miércoles, 12 de mayo de 2010

Conspiro

Yo no conspiro muriendo,
Como lo hacen los peces y las aves,
Ni multiplicándome, como los insectos.
Sobrevivir es conspirar para mí.

Te penetro y conspiro,
Procreo y conspiro.

Ayer conspiré desde que desperté y te vi,
Hasta que besé a mis hijos por la noche.

Conspirar es mi abecedario,
Contiene todas las letras:
Comienza con a de amar
Y concluye con s de sonreír.
Sonrío, y conspiro contra los que no sonríen.
Amo, y conspiro contra los que no aman.
Conspiro contigo y sin ti.

Respiro y conspiro,
Deliro y conspiro.
Cavo trincheras de letras
Y disparo poesías.

Yo no rezo, conspiro,
Yo no hablo, conspiro,
Yo no sueño, conspiro,
Yo no lucho, conspiro,
Yo no escribo, conspiro.

Conspiro presente y ausente,
Libre o preso, vivo o muerto.
Anónimo.

Conspiro por el paraíso en la Tierra,
Contra el enemigo común,
Por la vida eterna,
Por los siglos de los siglos...

Amén.

Roberto Escamilla Pérez.

Les dejo este poema mientras concluyo otro artículo porque, como a 80 millones de mexicanos, el sistema me tiene ocupado buscando qué comer.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Contra una propuesta reaccionaria, una revolucionaria.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Hasta antes del régimen de Miguel de la Madrid (1982-1988), la tendencia general en cuanto a lo político y electoral fue la de abrir espacios para las fuerzas progresistas y revolucionarias nacionales, democratizar el Poder Legislativo de la nación y fortalecer el carácter plural del régimen de partidos, reconociéndoles a éstos, en nuestra Carta Magna, su carácter de entidades de interés público.
Así, en 1963 surgió la figura jurídica de los diputados de partido, sustituyéndola en 1977 la de diputados de representación proporcional; en 1972 se redujo al 1.5% como mínimo de votación requerida para acreditar diputados de partido; en 1986 se incrementó el peso de la representación proporcional en relación a la mayoría relativa en la composición de la Cámara de Diputados, de un 25 a un 33%, y se elevó a los partidos políticos a rango constitucional considerándoseles entidades de interés público, reconociéndolos como actores fundamentales del proceso electoral y titulares de los derechos político-electorales, fortaleciéndose el régimen plural de partidos y propiciándose su presencia y participación en la vida política nacional.

Los “nuevos patricios”.

Sin embargo, actualmente, con la llegada de los neoliberales al poder, la tendencia es completamente contraria y a estas alturas en nuestra “democracia” sucede lo que en la de la Roma Antigua, en la que, de acuerdo a sus leyes, el “pueblo” o los “ciudadanos” gozaban de los mismos y plenos derechos; sin embargo, para dichas leyes los únicos que entraban en esa categoría eran los “patricios”, la clase privilegiada, porque los “plebeyos”, la gran mayoría, no eran considerados parte del “pueblo” y carecían de derechos civiles y políticos, y ni se diga de los esclavos, que eran tratados como animales o cosas; además, el voto, al que sólo tenían derecho los “patricios”, valía de acuerdo al poder económico del personaje que se tratara.

Los “nuevos plebeyos”.

En nuestro país, de acuerdo a la Constitución y a la legislación electoral, todos los “ciudadanos” gozamos del derecho a la participación política, a votar y ser votados, a organizarnos en partidos; sin embargo, la clase trabajadora, de la que forma parte la inmensa mayoría de los mexicanos, que en la realidad no es considerada por el gobierno panista como parte de la “ciudadanía”, carece de la posibilidad real de hacer política y de votar de manera libre y consciente en los procesos electorales, debido, en primer lugar, a la pobreza en que vive, y después a que sólo recibe la información que proviene de los partidos y candidatos con más poder económico y mayor difusión en los monopolios de la comunicación.
De esta manera, y como consecuencia de lo anterior, los trabajadores mexicanos, las mayorías, carecen de una auténtica representación en los diferentes órganos de poder, copados por los partidos que representan los intereses de las diferentes capas que forman la burguesía mexicana, pero principalmente por la gran burguesía neoliberal aliada del imperialismo norteamericano y a sus trasnacionales.
Debido a esta realidad, a las condiciones y circunstancias nacionales en las que se plantea, es que la reforma política propuesta por Calderón es una reforma a modo, viciada de origen y destinada a beneficiar a los modernos “patricios”, es decir, a los grupos neoliberales, principalmente al Partido (de) Acción Nacional, representante fiel de los intereses de la oligarquía nacional.

El decálogo.

Con su decálogo, Calderón pretende suprimir logros tan importantes para el auténtico avance democrático como los diputados de representación proporcional o plurinominales, intenta otorgar más espacios a los grupos de derecha con el disfraz de la “ciudadanización” de la política y, además, fortalecer la dictadura de la gran burguesía nacional a costa de la soberanía del Poder Legislativo y de su supeditación al Ejecutivo, proponiendo para este último “iniciativas preferentes” y la facultad de hacer observaciones parciales o totales a proyectos de ley aprobados por el Legislativo, así como al Presupuesto de Egresos de la Federación y a la Ley de Ingresos, haciendo prácticamente obligatoria su aprobación con tales observaciones incluidas.

Reelección e iniciativa ciudadana.

Así, en estas circunstancias y dada la actual correlación de fuerzas desfavorable para quienes deseamos el progreso, y debido también a la marginación de la clase trabajadora y de su partido, propuestas como la reelección de diputados locales y federales, delegados y miembros de los Ayuntamientos, así como la de las iniciativas ciudadanas y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de aprobarse, no serán en beneficio del pueblo mexicano pues en la práctica diaria, en la realidad, no podrán ser aprovechadas por éste ni por las organizaciones que representan sus legítimos intereses.

Candidaturas ciudadanas o independientes.

La propuesta de candidaturas “ciudadanas” o “independientes” nos trae a la mente a personajes tan nefastos como Alberto Fujimori, ex presidente de Perú, pues fue gracias a esa figura jurídica que llegó al cargo con los resultados trágicos para ese pueblo hermano que todos conocemos.
Calderón asegura demagógicamente que estas candidaturas darán más poder de decisión a los “ciudadanos” y se lo restarán a los partidos políticos, a quienes acusa de mantener al país en la parálisis y sin las “profundas reformas” que según él necesitamos.
Sin embargo, la realidad es otra: mediante ellas pretende restar poder y prestigio a los partidos políticos distintos al PAN, pero fortalecer la posición ideológica y política de la derecha, y de los grupos neoliberales en general, porque ¿quiénes sino los muy ricos, y los narcos, podrían y tendrían la posibilidad de lanzarse como “candidatos independientes” o “ciudadanos”, o apoyar a éstos económicamente?, atrayendo de paso a ingenuos y a gente de buena fe que potencialmente podrían asumir posiciones progresistas; así, muy hábilmente, el gobierno canalizaría inconformidades a favor de la derecha.

La segunda vuelta electoral.

Por otro lado, la propuesta de una segunda vuelta electoral en la elección presidencial en caso de que ningún candidato alcance más del 50% de la votación, revela la demagogia y falta de congruencia y seriedad de Calderón y de su partido.
Ellos, que se dan golpes de pecho diciendo que las elecciones son muy caras, y critican cínica y agresivamente las alianzas cuando son de las fuerzas progresistas, calificándolas de oportunistas, con esta propuesta fomentan precisamente lo que dicen rechazar pues una segunda vuelta significaría un gasto mucho mayor en cuanto a lo electoral y, además, constituiría un auténtico paraíso para aquellos políticos sin principios, aventureros, oportunistas y negociantes de la política, que no perderían la oportunidad de venderse al mejor postor para dicha segunda vuelta electoral, y quienes los comprarían sería el PAN, la derecha, los neoliberales, los narcos y los grandes empresarios nacionales, sin duda alguna, pues son ellos quienes detentan el poder económico en el país.

Todos contra las plurinominales.

Sin embargo, lo que más llama la atención es la virulenta campaña organizada por la derecha en contra de las candidaturas plurinominales o de representación proporcional, campaña en la ya participan conocidos periodistas, políticos e “intelectuales”. ¿Por qué tanta aversión y odio contra ellas, contra los diputados de representación proporcional o plurinominales? La respuesta es simple: por su origen, por su carácter y por su propósito.

Su origen, carácter y propósito.

El desarrollo de la Revolución Mexicana, en cuanto a la ampliación de nuestro régimen democrático se refiere, dio como uno de sus más importantes frutos los llamados diputados de partido, después denominados de representación proporcional o plurinominales, con el propósito de darle voz en el Poder Legislativo de la nación a quienes hasta entonces no la tenían: a la clase trabajadora y a sus representantes más avanzados, es decir, a la izquierda mexicana representada por el Partido Popular Socialista (PPS), hoy sin registro, pero vivo y en plena actividad, y por el Partido Comunista Mexicano (PCM).
Las diputaciones plurinominales no fueron un regalo, fueron producto auténtico y natural del proceso revolucionario mexicano, de la lucha, participación, sensibilidad y carácter progresista de todos sus actores políticos.
Está claro entonces el origen revolucionario y carácter progresista de este tipo de candidaturas, y por tanto también el odio que contra ella tiene la derecha, siempre contraria al progreso, a la ampliación del régimen democrático y a las conquistas que ha obtenido a lo largo de nuestra historia la clase trabajadora mexicana.
“Los diputados plurinominales no representan a nadie”, dicen los neoliberales; “no tienen compromisos con nadie”, aseguran; “son regalos a grupos y partidos sin fuerza y que tampoco representan a nadie”, afirman; “si esos partidos no son capaces de ganar por mayoría, no tienen derecho a tener representación en el Poder Legislativo y deberían desaparecer”, argumentan retadores, soberbios y seguros de su poder económico. Pretenden ignorar lo que son los partidos políticos, lo que cada uno representa, y el papel que juegan los diputados y senadores de los mismos en el Poder Legislativo de la nación.

¿A quiénes representan los partidos políticos?

Los partidos políticos representan a las clases sociales en las que se divide la sociedad, o a determinados sectores de las mismas. En nuestro país todos los partidos con registro representan a la burguesía, pero cada uno a diferentes capas o sectores de ella. El Partido (de) Acción Nacional (PAN) representa los intereses de la gran burguesía reaccionaria nacional ligada a las trasnacionales y al alto clero político, siendo además el principal impulsor de las políticas económicas neoliberales.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), auténticamente revolucionario en sus orígenes y progresista después, ha sido copado por los grupos neoliberales en su interior, y de defender los intereses de la burguesía nacional de mentalidad avanzada y de la pequeña burguesía, en los últimos años le ha dado la espalda a sus orígenes y al pueblo mexicano, y ha pasado a ser aliado de la derecha. Los grupos y elementos progresistas que pudieran existir en su interior se encuentran absolutamente desmoralizados, debilitados y divididos, careciendo de fuerza significativa en la actualidad.
Por lo que toca al Partido de la Revolución Democrática (PRD), al Partido del Trabajo (PT) y a Convergencia, aunque un poco más cercanos a los intereses de la clase trabajadora, representan a la pequeña burguesía nacional que ha sido duramente golpeada por la crisis y que se ha radicalizado por ello, y en su interior conviven, junto con los grupos progresistas mayoritarios, elementos de derecha que coquetean constantemente con el PAN y con los neoliberales en general, siendo ésta una de las razones principales que explica las posiciones y acciones que muchas veces toman, contrarias a los principios que dicen sustentar.
Viendo de esta manera las cosas, es absurdo pensar que un diputado o senador del PAN, o Salinas, Zedillo o Labastida del PRI, o “Los Chuchos” o Pablo Gómez del PRD, puedan representar los intereses de un obrero mexicano, de un campesino, de un empleado, de un maestro, de una sencilla ama de casa, de un profesionista o de cualquier mexicano que sólo posea sus manos y su inteligencia para sobrevivir, que somos la gran mayoría.
Es absurdo e infantil pensar que si el candidato a diputado por el que voté no ganó en mi Distrito Electoral, pueda yo ser representado en el Poder Legislativo por el diputado que triunfó por mayoría de votos en dicho distrito, puesto que éste sustenta, y defenderá, otros intereses, principios y programa, distintos a los que yo apoyé y elegí con mi voto razonado y consciente de acuerdo a la clase social a la que pertenezco.

¿A quienes representan los diputados plurinominales?

Así, los diputados plurinominales representan a ciudadanos de carne y hueso que votaron por determinado partido y programa, pero cuyo candidato no ganó por mayoría de votos el distrito o circunscripción electoral correspondiente, y que de otra manera no estarían representados en los Poderes de la nación y nadie llevaría a ellos su voz y su voluntad representada por su voto.
De no existir este tipo de candidaturas y de legisladores, el voto de estos millones de mexicanos sería prácticamente ignorado y en gran medida inútil, por lo que eliminarlos constituiría un grave atentado contra el derecho a la participación política del pueblo mexicano y contra el auténtico avance democrático, y seguramente elevaría aún más las de por sí abultadas cifras de abstencionismo, disminuyendo legitimidad y autoridad moral a los funcionarios electos y a los gobiernos a todos los niveles.

Por una reforma política y electoral de carácter progresista.

Una reforma política y electoral auténticamente progresista requiere, en primer lugar, que los mexicanos puedan ejercer realmente un voto libre y razonado: libre de manipulaciones previas, de amenazas y presiones de carácter material, económico y espiritual, tendiendo además acceso real a la información de lo que cada uno de los partidos políticos representa y propone.
Asimismo, precisa de fortalecer el carácter plural del régimen de partidos, cerrando el paso al bipartidismo o tripartidismo, sin injerencias de ninguna clase en la vida interna de los partidos por parte de organismos electorales o de los Poderes del Estado, y evitando en todo momento la discriminación de los mismos por motivo de la ideología que sustenten o de su régimen interno.
Indiscutiblemente se necesita también que los partidos políticos, como entidades de interés público que son, sean los actores centrales de todo proceso electoral, no el Estado ni los “ciudadanos” en abstracto.
Finalmente debe crearse un organismo público verdaderamente representativo y democrático que sea el encargado de organizar los procesos electorales, desde su inicio hasta el proceso de calificación de la elección.
Para ir avanzando en este camino deben tomarse medidas muy concretas, tales como:
1.- Desaparecer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, también llamado Tribunal Federal Electoral (Trife), así como el Instituto Federal Electoral (IFE), auténticos engendros neoliberales, creando en su lugar un organismo público encargado de los procesos electorales, desde su inicio hasta su calificación.
Este organismo deberá contar con un órgano superior de dirección integrado paritariamente por consejeros designados por los Poderes Ejecutivo y Legislativo y por cada uno de los partidos políticos nacionales, y que tendrá entre sus responsabilidades calificar las elecciones de diputados y senadores, así como declarar, cuando proceda, la validez de la elección de unos y otros.
Sus decisiones deberán ser tomadas de manera democrática por la mayoría de sus integrantes y, por lo que hace a la calificación, deberán ser definitivas e inatacables, y
2.- Avanzar aceleradamente hacia la representación proporcional integral, es decir, que todos los diputados y senadores sean electos por este principio, y de esta manera cada uno de los partidos políticos esté representado en el Poder Legislativo de la nación de acuerdo a su fuerza política y electoral real, y más mexicanos, por tanto, sientan que su voz es verdaderamente escuchada en los Poderes del Estado.

Conclusión.

En México no podrá haber una auténtica democracia, una nueva democracia, mientras el 80% de sus habitantes viva en la pobreza y en la miseria, mientras al partido que representa los intereses de la clase trabajadora se le excluya ilegalmente de la vida política y de la participación electoral con el pretexto gubernamental de que su ideología y su régimen interno son “antidemocráticos”, mientras los mexicanos no tengamos acceso real a la información de lo que proponen todos y cada uno de los partidos políticos, mientras existan instituciones antidemocráticas como el Trife y el IFE, y, por tanto, mientras podamos ser presa fácil de presiones y manipulaciones de todo tipo ejercidas por quienes ostentan el poder económico y político en nuestro país.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
http://ababor-roberto.blogspot.com

martes, 2 de febrero de 2010

Regalo de Año Nuevo para los “surrealistas”.

Por Roberto Escamilla Pérez.

En su época, a todos aquellos políticos e intelectuales que interpretaban de manera equivocada la realidad, ya sea por ignorancia o por así convenir a sus mezquinos intereses, Vicente Lombardo Toledano los calificó como “surrealistas”, “porque se zurran en la realidad”, explicaba.
No se trata de señalar con estas palabras a todo aquel que no coincida con nuestras ideas, no, sino a aquellos que diciéndose progresistas, y hasta de “izquierda”, se empeñan en acomodar la realidad a sus muy estrechos y torcidos criterios, casi siempre con un afán oportunista y persiguiendo mayor poder económico y político, sin tomar en cuenta para nada los intereses del pueblo y de la nación, siempre contrarios, por esencia, a sus oscuros propósitos.
Hoy los modernos “surrealistas”, autonombrados como la “izquierda moderna”, con el sueño de hacerse del poder en algunos estados de la República donde se llevarán a cabo elecciones, como Oaxaca, Durango e Hidalgo, de manera oportunista, cínica, pero sobre todo ingenua, concretan alianzas nada menos que con el enemigo del progreso del pueblo mexicano, de su Revolución y de nuestra Constitución, antítesis de la democracia, aliado del imperialismo norteamericano e instrumento de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, y del clero político: el Partido (de) Acción Nacional (PAN).
Son oportunistas porque lo único que quieren es el poder por el poder mismo, no para servir desde él al pueblo mexicano, sino para servirse de él; son cínicos porque no les importa pisotear, frente a todo mundo, los principios y programa de sus partidos, y las ideas que dicen sustentar, y son ingenuos porque creen que van a aventajar al PAN en dichas alianzas, cuando este partido de la derecha tradicional será el único y real beneficiado.
Así pensaban y actuaban los antiguos “surrealistas”. Cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se encontraba en el poder, decían: no importa qué partido llegue, con tal de sacar al PRI del poder, y si llega el PAN será entonces más fácil derrotarlo. La realidad de hoy demuestra cuán equivocados estaban, y cuán errónea y perjudicial para las causas del pueblo fue esa estrategia, misma que hoy sus herederos pretenden aplicar.
Por ello, sin afán presuntuoso, porque las ideas expuestas en ella no son un descubrimiento de un servidor, sino fruto de la experiencia de lucha del pueblo mexicano y ya planteadas desde hace muchos años por genios al servicio de la clase obrera como Lombardo Toledano, va para los “surrealistas” que aún tengan un gramo de vergüenza y dignidad, pero principalmente para los mexicanos bien nacidos, la siguiente:

Guía práctica para la toma del poder en ocho pasos:

1.- Aceptar que el camino abierto por la Revolución Mexicana iniciada en 1910 está aún vigente y que, por tanto, es necesario continuar la lucha por la independencia nacional, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo.
2.- Considerar que las políticas económicas neoliberales aplicadas desde el régimen de Miguel de la Madrid Hurtado hasta el actual, de Felipe Calderón, son contrarias a dicho camino y, por tanto, a los intereses del pueblo y de la nación mexicana.
3.- Reconocer que el enemigo principal del pueblo mexicano, de su progreso, es el imperialismo norteamericano, y sus aliados en México, es decir, el Partido (de) Acción Nacional, los grupúsculos de neoliberales incrustados en todos los partidos con registro, los grandes empresarios aliados a las empresas trasnacionales y el clero político, que han sido, también, los enemigos históricos de la Revolución Mexicana y los principales impulsores de las políticas económicas neoliberales.
4.- Admitir, entonces, que el resto de los mexicanos, es decir, los obreros, los pequeños y medianos empresarios nacionales, los profesionistas y técnicos, los maestros, los intelectuales progresistas, los campesinos, los peones agrícolas, los estudiantes, las amas de casa, los desempleados, los comerciantes ambulantes, los indígenas, los trabajadores en general, y los partidos políticos de origen democrático y revolucionario, tenemos uno, varios o muchos puntos de coincidencia que van en el sentido del logro de la independencia nacional, la ampliación del régimen democrático, la elevación del nivel de vida del pueblo y contra las políticas económicas neoliberales.
5.- Tener la decisión de llevar al campo práctico, de la vida diaria, esas coincidencias, estableciendo alianzas y acciones conjuntas sobre cuestiones concretas en defensa de los intereses de cada uno de los sectores del pueblo mexicano y de la nación, dejando a un lado las discrepancias y haciendo énfasis en lo que nos une, concientes de que esta actitud no va en contra de los principios, ni de la independencia de los individuos, organizaciones y partidos involucrados.
6.- En el campo electoral, luchar por construir un gran Frente Nacional, Democrático, Patriótico, Antiimperialista y Antineoliberal, con un programa o Plataforma Electoral nacionalista y progresista, que le dé un nuevo impulso a la Revolución Mexicana, actualizando su programa, adaptándolo a las condiciones de hoy para avanzar en el logro de la independencia nacional, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo mexicano.
7.- En los procesos electorales, tanto federales como estatales, aunque sería lo deseable, no considerar imprescindible postular un candidato común de este gran Frente, toda vez que lo que en verdad importa son las coincidencias, las acciones conjuntas y los compromisos para derrotar a la derecha neoliberal aliada del imperialismo norteamericano, y llevar a los diferentes ámbitos del poder a personalidades progresistas, nacionalistas, democráticas, que se comprometan a llevar a la práctica los compromisos y el programa avanzado pactado.
8.- Una vez derrotada la derecha panista, y con ello a todos los grupos neoliberales, establecer un Gobierno de Democracia Nacional, es decir, un gobierno en el que participen, en todos los ámbitos, sólo individuos, organizaciones y partidos políticos del campo progresista, excluyendo a todo elemento de derecha aliado al clero político o a intereses trasnacionales, un gobierno que sea intolerante con los actos de corrupción, por mínimos que sean, un gobierno, por tanto, no unipartidista, sino conformado por todas las fuerzas progresistas de México.

Conclusión

Decirse de izquierda o progresista y no tomar en cuenta estas consideraciones producto de la experiencia histórica de lucha del pueblo mexicano, es conducirse, más temprano que tarde, al desprestigio, a la derrota política y electoral, y a la extinción: ningún partido político progresista, ninguna personalidad por más popular que sea, podrá llegar y consolidarse en el poder sin el concurso de todos los mexicanos que queremos el progreso, una auténtica democracia y la independencia cabal de nuestra patria, mucho menos cuando, errando en la estrategia y en la táctica, se realizan alianzas con los enemigos del pueblo, que son, hoy por hoy, los neoliberales de dentro y de fuera del poder público.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
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jueves, 21 de enero de 2010

Rumbo al centenario de la Revolución Mexicana.


Un fantasma recorre la patria: el fantasma de la Revolución Mexicana iniciada en 1910. Todas las fuerzas del régimen neoliberal se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Partido (de) Acción Nacional (PAN) y Calderón, Televisa y TV-Azteca, Pasos y Krauze, los “izquierdistas”, el clero político y la gran burguesía aliada a las trasnacionales.
¿Qué partido de oposición no ha sido motejado como “nostálgico del pasado” por sus adversarios en el poder? ¿Qué partido de oposición, a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes de la oposición más avanzados, como a sus enemigos reaccionarios, los epítetos zaherientes de “populistas” o “trasnochados”?
De este hecho resulta una doble enseñanza:
Que la Revolución Mexicana es aún reconocida por todas las fuerzas políticas y clases sociales en México.
Que ya es hora de que sus partidarios expongan a todos los mexicanos sus conceptos, sus fines y sus tendencias; que opongan a la leyenda del fantasma de la Revolución Mexicana, un manifiesto de sus seguidores.

¿Qué características tuvo la Revolución Mexicana iniciada en 1910?

La Revolución Mexicana fue el más grande movimiento revolucionario del siglo pasado, comparada solamente con la Gran Revolución Socialista de Octubre, en la Rusia zarista. Fue una revolución democrático-burguesa, popular, antifeudal y antiimperialista. Fue democrático-burguesa porque la encabezó la entonces naciente burguesía mexicana, representada por Francisco I. Madero, una clase social revolucionaria en aquel momento de la historia de nuestro país. Su carácter popular consistió en que en ella participó el pueblo mexicano, desde los indígenas y los peones, hasta la naciente clase obrera, dirigidos, entre otros, por Villa, Zapata y los hermanos Flores Magón, dejando su huella en la Constitución de 1917 y en los objetivos y posteriores logros de la propia Revolución.
Asimismo, fue una revolución antifeudal porque se propuso acabar con el régimen latifundista sostenido por el dictador Porfirio Díaz, que mantenía con carácter de esclavos a los peones encasillados en las haciendas y que frenaba el avance económico del país.
Por último, la Revolución Mexicana fue profundamente antiimperialista debido a que el pueblo mexicano y nuestra nación, desde su surgimiento como tal, había sido agredida, amenazada, saqueada y robada por parte de potencias imperiales, primero por España, después por Francia y posteriormente por los Estados Unidos de Norteamérica, país que, en el colmo de la rapiña, nos arrebató más de la mitad de nuestro territorio. Así, por necesidad, el pueblo mexicano adquirió una conciencia profundamente antiimperialista, que se reflejó también en todas las leyes e instituciones creadas por la Revolución.

¿Qué objetivos se propuso?

Como parte del tercer movimiento del proceso revolucionario mexicano, iniciado con la lucha por nuestra independencia respecto a España en 1810 y continuado por la Revolución de Reforma encabezada por Benito Juárez a mediados del siglo XIX, al igual que éstos, la Revolución Mexicana se propuso tres objetivos fundamentales: el logro de la independencia nacional plena, económica y política, la ampliación del régimen democrático y la elevación del nivel de vida del pueblo mexicano.

¿Cuáles fueron sus logros?

Hasta antes del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, la Revolución Mexicana avanzó en la consecución de estos objetivos, principalmente en los gobiernos del general Lázaro Cárdenas del Río y de Adolfo López Mateos. Surgió el sector estatal de la economía con el proceso de nacionalizaciones de nuestras principales riquezas e industrias, como la petrolera y de la energía eléctrica, creándose Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), lo que permitió también el surgimiento y desarrollo de infinidad de empresas de capital privado en manos de mexicanos.
Además, se creó y desarrolló un sistema de educación pública gratuita a todos los niveles, desde el básico hasta el superior, con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y una gran cantidad de universidades e instituciones educativas de todo tipo.
Nació también el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), mientras que la clase obrera vio plasmados sus derechos fundamentales en el artículo 123 constitucional y en la Ley Federal del Trabajo, premisa indispensable para su logro en la práctica, en la realidad.
En el campo se destruyeron los latifundios y se creó el sistema ejidal, lo que permitió elevar la producción agropecuaria, como nunca antes, en beneficio de todo el pueblo mexicano, pero especialmente de los propios campesinos.
Con todas estas instituciones, y muchas más, al irse convirtiendo en realidad sus derechos a la salud, a la educación, a la vivienda, a un ingreso digno y suficiente, y a un empleo mejor remunerado, el pueblo mexicano vio elevado su bienestar, reflejándose, entre otras cosas, en el aumento de su promedio de vida, que antes de la Revolución llegaba apenas a cerca de 40 años y después de ésta a más de 70.
En cuanto a la ampliación del régimen democrático, surgieron y se desarrollaron los partidos políticos, principalmente los que representan a la clase trabajadora mexicana, logrando éstos su reconocimiento por parte del gobierno, no sin tener que superar muchos obstáculos y con enormes sacrificios por parte de sus militantes, y se promulgó una ley electoral con muchos avances, entre ellos los llamados “diputados de partido”, o plurinominales, que permitieron que la voz de la clase trabajadora mexicana se escuchara en el Poder Legislativo de la Nación, y a la mujer se le reconoció su derecho a votar, así como a los jóvenes a la edad de 18 años, entre otras muchas cosas más.
México, gracias a nuestra Revolución, se hizo un país más independiente en el aspecto económico y político, principalmente respecto a los Estados Unidos de Norteamérica; ganó, además, prestigio internacional por su política exterior independiente y avanzada, basada en el mandato constitucional, lo que le trajo la admiración y el respeto del mundo.
Por todo lo anterior, quien desprecie o denigre a nuestra Revolución y a quienes en ella participaron, y diga que no trajo ningún beneficio al pueblo mexicano, que no fue una auténtica revolución o que nada ha quedado de ella, miente descaradamente, miente para confundir, para desmovilizar y para desmoralizar.

¿Qué ha pasado con la Revolución Mexicana?

Nuestra Revolución fue traicionada desde Palacio Nacional a partir del régimen de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), presidente que inició con la aplicación de las políticas económicas neoliberales, contrarias a los intereses del pueblo y de la nación, siendo profundizadas posteriormente por Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y, finalmente, por Calderón Hinojosa, quien terca y torpemente insiste en su aplicación a pesar de que han hecho un enorme daño a la economía mundial y han provocado el sufrimiento de millones de seres humanos en el mundo, de la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro país y de nuestro planeta.
Estos gobiernos apoyaron, firmaron y defienden aún el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o TLC), que ha sometido nuestra economía a la norteamericana, iniciaron con el proceso de privatizaciones de empresas del Estado, de instituciones y de las riqueza nacionales, como los ejidos, los bancos, los ingenios azucareros, las carreteras, los ferrocarriles, los puertos y aeropuertos, las líneas aéreas, teléfonos y comunicaciones en general, la industria del acero y de fertilizantes, armadoras de vehículos y de carros de ferrocarril, y una privatización gradual y disfrazada de la industria petrolera y de la eléctrica, etc.
Nuestro sistema democrático sufrió un grave retroceso al negarle participación electoral a los partidos que representan a la clase trabajadora mexicana, y al privatizarse o “ciudadanizarse” los órganos electorales, como el Instituto Federal Electoral (IFE), en los que los partidos políticos con registro sólo participan como meros espectadores, sufriendo, los de carácter progresista, constantes injerencias en su vida interna por parte del mismo IFE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el famoso Trife, en acciones de claro corte fascista.
Por otro lado, el nivel de vida de los mexicanos se fue deteriorando dramáticamente, creciendo la miseria y la pobreza, el desempleo, disminuyendo el poder adquisitivo de los salarios y, por tanto, aumentando la imposibilidad práctica del pueblo de participar concientemente en política, en los procesos electorales, preocupado sólo en lo que va a comer al día siguiente, convirtiendo, así, al “sistema democrático mexicano” en sólo una falacia. Cientos de pequeños y medianos empresarios mexicanos han ido a la quiebra, junto con la economía auténticamente nacional.
Los gobiernos neoliberales, especialmente los panistas, se han encargado de socavar, boicotear y privatizar, paulatinamente y de manera engañosa, las instituciones de salud, como el IMSS y el ISSSTE, y la educación pública gratuita, imponiendo, por otra parte, una política exterior vergonzosa, contraria a los preceptos constitucionales y a la histórica política exterior mexicana que tanto prestigio trajo al país en el ámbito internacional.

¿Ha muerto nuestra Revolución?

Como señalamos anteriormente, la Revolución Mexicana tuvo tres grandes objetivos: el logro de la independencia nacional, política y económica, la ampliación del régimen democrático y la elevación constante del nivel de vida del pueblo. El mexicano que diga que estos objetivos no están vigentes al día de hoy es porque tiene los pies en territorio nacional, pero su pensamiento, intereses y dinero en el extranjero. Nadie, ni el más sesudo de los “intelectuales” del presente, ha propuesto un programa y unos objetivos tan claros y tan alcanzables como los que tuvo nuestro movimiento revolucionario, que están, a 99 años de haberse planteado, más vigentes que nunca.
Nuestra Revolución vive en las entrañas y en la conciencia del pueblo mexicano, en sus calles, en sus ejidos, en sus pueblos y en sus ciudades, en sus tradiciones, en su música, su pintura y en múltiples expresiones artísticas, en la Constitución y demás leyes, y en las instituciones creadas por ella y que han resistido el embate neoliberal, por ello es imposible enterrarla mientras no cumpla con sus objetivos.
A los partidarios de la Revolución Mexicana se nos ha calificado como “populistas” y como “nostálgicos del pasado”. Nada más alejado de la realidad: “Populistas” son los que, sin un proyecto progresista de nación, dan limosnas a un pueblo que se debate en la pobreza, para ganar votos, para presionarlo, para eternizar un régimen en el que cada vez son menos los que se quedan con las riquezas generadas por el pueblo mexicano, mientras la inmensa mayoría de éste se sume más y más en la pobreza. “Nostálgicos del pasado” son los que añoran las épocas de la Colonia o la dictadura de Porfirio Díaz, son los que quieren convertirnos en un Estado Libre Asociado del imperialismo norteamericano.
Los partidarios de la Revolución Mexicana iniciada en 1910 seguimos fieles a sus objetivos generales, actualizando permanentemente su programa de acuerdo a las circunstancias del México de hoy, que lógicamente debe ser de carácter antineoliberal, que proponga recuperar para el país y para el pueblo las riquezas naturales y las principales industrias, que pugne por un gobierno de Democracia Nacional, es decir, por un gobierno formado por auténticos representantes de los obreros, campesinos, intelectuales, profesionistas, estudiantes, pequeños y medianos empresarios mexicanos, y por partidos políticos y organizaciones realmente democráticos y progresistas, del que sólo quedarían excluidos el PAN, los grupos neoliberales donde quiera que estén, el clero político y los grandes empresarios aliados a las trasnacionales.
Deberá ser un gobierno que promueva el comercio con todo el mundo, pero en condiciones de mutuo beneficio, no de sometimiento ni de sumisión, ni sólo para beneficiar a empresas o gobiernos extranjeros, un gobierno que con cada uno de sus actos impulse la elevación constante del nivel de vida del pueblo mexicano, generando empleos bien remunerados y garantizándole su derecho a la participación política, a la vivienda, a la salud, a la educación, a la cultura, a la recreación y al deporte, que son fundamentales.

Reflexionar sobre la Revolución y hacer la revolución.

A pocos meses de cumplirse el centenario del inicio de la Revolución Mexicana, el deber de los verdaderos partidarios del progreso consiste en reflexionar sobre ella, en generar una discusión y un debate nacional respecto de la misma, pero no desde la perspectiva del gobierno panista neoliberal, enemigo de nuestra Revolución, que la considera muerta y que hace todo lo posible por enterrarla, destruir las instituciones a las que dio origen y borrarla de la idiosincrasia de los mexicanos.
Reflexionar sobre nuestra Revolución no sólo como un mero ejercicio intelectual, sino para hacer la revolución, para rescatar lo que de ella ha sido destruido por los neoliberales, para continuarla con un nuevo programa que sea fiel a sus objetivos generales: el logro de nuestra independencia económica y política plena, la elevación constante del nivel de vida del pueblo y la construcción de un régimen auténticamente democrático, en el que, junto con los demás sectores progresistas del país, la clase trabajadora mexicana esté auténticamente representada.

-o-

Los Poderes del Estado, enemigos de la clase trabajadora.

Los últimos acontecimientos relacionados con la ejemplar lucha que está librando el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en defensa de sus derechos, del sindicalismo revolucionario y de los intereses de la patria, demuestran una vez más que la clase trabajadora mexicana no está representada ni en el Poder Ejecutivo, ni en el Legislativo y mucho menos en el Judicial.
Felipe Calderón decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), declarándole la guerra al SME; los diputados federales se negaron a discutir siquiera si dicho decreto viola o no la Constitución; y, por último, en sus resoluciones, los jueces federales le dan la razón al gobierno panista, aunque claramente no la tenga, convirtiéndose en cómplices del Ejecutivo en esta real guerra (no como la aparente contra el narco) en contra de toda la clase trabajadora mexicana.

La “guerra” contra el narco cumple sus objetivos.

La “guerra” que lleva a cabo el Gobierno Federal “contra” el narco está cumpliendo sus objetivos (entre los cuales por supuesto no está el acabar con el narcotráfico), principalmente con uno de ellos: desprestigiar al Ejército y enfrentarlo al pueblo, destruyendo así sus raíces revolucionarias y anularlo como garante de la soberanía e independencia nacional, papel que le corresponde por mandato constitucional, preparando las condiciones para utilizarlo contra los enemigos del régimen y los movimientos populares. Urge que el Ejército vuelva a sus cuarteles.

Haití, su lucha, sus tragedias y sus Mesías.

Hoy Haití es el foco de la atención mundial debido a una tragedia, triste y lamentable, de origen natural. Hoy el pueblo haitiano, ejemplo para el mundo por su destacada lucha contra la esclavitud iniciada en el siglo XVIII, y por históricos luchadores sociales antiesclavistas y anticolonialistas como Petion (Anne Alexandre Sabés), pero también víctima permanente del criminal saqueo colonialista por parte de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, y de dictadores sanguinarios como Francois Duvalier, “Papa Doc”, y Jean Claude Duvalier, “Baby Doc”, sufre indeciblemente ante los ojos del mundo.
Hoy los gobiernos de los países imperialistas que originaron la ruina actual de ese país hermano, aquellos que han promovido sangrientas luchas intestinas y crueles golpes de Estado, y que han aplastado con la fuerza de las armas a sus movimientos progresistas y populares, pretenden erigirse como sus salvadores y se “lamentan” por el sufrimiento del pueblo haitiano: ¡Qué cinismo!.
Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y comisionado de la ONU para Haití, dijo hace unos cuantos días que lo que este país necesita es más que nada dinero, dólares, e invitó a todos los habitantes del planeta a donar, aunque sea uno o dos.
Sin embargo, nosotros decimos que lo que realmente se requiere es que los Estados Unidos, Francia e Inglaterra, y demás países imperialistas, dejen de sacar (saquear) el dinero (las riquezas) de Haití, ni siquiera un dólar, para logrque éste e un verdadero desarrollo con independencia y su pueblo salga de la miseria que le han impuesto.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
http://ababor-roberto.blogspot.com

sábado, 12 de diciembre de 2009

En este país.

En este país
(Que me perdonen los animales)

Que me perdonen los animales,
Pero en este país
Los cerdos, las vacas y los burros
Surcan los cielos con sus flácidas carnes.
Las aves caminan tristes sobre la Tierra,
Los peces se arrastran en el desierto
Y los árboles esconden sus flores,
Sus hojas y sus frutos,
Y sus ramas semejan raíces secas.

En este país
Los ríos se aquietan, vacían los mares
Y se van a esconder entre las piedras,
Y los lechos secos de los mares
Son el sepulcro del hombre bueno.

En este país
Las cucarachas gobiernan,
Esas que se adaptan y que han sobrevivido
A todos los holocaustos sociales.

En este país
Sólo son escuchados los demagogos,
Los explotadores, los envenenadores,
Los magos de la mentira y del engaño,
Los embusteros por gusto y convicción.

En este país
Los poetas callan
Y se someten vergonzosamente.

Hasta hoy, hasta ahora.


ROBERTO ESCAMILLA PÉREZ.

Sindicato Mexicano de Electricistas.

AL PUEBLO DE MÉXICO
A LA CLASE TRABAJADORA Y A NUESTROS COMPAÑEROS DEL
SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS

LOS ABAJO FIRMANTES QUE TUVIMOS EL HONOR DE OCUPAR DIVERSOS CARGOS DE REPRESENTACIÓN SINDICAL EN EL COMITÉ CENTRAL Y COMISIONES AUTÒNOMAS DEL GLORIOSO SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS (SME), MANIFESTAMOS NUESTRO PROFUNDO REPUDIO POR LA ARBITRARIEDAD MÀS GRANDE DE LA HISTORIA MODERNA PERPETRADA EN CONTRA DE NUESTRA ORGANIZACIÓN SINDICAL Y DEL ORGANISMO LUZ Y FUERZA DEL CENTRO, CUANDO LA MADRUGADA DEL 10 DE OCTUBRE PASADO EL EJÉRCITO MEXICANO Y LA POLICÌA FEDERAL DESALOJARON POR LA FUERZA A NUESTROS COMPAÑEROS PARA DESPUÉS MANTENER EN ESTADO DE SITIO TODOS LOS CENTROS DE TRABAJO, SIN DARNOS LA OPORTUNIDAD, TAL COMO LO ESTABLECEN LAS LEYES LABORALES, DE IMPLEMENTAR NUESTRA LEGÌTIMA DEFENSA.
POSTERIORMENTE, EN LOS PRIMEROS MINUTOS DEL DÍA 11, CALDERÓN EMITIÓ EL DECRETO DE EXTINCIÓN DE LyFC, QUE VIOLA FLAGRANTEMENTE EL RÉGIMEN DE DERECHO QUE DEBE PREVALECER EN NUESTRO PAÍS Y SITÚA AL GOBIERNO, CONCRETAMENTE AL EJECUTIVO, COMO DELINCUENTE AL VIOLAR –A JUICIO DE LOS MEJORES JURISTAS DEL PAÍS- LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO, CONVENIOS INTERNACIONALES, LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS ACUERDOS DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO (OIT), QUE EL ESTADO MEXICANO HA SUSCRITO, ADEMÁS DE INVADIR FACULTADES QUE SOLO COMPETEN AL PODER LEGISLATIVO.
EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS –NO OBSTANTE LAS PROVOCACIONES DE QUE HEMOS SIDO OBJETO- HA OPTADO POR SEGUIR EN EL CAMINO DEL ORDEN LEGAL Y CONSTITUCIONAL, CON PROTESTAS Y MANIFESTACIONES PACÌFICAS, INCLUSO HUELGAS DE HAMBRE DE COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS, QUE VALIENTEMENTE DEMUESTRAN SU INCONFORMIDAD POR TAL DISPOSICIÓN Y REFRENDAN SU CONCIENCIA SINDICAL PARA PONER EN EVIDENCIA LA INJUSTICIA QUE SE PRETENDE MATERIALIZAR.
RATIFICAMOS NUESTRA MILITANCIA DENTRO DE LAS FILAS DEL SME, QUE TIENE 95 AÑOS DE EXISTENCIA Y QUE DEFIENDE NO SOLO LOS INTERESES DE SUS AGREMIADOS SINO LOS DEL PUEBLO DE MÉXICO, SU SOBERANÍA E INDEPENDENCIA, PARTICULARMENTE EN MATERIA ENERGÉTICA, QUE ES LO QUE ESTORBA AL GOBIERNO Y MOLESTA A LAS TRANSNACIONALES.
SE NOS ACUSA DE INEFICACES Y DE QUE SOMOS RESPONSABLES DE LAS FALLAS ADMINISTRATIVAS, CUANDO SE HA DEMOSTRADO HASTA LA SACIEDAD QUE EL BAJO PRESUPUESTO PARA LyFC ES LO QUE HA IMPEDIDO LA PRESTACIÓN DE NUEVOS SERVICIOS Y ATENDER MEJOR EL SERVICIO YA INSTALADO. AÚN ASÍ, LA CIUDAD MÁS DENSAMENTE POBLADA DEL MUNDO HA TENIDO SIEMPRE UN SERVICIO CONTÍNUO Y EFICIENTE.
LAS FALLAS ADMINISTRATIVAS SIEMPRE HAN SIDO DENUNCIADAS OPORTUNAMENTE POR EL SINDICATO, PERO ES NECESARIO PRECISAR QUE QUIENES ADMINISTRABAN A LyFC SON PERSONAS A LAS QUE DESIGNA EL PROPIO GOBIERNO, Y SON ELLOS LOS QUE DEBIERAN ESTAR EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS.
¡YA BASTA DE GASTAR TANTO DINERO EN LA CAMPAÑA MEDIÁTICA PARA DESPRESTIGIAR, CALUMNIAR Y DIFAMAR A LOS TRABAJADORES ELECTRICISTAS; NUNCA HABÍAMOS PRESENCIADO UNA CAMPAÑA TAN MENDAZ COMO LA QUE ESTÁ HACIENDO ESTE GOBIERNO EN CONTRA DE UN SINDICATO!.
¡BASTA DE ACCIDENTES QUE POR IMPROVISACIÓN EN EL TRABAJO DE CONTRATISTAS INESCRUPULOSOS AL SERVICIO DE LA COMISIÓN FEDERAL DE ELECTRICIDAD (CFE), EXPONEN AL MÁXIMO PELIGRO A PERSONAS INEXPERTAS!
AUNQUE LO NIEGUE CALDERÓN, EN DOCUMENTOS QUE PRETENDÍAN OCULTAR, HAN SIDO DEMOSTRADAS FEHACIENTEMENTE LAS MENTIRAS DEL GOBIERNO, QUEDANDO AL DESCUBIERTO QUE EL PROPÓSITO FUNDAMENTAL DEL DECRETO DE EXTINCIÓN DE LyFC, ES ELIMINAR AL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS, PARA FAVORECER –CON ESTOS TINTES FASCISTOIDES- A LA OLIGARQUÍA NACIONAL E INTERNACIONAL, QUE APROVECHA PARA PROFUNDIZAR EN LAS REFORMAS ESTRUCTURALES (PARTICULARMENTE LA LABORAL, ENERGÉTICA Y LA FISCAL, ADEMÁS DE LA RECIENTE INICIATIVA DE DECRETO DEL PAN QUE EXPIDE LA “LEY DE ASOCIACIONES PÚBLICO PRIVADAS” QUE PRETENDE SEGUIR PRIVATIZANDO POR LA PUERTA DE ATRÁS LAS POCAS EMPRESAS PÚBLICAS QUE QUEDAN). (SENADO DE LA REP. 10 DE NOVIEMBRE DE 2009. GACETA 47).
LA INDUSTRIA ELÉCTRICA NO ES PROPIEDAD DEL GOBIERNO Y MENOS DE UN FUNCIONARIO, POR MUY ELEVADO QUE SEA SU CARGO Y PUEDA –CON UN DECRETO ILEGAL- DAR POR DESAPARECIDA UNA EMPRESA QUE DURANTE MÁS DE CIEN AÑOS HA DADO SERVICIO AL CENTRO DEL PAÍS, NI MANDAR AL DESEMPLEO A MÁS DE 44 MIL TRABAJADORES, SITUAR EN LA INCERTIDUMBRE A 22 MIL JUBILADOS, AFECTANDO A MÁS DE 66 MIL FAMILIAS.
SABEMOS BIEN QUE TENEMOS UN GOBIERNO QUE SIRVE A LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES, QUE SE ESCUDA EN EL EJÉRCITO Y EN LA POLICÍA FEDERAL Y QUE EL PUEBLO LO REPUDIA, LO QUE ESTÁ GENERANDO UNA SITUACIÓN NACIONAL MUY DELICADA.
ANTE LA ACTITUD AGRESIVA Y BELICOSA DEL TITULAR DE LA SECRETARÍA DEL TRABAJO, LOZANO ALARCÓN, QUE ACTÚA POR SU CUENTA COMO PORRO DEL SISTEMA, SABEMOS DE AMPLIOS SECTORES DEL EJÉRCITO, ASÍ COMO MILITANTES DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS; DE EMPRESARIOS NACIONALISTAS Y DE LA SOCIEDAD EN GENERAL, QUE NO COMPARTEN SU ESTILO FASCISTOIDE PORQUE RECONOCEN QUE SE SITÚA AL PAÍS AL BORDE DE UN CONFLICTO SOCIAL.
RIDÍCULO, SUCIO Y EVIDENTEMENTE PERVERSO ES EL HECHO DE QUE LOZANO ALARCÓN QUIERA APROVECHAR LA “DISIDENCIA” EN EL SME Y PRETENDA DARLE CUERPO A UNA FUERZA QUE ÚNICAMENTE BUSCA SACAR PROVECHO MEZQUINO DE LA SITUACIÓN.
LA DIRECCIÓN DE NUESTRO SINDICATO, ENCABEZADA POR MARTIN ESPARZA FLORES, HA DEMOSTRADO FIRMEZA EN LA DEFENSA DE NUESTRA ORGANIZACIÓN.
REPUDIAMOS LA INTROMISIÓN DESCARADA DE LOZANO ALARCÓN EN NUESTRA VIDA INTERNA, PRETENDIENDO DESCONOCER A NUESTROS DIRIGENTES, ARGUMENTANDO INCONSISTENCIAS EN EL PASADO PROCESO ELECTORAL. NUESTRO ESTATUTO ES PILAR RECONOCIDO DE LA DEMOCRACIA SINDICAL, Y EN ÉL ESTÁN CONTEMPLADOS Y RESUELTOS TODOS LOS CASOS IMPREVISTOS, INCLUIDA LA NULIDAD DE UNA ELECCIÓN, Y QUE EN NUESTRO CASO PERMITE QUE MARTIN ESPARZA CONTINÚE EN EL CARGO HASTA QUE ÉSTA, LA SUPUESTA NULIDAD, SEA RESUELTA DEMOCRÁTICAMENTE.
HACEMOS UN LLAMADO FRATERNAL A TODOS NUESTROS COMPAÑEROS –SIN EXCEPCIÓN- PARA QUE CON DISCIPLINA, ORDEN Y MEJOR ORGANIZACIÓN CONTINUEMOS EN LA INDECLINABLE LUCHA EN DEFENSA DE NUESTROS DERECHOS.
LA LUCHA DE CLASES ESTÁ EN EL NIVEL SUPERLATIVO; RESISTAMOS. RESISTIR ES AVANZAR EL CAMINO DE LA LEGALIDAD NOS UBICA EN MEJOR POSICIÓN QUE LOS DELINCUENTES QUE VIOLAN LA LEY.
EN ESTA DESCOMPOSICIÓN INSTITUCIONAL, SIN EMBARGO, HAY UNA EXCEPCIÓN: LA DE LA JUEZ GUILLERMINA COUTIÑO MATA, QUE A PESAR DE TODAS LAS PRESIONES, HA HECHO QUE AÚN PREVALEZCA LA CONFIANZA EN LA LEY.
HEMOS RECIBIDO INFINIDAD DE APOYOS Y MUESTRAS DE SOLIDARIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL; ADEMÁS, EL PUEBLO NOS APOYA PORQUE ESTÁ CANSADO DE TANTA INJUSTICIA, POBREZA, DESOCUPACIÓN, DESIGUAL DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA Y POR LA AGRESIÓN A LOS TRABAJADORES, POR ESO APOYA LA LUCHA DEL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS, AL QUE CONSIDERA UNA TRINCHERA PARA LUCHAR EN CONTRA DEL ACTUAL ESTADO DE COSAS PREVALECIENTES EN EL PAÍS.
LA AGRESIÓN AL SME HA TRASCENDIDO NUESTRAS FRONTERAS, HEMOS RECIBIDO APOYO DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL Y DE MUCHAS ORGANIZACIONES DE AMÉRICA LATINA, EUROPA, ESTADOS UNIDOS, ASIA, DEL CONTINENTE AFRICANO, CANADÁ, HEMOS DENUNCIADO ANTE EL PARLAMENTO EUROPEO Y LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO (OIT), LAS VIOLACIONES A LA NORMA MUNDIAL DEL TRABAJO Y A LOS DERECHOS HUMANOS. RECIBIMOS EL APOYO, ENTRE OTROS, DE LA “ASOCIACIÓN DERECHO A LA ENERGÍA SOS FUTURO”, DE LA CUAL EL SME ES MIEMBRO DESDE EL AÑO 2005, EL COMITÉ DE LIBERTAD SINDICAL HARÁ LA INVESTIGACIÓN CORRESPONDIENTE SOBRE TODAS LAS DENUNCIAS PRESENTADAS POR NUESTRA DELEGACIÓN EN EUROPA.
EL SME HA SOLICITADO DIALOGAR BAJO LA PREMISA DE REINSTALAR EN SUS PUESTOS A TODOS LOS TRABAJADORES A TRAVÉS DEL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS Y DESDE LUEGO, QUE SE RESPETE –EN TODOS SUS TÉRMINOS- NUESTRO CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO, DE OTRO MODO, EL DIÁLOGO CON LAS AUTORIDADES SÓLO SERÍA UNA SIMULACIÓN.
ESTE 14 DE DICIEMBRE SE CUMPLE UN ANIVERSARIO MÁS DE NUESTRO SINDICATO; CELEBREMOS CON ALEGRÍA Y COMBATIVIDAD; CON LA UNIDAD FÉRREA DE TODOS LOS MIEMBROS DE LA ORGANIZACIÓN; Y CONFIEMOS EN QUE, EN ALIANZA CON LAS MEJORES FUERZAS DE NUESTRO PUEBLO, SALDREMOS VENCEDORES, TENEMOS LA SEGURIDAD DE QUE TRIUNFAREMOS PORQUE NOS ASISTEN LA LEY Y LA RAZÓN; HACEMOS NUESTRA LA FRASE DE NUESTRO PRÓCER BENITO JUÁREZ: “EL TRIUNFO DE LA REACCIÓN ES MORALMENTE IMPOSIBLE”-

¡FUERA LA POLICÍA Y EL EJÉRCITO DE LAS INSTALACIONES DE LyFC!
¡REINSTALACIÓN DE TODOS LOS TRABAJADORES A SUS LABORES!
¡DEROGACIÓN DEL DECRETO INCONSTITUCIONAL, QUE EXTINGUE AL ORGANISMO PÚBLICO LyFC!
¡RESPETO AL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO Y A LA AUTONOMÍA SINDICAL!

FRATERNALMENTE
“POR EL DERECHO Y LA JUSTICIA DEL TRABAJADOR”
MÉXICO, D.F. 7 DE DICIEMBRE DE 2009

LOS EX DIRIGENTES:
MANUEL FERNÁNDEZ FLORES, SECRETARIO GENERAL; MARIO TORRES AGUILAR, ARTURO RODRÍGUEZ CHAVARRÍA, BRAULIO GARCÍA ÁVILA, SECRETARIO DEL INTERIOR; ARMANDO PAREDES MARTÍNEZ, JOSÉ ANTONIO ALMAZÁN GONZÁLEZ, SECRETARIO DEL EXTERIOR; MIGUEL SOTO, JORGE HERRERA IRETA, SECRETARIO TESORERO; FRANCISCO CARRILLO SOBERÓN, ALFREDO SOTO SÁNCHEZ, ROLANDO MORENO RESÉNDIZ, SECRETARIO DEL TRABAJO; CÉSAR TORROELLA LABRADA SECRETARIO DEL SERVICIO MÉDICO; HILARIO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, IGNACIO SILVA URENDA, RAFAEL RAMÍREZ OCHOA, MIGUEL A. GUZMÁN MELGAREJO, SRIO. DE FOMENTO A LA SALUD Y PREVISIÓN SOCIAL; PEDRO BELTRÁN MEJÍA, GUSTAVO ALCÁNTARA CÁRDENAS, ARTURO ORIHUELA SALGADO, PRO SRIO. DE DIVISIONES; AUGUSTO YÁÑEZ RODRÍGUEZ, PRO SRIO. DE JUBILADOS; TOMÁS AVELARDO SÁNCHEZ, JUAN MIGUEL REYES MUÑOZ, RUBÉN MARTÍNEZ DURÁN, RAÚL ISLAS MEDRANO, PRO SRIO. DEL TRABAJO; FERNANDO OLIVA BARRERA, PRO SRIO. DE OBRA DETERMINADA; COSME HERNÁNDEZ JARDINES, RODOLFO PÉREZ PINEDA, FCO. JAVIER GUTIÉRREZ AGUILAR, JULIO LÓPEZ ÁLVAREZ, PRO SECRETARIO DE ESCALAFONES; LUIS RICARDO MEDINA ORNELAS, GERARDO GARFIAS VILLA, PRO SECRETARIO DE SUCURSALES; RAMÓN RODOLFO ROSALES LULE, ANTONIO GUADARRAMA SAUCEDO, JAIME VILLAFUERTE RUIZ, ROBERTO ROJAS HORMIGO, PRO SRIO. DE CULT. Y RECREACIÓN; MIIGUEL A. KAYSSER ESPINOSA, PRO SRIO. DEL SERVICIO MÉDICO; VICTOR PÉREZ FLORES, PRO SRIO. SEG. E HIGIENE; IGNACIO CRUZ RODRÍGUEZ, PRO SRIO. CAP. INSTR. Y ADMTO; NAHUM VELÁZQUEZ URBINA, PRO SRIO. DEL SERV. MÉDICO; SALVADOR HERNÁNDEZ JUÁREZ, JESÚS LOZA SOSA, CORNELIO CEDILLO CEDILLO, JOSÉ GUADALUPE CASTELLÓN, JUEZ DE LA COM. AUT. DE JUSTICIA; ELPIDIO ESTRADA TÉLLEZ, ALFREDO RUIZ GARCÍA, JAVIER ALCALÁ AGUILAR, MARIO CARRASCO DE LA CRUZ, JOSÉ ANGEL GONZÁLEZ LOBATO, MIEMBRO COM. AUT. HACIENDA.

RESPONSABLE DE LA PUBLICACIÓN: CÉSAR A. TORROELLA LABRADA.

martes, 1 de diciembre de 2009

Las huelgas en México



(Fragmento del libro México visto en el siglo XX: entrevistas con Vicente Lombardo Toledano, de James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie)

Wilkie: Usted acaba de decir que Cárdenas era el único candidato posible en esos momentos, y también que había un gran número de huelgas. Según la estadística en 1923 hubo 7 huelgas, y en 1935 hubo 642. ¿Quiere esto decir que Cárdenas fomentó las huelgas?

Lombardo: Cárdenas lo único que dijo durante su gira electoral, fue que haría cumplir la Constitución, el artículo 27 impulsando la Reforma Agraria; reconocer los derechos de la clase obrera, etcétera; cumplir la Constitución, que en muchos sentidos sólo existía jurídicamente, pero que en la práctica era un cuerpo inoperante y muerto. En otras palabras, el general Cárdenas ofreció que la Revolución continuaría, y claro, al oír la clase obrera y campesina esas promesas, el llegar Cárdenas al poder todo el mundo se puso inmediatamente en marcha. Eso fue lo que ocurrió. No había huelgas, en efecto. ¿Por qué? Porque no había justicia. Los tribunales del trabajo no reconocían los derechos de la clase obrera. Había muchas vacilaciones y dudas. Y cuando llegó Cárdenas, por supuesto, la clase obrera empezó a exigir mejores salarios condiciones de existencia, y por eso fuimos a las huelgas. No porque Cárdenas hubiera prometido nada, sino simplemente porque prometió cumplir con la Constitución e impulsar adelante la Revolución.

Wilkie: ¿Y eso les permitió actuar?

Lombardo: Sí, creó un clima favorable y actuamos.

Wilkie: ¿Usted cree que es posible hacer un gran número de huelgas satisfactorias, si el gobierno no les permite actuar dentro de sus derechos?

Lombardo: Si el gobierno viola la ley y con cualquier pretexto declara las huelgas ilegales, es muy difícil que las huelgas triunfen. Pero, por otra parte también, si la clase obrera está dividida no logra nada. En aquellos momentos, al crearse la CTM, nosotros éramos una fuerza importante en la República, muy importante. Claro que por esa fuerza que representábamos también el gobierno se veía obligado a reconocer nuestros derechos. Era una cosa recíproca: es decir, el gobierno bien orientado, bien intencionado, y nosotros muy fuertes.

Wilkie: Parece que en 1928 no había oportunidad de lanzar una huelga.
Lombardo: No, al contrario. El general Abelardo L. Rodríguez había dicho que las huelgas eran antipatrióticas en tiempo de crisis, y como estábamos en la crisis económica internacional que había surgido en Estados Unidos, produciendo la Depresión que se inició en 1929-1930, entonces yo le contesté diciendo que en tiempos de crisis, si las huelgas son antipatrióticas, había que reconocer que desapareciera el régimen capitalista para que hubiera huelgas buenas…

Wilkie: Cárdenas después de 1938 lanzó un manifiesto para advertir que era un peligro ya admitir las huelgas, ¿no?

Lombardo: No fue así. El general Cárdenas dijo que todas las huelgas eran útiles en tanto se realizaran dentro del marco de la ley, y que no había ninguna huelga ilegal que pudiera ser útil tampoco a los trabajadores. Pero helecho es que las grandes huelgas de la historia de México fueron en aquella época. Yo personalmente las dirigí, y no perdimos una sola huelga. Todas las huelgas fueron bien fundadas legalmente, bien preparadas, bien dirigidas y alcanzamos la victoria.
… Al llegar Cárdenas al gobierno y durante su campaña electoral, la clase trabajadora se movilizó con gran fuerza y esperando que su victoria electoral permitiese que se cumpliera con algunos ofrecimientos hechos a los trabajadores, y así ocurrió. Las huelgas más importantes que ha habido en México hasta hoy, desde que la Revolución triunfó, fueron justamente las huelgas de la etapa de Cárdenas. ¿Por qué razón? En primer lugar porque la clase obrera se unificó. Formamos la CTM en el año de 1936. En segundo lugar, porque le dimos a la CTM el carácter de organismo de combate, de lucha, que nunca había tenido. Y en tercer término porque unificada la clase obrera tratamos de conseguir contratos colectivos de trabajo en las ramas industriales más importantes del país: electricidad, petróleo y otras más.
La primera huelga de verdadera resonancia en México fue la huelga de los obreros electricistas, al iniciarse el gobierno de Cárdenas, agrupados en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Por la primera vez la ciudad de México quedó a oscuras durante una semana aproximadamente y se suspendieron todos los servicios, excepto los de emergencia: el bombeo de agua potable, los servicios de hospitales, etcétera. Preparamos muy bien la huelga. La compañía afirmaba que no tenía recursos para poder aceptar las demandas de los trabajadores; pero nosotros demostramos que la compañía había recobrado su capital invertido varias veces y que había logrado grandes ganancias. El movimiento fue cuidadosamente preparado no sólo en el sentido de la suspensión de labores, sino del apoyo solidario que debían recibir los huelguistas, porque una suspensión de labores en un servicio público molesta a la gente si se la priva del servicio. Entonces nosotros hicimos una gran campaña entre la población del Distrito Federal, demostrando que la compañía tenía una actitud injusta y, en cierta forma, rebelde en contra de los derechos de la clase trabajadora establecidos en la Constitución del país. Además como al suspenderse la energía eléctrica tenían que paralizarse todas las fábricas, conseguimos la solidaridad de los obreros.
Cuando se produjo la huelga había una gran simpatía para la causa de los trabajadores electricistas. Recuerdo que nuestra preparación fue tan firme, tan sólida, que yo convoqué a todos los extranjeros que se hallaban en la ciudad de México –turistas norteamericanos en su gran mayoría— para explicarles por qué íbamos a suspender el servicio eléctrico, y se realizó el acto en el cine de la Avenida Madero. Fueron más de trescientos norteamericanos y les explicamos, les enseñamos los libros de la empresa, sus ganancias, la forma en que habían recobrado su capital y aún de ellos recibimos el apoyo de carácter moral.
Nunca antes se había suspendido el servicio eléctrico en la capital de la República, y el general Cárdenas estaba, por supuesto, un poco inquieto y le sugerí: váyase usted de la ciudad de México, y déjenos solos aquí, porque de otro modo usted va a recibir muchas presiones de todas partes. Y se fue. Entonces quedamos solos y resolvimos el conflicto obligando a la empresa a aceptar las demandas de los trabajadores.
La otra gran huelga, ya se sabe, fue la que preparamos en 1937, en las empresas del petróleo. Durante más de medio año estuvimos conversando con los representantes de la Compañía Royal Dutch Shell y de las compañías norteamericanas, hasta que fue imposible llegar a un convenio y después estalló la huelga. También esta huelga fue cuidadosamente preparada no sólo desde el punto de vista de nuestros documentos y pruebas de la recuperación del capital invertido por las empresas, sino también con el apoyo solidario de los trabajadores de todo el país y de muchos sectores de la sociedad mexicana.