, con el bajísimo presupuesto que se destina a la educación, a la ciencia y al desarrollo tecnológico, con la privatización real y acelerada del sistema educativo nacional, y con las contrarreformas al artículo 3º constitucional.

Dos aspectos que llaman la atención

De esta reforma llaman especialmente la atención dos puntos. El primero es el que señala que se fortalecerá la autonomía de gestión de las escuelas públicas, con lo que bajo el liderazgo de los directores y la participación de alumnos, maestros y padres de familia, podrán organizarse para mejorar la infraestructura del plantel, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y cualquier otro “reto” que la escuela enfrente.
Esto en realidad derivará en el abandono por parte del Estado de estas responsabilidades y obligaciones para cargárselas en las espaldas de los empobrecidos padres de los educandos, y de los maestros y directores, lo que derivará en un mayor deterioro de la infraestructura educativa, en graves afectaciones a la economía familiar de la gente pobre y en otros conflictos al interior de las escuelas que traerán seguramente como consecuencia una mayor deserción escolar.
El segundo consiste en que el Ejecutivo Federal deberá tomar en cuenta a los padres de familia para determinar los planes y programas de estudio de la educación prescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República.
Esto lo que en realidad significa es que se tomará en cuenta a la derecha, y a los elementos activistas y reaccionarios de la iniciativa privada, para determinar los planes y programas de estudio, porque “los padres de familia”, al menos los que se encuentran entre los 90 millones de pobres, no están representados por ninguna organización y en ningún lugar, y por tanto su voz no será escuchada.

Los principios del artículo 3º constitucional

Además, con toda la intensión de destruir la educación pública, los distintos gobiernos neoliberales, desde Miguel de la Madrid hasta el actual de Peña Nieto, han provocado el abandono del espíritu del artículo 3º, que señala que todo individuo tiene derecho a recibir educación, que el Estado tiene el derecho y la obligación de impartirla, que debe basarse en los resultados del progreso científico y que será gratuita.
Asimismo, que la educación deberá fomentar el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.
Que será laica, ajena a cualquier doctrina religiosa; que deberá luchar contra la ignorancia y sus efectos, la servidumbre, los fanatismos y los perjuicios.
Que impulsará la democracia, no sólo como un régimen jurídico y político, sino como un sistema fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
Señala también que el criterio de la educación será nacional, atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura.
Y, finalmente, que la educación que imparta el Estado contribuirá a la mejor convivencia humana, sustentando ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos.
De haberse aplicado de manera consecuente el espíritu del artículo 3º constitucional, México no estaría en la pésima situación en la que se encuentra, no solo en el aspecto educativo, sino en lo económico, social y político, y tendríamos muchos profesionistas y técnicos, en los distintos niveles y áreas de la ciencia y la tecnología, que además de tener niveles dignos de vida, se preocuparían real y efectivamente por nuestro país y por el bienestar de nuestro pueblo, y contribuirían al fortalecimiento de nuestra independencia y desarrollo económico nacional.

Frente contra Pacto

Por ello, contra el siniestro Pacto por México, urge la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas de nuestro país en un gran Frente Nacional que cambie la correlación de fuerzas, expulse del poder a los neoliberales y aplique un programa de gobierno apegado al espíritu que dio origen a las revoluciones de Independencia, de Reforma y a la iniciada en 1910, pero acorde a las condiciones actuales de nuestro país.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Del sexenio del miedo al sexenio del terror.



Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

¿Cuál de los graves problemas nacionales resolvió Calderón durante su sexenio? ¿Cuál resolvió el PAN en 12 años de gobierno? ¿Cuál los neoliberales en 30 años de usufructuar el poder? La respuesta es clara: NINGUNO.

El sexenio del miedo

El de Calderón fue el sexenio del miedo… miedo a la epidemia de influenza AH1N1… miedo a la crisis nacional y mundial… miedo de los gobernados a sus gobernantes y miedo de los gobernantes a gobernar… miedo a la delincuencia organizada… miedo a ser asaltado o asesinado… miedo al futuro… miedo de los padres por la seguridad de sus hijos… miedo a perder el empleo… miedo a quedarse sin vivienda y sin seguridad social… miedo a no tener qué comer el día de mañana… miedo de los campesinos a tener que vender sus tierras… miedo a morir de hambre…

Las cifras del miedo

Y estas son las cifras, y dado que la mayoría son de fuentes oficiales, las reales seguramente son mucho más preocupantes.

Educación

Entre los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el último lugar en gasto por estudiante con un promedio cercano a los dos mil 400 dólares anuales.
Siete millones 226 mil jóvenes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, por lo que ocupamos el tercer sitio con mayor número de población juvenil inactiva.
De las tres mil 159 instituciones universitarias existentes hasta el ciclo escolar 2011-2012, dos mil 36 son particulares. En estos colegios se concentra un tercio de la matrícula total del nivel superior (33.25%), incluyendo posgrado.
Hay 5.4 millones de personas analfabetas, y de estas más de medio millón son jóvenes de entre 15 y 29 años; 10 millones de mexicanos no tienen completa la primaria, y 16 millones y medio no concluyeron la secundaria. En educación superior siete de cada 10 jóvenes en edad de estar en este nivel educativo no pueden hacerlo por falta de oportunidades y opciones.

Empleo

Del total de la población económicamente activa, cerca de tres millones de personas se encuentran desempleadas y otras casi cuatro millones subempleadas, y cerca de 14 millones se ubican en la economía informal y sin prestaciones. Además, tenemos un déficit de tres millones y medio de empleos.
Sin embargo, se considera que la población desocupada real se eleva a 8.6 millones de personas, que representa el 15.1% de la PEA, cifras mucho más realista que las oficial.

Salario e inflación

Pérdida de un 42 por ciento del poder adquisitivo del salario. Crecimiento económico de apenas 1.6 por ciento. Inflación del 4.33 por ciento.
En plena crisis económica el Impuesto Sobre la Renta (ISR) subió de 28% a 30% y el IVA de 15% a 16%.
En 2006, la gasolina Magna costaba 6.76 pesos y ahora 10 pesos; la Premium se cotizaba en 8.31 y ahora está en 10.36 y el diesel se elevó de 5.73 pesos a 10.36.
En materia de energía eléctrica, las cifras revelan un crecimiento del 29 por ciento y del gas LP de 33 por ciento.
A contracorriente, los salarios mínimos pasaron de 50.57 pesos diarios en 2007 a 59.82 2012. Es decir, solamente ¡9 pesos con 25 centavos! de incremento.

Pobreza alimentaria

En pobreza alimentaria se encuentran 21 millones 204 mil 441 mexicanos y en pobreza patrimonial 57 millones 707 mil 660. Existen 6.4 millones de trabajadores que ganan como máximo un salario mínimo, 10.7 millones perciben entre uno y dos salarios mínimos y 4.2 millones que trabajan pero no reciben ingresos.
En 11 años de gobiernos del PAN se importaron alimentos por 87 mil 193 millones de dólares, cifra superior a la deuda total externa del sector privado en su conjunto.
El sector agropecuario y pesquero perdió cinco por ciento de su dimensión en los últimos 12 años y por ello su incidencia en el PIB se redujo de 3.57 por ciento a 3.39.

Deuda y fuga de capitales

Fuga de capitales por 145 mil 10 millones de dólares. La deuda del gobierno federal (interna y externa) se incrementó 130% (pasando de un billón 791 mil 500 millones de pesos en diciembre de 2006, a 4 billones 84 mil 125.5 en mayo pasado) y 165% en el caso del sector público federal (pasando de un billón 878 mil 114 millones a 4 billones 988 mil 227.7 millones de pesos en el mismo lapso).
Lo anterior significa que en los seis años de “para vivir mejor”, la deuda por habitante pasó de 17 mil 226 pesos en noviembre de 2006 a 35 mil 514 pesos en mayo de 2012.
De 2007, primer año de gobierno de Felipe Calderón, la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) pasó de 500 mil 900 millones de pesos a 783 mil 200 millones al cierre del primer semestre de 2012.
De una deuda de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de 8 mil 482.2 millones, pasó al cierre del primer semestre de 2012 a un nuevo máximo histórico de 14 mil 705.2 millones de dólares.

Desnutrición infantil

La desnutrición crónica afecta en México a 1.8 millones de niños menores de cinco años, de los cuales al menos 170 mil que habitan las zonas marginadas de las ciudades y el campo presentan una situación aguda y mueren por enfermedades infecciosas, a lo que se suma la obesidad infantil que padecen 4.1 millones de niños entre cinco y 11 años de edad.

Violencia e inseguridad

Cerca de 70 mil ejecuciones producto de la “lucha” contra la delincuencia organizada, esto sin que haya disminuido el consumo de drogas ilícitas, por el contrario, ha aumentado.

En resumen

El gobierno de Calderón se caracterizó por sus grados extremos de violencia e inseguridad; por su agresividad contra el movimiento obrero independiente y en general contra la clase trabajadora; por sus medidas tendientes a privatizar la industria petrolera, la eléctrica, la seguridad social, la educación y la tierra.
Además, por un grave incremento en los niveles de miseria y pobreza del pueblo mexicano; por su rechazo total a las propuestas e ideas progresistas y revolucionarias, y contra quienes las promueven y sustentan, y porque nuestro país, durante su gobierno, se hizo más dependiente política y económicamente del imperio norteamericano, y perdió peso y prestigio en el mundo.
Por todo ello, el exilio disfrazado será el futuro de Calderón pues la mayoría del pueblo lo querrá ver en la cárcel, por lo menos.

El sexenio del terror

La imposición de la criminal contrarreforma laboral por parte de Peña Nieto, su amenaza de impulsar la reforma fiscal y la energética, que significarán más impuestos y privatizaciones, además del absurdo y descomunal cerco de seguridad instalado alrededor de la Cámara de Diputados de San Lázaro con motivo de su toma de posesión, solo son un presagio de los seis años de terror y oscuridad que le esperan a nuestro querido México, lo que se podría evitar a condición de que las fuerzas progresistas y democráticas de nuestro país luchen de manera unida con el propósito de cambiar la correlación de fuerzas en favor de los intereses del pueblo mexicano. Esperemos que así sea.
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Otra vez Los Chuchos

Una vez más Los Chuchos y su Sol Azteca, en proceso de convertirse en Enana Blanca, coquetean con el gobierno neoliberal de Peña Nieto y con el Partido (de) Acción Nacional (PAN) con el pretexto de firmar un “gran pacto nacional”, que no es sino una artimaña para continuar aplicando en nuestro país las tesis del neoliberalismo que tanto daño han causado a nuestro pueblo y a nuestra nación.
Los “líderes” perredistas están cavando su propia tumba y la de su partido, pero mientras tanto lo que hacen con sus alianzas con la derecha de dentro y de fuera del gobierno es confundir enormemente a nuestro pueblo y hacerle el juego a los neoliberales. Allá ellos, pero dentro de pocos años ya no serán nada. Ya lo veremos en las próximas elecciones.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
http://ababor-roberto.blogspot.com

sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Y dónde están los revolucionarios?

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ

A 102 años del inicio de la Revolución Mexicana y después de la aprobación de la contrarreforma laboral por parte de las Cámaras de Diputados y de Senadores, muchos nos preguntamos ¿dónde están hoy los revolucionarios?, ¿existen aún en la realidad política actual del país o ya sólo se les puede ver en los museos de Historia y en los monumentos de las calles y avenidas de nuestro querido México? Cada quién puede tener su propia respuesta, pero una cosa es clara: no hay uno solo de ellos en el Poder Legislativo de la nación, ni en el resto de los órganos de poder del Estado.

Los revolucionarios de ayer

La Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue una revolución popular, democrático-burguesa, antifeudal y antimperialista, que tuvo como objetivos la destrucción del régimen latifundista representado por la dictadura porfirista, el logro de nuestra independencia económica y política plena, la elevación constante del nivel de vida del pueblo y la ampliación del régimen democrático.
Fue encabezada por la naciente burguesía mexicana, en ese momento revolucionaria, destacando personajes como Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, con la participación de las masas populares guiadas por revolucionarios de la talla de Francisco Villa, Emiliano Zapata y los hermanos Flores Magón, entre otros.
Nuestro país contó con gobiernos revolucionarios hasta los regímenes de Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos, los posteriores (a excepción del de Miguel Alemán, que fue abiertamente reaccionario), hasta el de José López Portillo, fueron gobiernos progresistas, nacionalistas, aún con todas sus debilidades y hasta traiciones que cometieron en contra de los principios de la Revolución Mexicana.

Los reaccionarios de hoy

Sin embargo, a partir de 1982, con el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, la Revolución Mexicana fue traicionada desde Palacio Nacional, y la reacción, la derecha, los neoliberales, se hicieron del poder, conservándolo hasta la actualidad con lo que será el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Así, en sus primeras etapas, como Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y como Partido Nacional Revolucionario (PNR), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue verdaderamente revolucionario, pero a partir también de 1982, sus dirigentes nacionales traicionaron francamente sus orígenes, abandonaron la doctrina del nacionalismo revolucionario y adoptaron la del neoliberalismo, y aplastaron a las corrientes nacionalistas en su seno.

Las fuerzas progresistas de hoy

Uno de los resultados de la derechización del PRI fue la salida de su seno de una gran cantidad de elementos progresistas de la pequeña burguesía nacional encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que organizaron partidos políticos como el de la Revolución Democrática (PRD) y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), o que fueron a dar a las filas de otras organizaciones, como el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), después Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), ya desaparecidos, o como el actual Partido del Trabajo (PT).
Está claro entonces que el PRI y el gobierno, desde hace muchos años dejaron de ser revolucionarios, ¿pero son el PRD, PT y MC, partidos auténticamente revolucionarios?, ¿son sus dirigentes verdaderamente de izquierda?
Sin querer restarles méritos, especialmente a los dirigentes más firmes y consecuentes, y a las bases de dichos partidos, debemos decir que no son de izquierda ni revolucionarios y que sus líderes son elementos de la pequeña burguesía o burguesía nacionalista, que, como lo señalaba Vicente Lombardo Toledano, dependiendo de la correlación de fuerzas pueden abandonar sus tendencias progresistas y adoptar posiciones francamente reaccionarias, y hasta llegar a hacer causa común con la derecha, como se ha comprobado en múltiples ocasiones.

La verdadera izquierda y la Revolución Mexicana

Hoy, los auténticos revolucionarios y la verdadera izquierda moderna es la que se propone la abolición del régimen capitalista, de la propiedad privada sobre los medios de producción y de la explotación del hombre por el hombre, para construir una sociedad sin clases sociales en la que las personas tengan mejores condiciones de vida y desarrollen de manera plena todos sus potenciales, en beneficio propio y en el de la sociedad en su conjunto.
Para el logro de dichos objetivos, la izquierda desarrolla y aplica una línea estratégica y táctica acorde a las condiciones del país, y defiende los intereses concretos, mediatos e inmediatos, del pueblo y de la nación, proponiendo reformas y políticas progresistas, para lo cual impulsa la unidad de todas las fuerzas democráticas sin descartar a ninguna, por insignificante que parezca.
Así, en nuestro país la verdadera izquierda moderna surgió con el nacimiento de dos partidos políticos: el Partido Comunista Mexicano (PCM), fundado en 1919, y el Partido Popular Socialista (PPS), que vio la luz en 1948.
El primero, el PCM, fue perdiendo su carácter de partido de la clase obrera al transformarse en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y después en el Partido Mexicano Socialista (PMS), que, encabezado por un personaje gris como lo fue Heberto Castillo Martínez, cedió su registro para la formación del ya mencionado PRD.
Por su parte, el PPS, partido fundado por Vicente Lombardo Toledano, genial líder obrero nacional e internacional, y destacado marxista-leninista mexicano, ha sido obligado por la ola neoliberal a existir prácticamente en la clandestinidad al habérsele arrebatado el registro en 1997 como partido político nacional y al serle negado posteriormente a pesar de haber cubierto todos los requisitos legales para recuperarlo.
A pesar de ello, el PPS, con enormes esfuerzos y sacrificios de sus militantes y de su dirigencia encabezada por Manuel Fernández Flores, y sin recursos económicos, se ha mantenido como un verdadero partido de izquierda, fortaleciéndose permanentemente y contribuyendo con sus humildes esfuerzos a la unidad de las fuerzas democráticas, patrióticas y progresistas para sacar del poder a los neoliberales priistas y panistas, y para que la Revolución Mexicana regrese a Palacio Nacional, objetivos que deben abrazar todos aquellos individuos, partidos u organizaciones auténticamente progresistas y revolucionarias.

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El PAN, ¿sindicalista?

Sorprendentemente, y en medio de la discusión de la reforma laboral, el pasado martes 16 de octubre, en el diario La Jornada, el Partido (de) Acción Nacional (PAN) publicó un manifiesto titulado “Por la libertad de los trabajadores”, y decimos sorprendentemente porque ¿desde cuándo el PAN, la derecha, se preocupa por la “libertad” y el bienestar de la clase trabajadora mexicana?, ¿desde cuándo el PAN se convirtió en sindicalista?
En dicho desplegado de prensa, el PAN se pronuncia por el “voto libre y secreto” al interior de los sindicatos para la elección de sus líderes, esto con la clara intención de disputarle al PRI el control de los mismos mediante la compra de votos, la corrupción, la represión y las amenazas, en lo que ya son expertos gracias a que han aplicado estos mismos métodos en los procesos electorales, en los que han perpetrado fraudes descomunales a la vista de todo el mundo.
El PAN piensa en sus propios intereses, nunca en los de la clase trabajadora, y su posición respecto a la democracia sindical constituye una burla a la inteligencia de la clase trabajadora mexicana. Lástima que dirigentes, diputados y senadores de partidos que se dicen de izquierda hayan caído en su juego una vez más, aunque finalmente los panistas los dejaran “colgados de la brocha”, como siempre.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

sábado, 6 de octubre de 2012

Criminal, la iniciativa de Reforma Laboral de Calderón.

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Quienes elaboraron, promueven y apoyan la iniciativa de reforma laboral de Calderón Hinojosa, como el Partido (de) Acción Nacional (PAN), los legisladores y líderes nacionales priistas, Peña Nieto, los grandes empresarios, los “intelectuales” de derecha, y los monopolios de la comunicación como TV-Azteca y Televisa, ignoran o pretenden ignorar la importancia que el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo tuvieron y tienen en el desarrollo económico del país, la democracia y en la elevación del nivel de vida del pueblo, así como su significación histórica.

La iniciativa calderonista

El Proyecto de Reforma Laboral propuesto por Calderón Hinojosa, casi idéntico a las iniciativas panistas y priistas anteriores, aunque su autor y defensores lo nieguen, viola el espíritu y la letra de la Constitución de la República, de su artículo 123 y de la Ley Federal del Trabajo.
En particular, atenta contra el carácter tutelar que el Estado mexicano, por ley está obligado a asumir a favor de los trabajadores en materia laboral y, por tanto, contra la esencia del Derecho Laboral surgido de la Revolución Mexicana iniciada en 1910, pues en lugar de resguardar los derechos de la parte más débil de los dos factores de la producción, como lo es el trabajador, los anula a favor de la parte económicamente fuerte, el patrón.
Por otra parte, limita el ejercicio del derecho de huelga, impone el modelo de contratación individual, obstaculiza la firma de contratos colectivos, condiciona la estabilidad en el empleo a la “productividad” impuesta unilateralmente, limita a 12 meses el pago de salarios vencidos y libera al patrón de pagar el reparto adicional de utilidades si obtuvo de la Junta de Conciliación y Arbitraje la suspensión correspondiente en tanto la situación perdure.
Esta propuesta, además de contener un sinnúmero de incongruencias, conceptos falsos, contradicciones y mentiras, impulsa la llamada “flexibilización laboral”, fomenta la inseguridad e inestabilidad en el trabajo, y legaliza la subcontratación o el denominado “outsorcing”, lesivo para los trabajadores.
Como parte de la “movilidad” o “flexibilización laboral” en marcha, el proyecto propone permitir el desarrollo de labores “conexas” o “complementarias” a la labor principal del trabajador (lógico, a criterio de las autoridades y los patrones); propone los contratos de capacitación inicial (lo que nos recuerda a los aprendices de la época de la dictadura porfirista), además de periodos de prueba y legalizar el trabajo de temporada, todo esto sin prestaciones, atentando, entre otras cosas, contra el derecho a crear antigüedad, lo que se prestará a múltiples injusticias, y agravará la inseguridad en el trabajo y el temor al futuro, principalmente entre los jóvenes.
Propone el pago por horas de trabajo y no por jornada laboral, la modificación del horario de trabajo y las llamadas “labores discontinuas”, lo que, por lógica, quedará a criterio del patrón.
Finalmente, el astuto Calderón, al más puro estilo de los propagandistas nazis, trata de manipular los sentimientos del pueblo mexicano y convencerlo de la “bondad” de estas reformas destacando los “beneficios” que supuestamente ofrece a los pequeños empresarios, a las mujeres, a los niños trabajadores, a los discapacitados y, en el colmo del cinismo, aboga por una supuesta “libertad sindical”, cuando todos sabemos que él y su partido, el PAN, son enemigos acérrimos de los sindicatos revolucionarios, de su autonomía e independencia.

Reformar para avanzar, no para retroceder

La pregunta que debemos hacernos los mexicanos, la clase trabajadora, sus líderes, los partidos revolucionarios y democráticos, y las personalidades verdaderamente progresistas, es: ¿Podemos confiar en una propuesta de reforma laboral que viene de quienes han llevado a millones de mexicanos a niveles de miseria, pobreza y desesperación nunca antes vistas, y a nuestro país a una enfermiza dependencia respecto a la economía norteamericana? Por supuesto que NO.
Cientos de veces lo hemos dicho: mientras que la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y sus frutos, como la Constitución de la República y leyes como la Federal del Trabajo, no hayan alcanzado sus objetivos fundamentales, no morirán y estarán plenamente vigentes.
Claro está que tanto la Revolución Mexicana, como todas las leyes, se deben actualizar, adaptarlas de acuerdo a las circunstancias y a los tiempos actuales, darles nuevos objetivos, pero para avanzar en el sentido del mejoramiento del nivel de vida del pueblo, en el fortalecimiento de nuestra independencia económica y política, y en la ampliación del régimen democrático, no para retroceder, como lo pretende la reforma laboral que Calderón y los grupos neoliberales proponen.

Las razones históricas del 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo

Los reformadores olvidan que la Constitución de la República, su artículo 123 y la Ley Federal del Trabajo surgieron en respuesta a las horribles condiciones de explotación y de miseria a las que los indígenas, campesinos y obreros mexicanos estaban sometidos durante la dictadura de Porfirio Díaz, y aún desde la época de la Colonia.
También pretenden ignorar que nuestras leyes se formularon como respuesta a la explotación de la que eran objeto nuestros recursos naturales y nuestro pueblo por parte de potencias extranjeras como los Estados Unidos e Inglaterra, y, por tanto, para el logro de nuestra independencia económica y política, y para la ampliación de nuestro régimen democrático, pues nuestro pueblo, sumido en la miseria y reprimido, no tenía la más mínima participación política ni electoral, y, por tanto, las decisiones acerca del destino y rumbo del país las tomaba un pequeño grupo de privilegiados, nacionales y extranjeros, dueños de las riquezas nacionales.
¿Han cambiado estas circunstancias? No, por el contrario, muchas de ellas se han agudizado desde que tomaron el poder los neoliberales en 1982, con gobiernos que han pasado por encima de la Constitución y demás leyes, como la Federal del Trabajo, violándolas, incumpliéndolas, y ahora queriendo “reformarlas” con la intención de quitarse para siempre un gran obstáculo para el logro de su propósito de entregar todas nuestras riquezas a la gran burguesía nacional y trasnacional.

¡Cúmplanse, no refórmense!

El artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo no son pues negociables ni prescindibles, y por tanto es infantil y ridículo echarles la culpa de que nuestro país no sea competitivo y de la supuesta baja productividad de los trabajadores mexicanos, cuando la responsabilidad de esta situación es de los gobiernos neoliberales y de sus políticas, que solo responden a las órdenes de los organismos financieros del imperialismo norteamericano, como lo son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que la conclusión lógica es que lejos de reformarse, lo que se debe procurar es su cabal cumplimiento para hacer avanzar a nuestro país por la senda del verdadero progreso, de nuestro desarrollo con independencia, con progreso social y democracia.
Además, para que nuestro país sea competitivo se requiere, entre otras cosas, apoyar de manera efectiva los pequeños y medianos industriales mexicanos; invertir en educación, mínimo el 8% del PIB como lo recomienda la ONU; impulsar la investigación científica y tecnológica, e invertir en la creación de empleos, en vivienda, en salud, etcétera, para tener mexicanos mejor capacitados, alimentados y saludables, para que puedan rendir más en el trabajo.
Para lograr todo ello se requiere de un Estado fuerte y de un gobierno federal de distinto tipo y carácter, y, por tanto, es necesario echar del poder, por ineptos y criminales, a los panistas y al resto de los grupos neoliberales encabezados por Salinas, Peña Nieto y otros, que conforman el cartel criminal más peligroso que existe en nuestro país, el de “Los Neoliberales”.

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¿Ignorancia, ingenuidad, convicción o corrupción en el PRD?

Por enésima ocasión desde su nacimiento, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en este caso sus senadores, se aliarán con la derecha, con el PAN, ahora para lograr la llamada “transparencia” al interior de los sindicatos.
¿Por qué creen los perredistas que el PAN apoya el voto secreto en los sindicatos? ¿Creerán que porque los panistas son los adalides de la democracia sindical? Solo un desquiciado, ignorante, ingenuo o corrupto podría creer que sí, porque la experiencia histórica y los hechos recientes nos han enseñado claramente que el PAN es el principal enemigo de los sindicatos y de su democracia interna, si no preguntémosles a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y a los mineros.
La gran burguesía nacional y trasnacional, ayudados por el PAN y el resto de neoliberales, quienes cuentan con el poder económico y político absoluto, lo que pretenden es, utilizando todo ese poder, intervenir en la vida interna de TODOS los sindicatos con el propósito de convertirlos en abiertamente pro-patronales o “blancos”, con líderes mucho más nefastos que los que hoy tienen la mayoría de los sindicatos llamados “oficiales”.
Algunos pensarán que la situación en dichos sindicatos no podría empeorar, pero se equivocan completamente porque la gran burguesía instauraría sin duda prácticas de corte fascista al interior de los mismos; se equivocan como cuando decían que no podría ser peor el PAN que el PRI en el poder, y lo fue, y con mucho, pero algunos perredistas no aprenden… ni aprenderán.
La democracia sindical y la independencia de los sindicatos serán fundamentalmente producto de la lucha interna de los propios trabajadores, sin injerencias extrañas, ni del Estado, de los patrones o de los partidos políticos, cualquiera que sea su signo o su color.
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lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Voto libre?

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

En nuestro país, la Constitución de la República establece el derecho para todos los mexicanos de ejercer el voto de manera universal, libre, secreta y directa, pero al igual que sucede con los derechos constitucionales al trabajo, a un ingreso suficiente, a la salud, a la educación, a una vivienda digna, etcétera, para la mayoría de los ciudadanos votar libremente, y de manera consciente y razonada, aún no es una realidad.
Así, votar, y hacerlo libremente, se ha convertido para millones de mexicanos en una lucha llena de obstáculos, muchos de ellos muy difíciles de superar, a grado tal que en los últimos 30 años, en lugar de avanzar en este sentido hemos retrocedido a pasos agigantados, y gozar de un régimen verdaderamente democrático, para muchos ya comienza a ser una utopía o por lo menos un anhelo difícilmente alcanzable a corto plazo.

Los obstáculos


El primer y más grande obstáculo para que las mayorías puedan votar de manera libre, consciente y razonada consiste en que en una sociedad como la nuestra, dividida en clases sociales, las ideas dominantes son siempre las ideas de la clase social dominante, en este caso las de la gran burguesía nacional aliada al imperialismo norteamericano y cuyos intereses son representados por el Partido Acción Nacional (PAN), por los neoliberales que dirigen al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y por el alto clero político.
Ella, la gran burguesía reaccionaria, tiene en sus manos el poder económico y político, todas las instituciones públicas, los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los órganos electorales y los medios masivos de comunicación, especialmente los monopolios televisivos como Televisa y TV Azteca, para la difusión permanente de sus ideas, y sacudirse esta influencia aplastante y abrumadora no ha sido y no será una tarea nada fácil para el pueblo mexicano, y para los partidos y organizaciones que representan sus intereses.
Asimismo, el poder económico permite a la gran burguesía reaccionaria la compra de millones de votos, de conciencias y de “voluntades”, no solo entre las capas más empobrecidas del pueblo mexicano, sino entre los profesionistas, artistas e intelectuales, y entre sectores de la pequeña burguesía, que, como las empresas encuestadoras que jugaron un papel vergonzoso en las elecciones presidenciales de este año, se venden al mejor postor.
Además, la pobreza y la ignorancia en la que han sumido los neoliberales panistas y priistas a millones de mexicanos, limita y hasta imposibilita su participación en la vida política del país pues están solamente preocupados por sobrevivir y, por tanto, no votan, y si lo hacen es con un completo desconocimiento o con una visión parcial y distorsionada de las opciones políticas que se le presentan, y así, al emitir su voto resulta a todas luces dudoso que lo hagan de manera libre, consciente y razonada.
Por otra parte, los organismos e instancias electorales, como el Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Federal Electoral (Trife), aunque con una careta “ciudadana”, neutral y apolítica, están en realidad al servicio de la clase social dominante y no defienden el voto de todos los mexicanos como presumen, sino los intereses de la gran burguesía antinacional en el poder y de los partidos que la representan.
No se puede escapar de la realidad: en una sociedad dividida en clases sociales es imposible ser neutral o apolítico; aún la indiferencia o la inacción política favorecen a un partido, a un bando o a una clase social determinada. Es decir, y aunque parezca un absurdo: en una sociedad como la nuestra, ser “apolítico”, o no votar, es hacer política, y nadie, mucho menos las instituciones públicas, puede definirse como “neutral”.
Finalmente, aunque no menos importante, el hecho de que en nuestro país se le niegue sistemáticamente el registro al partido de la clase obrera, el Partido Popular Socialista (PPS), único de izquierda y revolucionario, implica que más de 90 millones de mexicanos no estén auténticamente representados en los órganos de poder.
Entonces, no puede haber una verdadera democracia y elecciones libres en un país donde la gran burguesía, formada por una cuantas familias enormemente ricas, tiene dos partidos políticos que defienden sus intereses, el PAN y el PRI, mientras que la clase trabajadora, que en sentido amplio la formamos cerca del 90 por ciento de los mexicanos, no cuenta con un solo partido con registro que luche por sus intereses y que la represente, y no tiene ni una sola voz en las cámaras de Diputados y de Senadores, ni en ningún otro órgano de poder del Estado.

El voto libre es posible


Titánica labor, por tanto, es la que tienen ante sí los partidos y organizaciones progresistas, de izquierda y democráticas, que después de no habérseles reconocido su triunfo en los comicios presidenciales del 2008, 2006 y de este año, tendrán que redoblar esfuerzos para dignificar la política de cara al pueblo mexicano, para difundir sus ideas por todos los medios posibles, y para promover la organización y lucha del pueblo por sus legítimos intereses, todo esto como condiciones indispensables para lograr verdaderas elecciones libres en un futuro cercano.
Además deberán poner por encima de todo los intereses de la patria y del pueblo para fortalecer el frente de las fuerzas progresistas y democráticas, condición imprescindible para obtener triunfos electorales tan aplastantes que ni todo el poder económico y político del adversario puedan objetarlos, y así avanzar en la construcción de un régimen verdaderamente democrático en el que no tengan cabida los enemigos de la independencia nacional, de la elevación del nivel de vida del pueblo, del progreso y de la democracia.

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De “Sol Azteca” a “enana blanca”

Dicen los astrónomos y físicos que el Sol, el centro de nuestro sistema planetario, una vez que consuma su combustible interno, dentro de muchos millones de años, se convertirá en una “enana blanca”, incapaz de dar calor y de iluminar a nuestra Tierra.
Pues esto mismo le pasará al “Sol Azteca”, pero dentro de muy poco tiempo porque su “combustible interno”, o sea AMLO, ya se le salió, y el destino seguro de ese partido es alcanzar el tamaño de sus “propietarios”, “Los Chuchos”, que son unos verdaderos enanos de la política, y no “rojillos”, sino blancos, blancos, como los “sindicatos” que financia y organiza el PAN… ¡laaastima Margarito!
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sábado, 23 de junio de 2012

Seis buenas razones para votar por López Obrador.


Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Las elecciones de este año se darán en el marco de una agudización de la crisis económica mundial del capitalismo, más evidente en países del Viejo Continente como España, Grecia e Italia, y en cuanto a nuestro país, en medio de un clima de miedo debido a la inseguridad pública, y de incertidumbre creada por el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, y la pobreza y miseria crecientes, por todo ello la desesperación de la inmensa mayoría del pueblo es evidente y existe una gran confusión en algunos de sus sectores.
Así, la pobreza, la ignorancia, el miedo, la desesperanza, la incertidumbre y la confusión, pretenden ser aprovechadas en su favor por el Gobierno Federal, el Partido Acción Nacional (PAN), los neoliberales que encabezan al Partido Revolucionario Institucional (PRI), el clero político, los grandes empresarios mexicanos aliados a las trasnacionales y el imperialismo norteamericano.
Por eso es importante que todos contribuyamos a generar luz en medio de la bruma y las tinieblas creadas por la derecha neoliberal panista y priista, enrarecidas especialmente en estos últimos días de campaña electoral, e invitar al pueblo mexicano a que vote por la opción representada por Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia de la República de las fuerzas progresistas, poniendo a consideración del pueblo mexicano las siguientes razones:
1.- Porque representa los intereses del pueblo y de la nación. El PAN, con Josefina Vázquez Mota, representa a la derecha tradicional, hoy principal impulsora de las políticas económicas neoliberales, y defiende los intereses de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, y del clero político. El PRI, con Enrique Peña Nieto, representa a quienes, desde Miguel de la Madrid hasta Zedillo, pasando por Salinas de Gortari, traicionaron a la Revolución Mexicana y al pueblo, y adoptaron el neoliberalismo como filosofía política, económica y social.
En cambio, López Obrador encarna los más sentidos y legítimos intereses de los obreros, campesinos, maestros, intelectuales, profesionistas y trabajadores en general, y de los pequeños y medianos empresarios nacionales, y los ideales de los mexicanos demócratas y progresistas en general.
2.- Porque constituye la única opción progresista. Mientras que Vázquez Mota y Peña Nieto simbolizan la continuidad de las políticas económicas neoliberales que han sumido en la pobreza al pueblo, y a la nación en la dependencia económica y política respecto a los Estados Unidos de América, López Obrador garantiza retomar el camino del mejoramiento permanente del nivel de vida del pueblo, la construcción de una auténtica y más avanzada democracia, y el logro del desarrollo económico independiente del país y de su independencia política.
3.- Porque garantiza la defensa de nuestras empresas y recursos naturales, y las conquistas de la clase trabajadora. Mientras que Peña Nieto y Vázquez Mota le apuestan a la privatización de la tierra, las aguas nacionales, el petróleo, la electricidad, la seguridad social y la educación, y a la reforma de la Ley Federal del Trabajo para anular conquistas como el derecho de huelga y a la formación de sindicatos independientes del gobierno, los patrones y los partidos políticos, cancelar la mayor parte de las prestaciones e imponer el pago por horas y legalizar el “outsourcing”, López Obrador asegura la preservación y fortalecimiento de los bienes de la nación, de las empresas estatales y la defensa de nuestros recursos naturales e intereses nacionales, así como la protección de las conquistas de la clase trabajadora.
4.- Porque su propuesta para luchar contra la inseguridad pública y contra la delincuencia organizada, ataca el problema de raíz y evitará más muertes de inocentes. Mientras que el PAN y el PRI le apuestan al uso ilegal del Ejército Mexicano y a los métodos policiacos para combatir estos fenómenos, López Obrador propone la generación de empleos, el abatimiento de la pobreza y la educación como bases de esta lucha, porque de esta manera se atacan las verdaderas y profundas causas que generan la delincuencia y la inseguridad.
5.- Por su propuesta de un gobierno austero, honesto y eficiente, porque ésta constituye en sí la mitad del camino a recorrer en el propósito de fortalecer nuestra economía, generar empleo y abatir la pobreza.
6.- Porque las acusaciones en su contra son falsas y manipuladoras, y constituyen una verdadera ofensa a la inteligencia del pueblo mexicano. De lo único que se le puede “acusar” a López Obrador es de su lenguaje a veces irreverente, de que habla despacito, de que se come la letra “s” y de haber obstruido por unos días la avenida “Paseo de la Reforma” de la ciudad de México.
Sin embargo, no se le puede hacer responsable de 30 años de políticas económicas neoliberales, del desempleo, de la miseria, de la desnutrición infantil, de nuestra dependencia económica y política, del miedo al futuro, de la inseguridad pública y de los más de 60 mil muertos producto de la simulada lucha del gobierno panista contra la delincuencia organizada.
López Obrador no le ha hecho ningún daño a la gente de a pie, lo que no se podría decir de Vázquez Mota y de Peña Nieto, por lo tanto, los únicos que tendrían una auténtica razón para odiarlo y calumniarlo son la derecha, la reacción y quienes detentan la riqueza en nuestro país, no el pueblo mexicano.
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lunes, 9 de abril de 2012

Zapata traicionado, en tres actos.

“Así correspondió Guajardo, el alevoso, a la hidalguía de nuestro general en Jefe. Así murió Emiliano Zapata; así mueren los valientes, los hombres de pundonor, cuando los enemigos para enfrentarse con ellos, recurren a la traición y al crimen”. Parte oficial de la muerte de Zapata del Ejército Libertador del Sur.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Emiliano Zapata Salazar nació el ocho de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos, en el seno de una familia humilde dedicada a las labores del campo en una pequeña porción de tierras estériles rodeada de las ricas tierras de haciendas como la del Hospital.
El 12 de septiembre de 1909 fue elegido representante de su pueblo para continuar la lucha por la restitución de tierras que les habían sido arrebatadas por los grandes hacendados, pero a mediados de 1910, ante la indiferencia del gobierno por resolver este problema, inició con el reparto de las mismas en el llano de Huajar, Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec.
Zapata se unió al movimiento revolucionario cuando Francisco I. Madero proclamó el Plan de San Luis porque incluía la exigencia de la restitución de sus tierras a las comunidades despojadas.
El 10 de marzo de 1911, en Villa de Ayala se proclamó en rebelión y formó la primera guerrilla junto con 70 hombres, y el 29 de ese mismo mes asumió el mando de las fuerzas maderistas en la zona con lo que inició su participación activa en la etapa armada de la Revolución Mexicana destacando con hechos de armas como la toma de Cuautla ese mismo año, entre muchos otros.
Con el derrocamiento del dictador Porfirio Díaz y su huída a Europa, en mayo de ese mismo año, se hicieron evidentes las diferencias entre Zapata y Madero, y otros jefes de la Revolución como Venustiano Carranza, pues mientras el Caudillo del Sur urgía a la restitución de tierras a las comunidades para la formación de ejidos, los segundos no acertaban a la aplicación de este punto del plan revolucionario, en parte presionados por los grandes hacendados y por los grupos porfiristas aún con gran peso en el poder.

El Plan de Ayala

Después de ser presionado para licenciar a sus tropas, calumniado, hostigado y perseguido por fuerzas federales encabezadas por Victoriano Huerta, Zapata formuló el Plan de Ayala, que fue firmado el 28 de noviembre de 1911, y que contiene las aspiraciones fundamentales de las empobrecidas comunidades indígenas y campesinas despojadas de sus tierras, por las que luchó sin descanso hasta su muerte.
El Plan de Ayala constituye un grito de las masas indígenas y campesinas para que se les restituyan las tierras que los hacendados les habían arrebatado.
Asimismo, en él se sientan las bases del ejido con su carácter de inalienable, imprescriptible e inembargable, precisamente para evitar la venta de tierras ejidales y el resurgimiento del latifundio, y asegurar la integridad territorial de nuestra patria.

La traición

Sin embargo, quienes fueron derrotados con el triunfo de la Revolución Mexicana iniciada en 1910, los latifundistas, la reacción y el clero político, han vuelto por sus fueros, y encabezados por el Partido Acción Nacional (PAN) y los neoliberales, han consumando una traición contra Zapata y sus ideales, iniciada en Chinameca, Morelos, un 10 de abril de 1919.

Primer Acto

HACIENDA DE CHINAMECA, MORELOS, 1919.- El 10 de abril de 1919, a las 14:10 horas, Zapata entra a la hacienda de Chinameca junto con un grupo de sus hombres, invitado por el traidor Juan M. Guajardo, quien le había prometido unirse a la causa, pero en lugar de esto lo recibe con una nutrida descarga de fusilería y Zapata cae abatido junto con algunos otros revolucionarios que le acompañaban.

Segundo acto

RESIDENCIA OFICIAL DE LOS PINOS, 1991.- En el mes de noviembre, Carlos Salinas de Gortari envía a la Cámara de Diputados un proyecto de reforma al artículo 27 constitucional mediante el cual propone:
1.- Que se dé por concluido el reparto agrario.
2.- Otorgar a las sociedades mercantiles, nacionales o extranjeras, el derecho a ser propietarias de terrenos rústicos.
3.- Introducir la figura de propiedad ejidal y comunal, la posibilidad de ejidatarios y comuneros de asociarse con terceros y de rentar sus tierras.
4.- Otorgar al ejidatario el dominio sobre su parcela, con la facultad de venderla.
5.- Desaparecer los organismos administrativos vinculados con el aspecto agrario.

Tercer acto

PODER LEGISLATIVO DE LA NACIÓN, CIUDAD DE MÉXICO, 1991.- El cinco de diciembre de ese año, los diputados federales del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y algunos otros, aprueban las reformas al artículo 27 constitucional propuestas por Carlos Salinas de Gortari, con 343 votos a favor y solo 24 en contra, con la férrea y sólida oposición de los diputados del Partido Popular Socialista (PPS). El Senado de la República las aprueba con 50 votos a favor, del PAN y PRI, y solamente uno en contra.

Conclusión

Guajardo, Salinas, los diputados y senadores neoliberales del PAN y del PRI, y los grandes empresarios nacionales y extranjeros, impulsores de las contrarreformas al artículo 27 constitucional, en parte se salieron con la suya pues los ejidatarios y campesinos se están deshaciendo de sus tierras por hambre y se han creado nuevos latifundios en manos de la gran burguesía nacional y extranjera, a quienes el Gobierno Federal panista otorga todos los apoyos y recursos.
Sin embargo, aún no se cierra el telón de esta obra porque Zapata no ha muerto, vive en la mirada, en la voluntad, en la fortaleza física, en la inteligencia y en los ideales de los empobrecidos indígenas, ejidatarios y campesinos de México, vive en la Constitución de la República todavía, en la esencia del artículo 27 constitucional, y también en los ideales de millones de mexicanos que les cobraremos la factura a los neoliberales el próximo uno de julio con nuestro voto en las urnas. ¡Zapata Vive! ¡La lucha sigue!
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