jueves, 22 de marzo de 2012

Lo que todos los mexicanos deberíamos saber acerca de la expropiación petrolera.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

“Después del fusilamiento del archiduque Maximiliano de Habsburgo, quizás ningún otro acto del pueblo mexicano haya conmovido tanto la opinión europea como la expropiación petrolera”, VLT.

La expropiación petrolera ha sido una de las pocas medidas políticas tomadas en México que no solo conmovió a América Latina y al Continente Americano, sino que llamó la atención de todos los países del mundo, dándonos a conocer como un pueblo con voluntad, capaz de defender nuestra dignidad y soberanía.
Sin embargo, aunque en México hablamos mucho sobre el tema del petróleo, poco lo hacemos acerca de la expropiación petrolera, y cuando los intelectuales hablan de ésta, dicen muchas mentiras, o verdades a medias, o abordan el tema de tal manera que nada aportan de positivo al debate nacional que se debería dar sobre este asunto del mayor interés para todos los mexicanos.

¿A quién afectó la expropiación petrolera?

A los monopolios trasnacionales norteamericanos, ingleses y holandeses. Durante la dictadura de Porfirio Díaz eran tres las compañías dueñas del petróleo en nuestro país: la Royal Dutch Shell, de capital inglés y holandés, propietarios de “El Águila”, y la norteamericana Standard Oil, propietaria de la Huasteca Petroleum y Mexican Gulf, a las que el dictador había dado todas las ventajas para extraer nuestro petróleo y explotar la mano de obra barata de los mexicanos.
Además, por increíble que parezca, el buenazo de Porfirio Díaz no les cobró un solo centavo de impuestos en 10 años, cuando México era el segundo o tercer país petrolero en el mundo, y, para colmo, les había otorgado concesiones libres de impuestos por 99 años. Tal era el entreguismo del dictador.

¿Por qué se expropió la industria petrolera?

Porque fue parte del programa de la Revolución Mexicana iniciada en 1910. Este programa quedó plasmado en su parte esencial en la Constitución de 1917 y sus posteriores reformas progresistas, donde se expresa la necesidad histórica del pueblo y de la nación mexicana, como la tienen todos los pueblos del mundo, de lograr su independencia económica y política, además de su progreso material constante e ininterrumpido.
Pero lo que la motivó en ese momento histórico fue la provocación constante de las compañías petroleras contra el gobierno mexicano, su negativa a reconocer a los sindicatos que se habían organizado en Veracruz y Tamaulipas, y en otras zonas del país; su labor sistemática de sabotaje a todo acto del gobierno tendiente a servirse de la industria petrolera como de una industria nacional; su actitud de pagar guardias blancas para proteger sus intereses en contra de la Revolución; su oposición a firmar contratos de trabajo con los trabajadores; su negativa a pagar impuestos y, en fin, el saqueo de nuestro petróleo sin ningún beneficio para México.
Asimismo, la expropiación era también urgente y necesaria debido a que existía una gran diferencia entre los salarios de los trabajadores mexicanos y extranjeros, aun cuando realizaran el mismo trabajo, además de que los nacionales laboraban jornadas extenuantes de más de ocho horas diarias, en condiciones inseguras e insalubres, y sin ninguna prestación.

¿Quiénes fueron sus protagonistas?

El general Lázaro Cárdenas del Río y Vicente Lombardo Toledano. El 18 de marzo de 1938, hace 74 años, después de una lucha tenaz de los trabajadores petroleros por sus derechos, encabezados por Vicente Lombardo Toledano, en ese entonces líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), de la que también fue su fundador, un problema laboral se transformó en un conflicto entre el imperialismo norteamericano y la nación mexicana, que se resolvió a través de la expropiación petrolera, medida extraordinariamente visionaria y nacionalista tomada por el general Lázaro Cárdenas del Río, entonces presidente de la República.
Es decir, fue la clase trabajadora mexicana, el pueblo de México, encabezado por Vicente Lombardo Toledano, y el presidente Lázaro Cárdenas, los verdaderos protagonistas de esta gesta histórica.
Sin el apoyo de la clase obrera organizada, consciente, unida y movilizada, dirigida genialmente por Vicente Lombardo Toledano, Lázaro Cárdenas, a pesar de su gran convicción nacionalista, no hubiese podido llevar a cabo un acto de tanta trascendencia como la expropiación petrolera, pero, por otra parte, sin un presidente con la estatura histórica como la que tuvo el general Lázaro Cárdenas, la expropiación tampoco hubiese sido posible.

¿A quién benefició la expropiación petrolera?

A México y a todos los mexicanos. La expropiación petrolera ha sido el acto que más impulso ha dado a la Revolución Mexicana iniciada en 1910, porque a partir de ella se crean las bases materiales para lograr un desarrollo económico, político y social verdaderamente independiente y soberano de nuestra nación.
Petróleos Mexicanos (PEMEX) ha sido pilar fundamental de la economía de nuestro país aportando enormes recursos para las finanzas del Estado mexicano (cerca del 35% del presupuesto de egresos anual), ha sido impulsor de la industria nacional y, por tanto, generador de empleo, y promotor del mejoramiento del nivel de vida de los mexicanos.
Sin embargo, el mayor aporte que ha hecho PEMEX a la nación es el haber consolidado nuestra independencia económica, lo que permitió a los distintos gobiernos mexicanos, hasta el de José López Portillo, resistir a las presiones del imperialismo norteamericano en su afán de plegarnos a su política guerrerista e intervencionista, manteniéndonos soberanos en nuestra política interna y con una política exterior que, hasta antes de la llegada al poder de los neoliberales y del Partido Acción Nacional (PAN), fue digna e independiente, ejemplo para el mundo.

¿Se está privatizando PEMEX?

Sí, sin duda alguna y a pasos acelerados. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, contiene compromisos implícitos de privatizar el petróleo y se han aprobado contrarreformas a la Ley de Energía con este mismo propósito.
La política petrolera de nuestros gobiernos federales, especialmente desde la llegada al poder de los neoliberales en 1982, ha sido equivocada por el hecho de limitarse a exportar petróleo crudo para aumentar las reservas estratégicas de nuestros vecinos del norte, y no darle valor agregado al petróleo impulsando nuestra industria petroquímica.
En sucesivos decretos, de octubre de 1986, agosto de 1989, junio de 1991 y agosto de 1992 (claro, en los gobiernos de Miguel de la Madrid y de Salinas de Gortari), se redujo de 70 productos que integraban la petroquímica básica, reservada exclusivamente al Estado, a 34, 20, 19 y finalmente a ocho, respectivamente, abriendo así la posibilidad legal a la iniciativa privada, nacional y extranjera, de hacer negocios con esos productos antes reservados al Estado por su importancia estratégica, económica y política.
De esta manera, la mayoría de la llamada petroquímica secundaria quedó a disposición plena de los capitales extranjeros, beneficiando a empresas como CELANESE y CYPSA, subsidiarias de las trasnacionales BAYER y GOETCH; a la ALFA, de Monterrey, subsidiaria de la DUPONT y de la IMOND INCORPORATED, y a la MONSANTO, todas relacionadas a la petroquímica. Aparte, PEMEX-Petroquímica, en sus filiales, permite la participación de particulares hasta en un 49 por ciento del capital.
Otro claro signo del proceso privatizador de PEMEX es la reducción de su planta laboral, que ha pasado de 200 mil trabajadores en 1981, a menos de la mitad en la actualidad, debido a que una cada vez más amplia gama de trabajos que realizaba PEMEX se han venido subcontratando a empresas privadas nacionales y extranjeras, seguramente a un mayor costo para la nación, reduciéndose su eficiencia y la seguridad, como ya se ha demostrado en los trágicos accidentes que han tenido lugar en la Sonda de Campeche, en los que han perdido la vida cientos de trabajadores.
A través de los llamados Contratos de Servicios Múltiples, y de muchas otras medidas de este tipo, se ha favorecido la inversión ventajosa de trasnacionales norteamericanas y de otros países desarrollados, como la Halliburton.

¿Qué hacer?

Lombardo Toledano decía que una cosa es expropiar y otra nacionalizar, que la expropiación, que puede llevarse a cabo contra capitales nacionales o extranjeros, es una acción concreta y única, a través de un decreto y de la indemnización o no al capitalista, pero que la nacionalización es un proceso que consiste en poner lo expropiado al servicio del pueblo y de la nación.
Así, podemos ver que tanto en la expropiación como en la nacionalización del petróleo se están dando retrocesos dramáticos a partir del ascenso al poder de los neoliberales en 1982 y de los panistas en el 2000, con las graves consecuencias que ya estamos viviendo en cuanto a la pérdida de independencia y soberanía de la nación, y al escandaloso aumento de la pobreza, de la delincuencia y de la inseguridad pública.
Sin embargo, creer que esta situación puede cambiar mientras el PAN o los neoliberales gobiernen, es verdaderamente un sueño guajiro, es pedirle peras al olmo.
Mientras ellos gobiernen, el peligro de que PEMEX desaparezca por completo será cada vez mayor dada la negativa política económica y petrolera que aplican, y debido a los elevados niveles de corrupción al interior de la paraestatal y del Gobierno Federal.
El pueblo mexicano tendrá en sus manos el uno de julio de este 2012, con su voto, no solo el futuro de PEMEX, sino el de la nación en su conjunto. Somos optimistas y sabemos que sabrá decidir correctamente, pero debemos estar pendientes de que su voluntad se respete y de que la contienda electoral se desarrolle con pleno apego a la Constitución de la República.
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sábado, 10 de marzo de 2012

Enormes y milenarios, los agravios contra la mujer.

“La democracia solo para hombres es tan bárbara y tan incompleta como lo fue la democracia griega, basada en igualdad de derechos entre los miembros de una pequeña aristocracia, y en la ausencia completa de derechos para las grandes masas populares”. VLT

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Los agravios contra la mujer no son nuevos, son milenarios y muy graves, y no son producto de la maldad del sexo masculino, sino resultado de sociedades divididas en clase sociales, donde prevalecen la explotación, las injusticias y una desigual distribución de las riquezas.

Esclava y sierva

La humanidad ha transitado por cinco grandes etapas en su desarrollo histórico: la comunidad primitiva, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo.
La descomposición de la comunidad primitiva, en la que no existían clases sociales, ni propiedad privada sobre los medios de producción y donde los bienes se repartían equitativamente entre todos sus miembros, dio como resultado el surgimiento del esclavismo, que tuvo su auge en las antiguas Grecia y Roma, entre los siglos IV a.C. y IV d.C., aproximadamente.
Con la caída del esclavismo, principalmente después de la desaparición del Imperio Romano en el siglo V, surgió otro tipo de sociedad: el feudalismo, que predominó en la Europa Occidental entre los siglos IX y XV, durante la llamada Edad Media.
En nuestro Continente, y en lo que hoy es México, formas del esclavismo y del feudalismo surgieron desde la Conquista, en el siglo XVI, y dominaron nuestro país hasta los primeros años del siglo pasado.
Durante estos periodos de la historia de la humanidad, la inmensa mayoría de los seres humanos, salvo, claro, los esclavistas, terratenientes, señores feudales y la monarquía, fue totalmente excluida de la vida política y de los beneficios del desarrollo económico y cultural.
Entonces, la mujer fue esclava o sierva, o madre, hija, esposa o hermana de esclavos o siervos, durante aproximadamente 19 siglos, es decir, por cerca de mil 900 años, mientras que en lo que hoy es México lo fue por más de 400 años. ¡Cuántos sufrimientos padeció la mujer a lo largo de ese tiempo! ¡Cuánta hambre, miseria, injusticias y humillaciones! ¡Cuántos prejuicios acumulados que sobreviven hasta la actualidad!

Vicente Lombardo Toledano y la mujer mexicana

Hoy, cuando en el mundo predomina el régimen capitalista de producción, millones de seres humanos mueren todos los años por hambre o por enfermedades causadas por la desnutrición, millones carecen de empleo y no tienen acceso a la salud, a la educación, a la cultura, a la recreación y al deporte, y los pocos que tienen el “privilegio” de trabajar, lo hacen sin las mínimas prestaciones, en condiciones insalubres y por salarios de hambre, y como la mitad de la población está compuesta por mujeres, millones de ellas sufren también esta tragedia.
Vicente Lombardo Toledano, quien fue fundador del Partido Popular Socialista (PPS), líder obrero mundial y padre del sindicalismo mexicano (a quien los actuales líderes sindicales no le han aprendido nada), en su discurso titulado “Sin mujeres no hay democracia”, pronunciado el 10 de septiembre de 1947 en la Asamblea Femenil pro Partido Popular, dio a conocer los siguientes datos muy interesantes respecto a la situación de la mujer en aquella época.
En su discurso señaló que en 1940, la población total de México era de 19 millones 653 mil 552 habitantes. De éstos, nueve millones 695 mil 787 eran hombres y nueve millones 957 mil 765 mujeres.
Destacó además que “… la ocupación de los hombres y de las mujeres difiere de un modo profundo; los hombres están dedicados a las actividades productivas y las mujeres a las actividades improductivas”.
Precisó que en la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la caza y la pesca, según el censo de 1940, 98.9 por ciento de los que trabajaban eran hombres y 1.1 por ciento mujeres.
En la extracción de minerales, comprendiendo en esta rama la minería del carbón de piedra, petróleo, salinas, etc., el 98.8 por ciento eran hombres y 1.2 por ciento mujeres. En las industrias manufactureras o de transformación, 88.7 por ciento hombres y 11.3 por ciento mujeres.
En las comunicaciones y transportes en general, 99.1 por ciento eran hombres y 1.9 por ciento mujeres. En el comercio la proporción era de 82.5 por ciento para los hombres y 17.5 por ciento para las mujeres.
En la administración pública, comprendiendo todas las ramas y servicios del gobierno, el 88 por ciento eran hombres y 12.0 por ciento mujeres. En las profesiones liberales la proporción era del 90.7 por ciento para los hombres y 9.3 por ciento para las mujeres.
En trabajos domésticos la proporción era de 0.9 por ciento para los hombres y 99.1 por ciento para las mujeres. En ocupaciones no especificadas, 87.5 por ciento eran hombres y 12.5 por ciento mujeres.
“A esta participación casi nula de las mujeres de nuestro país, en la vida económica de la nación, corresponde una situación política semejante: las mujeres carecen, hasta hoy, de derechos cívicos. Es decir, no participan en la vida política de la nación”, dijo Lombardo Toledano.

La situación de la mujer en la actualidad

La mujer logró el derecho a votar y a ser votada hace apenas 59 años, en 1953, y gracias a los avances que trajo para nuestro país la Revolución Mexicana iniciada en 1910 y la aplicación de la Constitución de 1917, junto con el resto del pueblo mexicano vio elevado su nivel de vida y ampliadas sus perspectivas de participación política.
Sin embargo, a partir de la llegada al poder de los neoliberales, primero con Salinas de Gortari en 1988 y después con el Partido Acción Nacional (PAN), en el 2000, la situación del país se ha deteriorado en todos los aspectos hasta grados antes inimaginables y el pueblo trabajador mexicano todo, incluidas las mujeres, han visto disminuir de manera dramática su nivel de vida al grado de que, de acuerdo a cifras conservadoras, hoy más de 80 millones de mexicanos vivimos sumidos en la pobreza.
En estas circunstancias, y con la derecha panista en el Gobierno Federal, la mujer mexicana se aleja aún más de alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades respecto al hombre, y para demostrarlo solo basta echar un ojo a los siguientes datos.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en el 2010 éramos 114 millones 259 mil 114 habitantes, de estos 55 millones 76 mil 856 eran hombres (48.2 por ciento) y 59 millones 182 mil 258, mujeres (51.8 por ciento).
De una población económicamente activa ocupada de 47 millones 836 mil 56 personas, 61.5 por ciento eran hombres y 38.5 mujeres.
En el sector primario de la economía (agricultura, pesca, ganadería y minería) trabajaban seis millones 668 mil 539 personas, de éstas el 87.1 por ciento eran hombres y el 12.9 por ciento mujeres.
En el sector secundario (industria) laboraban 11 millones 182 mil 195 personas, de las cuales el 74.5 por ciento eran hombres y el 25.5 por ciento mujeres.
Finalmente, en el terciario (servicios y comercio) se ocupaban 29 millones 647 mil 547 personas, de las que el 50.8 eran hombres y 49.2 por ciento mujeres.
Por otra parte, en la administración pública federal (panista) trabajaban 92 mil 261 personas, de éstas, el 72.6 por ciento eran hombres y solamente el 27.4 por ciento mujeres.
Asimismo, al 25 de julio del 2011, la Cámara de Diputados, en su actual LXI Legislatura, estaba formada por un total de 499 legisladores, de los cuales 360 eran hombres y únicamente 139 eran mujeres.
Por último, el Senado de la República, en su actual LXI Legislatura, al 25 de julio del 2011 estaba integrada por 125 senadores, de ellos 97 eran hombres y solo 28 mujeres.
Entonces es claro el enorme rezago económico, político y social que sufre la mujer en nuestro país, esto sin considerar muchísimos más aspectos que la afectan, y además que las mujeres de la clase trabajadora, que son la inmensa mayoría de las mujeres mexicanas, carecen de representación auténtica en el Poder Legislativo de la nación porque en él solo están representadas las de la pequeña y de la gran burguesía, que en esencia defienden otros intereses.

Los problemas de la mujer

De esta manera podemos observar cómo los problemas de la mujer no son ajenos al sistema en el que vive y que la mayor parte de ellos son generados por el mismo, incluidos los relacionados con los prejuicios y discriminación por cuestiones de género que en cada época histórica han existido.
Por todo ello, sin duda, a pesar de que todos, hombres y mujeres, sufrimos en la actualidad por un gobierno totalmente opuesto a los ideales de la Revolución Mexicana iniciada en 1910, por las políticas económicas neoliberales y por el desempleo, la pobreza, la inseguridad, la violencia, etc., que dichas políticas han generado, la mujer tiene sus problemas y demandas específicas.
Las mexicanas, para superar su actual situación requiere de una Secretaría de la Mujer que atienda específicamente sus problemas, tales como su necesidad de atención integral durante el embarazo, hasta el parto, y sus problemas de salud particulares; el establecimiento de guarderías para la mujer que trabaja; la no discriminación en el trabajo en razón de su sexo; tener acceso real a la educación; vivir en un ambiente familiar sin violencia; tener derecho a un trabajo digno, no obligada a ejercerlo por su necesidad, como actualmente sucede, sino como una decisión de la propia mujer por superarse y contribuir al bienestar de su familia; así como tener pleno acceso a la participación política en condiciones de igualdad, entre otras.

Su verdadera liberación

La mujer mexicana ha jugado un papel de primera importancia a lo largo de la historia de México, destacando entre ellas personalidades como Sor Juana Inés de la Cruz, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, Carmen Serdán o las soldaderas durante la Revolución Mexicana, entre muchas otras.
Siguiendo su ejemplo, mediante una lucha constante y tenaz al lado de las mejores fuerzas del país, la mujer, junto con el hombre, puede aspirar a tener una vida más digna en el seno de nuestra sociedad, no hay duda.
Sin embargo, su verdadera liberación vendrá cuando en nuestro país construyamos, hombres y mujeres, sin distinción, sin prejuicios o discriminación alguna, una sociedad más justa, donde las riquezas se repartan más equitativamente y donde los mexicanos, sin aislarnos del resto del mundo, seamos realmente dueños de nuestro propio destino y de nuestras riquezas naturales, sin que otros gobiernos o países más poderosos que el nuestro nos saqueen, obstaculicen o deformen nuestro desarrollo. Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
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sábado, 2 de julio de 2011

López Mateos nos trajo la luz; Calderón nos conduce a las tinieblas.

López Mateos nos trajo la luz; Calderón nos conduce a las tinieblas.

Tercera y última parte.

Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Hemos visto, pues, que la nacionalización de la industria eléctrica, y la creación de la CLyFC y de la CFE, así como la fundación de sindicatos como el SME, fueron parte de nuestro proceso revolucionario iniciado en 1910, inconcluso, traicionado y hoy abiertamente combatido desde dentro del gobierno por el Partido Acción Nacional (PAN).

También señalamos que con el pretexto, primero de la modernización, después de la globalización y ahora de la productividad, pero realmente debido a su afán incontrolable de lucro y poder, los diferentes grupos neoliberales, el PAN, los grandes empresarios, las trasnacionales, sus voceros y el imperialismo norteamericano, se han opuesto siempre a la Revolución Mexicana, y a toda obra o institución surgida de ella, como la industria eléctrica nacionalizada, por constituir un obstáculo para sus oscuros intereses.

La situación actual de la industria eléctrica

Una magnífica investigación de nuestro compañero periodista Eduardo Sánchez Rosado publicada en CRÓNICA de Campeche a finales del año pasado nos da una visión muy clara al respecto.

En ella, Sánchez Rosado nos dice que (el gobierno panista neoliberal) cerrará una gran cantidad de plantas generadoras de energía eléctrica y que para este año se erogarán 60 mil 182 millones de pesos para la adquisición de electricidad a productores externos (es decir, privados y extranjeros).

Así, agrega nuestro compañero, de un gasto programable total de 352 mil 171 millones de pesos para este año, la CFE canaliza 17 por ciento a productores de energía particulares, especialmente a compañías españolas que concentran la generación privada de electricidad en México.

Añade que la CFE generará energía eléctrica para el servicio público por un total de 169 mil 228.9 gigawatts hora (Gwh) y adquirirá de productores externos de energía 80 mil 23.8 Gwh.

Es decir, y este es un comentario nuestro: ¡El 47.3 por ciento de la energía eléctrica que utilizamos los mexicanos sale de generadores privados extranjeros! Y Calderón y el PAN insisten en que nada se está privatizando. ¡El colmo del cinismo y de la mentira!

Eduardo Sánchez explica que la estrategia gubernamental es continuar retirando plantas de energía eléctrica que considera ineficientes para abrir espacios a los productores de energía externos, “como medida para incrementar la eficiencia de producción”.

Nos informa igualmente que para este año “se pretende el retiro de las centrales de turbogas Nonoalco 1, 2, 3 y 4, y Lechería 1, 2, 3 y 4; la termoeléctrica convencional de ‘Felipe Carrillo Puerto’; la central de ciclo combinado Dos Bocas, Tabasco, en sus unidades 1, 2 y 5, y la termoeléctrica convencional de Lerma, en Campeche, en sus unidades 3 y 4, por considerar que operan con tecnología obsoleta”.

Y precisa que esta generación que será retirada, será suplida por el desarrollo de productores externos de energía, que continuarán avanzando en el suministro de electricidad en México.

Actualmente, las compañías españolas Ibredrola, Gas Natural y Unión Fenosa, son las principales beneficiadas de la privatización de la energía eléctrica en México.

Además, la petrolera Repsol, empresa intermediaria en la compra y venta de hidrocarburos, ocupa un lugar destacado como abastecedora de gas para las plantas de ciclo combinado privadas que operan en México, junto con la anglo-holandesa Shell y la estadunidense Sempra Energy, subraya por último Eduardo Sánchez, el estimado “Popeye”.

De la luz, a las tinieblas

Recordemos brevemente las razones que tuvo el gobierno revolucionario de López Mateos para nacionalizar la industria eléctrica:

1.- El monopolio eléctrico privado era un obstáculo para el desarrollo económico y social del país.

2.- Invertía únicamente donde tenía seguras sus ganancias, en zonas industriales y de elevados ingresos económicos, abandonando las comunidades rurales y las zonas urbanas pobres, dejándolas en las tinieblas.

3.- La explotación brutal, persecución y represión a la que eran sometidos sus trabajadores electricistas.

4.- Que este abuso y prepotencia llegó inclusive a ejercerse contra los gobiernos municipales, estatales y hasta contra el propio Gobierno Federal.

5.- Las tarifas extraordinariamente altas y con gran disparidad entre los precios pagados por los consumidores grandes, por un lado, y los pequeños, por el otro.

Entonces: ¿Avanzamos o retrocedemos? ¿Caminamos hacia la luz o hacia las tinieblas? Por lo que acabamos de leer, y que ocurría hace poco más de 100 años, nos parece que retrocedemos claramente, que caminamos a pasos agigantados hacia las tinieblas, y que el monopolio privado eléctrico está regresando y clama venganza.

Y si no lo creen, pregúntenos a los campechanos

En Campeche es ya parte de una tradición, de nuestro folclor, la prepotencia y cerrazón que han mostrado muchos de los altos funcionarios que ha tenido la CFE en el Estado y en los municipios, y de la poca o nula combatividad de los principales dirigentes del sindicato electricista.

A ellos, y al Gobierno Federal panista, se les ha olvidado que, como lo señaló López Mateos, la nacionalización de la industria eléctrica tuvo como propósitos “llevar a los hogares de todos los beneficios de la energía eléctrica y los de la industrialización… para que todos los beneficios sean para el pueblo y sólo para el pueblo”, y que en ella no habría “ni merinos ni ladrones”.

Tampoco recuerdan que “el objetivo principal de la CFE fue organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, sin propósito de lucro y en beneficio del interés general”.

Como en los peores tiempos

Así, en Campeche, por obra y gracia del Gobierno de la República, sus funcionarios federales panistas, haciendo uso de todo el aparato de Estado, de todo tipo de artimañas legaloides, han llegado incluso a demandar y a encarcelar a campechanos que lo único que piden es que la industria eléctrica nacionalizada, que es de todos los mexicanos, cumpla sus propósitos históricos, y se maneje bien, con eficiencia, con honradez y sólo en beneficio del pueblo.

Además, amenazan con cortar la energía eléctrica a los miles (dicen) de morosos, incluyendo a gobiernos, y a instituciones y dependencias de todo tipo, haciéndolo no pocas veces, y si lo dudamos, preguntémosles a los carmelitas, a los de la ciudad y a los de comunidades como la Península de Atasta, o a los habitantes de Chiná, de este municipio de Campeche, donde cientos de personas se han quedado sin energía eléctrica, y hasta sin agua “potable” porque las bombas lógicamente dejan de funcionar.

Decenas de calificativos podíamos utilizar para definir la actitud de estos funcionarios federales panistas y nos quedaríamos cortos, porque estas acciones son, en primer lugar, violatorias de los derechos humanos básicos, además, ilegales (violatorias inclusive de leyes y convenios internacionales), injustas, prepotentes y constituyen una verdadera afrenta contra el pueblo mexicano, pero principalmente contra aquellos que, aparte de casi no tener para comer, se les corta un servicio tan indispensable por su “irresponsabilidad” de no pagarlo.

Los campechanos, y todos los mexicanos, deberíamos ir pensando en fincar responsabilidades al Gobierno Federal panista, y a sus delegados y funcionarios encargados de la electricidad, y también a los del servicio de agua potable, si, por ejemplo, algún bebé (o cualquier otra persona), en un hospital o en su hogar, fallece por una enfermedad motivada o agravada debido a la falta de energía eléctrica o de agua “potable”, producto de un corte de estos servicios ordenado por algún “servidor público”, y así en muchos otros casos, como robos, asaltos y accidentes facilitados por esta misma causa.

Algunos de los cientos de casos en el país

Como algunos ejemplos de esta grave situación podemos señalar el caso del corte de electricidad que, por “adeudos”, realizó la CFE en escuelas de Educación Básica en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en junio del 2011; en Quechultenango, Ayutla de los Libres y Tecoanapa, municipios de Guerrero, abril 2011; Fraccionamiento Antorcha Vivah, Tapachula Chiapas, junio del 2011; Palacio Municipal de Minatitlán, Veracruz, marzo del 2011; colonias Casa Blanca y Atasta, Villahermosa, Tabasco, junio del 2011.

A la Presidencia Municipal de Múzquiz, Coahuila, junio del 2009; a cientos de habitantes de comunidades indígenas de Huauchinango, Puebla, como Tenohuatlán, Tepetzintla, Ozomatlán y Ayohuizcuautla, en junio del 2011; Palacio Municipal de Pichucalco, Chiapas, en septiembre del 2010; a 40 mil personas se dejó sin luz y sin agua en el municipio de Abasolo, Guanajuato, en agosto del 2010.

A unos 15 mil habitantes de Coquimatlán y Pueblo Juárez, Colima, sin luz y sin agua, el 24 de diciembre del 2010; a “Nicolás Ruiz”, Chiapas, en junio del 2006; a la Comisaría Ejidal de Coyuca de Benítez e Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG), en Guerrero, en diciembre del 2009.

A 18 municipios de Hidalgo, entre ellos Actopan, Tizayuca, Zempoala, Zapotlán y Tulancingo, y a la Universidad Politécnica de Pachuca, sin luz ni agua, en mayo del 2011; a 14 Institutos de Difusión Técnica y ocho planteles de Telebachillerato, sin agua ni luz, en Nacajuca, Tabasco, en marzo del 2011.

La luz debe regresar a México

Por todo lo anterior decimos que Calderón y el PAN nos conducen a las tinieblas, en el más amplio y estricto sentido de la palabra, y para evitarlo nuestro deber es organizarnos y actuar en defensa de los intereses del pueblo y de la nación, en todos los frentes y por todos los medios pacíficos a nuestro alcance, ya, desde ayer, desde hoy y todos los días.

No esperemos al 2012 pues antes habrá elecciones en otros estados de la República, donde la consigna deberá seguir siendo “Ni un solo voto al PAN ni al resto de neoliberales”, porque sus más encumbrados líderes, por su manera de actuar, de pensar y por el programa que proponen, son en verdad seres tenebrosos, de las tinieblas.

Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

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López Mateos nos trajo la luz; Calderón nos conduce a las tinieblas.

Segunda parte.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

Entonces, López Mateos nacionalizó la industria eléctrica, y se crearon la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), y los trabajadores organizaron el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), todo esto porque el monopolio eléctrico extranjero trababa el desarrollo económico y social del país, y explotaba de manera inmisericorde a los obreros mexicanos, reprimiéndolos e impidiendo su organización, y manteniendo en las tinieblas a las comunidades rurales y zonas pobres del país.

La nacionalización, la CFE y la CLyFC, y aún los sindicatos como el SME, fueron parte y a la vez producto de la Revolución Mexicana, y tuvieron como propósitos fundamentales el fortalecimiento de la independencia económica del país y la elevación del nivel de vida del pueblo mexicano, en general, y en particular, “llevar a los hogares de todos, los beneficios de la energía eléctrica y los de la industrialización”, y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, sin propósito de lucro y en beneficio del interés general.

Los seres de las tinieblas toman el poder

Sin embargo, en 1982 los neoliberales se hicieron del poder, primero a través del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con De la Madrid, Salinas y Zedillo, y después, desde el 2000, por medio del Partido (de) Acción Nacional (PAN), con Fox y Calderón, personajes que, en el sentido estricto y amplio del término, conducen a México hacia las tinieblas, y a pasos agigantados.

Los primeros pasos

Sin embargo, como un mal precedente, Echeverría Álvarez autorizó, en 1974, la disolución de la CLyFC y de las otras empresas hermanas, para su posible fusión con la CFE, con lo cual da inicio una primera liquidación, sin llegar a concretarse dada la oposición radical del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Miguel de la Madrid

El Presidente Miguel de la Madrid Hurtado autoriza la firma, en 1985, del "Convenio de Delimitación de Zonas" por medio del cual las Compañías de Luz en su conjunto pierden el 50 por ciento de su extensión original en favor de la CFE, principalmente en los estados de Michoacán y Guerrero.

Salinas

Posteriormente, en 1989, Salinas de Gortari plantea una reforma a la Ley del Servicio Público de Energía con la cual se prevé que el Ejecutivo Federal disponga la constitución, estructura y funcionamiento del servicio que venía proporcionando la CLyFC, en liquidación de acuerdo al Gobierno Federal.

En diciembre de 1992, las reformas a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica y una nueva reglamentación, abrieron espacio a la inversión privada y extranjera en el sector eléctrico a través de los CAT (Construir-Arrendar-Transferir), los PIE (Productores Independientes de Energía) y OPF (Obra Pública Financiada), y también a través de los llamados Pidiriegas.

El 9 de febrero de 1994 emite un decreto por medio del cual crea Luz y Fuerza del Centro (LyFC) como un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio conformado por el que tenía la CLyFC en liquidación.

Zedillo

El 2 de febrero de 1999, Ernesto Zedillo presenta una contrarreforma para modificar los artículos 27 y 28 constitucionales con el pretexto de que se requería de una inversión de 25 mil millones de dólares para aumentar la capacidad de generación en alrededor de 13 mil megawatts para los próximos 10 años.

Esta iniciativa abría posibilidades a los particulares para invertir en generación, distribución y comercialización de la energía eléctrica. Así, el Estado se quedaría sólo con la generación de energía nuclear, la operación de algunas plantas hidroeléctricas y el control operativo de la red de transmisión.

La resistencia

Como respuesta a la iniciativa reaccionaria de Zedillo, el SME, haciendo honor a su carácter histórico, revolucionario, combativo, democrático e independiente, así como diferentes fuerzas, organizaciones, personalidades, y partidos democráticos y revolucionarios, como el Partido Popular Socialista (PPS), fundan, el 26 de febrero de 1999, el Frente Nacional de Resistencia Contra la Privatización de la Industria Eléctrica (FNCRPIE).

El FNRCPIE aprueba un plan de acción de 10 puntos propuesto por el secretario general del SME, Rosendo Flores, consistente en presentar un documento dirigido a la Nación; mítines en todos los centros de trabajo desde el 12 de febrero; mítines y marchas nacionales con todas las organizaciones solidarias; volantes, pintas y carteles contra la medida oficial explicando su gravedad y daño a la Nación; visita a todas las organizaciones sindicales, políticas y sociales del país.

Asimismo, recabar firmas de los usuarios y ciudadanos en general contra la medida oficial; declarar la asamblea permanente hasta la solución definitiva; dirigirse a todos los Congresos de los Estados y al Congreso de la Unión para que los representantes populares rechazaran la iniciativa de reforma, y solicitar formalmente al Presidente de la República que retirara su propuesta de privatización.

Finalmente, las circunstancias y la madurez de sus líderes, condujeron al FNRCPIE y al SME a pronunciarse contra las privatizaciones, contra el abandono del Estado de su carácter de rector de la economía a favor de los intereses del pueblo mexicano y de la nación, y, en general, contra las políticas neoliberales aplicadas por el Gobierno Federal.

Calderón: La maniobra y el asalto final.

La maniobra y el asalto final fue pensado, planeado y ejecutado por Calderón Hinojosa y su antisindicalista secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, con el apoyo de miles de policías y arrastrando en esta aventura antipatriótica al Ejército Mexicano.

Primero, con el pretexto de que el candidato a la dirigencia del SME, Martín Esparza, había cometido fraude electoral, el 5 de octubre de 2009 el secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, le negó la toma de nota y congeló las cuentas bancarias sindicales.

Posteriormente, el 10 de octubre, Calderón Hinojosa decretó la final extinción y liquidación de LyFC a partir del primer minuto del día 11, y así, a las 23:00 del día 10, la Policía Federal comenzó un operativo que duró unas dos horas para tomar las instalaciones de LyFC en el Distrito Federal, Necaxa, Cuernavaca, Pachuca, Pedregal y Lechería.

Finalmente, en los primeros minutos del día 11, la autoridad liquidadora nombró a la CFE para garantizar la operación del suministro de energía eléctrica.

Los pretextos y los motivos reales de quienes nos conducen a las tinieblas

Esta acción fascista del Gobierno Federal panista tuvo como inmediata y grave consecuencia el despido de cerca de 40 mil trabajadores, 40 mil familias desamparadas, unos 160 mil mexicanos, entre ellos hombres, mujeres, bebés, niños, jóvenes y ancianos, dejados sin ingresos para sobrevivir.

Los pretextos que han esgrimido los neoliberales panistas, y sus cómplices, para tomar esta medida, y todas las precedentes, han sido muchos, todos ellos falsos, tendenciosos y manipuladores, y todas sus acciones han sido claramente violatorias de la Constitución de la República y del espíritu con la que fue formulada por los constituyentes de Querétaro en 1917.

Estas acciones de los neoliberales en el poder, sobre todo han sido contrarias a las motivaciones que tuvieron los revolucionarios, desde Hidalgo y Morelos, Benito Juárez, los hermanos Flores Magón, Villa y Zapata, hasta Lázaro Cárdenas, López Mateos y Lombardo Toledano, para la elaboración de las leyes y en la creación de las distintas instituciones revolucionarias.

La realidad es que para seguir enriqueciéndose desmedidamente, al gobierno panista neoliberal, a los reaccionarios, a los grandes empresarios, a las empresas trasnacionales y al imperialismo norteamericano, les estorban los sindicatos revolucionarios como el SME; los partidos políticos de la clase obrera, como el PPS; la Constitución de la República, especialmente sus artículos 3º, 27, 123 y 130; las leyes como la Federal del Trabajo.

También constituyen un obstáculo para ellos, las instituciones y empresas creadas por la Revolución Mexicana, como la educación pública, la Seguridad Social, la industria eléctrica y petrolera nacionalizadas; los libros de texto gratuitos y les ofende grandemente hasta que miles de escuelas, calles, avenidas, ciudades, comunidades y pueblos lleven los nombres de los revolucionarios mexicanos de todos los tiempos.

Inclusive podría afirmar que en sus camionetas y vehículos de lujo, los funcionarios que dizque están combatiendo a la delincuencia organizada, prefieren escuchar “narcocorridos” que los miles de bellos y emotivos corridos compuestos en honor a revolucionarios mexicanos como Villa, Zapata o Felipe Ángeles, o “La Cucaracha”, en “honor” al “Chacal” Victoriano Huerta.

La situación actual de la industria eléctrica

Así, los seres de las tinieblas han logrado un gran avance en sus propósitos a pesar de la enorme oposición por parte del pueblo mexicano, a la que se han tenido que enfrentar, y esto se refleja en la situación actual de la industria eléctrica nacionalizada en nuestro país. Pero de esto hablaremos en la última parte de este artículo.

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jueves, 16 de junio de 2011

López Mateos nos trajo la luz; Calderón nos conduce a las tinieblas.

Primera parte.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ

Discurso de Adolfo López Mateos, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, sobre la Nacionalización de la Industria Eléctrica.

COMPATRIOTAS:
Al tomar posesión la nación mexicana de la Compañía de Luz, se consuma un largo esfuerzo desarrollado por el pueblo de México para tener en sus manos la energía eléctrica que en el país se produce por manos de mexicanos.
La nacionalización de la energía eléctrica es una meta alcanzada por el pueblo en el camino de la Revolución. Siempre hemos sostenido que alcanzar una meta debe ser punto de partida para más importantes realizaciones, y ahora invitamos al pueblo de México a que, en posesión de su energía eléctrica, acreciente su industrialización para llevar a los hogares de todos, los beneficios de la energía eléctrica y los de la industrialización.
Hemos de velar todos porque la industria eléctrica en México se maneje con la mayor limpieza, para que todos sus beneficios sean para el pueblo y sólo para el pueblo. Y todos estaremos atentos y vigilantes para señalar con índice de fuego y para castigar en forma adecuada a quienes falten a la lealtad que deben a la patria y al pueblo.
No habrá en la industria eléctrica ni merinos ni ladrones, porque contamos no sólo con la energía del gobierno, que habremos de poner en juego, sino con la lealtad de los trabajadores electricistas, que habrán de ser soldados permanentes en la vigilancia de los intereses del pueblo.
Confiamos en su esfuerzo y en su patriotismo para responderle a México que su industria eléctrica se manejará bien, en beneficio del país; honestamente, en beneficio del pueblo; esforzadamente, en beneficio de México.
Y en esta ocasión en que se cumple una etapa más, podemos afirmar: México es cada día más soberano, cada día más libre, cada día más independiente, por el esfuerzo de ustedes, por el esfuerzo de todos los mexicanos.

¡Adelante... México es nuestro!

27 de Septiembre de 1960

Una brevísima historia de la industria eléctrica

La energía eléctrica fue utilizada en México por primera vez en 1879, y ya entre 1887 y 1911 había 199 empresas mexicanas generadoras de electricidad en diferentes estados de la República; sin embargo, la Mexican Light and Power Company Ltd., creada en 1902, de capital anglocanadiense, al establecerse en nuestro país comenzó a absorberlas hasta convertirse en el monopolio más grande de México y al que Porfirio Díaz dio concesiones para aprovechamiento de aguas propiedad de la nación, por 50, 97 años y hasta a perpetuidad.

Razones de su nacionalización

Varios fueron los motivos que orillaron al gobierno mexicano a nacionalizar la industria eléctrica, decisión histórica y patriótica que le correspondió tomar al Presidente Adolfo López Mateos; sin embargo, los siguientes fueron los principales.
El monopolio eléctrico representado por la Mexican Light and Power Company Ltd., su filial la Mexican Tramways, y después la American and Foreing Power, se convirtió en una traba para el desarrollo industrial, económico y social de México, pues además de limitarse a cubrir las áreas más rentables, como zonas industriales y de población con buenos ingresos, abandonó a las áreas semi-rurales, rurales o de pobreza urbana, manteniéndolas en las tinieblas.
Otro de los motivos fue la explotación brutal a la que eran sometidos sus trabajadores, a quienes impedían organizarse mediante la represión selectiva y amenazas, les proporcionaban salarios miserables, los obligaban a aportar herramientas de trabajo para ser contratados, insalubridad, existencia de cuerpos policiacos represivos internos, trato despótico, injusticias con enfermos y accidentados, retención de sueldos y despidos injustificados, entre muchas otras injusticias.
Además, su abuso y prepotencia, que llegó inclusive a ejercerse contra los gobiernos municipales, estatales y hasta contra el propio Gobierno Federal.
Y, por último, las tarifas extraordinariamente altas y con gran disparidad entre los precios pagados por los consumidores grandes, por un lado, y los pequeños, por el otro.

Las primeras medidas en contra del monopolio eléctrico extranjero


Algunas de las primeras medidas encaminadas a terminar con este monopolio y con sus prácticas contrarias a los intereses del pueblo y de la nación fueron tomadas por Álvaro Obregón, en 1923, y por Plutarco Elías Calles, en 1926.
Posteriormente, el 2 de diciembre de 1933, Abelardo L. Rodríguez, Presidente Constitucional sustituto, envió al Congreso de la Unión la iniciativa para autorizar la creación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), misma que fue aprobada el 20 de enero de 1934.
El objetivo principal de la CFE fue organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, sin propósito de lucro y en beneficio del interés general.
Además, el Estado intentaría proveer a la población y a industriales nacionales de un servicio básico barato, y presionaría a las compañías extranjeras a reducir los costos y, de ser posible, las tarifas.

El monopolio persiste en su actitud abusiva y desafiante

Sin embargo, la actitud de los monopolios eléctricos no cambió, y entre 1937 y 1943 la inversión extranjera eléctrica se estancó; los sistemas de generación eléctrica no eran uniformes; sólo proporcionaban el servicio al 38 por ciento de la población; las interrupciones eran constantes y las tarifas muy elevadas, y los trabajadores de los monopolios continuaban en las mismas condiciones, todo lo cual trababa el desarrollo económico del país.
Así, el 14 de agosto de 1937, el Presidente Lázaro Cárdenas constituye formalmente la CFE, cuya capacidad, de 1938 a 1946, creció de 64 Kw. a 45 mil 594 Kw.
En 1960 generaba ya el 54 por ciento del total de energía eléctrica del país, lo que permitió un vertiginoso desarrollo de la industria, la agricultura y otras actividades urbanas y rurales, aunque debido al acelerado crecimiento poblacional, sólo el 44 por ciento de los mexicanos contaban con electricidad.

López Mateos inicia el proceso de nacionalización

En abril de 1960, el Presidente Adolfo López Mateos inicia el proceso para comprar finalmente las acciones de las empresas eléctricas. El primero de septiembre anunció la reforma al artículo 27 constitucional a fin de que no se otorgaran concesiones a particulares para prestación de servicio público de energía eléctrica.
Finalmente, con la toma de posesión de la ahora Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz (la expropiada The Mexican Light and Power), el 27 de septiembre de 1960, López Mateos anuncia la Nacionalización de la Industria Eléctrica ante una enorme multitud de mexicanos congregados en el Zócalo de la ciudad de México.

La CLyFC y el SME

En 1911 se funda la Liga Mexicana de Electricistas y en 1914 se constituye el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
El SME fue fundado el 14 de diciembre de 1914 por trabajadores electricistas de la Mexican Light and Power, trabajadores telefonistas, electricistas privados y trabajadores tranviarios, tomando como nombre el de Sindicato de Empleados y Obreros del Ramo Eléctrico, mismo que fue cambiado en la segunda asamblea por el de Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) el 21 de diciembre del mismo año.
El primer medio informativo dentro del SME fue "Rojo y Negro", cuyo primer desplegado fue el 14 de diciembre de 1915, sindicato que sería, durante los años siguientes, baluarte de la lucha obrera mexicana y gran ejemplo para cientos de sindicatos que se formarían durante la primera mitad del siglo XX.
Desde su surgimiento, el SME luchó entre otras cosas por aumento de salarios, jornada máxima de ocho horas, pago extra por trabajo extra, desaparición de los cuerpos de seguridad de las empresas y mejores condiciones de trabajo.
Así, el 5 de septiembre de 1917 se acuerdan con la Mexican Light and Power aspectos como antigüedad y aptitudes para ocupar vacantes, ajuste del salario, incapacidades, servicio médico, indemnización a incapacidades permanentes, establecimiento de 8 horas de trabajo y capacitación de personal, entre otras.
En 1960, la paraestatal "The Mexican Light and Power, Co." y sus filiales, fueron reorganizadas por el Estado Mexicano como sociedades anónimas bajo el nombre de Compañía de Luz y Fuerza CLyFC).


La nacionalización: un proceso lleno de lucha y sacrificios

La nacionalización de la industria eléctrica no fue un regalo de los monopolios extranjeros a los mexicanos porque en primer lugar sus acciones les fueron adquiridas por más de 122 millones de dólares.
Además, a lo largo de todo este proceso fueron asesinados, reprimidos, perseguidos y despedidos de sus trabajos de manera injustificada, sólo por sus opiniones y acciones en la lucha por sus derechos, cientos de trabajadores electricistas, cuyas esposas e hijos, por ello, pasaron por hambre y enfermedades, que a no pocos los llevaron incluso a la muerte.
Fueron necesarias también cientos de acciones y movilizaciones obreras y populares en promoción y defensa de la nacionalización, y debates de los partidos, como el Popular Socialista, y de elementos revolucionarios, como Vicente Lombardo Toledano, con los voceros de los monopolios, con los “intelectuales” y partidos de la derecha, como el PAN, que siempre han tenido la ventaja en cuanto a recursos y medios para la difusión de sus ideas.
También es de justicia hablar de los enormes sacrificios y esfuerzos que desde siempre, pero principalmente a partir de la nacionalización, y de la creación de la CLyFC y de la CFE, hicieron los trabajadores electricistas para llevar el servicio al pueblo mexicano, laborando jornadas extenuantes, no pocas veces sin las herramientas adecuadas ni las mínimas condiciones de higiene y seguridad, arriesgando su salud y hasta su vida, sin recibir más recompensas que su salario, el agradecimiento del pueblo y la satisfacción del deber cumplido.

Los seres de las tinieblas

Sin embargo, todo lo anterior lo han olvidado Salinas, Zedillo, el PAN, el gobierno de Calderón, sus voceros pagados o gratuitos, y los prepotentes y soberbios funcionarios de la CFE, seres que hoy nos conducen a pasos agigantados hacia las tinieblas, en el sentido estricto y amplio de la palabra. Pero de esto hablaremos próximamente en la continuación de este artículo.
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