martes, 30 de junio de 2009

Diecisiete buenas razones para no votar por la derecha.

Estamos a muy pocos días de las elecciones federales y locales del 5 de julio, mismas que se darán en el marco de la agudización de la crisis general del capitalismo (económica, social, política e ideológica), lo que las convierte en sumamente importantes para la patria, además de que serán un termómetro del grado de conciencia, organización y movilización de nuestro pueblo, y de la capacidad de los neoliberales en el poder para imponer o no a sus candidatos y programa reaccionario, todo lo cual definirá el rumbo del país para los próximos años.
El 5 de julio los mexicanos tendremos sólo dos opciones: votar por el continuismo neoliberal iniciado por Miguel de la Madrid y continuado por Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, o votar por que se retome el camino de la independencia, soberanía y dignidad nacional, a favor de la elevación del nivel de vida del pueblo y de la verdadera ampliación del régimen democrático, opción esta última que constituye la verdadera salida a la gravísima crisis en la que México se encuentra. No votar o anular nuestro voto sólo beneficiaría a la derecha panista neoliberal que nos gobierna.
En estos momentos, en el que se ha formado un gran frente nacional con el lema “Ni un voto a la derecha”, se hace necesario recordar los orígenes y objetivos del Partido (de) Acción Nacional, y con ello clarificar las razones por las que los mexicanos no debemos darle ni un solo voto en los próximos procesos electorales:
1.- Por su origen reaccionario. El PAN fue fundado en 1939, en las oficinas del Banco de México, por banqueros y personajes de la gran burguesía nacional encabezados por Manuel Gómez Morín, grupo completamente alejado de los intereses del pueblo trabajador mexicano.
2.- Por sus tendencias fascistas. El PAN surgió a principios de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas conservadoras y de derecha en el mundo pensaban y deseaban el triunfo de Hitler y del Eje fascista para gobernar de acuerdo con esta filosofía sus respectivos países.
3.- Por su oposición a la Revolución mexicana. El PAN nació para oponerse al gobierno revolucionario del general Lázaro Cárdenas del Río y a las medidas que éste adoptó en beneficio del pueblo y de la nación.
4.- Por ser enemigo de la Constitución y de las instituciones revolucionarias. El PAN es enemigo de la Constitución de la República, principalmente de los artículos 3º, 82, 27, 123 y 130, y desprecia las instituciones surgidas de ellos, y desde siempre ha luchado por su modificación regresiva o derogación, por lo que se aliaron con Salinas y Zedillo para aprobar diversas contrarreformas a los mismos, sentándose las bases para la privatización del ejido, de la educación, de la salud y de las diferentes empresas e instituciones del Estado, favoreciendo la participación del clero en política y creando las condiciones para que un hijo de extranjeros, como Fox, llegara a la Presidencia de la República.
5.- Porque representa sólo a los más ricos. El PAN es el representante de los intereses de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, es decir, de las trasnacionales norteamericanas, del imperialismo norteamericano, y del clero político, de los cuales tiene el apoyo, y sin los cuales carecería de fuerza y no significaría nada en la vida política de nuestro país.
6.- Por ser el partido de la derecha. Los documentos básicos del PAN, su ideología y sus principios, lo hacen, aunque sus dirigentes lo nieguen, un partido de derecha, contrario al progreso, a la independencia del país y a la auténtica democracia.
7.- Por su doble careta y lenguaje. El PAN tiene dos caretas y un doble lenguaje: uno que muestra al pueblo, con el que pretenden engañarlo, y otro, el real, con el que, en los hechos, defiende a las clases más privilegiadas en contra de los intereses del pueblo. Como no puede servir a dos amos, siempre opta por favorecer a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, nunca al pueblo.
8.- Por ser salinista. Durante el gobierno de Salinas, los líderes del PAN presumían que el Presidente estaba gobernando con el programa de su partido, por lo que Acción Nacional es el partido salinista por excelencia.
9.- Por su enorme responsabilidad en la actual crisis. Los panistas son moral y políticamente responsables de la actual crisis (que no es cierto que vino de fuera), porque son los principales impulsores de las políticas económicas neoliberales impuestas por el imperialismo norteamericano, que han sumido a los pueblos del mundo en la miseria, violencia e insalubridad, y a nuestra nación en una profunda dependencia política y económica respecto a los Estados Unidos, lo que ha generado que la crisis sea más aguda en México, además de un ambiente de violencia e inseguridad pública nunca antes vistas.
10.- Por privatizar los bienes de la nación. El PAN fue cómplice de los gobiernos neoliberales de De la Madrid, Salinas y Zedillo en la privatización de empresas e instituciones propiedad de la nación, como los bancos, la Conasupo, Teléfonos de México, la industria minera, ferrocarriles, ingenios azucareros, carreteras, la industria del acero (Altos Hornos de México), puertos, aeropuertos, líneas aéreas, etc., beneficiándose con ello sólo un pequeño grupo de ricos privilegiados.
Con el pretexto de “vender bienes para remediar males”, los neoliberales salinistas y el PAN entregaron en bandeja de plata los bienes del pueblo y de la nación a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, esto sin que se resolvieran los grandes problemas de los mexicanos, al contrario, agravándolos.
11.- Porque sus dirigentes pertenecen a la gran burguesía reaccionaria. Los candidatos, dirigentes nacionales y estatales del PAN son millonarios en su mayoría, miembros de la gran burguesía nacional, muchos de ellos socios y prestanombres de empresas extranjeras, por lo que gobiernan para beneficiar a su clase, a los grandes empresarios y a las trasnacionales, y no para beneficiar a la gran mayoría del pueblo mexicano.
12.- Por ser cómplice y ejecutor de los enormes fraudes electorales de 1988 y 2006. El PAN fue el principal cómplice de Miguel de la Madrid y Salinas en uno de los fraudes electorales más grandes en la historia de nuestro país: el de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Presidencia de la República encabezando al Frente Democrático Nacional (FDN).
Diego Fernández de Cevallos y sus huestes, entre ellos Calderón Hinojosa, se negaron a abrir los paquetes electorales guardados en la Cámara de Diputados para contar voto por voto, documentación que posteriormente fue incinerada con la total aprobación panista para borrar toda huella de su delito.
Acción Nacional aprendió tan bien que ya en el poder perpetró otro descomunal fraude en contra de la voluntad despueblo mexicano, imponiendo contra viento y marea, contra toda lógica y violando las leyes, en complicidad con los grandes empresarios y el clero político, a su candidato, a Felipe Calderón Hinojosa, en la Presidencia de la República.
13.- Por su vergonzosa complicidad en el FOBAPROA-IPAB. El PAN fue aliado de los gobiernos neoliberales en el mayor robo de la historia moderna de México: el FOBAPROA, hoy IPAB. El PAN, los neoliberales y el gobierno zedillista, lo aprobaron, echando sobre las espaldas del pueblo mexicano una deuda de 135 mil millones de dólares, misma que hoy seguimos pagando. Los responsables de este fraude bancario están libres y siguen siendo millonarios gracias a la protección del PAN y de los gobiernos neoliberales.
14.- Por su esencia corrupta. El PAN es sinónimo de derroche y corrupción, recuérdense las toallas de 7 mil pesos durante el gobierno de Fox, los vestidos de grandes diseñadores de la entonces “Primera Dama”, los costosos viajes de la ex familia presidencial, los negocios turbios de los Bibriesca, hijos de Marta Sahagún, relacionados con el FOBAPROA e IPAB, sin olvidar los costosísimos terrenos de “Punta Diamante”, Guerrero, de Diego Fernández de Cevallos, y la actividad de éste como legislador-litigante, utilizando su cargo público para presionar a las autoridades para fallar a favor de los clientes de su despacho, y, claro, el caso del “cuñado incómodo” de Calderón Hinojosa, quien hizo grandes negocios cuando éste fue Secretario de Energía, etc.
15.- Porque es un partido que atenta contra la autonomía municipal. Donde gobierna el PAN se privatizan los servicios básicos, como el de agua potable, recoja de basura y de transporte urbano, despidiendo a trabajadores y beneficiando a empresarios cercanos al PAN. Además, aumentan los impuestos y los precios de dichos servicios, y exhiben y amenazan con suspendérselos a quien no pague, en una clara actitud de cerrazón y soberbia. Es decir, los del PAN son unos Robin Hood al revés: les quitan a los pobres para dárselo a los ricos.
16.- Por su carácter demagógico. Los gobiernos panistas nunca cumplen lo que prometen. Fox prometió resolver el conflicto de Chiapas en 15 minutos, y éste continúa; prometió millones de empleos, pero el desempleo y los bajos salarios crecieron; prometió hacer crecer la economía en un 7%, y creció 0%, entre otras muchas cosas.
Calderón, quien se autocalificó como el “Presidente del empleo”, está resultando el del “desempleo y la crisis”, manipulando a su favor fenómenos como el de la epidemia de influenza y el del crimen organizado, sin importarle para nada la salud y la seguridad del pueblo mexicano, y poniendo en peligro a instituciones con tan alto prestigio como el Ejército mexicano, al cual pretende quitar su esencia progresista y origen popular, enfrentándolo al pueblo y exponiéndolo al gran poder corruptor del narcotráfico.
17.- Porque son responsables del sufrimiento del pueblo mexicano. Los panistas son moral y políticamente responsables de la muerte de 48 niños en una guardería subrogada (privatizada) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Sonora, pues han sido ellos los principales impulsores del proceso privatizador que está en marcha en todas las instituciones de seguridad social del país, y al que criminalmente se niegan a poner un alto.
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Muralla de humo.

Contra el narco “se hace lo que se puede”: Policía Federal.

Confundir, alejar al pueblo de sus organismos representativos, como los sindicatos y partidos políticos progresistas y de izquierda, y de la verdadera lucha revolucionaria, son algunos de los objetivos de la gran burguesía nacional y extranjera, del PAN, del gobierno neoliberal, del clero político, y de los partidos, grupos y sectores de derecha, de sus voceros e “intelectuales”, y de los monopolios televisivos a su servicio, contando para ello con una estrategia bien planificada, parte de la cual es hoy la falsa lucha contra la delincuencia organizada y la promoción del llamado “voto nulo”.

La “lucha” contra la delincuencia organizada.

La supuesta lucha contra el narco y la delincuencia organizada es parte de esa estrategia del gobierno neoliberal panista, en la que de manera ilegal ha obligado a participar al Ejército mexicano con el fin de romper sus lazos con el pueblo, corromperlo y minar su carácter progresista, fruto de su origen revolucionario.
Una lucha real y eficaz contra el narcotráfico y la delincuencia debe tener como base un análisis científico de estos fenómenos para determinar su origen, sus causas profundas, y elaborar de esta manera una estrategia integral para combatirlos.
Sin embargo, el gobierno neoliberal panista ha hecho un análisis sesgado, falso y subjetivo de estos fenómenos con el único propósito de utilizarlos como un arma político-electoral a su favor, tendiendo una verdadera muralla de humo alrededor de problemas más importantes para la nación y el pueblo mexicano, y de sus soluciones reales.
Muchos especialistas en el campo de las ciencias sociales, intelectuales, representantes de organismos nacionales e internacionales, inclusive de la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como sindicatos, organizaciones campesinas y partidos políticos progresistas y de izquierda, han señalado que el origen de fenómenos como el narcotráfico, la delincuencia organizada, la violencia, la inseguridad y el consumo de drogas, se encuentra en las desigualdades sociales, es decir, en el injusto reparto de la riqueza, en la pobreza, en el desempleo, en la insalubridad, en la falta de oportunidades educativas, etc.
Así, por simple razonamiento lógico es fácil concluir que para que un gobierno combata real y eficazmente al narcotráfico y a la delincuencia organizada, es necesario que tome medidas para lograr un menos injusto reparto de la riqueza nacional, una disminución real de la pobreza y el desempleo, y que aumenten los ingresos y salarios de los trabajadores de la ciudad y del campo, además de que se fortalezcan las instituciones de salud y de seguridad social del Estado, y la educación pública gratuita, todo lo cual implica abandonar la política económica neoliberal que hoy obstinadamente se aplica.
A la par de ello, es necesario adecuar las leyes para lograr una justicia pronta y expedita, para que los órganos encargados de impartirla, castiguen realmente el delito y no la pobreza, y para que las distintas policías, a todos los niveles, realicen sus actividades sin violar la Constitución y respetando los derechos de las personas, principalmente el de la libre manifestación de las ideas, para lo cual es necesario capacitar a sus elementos de manera integral y mejorar sus condiciones de vida, y de esta manera no sean presas fáciles de la corrupción por parte de la delincuencia organizada y los narcotraficantes.
¿Pero que ha hecho el gobierno panista neoliberal? En primer lugar ha utilizado su falsa lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada para evadir la solución de problemas más importantes para el pueblo y la nación, como la crisis, la cada vez mayor dependencia económica, política, científica y tecnológica de nuestro país respecto a la economía norteamericana, la pobreza, el desempleo, los salarios e ingresos miserables, la insalubridad, la falta de oportunidades educativas para la juventud mexicana, etc. Los panistas saben que no tienen una solución para ello, que sus compromisos están con la gran burguesía nacional y extranjera, no con el pueblo mexicano ni con los intereses nacionales.
¿Cómo puede decir el gobierno panista que combate a la delincuencia organizada si la política económica neoliberal que aplica fomenta la pobreza, el desempleo, los bajos ingresos, el analfabetismo y las enfermedades, todo lo cual es caldo de cultivo para la comisión de todo tipo de delitos? Sus acciones no son más que propaganda, demagogia al más alto nivel, y parte de una verdadera muralla de humo para distraer al pueblo mexicano de sus problemas reales y de las soluciones a los mismos, además de pretexto perfecto para destruir al Ejército mexicano, por lo menos como lo conocemos hasta ahora, y para continuar fortaleciendo un régimen policíaco de corte claramente fascista.

El “voto nulo”

Si no fuera algo tan serio, sería para morirse de risa que algunos de los que llevaron al PAN al poder, y a Fox a la Presidencia de la República, sean los que hoy promueven el llamado “voto nulo”, en una acción por demás tenebrosa, y que esconde objetivos y propósitos inconfesables.
Este grupo de “intelectuales”, aventureros unos, burgueses venidos a menos otros, pero todos de derecha, piden a los mexicanos dejar de ejercer uno de los derechos conquistados a sangre y fuego por el pueblo en más de 200 años de lucha, como lo es el derecho al voto universal, libre, secreto y directo, del que por muchos años las mujeres y los jóvenes mexicanos no gozaron.
Este grupo de destacados elementos de la “suciedad civil” piden, además, que anulemos nuestro voto para que, entre otras cosas, se legalicen las candidaturas “independientes” o “ciudadanas”, y desaparezcan las diputaciones plurinominales, lo que nos hace pensar que piensan de idéntica manera a quienes en Perú, por ejemplo, llevaron a Alberto Fujimori al poder, un “candidato ciudadano”, “sin partido”, con las consecuencias dramáticas para el pueblo de ese país que hoy ya conocemos, y con el propio Fujimori encarcelado y condenado por sus múltiples crímenes y actos de corrupción.
Los “anulistas” piden además que desaparezcan las diputaciones plurinominales, cuando esto es una de los mayores conquistas del pueblo mexicano en cuanto a la ampliación del régimen democrático se refiere porque permitió la existencia de un Poder Legislativo plural, con la presencia de verdaderos elementos representativos de la clase trabajadora mexicana, como Vicente Lombardo Toledano, fundador del Partido Popular Socialista (PPS), entre muchos otros, por lo que, de darse, sería un golpe de muerte para el ya de por sí enormemente disminuido régimen democrático en nuestro país.
¿Por qué no, por ejemplo, piden que desaparezca la Cámara de Senadores, que es un organismo ya desfasado y anacrónico, y que se constituya un Poder Legislativo unicameral, con una Cámara de Diputados con mayores y más importantes responsabilidades? Se ahorrarían muchos recursos, si eso es lo que pretenden. ¿Por qué no piden que se establezca la representación proporcional integral para que los partidos políticos estén representados en el Poder Legislativo de acuerdo a su poder real y efectiva influencia entre el pueblo mexicano? Éstos sí serían verdaderos avances democráticos.
Así, anular nuestro voto sería favorecer al gobierno, al PAN, a los neoliberales, porque quienes potencialmente podrían anularlo serían los inconformes con el gobierno y con la situación de crisis actual, los que en un momento dado votarían por otros partidos, por candidatos progresistas; no lo anularían los que apoyan al PAN, los que están de acuerdo con el gobierno, por lo que se restarían votos efectivos a la oposición. Esta es la realidad.
Salir a votar, y hacerlo por partidos y candidatos progresistas, que se opongan abiertamente a la política económica neoliberal, es lo más correcto, es lo mejor para nuestra patria y para nosotros mismos. ¡Ni un voto a la derecha el próximo 5 de julio!

-o-

Bodegas Infantiles ABC, S.A. de C.V.

Lo que debería estar en el debate nacional son las consecuencias negativas que han traído al pueblo mexicano las privatizaciones en general y la subrogación de las guarderías infantiles en particular, acciones éstas que sí constituyen un verdadero crimen cometido por los gobiernos neoliberales y por altos funcionarios públicos de carne y hueso, sobre los cuales debería caer todo el peso de la ley. Castigar a sus ejecutores y poner un alto al proceso privatizador, sería hacer verdadera justicia.
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lunes, 4 de mayo de 2009

El derecho a la salud.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

En estos días, en los que enfrentamos la epidemia de la influenza humana, es cada vez más claro para todos los mexicanos la importancia que tiene el hacer realidad el derecho a la salud plasmado en el artículo 4º de nuestra Constitución Política, no sólo para las actuales generaciones, sino para las futuras, y especialmente para contribuir a la preservación de los seres humanos como especie debido a lo que representan este tipo de amenazas.

La importancia de la seguridad social y de la educación pública.

Resalta igualmente la enorme visión que tuvieron los revolucionarios mexicanos al impulsar y crear un sistema público de seguridad social (IMSS, ISSSTE, SSA, hospitales públicos de todos los niveles y especialidades, etc.) y el sistema de educación pública gratuita, formadora de técnicos y profesionistas altamente calificados, y con un profundo sentido de servicio y sacrificio a favor de la patria y de los mexicanos, como lo marca el espíritu del artículo 3º constitucional, esto pesar de todas las limitaciones y deficiencias que dichas instituciones aún tienen.
Sólo bastaría preguntarnos qué hubiese pasado en las actuales circunstancias si a lo largo de los últimos 26 años de gobiernos neoliberales, éstos hubieran logrado su objetivo de privatizar por completo las instituciones de salud y seguridad social del Estado, así como las de educación pública: seguramente no podríamos estar enfrentando con éxito la amenaza del virus de la influenza humana, con la consecuente pérdida de miles y miles de vidas de compatriotas, especialmente de los sectores más pobres del país.
¿Qué están haciendo los hospitales y clínicas privadas en México, y los laboratorios farmacéuticos trasnacionales, sino continuar lucrando con la salud de la gente a pesar de la emergencia sanitaria que enfrentamos? Es a través de las instituciones de salud, educativas y de investigación del Estado que el pueblo mexicano está enfrentando con gran éxito la amenaza.

Fortalecerlas y crear nuevas es el camino.

Entonces la reflexión se impone y la realidad que estamos viviendo nos obliga a impulsar, de manera decidida e inmediata, el fortalecimiento de las instituciones de salud y de seguridad social en manos del Estado, la educación pública a todos los niveles, así como a los centros de investigación científica nacionales, como los del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por ejemplo, lo que se logrará, entre otras cosas, aumentando el miserable presupuesto que a las mismas se destina.
Además de esto, urge crear nuevas instituciones en estas áreas y llevar a cabo acciones enérgicas con el fin de garantizar el derecho a la salud y a la vida de las presentes y futuras generaciones de mexicanos.
Para ello, en primer lugar se debe aumentar sustancialmente y en términos reales, no nominales, el presupuesto destinado a mejorar, cuantitativa y cualitativamente, la salud, la educación y la alimentación de los mexicanos, pues son aspectos íntimamente relacionados entre sí.
En segundo término debemos pugnar por la nacionalización de la industria químico-farmacéutica, creando, como primer paso para ello, un Organismo Público Descentralizado para la Fabricación de Medicamentos, es decir, una empresa del Estado que fabrique medicinas, artículos básicos para garantizar una vida digna a los mexicanos, para abaratar su costo en el mercado nacional, para aumentar su calidad, satisfacer la demanda de las instituciones y servicios dedicados a la salud, terminando con su desabasto y especulación, y liberar así al país de los monopolios extranjeros que controlan la industria químico-farmacéutica.
En tercer lugar, se debe crear el Instituto Nacional de Investigaciones Químico-Farmacobiológicas, para, entre otras muchas cosas, el estudio de virus y bacterias, la elaboración de nuevas y más eficaces vacunas, y para que contribuya en la formación de técnicos especializados, científicos e investigadores.
Finalmente es necesario encaminarnos hacia un sistema único y universal de seguridad social, fusionando todas las instituciones y organismos de salud del Estado en uno sólo, para evitar así duplicidad de funciones, despilfarro y gasto innecesario de recursos financieros, materiales y humanos, de los que tanto está necesitado el pueblo de México.

México en la mira del mundo.

No esperemos a que la humanidad sea atacada por un virus mucho más agresivo y mortal, actuemos ya y demostremos, una vez más de qué estamos hechos los mexicanos, como lo hemos hecho siempre a lo largo de nuestra historia, uniendo esfuerzos en la adversidad, con espíritu solidario y fraternal, sin regionalismos ni actitudes egoístas o discriminatorias de ningún tipo, pues sólo de esta manera saldremos adelante, como seguramente lo haremos, con dignidad, con la frente en alto y encaminados a la senda del verdadero progreso social que en los últimos años ha sido abandonado. El mundo nos observa. Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
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sábado, 27 de diciembre de 2008

Los pensionados y jubilados, las Afores y la ley de la selva.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

“No creáis que cedemos aún. Con estos cabellos de nieve, seguimos cantando alegremente”
Walt Whitman.

Como en el reino animal, en el capitalismo, cuyas leyes de desarrollo lo hacen un sistema salvaje, los débiles, enfermos y viejos, considerados inútiles por el sistema, quedan en el más absoluto abandono y completamente desprotegidos, a merced de las destructivas crisis económicas de las que son sus primeras víctimas, y muchas veces esperando únicamente la muerte, apoyados solamente, en el mejor de los casos, por sus familias, amigos o hasta vecinos, expulsados por una maquinaria capitalista que ya no los necesita, pero de los que sacará hasta la última gota de beneficios.
Sin embargo, a diferencia del reino animal, en el que es inevitable que se cumpla la ley de la selva, la cadena alimenticia, que la fiera se alimente de su víctima y que el débil sucumba ante el más fuerte o más numeroso, en la sociedad no existe tal fatalidad por tres razones fundamentales: porque, a diferencia de los animales, el hombre es un ser racional; porque el capitalismo es un sistema transitorio, condenado a desaparecer debido sus contradicciones internas y a las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad, dando paso a un sistema más justo; y porque es el hombre el destinado a acelerar su desaparición, y en este caso la clase obrera, principalmente.

La situación de los jubilados y pensionados.

Todo mundo sabe de la situación de miseria y desesperación por la que pasan, desde hace muchos años, los jubilados y pensionados en nuestro país, y en general las personas adultas mayores o de la tercera edad.
Especialmente han conocido de ello los gobiernos neoliberales priístas y panistas de los últimos 26 años, pero lejos de tomar medidas a favor de estos millones de mexicanos, han empeorado su situación debido a las políticas económicas que han aplicado y que afectan al pueblo en su conjunto.
Asimismo, estas autoridades federales han puesto oídos sordos a la principal demanda de los pensionados y jubilados: contar con una pensión o jubilación digna y decorosa, con un ingreso cuyo poder de compra no se rezague con el tiempo como producto de la inflación y que les permita vivir como seres humanos, sin angustia, miedo, desesperación y carencias hasta de lo más básico.
Y ya ni qué hablar del pésimo e indignante trato que se les da por parte de las dependencias encargadas de tratar sus asuntos y por los bancos, hoy todos extranjeros, donde tienen que cobrar sus miserables pensiones.
Los pensionados y jubilados, los adultos mayores en general, no piden limosna, sino justicia, la que merecen plenamente por haber contribuido con toda una vida de trabajo al desarrollo del país, por lo que es hora de que los representantes de los partidos políticos que se dicen, progresistas, y hasta revolucionarios y de izquierda, en la Cámara de Diputados y de Senadores, propongan las reformas necesarias para hacer realidad su principal demanda: una pensión digna y decorosa.

La historia del plato y la cuchara de madera.

“Un niño veía cómo sus padres daban a sus abuelos un plato y una cuchara de madera para que comieran y los enviaban a un rincón. Un día esos padres observaron que su hijo tallaba madera con un cuchillo y le preguntaron qué hacía: ‘Estoy preparando los platos y las cucharas para que ustedes coman cuando sean grandes’, contestó”
Esto es lo que los neoliberales preparan para quienes nos jubilemos o pensionemos dentro de algunos años y para ello reformaron la Ley del Seguro Social y crearon las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), como parte del desmantelamiento que llevan a cabo, desde hace 26 años, de la seguridad social, y del proceso privatizador del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las promesas de las Afores.

Así, al discutirse por primera vez la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) en la Cámara de Diputados, en febrero de 1992, sus impulsores, el gobierno de Salinas de Gortari, el Partido Acción Nacional (PAN) y los neoliberales al interior del Partido Revolucionario Institucional (PRI), prometieron que dicho sistema traería beneficios a la clase trabajadora, es más, que resolvería sus problemas económicos, y Pedro Aspe Armella, entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, aseguró que mejoraría la distribución del ingreso y que promovería el desarrollo económico.
Finalmente, los diputados y senadores del PAN y del PRI aprobaron el SAR a pesar de los argumentos en contra vertidos por la bancada del Partido Popular Socialista (PPS), principalmente, en el sentido de que con este sistema se les imponía un ahorro forzoso a los trabajadores en tiempo de crisis, lo que era criminal ya que lo que necesitaban éstos era llevar comida a sus mesas; que los beneficios que se le ofrecían a la clase trabajadora eran a muy largo plazo (a 20 ó 30 años) y completamente inciertos; que se generaría una enorme masa de capital (calculada para los primeros 12 meses de su operación en cuatro billones de pesos) que sólo beneficiaría a la banca, a las casas de bolsa y a los grandes empresarios, que lo utilizarían para la especulación y para invertir en lo que a ellos, y no al país, les conviniera.

La realidad hoy.

A 16 años de distancia vemos cuánta razón tenían las fuerzas revolucionarias y progresistas de aquella época pues los fondos de retiro de millones de trabajadores han quedado en manos de bancos extranjeros, además, primero la pérdida del poder adquisitivo del dinero y ahora la crisis los están pulverizando, y, por si fuera poco, debido a que buena parte de estos ahorros los banqueros los han invertido en la bolsa, en los mercados financieros, en actividades especulativas, han sufrido enormes pérdidas (“minusvalías” las llama el risueño y rozagante Carstens), cuantificadas por expertos en casi 90 mil millones de pesos, en lo que va del año, mientras que las comisiones que cobran las Afores continúan intactas, es decir, las ganancias de los banqueros, producto de nuestros ahorros, han permanecido intocables.
Así las cosas: ¿Con cuánto contaremos los trabajadores que nos retiremos dentro de algunos años, si es que nos queda algo? Si las cosas continúan así, seguramente viviremos en una situación mucho peor a la de los actuales pensionados y jubilados.
Mientras esto sucede, el “líder” de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe, promete más sacrificios de la clase obrera para beneficio de los banqueros y grandes empresarios, como el pago por horas, la reducción de la jornada laboral, trabajar dos o tres días a la semana y hasta “paros técnicos” por dos meses con el pago del 25 por ciento de los salarios, medidas que ya se aplican en algunas empresas, todo en abierta violación a la Constitución, al artículo 123 y a la Ley Federal del Trabajo, con la complacencia de las autoridades.
Esta es la ley de la selva impuesta por el llamado “libre mercado”, gracias a la cual sobrevivirán no los más fuertes o los más inteligentes, sino los económicamente más poderosos, los más cínicos o corruptos, como esos a los que el gobierno norteamericano les está entregando, por ahora, 700 mil millones de dólares, que llegaron a cobrarlos en sus jets privados.

Por una pensión digna y decorosa.

Las pensiones para los mexicanos que por razones de edad, accidentes o enfermedades, ya no están en condiciones de trabajar, no constituyen una carga para la patria, por lo contrario, la dignifican, y hablan del carácter solidario y humanista que nos ha caracterizado siempre, y que fue la base del sistema de seguridad social y de pensiones que hasta hace sólo algunos años existía en México.
En cambio, lo que sí constituye una carga para los mexicanos y un lastre que evita el desarrollo del país, que lo tiene en quiebra, en crisis permanente, es la deuda externa y el IPAB-Fobaproa, gracias a los cuales tenemos que pagar a los bancos norteamericanos y nacionales (que también pertenecen a extranjeros), miles de millones de dólares anuales, quitándole el alimento de la boca a nuestros hijos y a los adultos mayores, que constituyen dos de los sectores más desprotegidos en nuestra sociedad.
Por ello es necesario que los miles de millones de pesos de nuestros ahorros que ahora manejan las Afores, pasen nuevamente a manos del Estado y que éste tome las medidas necesarias para que estén seguros, se inviertan realmente en beneficio de los mexicanos y de nuestro desarrollo económico independiente, y se garantice de esta manera una pensión digna y decorosa a los millones de jubilados y pensionados, actuales y futuros, y todos nos sentemos finalmente a la misma mesa.

Señor Secretario: ¿De qué se ríe?

Carstens dijo: “La crisis en los Estados Unidos sólo nos provocará un pequeño resfriado”
Hoy dice: “Los fondos de retiro de los trabajadores están seguros”
¿Alguien le cree?

¿Qué dijo?

Al referirse al salvaje asesinato de ocho elementos del Ejército Mexicano, Calderón dijo: “La patria sufre los embates de enemigos que buscan dominar y cancelar las libertades de los mexicanos, se trata de verdaderos traidores que con tal de ampliar sus intereses son capaces de realizar cualquier barbarie”.
Esto exactamente diría yo del Partido Acción Nacional (PAN) y de su gobierno. Es hora de que el Ejército Mexicano vuelva a sus cuarteles, por su propia salud y prestigio, y por el bien de los mexicanos.

¡Oh!, y ahora, ¿quién podrá ayudarlos?

Si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) comete el error de no postular a Fernando Ortega Bernés como su candidato a gobernador del estado de Campeche, perderán muchos espacios y sólo el Chapulín Colorado podría ayudarles a conservar la gubernatura.

EL POEMA

CANTO DE ALEGRÍAS

Oh, mientras yo viva, ser el rey de la vida, no su esclavo,
Afrontar la vida como un conquistador poderoso,
Sin cólera, sin hastío, sin quejas ni críticas desdeñosas,
Mostrar a estas leyes altivas del aire, del agua y del suelo
que mi alma interior es inexpugnable,
Y que ninguna cosa externa me dominará jamás.

Walt Whitman

Feliz año nuevo 2009

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

REVOLUCIÓN MEXICANA Y CRISIS

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

“El imperialismo, en realidad, no reconstruye ni puede reconstruir el capitalismo de arriba abajo… no puede suprimir el cambio, el mercado, la competencia, las crisis, etc.”. V.I. Lenin.

La explicación es simple: México está en crisis porque quienes nos gobiernan desde hace 26 años se apartaron del camino abierto por la Revolución Mexicana iniciada en 1910. La solución a la crisis es entonces también sencilla: retomar ese camino. No hay otra.

Crisis: virus endémico del capitalismo.

Los “intelectuales” a sueldo de los monopolios, recurriendo a los clásicos de la economía y la filosofía burgueses, tratan de confundir al pueblo y esconder las verdaderas causas de la profunda crisis económica que el sistema capitalista mundial enfrenta, asegurando que se debe a “errores” y que con algunos “ajustes” y “controles” se resolverá y se evitarán nuevas: el viejo sueño de un “capitalismo sin crisis”.
Pero aquí una breve relación de estos fenómenos que nos recuerdan de cuando en cuando, y de manera cada vez más frecuente y contundente, que el capitalismo no es eterno.
La primera gran crisis ocurrió en Inglaterra en 1825. La de 1836 abarcó Inglaterra y los Estados Unidos. La primera crisis mundial ocurrió en 1847-1848, en Inglaterra, Estados Unidos y Europa. La crisis de 1857 afectó a los principales países de Europa y América, pero fue la de 1873 la más profunda de ellas en el siglo XIX.
La primera del siglo pasado inició en Rusia, de 1900 a 1903, pero la mayor y más conocida fue la de 1929-1933, que inició en los Estados Unidos y se extendió por todo el mundo, siguiéndole muchas más en los años posteriores.
Así, la que vivimos en estos días es la primera gran crisis del sistema capitalista mundial del siglo XXI, cuando a éste ya se le daba por invulnerable y eterno debido a la desaparición del campo socialista, al llamado “fin de la historia”, a la Revolución Científico-Técnica, a la “globalización” y al mágico “libre mercado”.
Pero en realidad crisis y capitalismo son inseparables, es un virus que lo acompañará hasta su muerte, que esperamos sea pronto antes de que el capitalismo termine con la humanidad.

Una explicación que tiene 150 años y una salida que cumplirá 100.

Hace ya cerca de 150 años, Marx y Engels explicaron que la contradicción entre el carácter cada vez más social de la producción y la forma privada, capitalista, de apropiación de los productos, contradicción fundamental del capitalismo, constituye la base de las crisis económicas.
Y es verdad, pues mientras cada vez un mayor número de personas en el mundo participan y se interrelacionan en el proceso de producción de mercancías, en su búsqueda de ganancias los enormes monopolios capitalistas imponen sus condiciones a las empresas no monopólicas, haciéndolas finalmente quebrar, pasando sus propietarios a las filas de la clase trabajadora y absorbiendo los primeros su capital, concentrándose fabulosas cantidades de riqueza en cada vez menos capitalistas, en la depredadora oligarquía financiera.
Mientras esto ocurre, aumenta la masa de trabajadores desocupados y los sufrimientos de los pueblos del mundo, que no cuentan con recursos para adquirir las millones de mercancías que se exhiben en los aparadores, activándose así el virus de la crisis una y otra vez.
Es decir, aunque millones de personas no tengan para comer, vestirse, calzarse o requieran de medicamentos o vivienda, industrias completas desaparecen y son destruidos toda clase de productos y mercancías que alcanzarían para satisfacer las necesidades de todos los habitantes del planeta, todo para restablecer el equilibrio perdido por el sistema.
Con las crisis surgen también los “espontáneos”, como en los toros, que le buscan afanosamente una salida inventando “sistemas” de la nada. Así surgieron las ideas del “capitalismo popular”, del “capitalismo social”, del “capitalismo con rostro humano”, de la “tercera vía” y hoy la del “nuevo capitalismo” o “capitalismo renovado”, con sus “regulaciones” o “controles”, promovido por los gobiernos de los países desarrollados. El genio de Calderón, por su parte, propone una “nueva ingeniería” y un “plan anticíclico” para “capotear” la crisis.
Pero el toro los cogerá finalmente por pretender una salida que sacrifique a los pueblos del mundo y proteja a la gran burguesía nacional y trasnacional.

El carácter de la Revolución Mexicana de 1910.

Los inteligentes, valientes y avanzados hombres y mujeres que encabezaron la Revolución Mexicana iniciada en 1910 y las masas de campesinos, indígenas y obreros que los siguieron, conocieron y sufrieron los efectos negativos de los cimbrones económicos que periódicamente sacudían a los Estados Unidos y demás países capitalistas del mundo.
Por lo anterior y debido también a la explotación y saqueo del que era objeto nuestro país y los trabajadores mexicanos por parte de empresas norteamericanas e inglesas (en las minas, el petróleo y los ferrocarriles, por ejemplo), a la existencia de enormes haciendas latifundistas en pocas manos y de miles de peones-esclavos encasillados en ellas, y a la participación de elementos de la naciente burguesía nacional (en esos momentos revolucionaria), junto con las masas hambrientas de campesinos, indígenas y obreros carentes de derechos, hicieron de la nuestra una revolución democrático-burguesa, popular, antifeudal y antimperialista, lo que se reflejó, al término de su etapa armada, en la Constitución de 1917 y en las sucesivas reformas que los revolucionarios le hicieron hasta antes de la llegada al poder de los neoliberales en 1982, con Miguel de la Madrid Hurtado.

El camino abierto por la Revolución Mexicana: la única salida a la crisis.

Así, la Revolución Mexicana, al igual que el movimiento de Independencia y el de Reforma, tuvo tres objetivos fundamentales: el logro de nuestra independencia económica y política plena, la ampliación del régimen democrático, y la elevación constante y permanente del nivel de vida del pueblo, para lo que se hizo indispensable una intervención creciente del Estado en los sectores estratégicos de la economía nacional.
Lo anterior constituye, en esencia, el mandato de nuestra Constitución, y el camino abierto por la Revolución Mexicana para lograr el verdadero desarrollo del país y el bienestar de sus habitantes. Un camino propio, distinto, producto de una larga experiencia histórica de lucha del pueblo mexicano. Un camino que, al transitarse, constituye en sí el mejor plan anticrisis que el pueblo mexicana haya tenido jamás.
Por eso, a partir de 1917 y hasta 1982 las crisis no significaron un gran problema para los mexicanos pues en esos años se fue consolidando nuestra independencia económica y política, se crearon cientos de empresas del Estado y con ello surgió una fuerte industria verdaderamente nacional, se repartieron las tierras de los latifundios creándose los ejidos, aumentó la producción en el campo, mejoraron los ingresos del pueblo, aumentó el bienestar de los mexicanos a tal grado que nuestro promedio de vida se elevó de menos de 40 años, antes de la Revolución, a cerca de 75 años en la actualidad, se promulgó la Ley Federal del Trabajo conteniendo grandes beneficios para la clase trabajadora, surgió la educación pública con miles de escuelas de todos los niveles, se creó la seguridad social e instituciones de salud de calidad para el pueblo, mejoraron los servicios, etc.
Además, se fue ampliando el régimen democrático con el voto a los 18 años, el derecho de voto a la mujer, la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), y con ella los diputados de partido o plurinominales, destacando en el mundo nuestra política exterior independiente, que le dio prestigio y respeto a nuestro país.
En resumen: la Revolución Mexicana propuso y logró una menos injusta distribución de la riqueza y un gran desarrollo de nuestras fuerzas productivas, lo que se tradujo en menos crisis. Fórmula sencilla pero genial que cumplirá próximamente 100 años.
Si entre 1917 y 1982 tuvimos algunos problemas económicos, no fueron a causa de nuestra Constitución, de sus principios o de las instituciones creadas por la Revolución Mexicana, al contrario, fueron debidos a omisiones, titubeos, violaciones y traiciones a ellas por parte de la burguesía nacional gobernante, como durante la Presidencia de Miguel Alemán Valdés (1946-1952), por ejemplo.
Entonces, México vive en crisis permanente desde hace cerca de 26 años precisamente porque los neoliberales nos llevaron por un camino que está cerrado para nuestra patria: el de querer convertirnos en un país imperialista al estilo norteamericano.
Nos condujeron a un callejón sin salida, nos convirtieron en un país extremadamente dependiente de la economía norteamericana y en un pueblo sumido en la pobreza, a la deriva, a expensas de las crisis, que, efectivamente, coincidimos con Carstens, no nos puede provocar un “catarro” pero porque padecemos ya una “pulmonía crónica”.
¿Qué sino significan 70 millones de pobres, nulo desarrollo científico y tecnológico, la inexistencia de una industria auténticamente nacional, pérdida galopante de empleos bien remunerados y del poder adquisitivo de los salarios, además de violencia e inseguridad extremas, descomposición social y pérdida de valores? Ninguna economía en el mundo se puede defender de las crisis, ni mucho menos desarrollar, en estas condiciones.
Por todo lo anterior, y no por las ceremonias huecas y demagógicas que realizan los neoliberales, es que la Revolución Mexicana iniciada en 1910 no ha muerto, está más viva y vigente que nunca.
Pero hay que regresar al camino que abrió porque sólo con un Estado fuerte, con un país independiente, que cuente con un desarrollo científico y tecnológico acorde a los tiempos, y cuyo pueblo tenga buenos salarios e ingresos, y representación real en los órganos de gobierno, sólo así podremos no sólo resistir las crisis, sino caminar hacia atapas superiores de desarrollo.
Esto no es regresar al pasado, sino, aunque suene contradictorio, regresar al futuro, mas no a través del gobierno de un solo partido, sino por medio de un gobierno de Democracia Nacional formado por las fuerzas progresistas y revolucionarias de México, excluyendo solamente a los neoliberales, independientemente del partido al que pertenezcan, porque éstos ya tuvieron su oportunidad y la perdieron.

Señor Secretario: ¿De qué se ríe?

Señor Carstens: ya se nivelaron los precios de nuestras gasolinas respecto a los internacionales, ahora queremos que se nivelen nuestros salarios.

Lamentable pérdida.

El pasado 4 de noviembre murió un joven sencillo, brillante y con gran futuro, dejando una bella familia que tendrá que trabajar muy duro para salir adelante. Hombre de talento y de trabajo, que por cierto sabía hacer muy bien porque nos hacía olvidar un poco los graves problemas en los que los neoliberales tienen sumido al país. Alguna vez lo saludé en el Zócalo de la Ciudad de México y le pedí un autógrafo, que me dio encantado. Descanse en paz “Evelio con ‘V’ chica”.


EL POEMA.

LA DURACIÓN DEL TERCER REICH

1
El führer asegura que el Tercer Reich
va a durar 30 mil años.
A alto nivel no debe caber la menor duda.
La duda que debe existir a alto nivel
es acerca de si el Tercer Reich
resistirá el próximo invierno.

Bertolt Brecht.

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http://ababor-roberto.blogspot.com

sábado, 18 de octubre de 2008

NAUFRAGA EL NEOLIBERALISMO, SUS TESIS E INSTITUCIONES.


Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

A mi padre Roberto Escamilla Montiel, por su valor a toda prueba.

Las políticas económicas neoliberales, que precisamente en estos días demuestran su fracaso, justificadas por 26 años con argumentos y un lenguaje anacrónico y demagógico por parte del PAN, del gobierno y de los grupos de derecha al interior de partidos como el PRI y el PRD, tienen al mundo entero y, por supuesto, a México, al borde del abismo.
El barco del neoliberalismo, sus tesis e instituciones naufragan y los responsables de hacerle el último boquete fueron sus propios creadores e impulsores: el gobierno norteamericano y los del resto de países desarrollados, pues violaron los principios básicos del llamado “libre mercado”, como la “libre acción de la Ley de la Oferta y la Demanda” y la “no intervención del Estado en la economía”, dado que han entrado al rescate de los bancos y de la economía capitalista mundial, utilizando para ello el dinero de todos.
Van 700 mil millones de dólares los inyectados por el gobierno norteamericano a su sistema financiero y ya se han anunciado otros millones más para comprar acciones de bancos privados, junto con otras medidas que sólo beneficiarán a la gran burguesía financiera corrupta, derrochadora y especuladora.
Seguirán este ejemplo, como ya lo han anunciado, el resto de países desarrollados, lo mismo que Calderón, que ya inyectó ocho mil 900 millones de dólares para “estabilizar” el peso. ¿No que criticaban a José López Portillo por decir “defenderé el peso como perro? ¿Quiénes son ahora los perros?
Por supuesto, los miles de millones de dólares que en el mundo se repartirán entre los banqueros incapaces y corruptos los pagarán finalmente los pueblos del planeta, principalmente los de los países pobres, pues verán reducidos sus presupuestos (como ya ocurrió en México con 50 mil millones de pesos) para educación, salud, vivienda, servicios básicos, generación de empleos y programas sociales de todo tipo, además de que continuará el encarecimiento de los alimentos, el aumento del desempleo, la quiebra de pequeñas y medianas empresas y disminuirá aún más el poder adquisitivo de los salarios.
Hoy para todos resulta claro que el neoliberalismo fue sólo una estrategia del imperialismo norteamericano para saquear a nuestros países y explotar a nuestros pueblos. ¿Quién se atreverá ahora a salir en su defensa sino los francotiradores a sueldo de la derecha, los cínicos, los sinvergüenzas o los ignorantes?

La congruencia del PAN.

En medio de este panorama una cosa sí hay que reconocerle al Partido (de) Acción Nacional (PAN): ha sido congruente con su origen, objetivos y principios, y fiel hasta la muerte a sus aliados, que son la gran burguesía nacional, el imperialismo norteamericano y el clero político, y por ello tienen hoy al país al borde del abismo.
El PAN nació para combatir a la Revolución Mexicana, a todo lo que signifique progreso, independencia y democracia, y lo ha hecho. Se propuso evitar la intervención del Estado en la economía, quitarle su carácter de tutelar de los derechos de la clase trabajadora, destruir al ejido y crear un régimen policiaco, y lo está logrando.
Además, por ser el principal impulsor de las políticas económicas neoliberales, se mantiene como fiel aliado de los grandes empresarios nacionales, de las trasnacionales y del clero político, en detrimento de los derechos de la clase trabajadora, de los campesinos y del pueblo en general.

Al borde del abismo.

Desde hace 26 años venimos advirtiendo de las nefastas consecuencias que traerían para el mundo y para México el neoliberalismo y la globalización neoliberal, y hoy, desgraciadamente, las estamos viviendo: una profunda crisis económica mundial, la crisis alimentaria y el calentamiento global. La globalización de la crisis, de la destrucción de la naturaleza, de la miseria y del hambre.
Esto se está reflejando en el México moderno con fenómenos que antes eran inimaginables que se dieran, como el crecimiento acelerado de la pobreza y la miseria; el desempleo; la pérdida del poder adquisitivo de los salarios; la enorme cantidad de mexicanos que huyen a los Estados Unidos por hambre; crímenes políticos; violencia, inseguridad y delincuencia extremas; ejecuciones y decapitaciones; actos terroristas como el de Morelia, Michoacán; acciones extremas de protesta como la protagonizada por el líder campesino veracruzano Ramiro Guillén Tapia, quien se inmoló; la protesta de dos jóvenes de la llamada “clase media”, que en su cara le gritaron a Calderón “espurio” y “en México no hay democracia”; y, por último, las manifestaciones de miles y miles de mexicanos en defensa de sus derechos.

¿Quiénes son los responsables?

¿A quién sino al neoliberalismo y a quienes lo promueven podemos culpar de estos fenómenos? Pero el gobierno panista, y los neoliberales en general, pretenden responsabilizar de ellos a todos los mexicanos.
Dicen que “todos somos responsables”. Sí, pretenden repartir entre todos la culpa, las responsabilidades, pero se han negado a un reparto menos injusto de la riqueza entre todos los mexicanos, que somos quienes la producimos. Desde hace 26 años los escuchamos decir que “primero hay que producir la riqueza para después repartirla”, pero el reparto nunca llega, ni llegará, y se ha quedado sólo en unos cuantos encabezados por Carlos Slim, mientras que 70 millones de mexicanos vivimos en la pobreza.
Piden la “unidad de todos los mexicanos”, pero este llamado tiene otro propósito: desacreditar a los inconformes, confundir a los hambrientos, desmovilizar a los obreros y campesinos, y dividir a las fuerzas democráticas y progresistas.
Falsarios. Nunca todos los seres humanos se han unido con algún propósito, ni siquiera contra Hitler la humanidad se unió toda, pues algunos apoyaron a este criminal títere de las trasnacionales alemanas, mientras que la mayor parte de las personas en el mundo, los progresistas y revolucionarios, encabezados entonces por la Unión Soviética, se unieron para luchar contra el imperialismo nazi hasta derrotarlo.
Nunca, en la historia de México, todos los mexicanos nos hemos unido con algún objetivo, ni cuando Maximiliano de Habsburgo quiso establecer un imperio extranjero en México, pues algunos traidores, encabezados por Miramón y Mejía, lo apoyaron, mientras que la inmensa mayoría de mexicanos, no todos, los progresistas y revolucionarios solamente, lucharon al lado de Benito Juárez.
Así, definirse es lo honesto, actuar en base a una ideología o a principios es lo que sacará al país adelante, no escondiéndose bajo una hipócrita neutralidad, no haciendo llamados falsos a la unidad.

¿Errores?

Dicen los neoliberales y sus voceros, que esta crisis financiera se debió a errores, principalmente de George Bush y de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y del actual, Ben Bernanke. Mienten y lo saben.
La crisis del capitalismo, hoy en su última etapa, el imperialismo, proviene de su esencia, son inevitables, permanentes y cada vez más profundas, como hoy se está demostrando, esto debido a que en este sistema se produce para obtener ganancia y no para satisfacer las necesidades de las personas; a la división de clases antagónicas que existe en él, entre propietarios y no propietarios de medios de producción; a que las relaciones capitalistas de producción traban el desarrollo de las fuerzas productivas; a que su producción es caótica, carece de planeación y se rige por la acción de la Ley de la Oferta y la Demanda; y a la existencia de una gran burguesía financiera parasitaria, especuladora y depredadora, auténticos Midas al revés.

La opinión de la extrema derecha.

Por su parte, algunos “teóricos” de la extrema derecha, como Sergio Sarmiento, aseguran que no se debe hacer nada, que el Estado no debe intervenir ni tomar medidas para hacer menos grave la crisis, que el mismo “mercado” ajustará las cosas a su tiempo, que esto lo debemos ver como una “oportunidad” y que ya vendrá la “recuperación”.
Lo que proponen en realidad es que si en la época de “estabilidad macroeconómica” éramos 70 millones de pobres, dejemos que con la crisis lleguemos a 80, que millones más se queden sin empleo, que otros tantos pasen de la pobreza a la miseria, que dos o tres millones de niños mueran por enfermedades relacionadas con la desnutrición y la pobreza, que miles con enfermedades crónicas y graves mueran por faltarles atención médica adecuada, y que cuando lleguemos nuevamente a un periodo de “recuperación”, de “estabilidad”, de “crecimiento”, volvamos a ser 70 millones de pobres, o tal vez un poquito, pero sólo un poquito más, todo esto mientras las riquezas de la gran burguesía financiera parasitaria y especuladora permanecen intocables.

Plan anticrisis de Calderón.

En este contexto, el “plan anticrisis” propuesto por Calderón es absolutamente insuficiente en un país tan dependiente de la economía norteamericana como el nuestro, sin un desarrollo científico y tecnológico propio, sin una industria auténticamente nacional fuerte, con una enorme deuda externa (con los E.U.) e interna cercanas a los 250 mil millones de dólares, con un pueblo con bajo promedio en su nivel educativo y grave analfabetismo, con 70 millones de pobres, y dado también lo profundo de la crisis económica norteamericana y mundial en la que ya nos encontramos.
Además, su propuesta es totalmente contradictoria con su afán enfermizo de continuar con su plan de privatizar Petróleo Mexicanos (Pemex) y, en general, seguir aplicando el neoliberalismo en nuestro país, abonando de esta manera una crisis mucho más profunda. ¿No es el constante aumento al precio de la gasolina prueba suficiente de ello? ¿Con esto se fortalece el mercado interno, el poder adquisitivo del pueblo, que es lo que verdaderamente nos podría proteger de la crisis?

Un plan excluye al PAN

Un verdadero plan anticrisis, duradero y que traería efectos positivos de inmediato, debe excluir al PAN y a Calderón porque éstos son incapaces de proponerlo y mucho menos de aplicarlo, por lo que el primer paso debe ser no darle a este partido ni un solo voto en las próximas elecciones municipales, estatales y federales del 2009, para sacarlo así del poder, desde las comisarías municipales hasta de la Presidencia de la República.
Sin embargo, esto sólo podría lograrse mediante la unidad en la acción de todas las fuerzas democráticas, patrióticas y progresistas, lo que no necesariamente implica unirse en un solo organismo, sino en torno a un programa y a objetivos concretos, defendiéndolos en conjunto y/o cada uno desde su trinchera. Coincidir en posiciones progresistas, es lo importante.
De lograrse, se constituiría un gobierno formado por partidos, organizaciones y elementos progresistas y democráticos; por representantes auténticos de los pequeños y medianos empresarios mexicanos nacionalistas, que realmente piensen en México; por elementos de la clase trabajadora, obreros y campesinos; por representantes de las organizaciones estudiantiles, de intelectuales y profesionistas con mentalidad progresista, etc.
De este tipo de gobierno sólo serían excluidos el PAN y la derecha, los neoliberales en general independientemente del partido al que pertenezcan, quienes durante 26 años han demostrado su incapacidad, su egoísmo y su desprecio por los intereses superiores de la patria y de los mexicanos.
¿Y el programa?, muy fácil. Su elaboración inició en 1910, hace cerca de 100 años, y su esencia se encuentra en la Constitución de la República, en sus artículos 3º, 5º, 27, 123, 130 y otros, anteriores a las contrarreformas salinistas claro, sólo hace falta actualizarlo y detallarlo, y un acercamiento a ello es el programa del Frente Democrático Nacional (FDN) formulado en 1988. ¿Será muy difícil?

En Campeche

Hace ya varios meses nos preguntábamos cuándo se darían cuenta los empresarios campechanos, la inmensa mayoría de ellos pequeños y medianos, de que apoyar al PAN atentaba contra sus propios intereses. ¿Ya habrán reflexionado ante la triste realidad que estamos viviendo? Aún no es tan tarde y el 2009 se acerca.

EL POEMA

EL GOBIERNO COMO ARTISTA

4
Lo que asombra en el artista es la inventiva.
Cuando se escuchan las explicaciones del gobierno sobre la situación se dice: ¡Cómo inventa!
Para la economía el artista sólo guarda desprecio.
Como se sabe, el gobierno desprecia completamente también la economía.
Como es natural, tiene ciertos mecenas poderosos.
Y como todo artista, vive tomando prestado su dinero.

Bertolt Brecht

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miércoles, 4 de junio de 2008

Crisis alimentaria, producto del hombre, no de la naturaleza.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Es verdad que, desde siempre, la humanidad ha sufrido hambrunas y escasez de alimentos en diferentes momentos y etapas de su desarrollo, que han diezmado e inclusive desaparecido a civilizaciones enteras. Desde la comunidad primitiva, pasando por el esclavismo y el feudalismo, y hasta antes de la Revolución Industrial y de la Científico-Técnica, de los siglos XVIII, XIX y XX, las fuerzas productivas desarrolladas por el hombre no eran suficientes para defenderse y superar los embates de la naturaleza, el hambre y las enfermedades, sufriendo la humanidad las consecuencias de ello, pero principalmente las clases más desprotegidas.
Sin embargo, hoy, en la época del imperialismo, la última etapa del sistema capitalista, las fuerzas productivas, es decir, los conocimientos y habilidades del hombre, las máquinas, la computación, la robótica, los medios e instrumentos de producción, la ciencia y la técnica, han alcanzado un grado tal de desarrollo que es inconcebible, ilógico, absurdo y hasta trágico, que fenómenos como la aparente falta de alimentos, el hambre, la desnutrición y cierto tipo de enfermedades, afecten y preocupen aún a la humanidad.

El verdadero rostro de la crisis alimentaria de hoy.

La razón de lo que hoy está pasando es sencilla: los dueños de los conocimientos, patentes, mercancías, máquinas, medios e instrumentos de producción, de la ciencia y de la técnica, e inclusive de la fuerza de trabajo del hombre, que se ha convertido en una mercancía, y la peor pagada, son los grandes países capitalistas desarrollados, sus gobiernos y los monopolios trasnacionales del mundo.
Ellos, a nombre de la sacrosanta “libertad de comercio” y de la intocable e imperturbable Ley de la Oferta y la Demanda, utilizan esas fuerzas productivas, esos avances logrados por toda la humanidad, no en beneficio de la misma, para mejorar su alimentación, salud, cultura, educación, vivienda, etc., sino en su propio provecho, en lo que les reditúe ganancias, por ejemplo, en la guerra, en el desarrollo de armamento cada vez más sofisticado y mortífero, gastando cientos de miles de millones de dólares cada año en ese propósito.
Así, la lógica de los monopolios es producir sólo lo que les deje ganancias, en la proporción que ellos desean, no producir lo que las personas necesitan. Si el arroz, el trigo, el sorgo y el maíz los hacen ganar, los siembran, los producen, los utilizan para generar combustibles, si no, no los siembran, esconden los productos, los almacenan, acaparan, especulan e inclusive los destruyen, hasta que alcancen los precios que les permitan obtener las ganancias a las que se creen con derecho, aunque millones de niños en el mundo se mueran de hambre. Para eso sirve la llamada Bolsa de Futuros de Chicago: para especular con el hambre del mundo.
Es cierto que el cambio climático, el calentamiento global, el deterioro ambiental, han afectado la producción de alimentos en general, pero estos fenómenos son causados igualmente por la gran industria contaminante y por los gobiernos de los países capitalistas desarrollados, que se niegan a utilizar fuentes de energía alternas y no contaminantes, que realizan pruebas con armas atómicas, que destruyen bosques y selvas, y que no dejan de verter en la atmósfera los gases de efecto invernadero que produce la gran industria.

La crisis alimentaria en México.

Lo mismo, pero a otra escala, sucede en nuestro país. Tenemos los recursos humanos, materiales, económicos, agua suficiente y tierra de buena calidad, para producir los alimentos que necesitamos, y mucho más, pero no se hace. ¿Por qué?
La Revolución Mexicana iniciada en 1910 sentó las bases para el desarrollo impetuoso de nuestras fuerzas productivas con el objetivo de que el pueblo de México elevara constantemente su nivel de vida, se ampliara nuestro régimen democrático, lográramos nuestro desarrollo agrícola e industrial, y nuestra independencia económica, política, científica y tecnológica, y, por supuesto, alimentaria.
E íbamos bien, hasta hace 25 años, pues los mexicanos, después de la Revolución elevamos considerablemente nuestro promedio y nivel de vida, de ser un país latifundista y agrícola, pasamos a ser un país agrícola-industrial, creándose cientos de empresas del Estado, naciendo junto con ello la industria nacional en manos de mexicanos, surgió la Seguridad Social, la educación pública y la clase trabajadora vio plasmados sus derechos fundamentales en el artículo 123 de la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo, se crearon y se dio impulso a instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como a decenas de centros de investigación. Nuestra independencia y soberanía nacional, en todos los aspectos, se consolidaron.
En relación al campo y a la producción de alimentos, surgió y se fortaleció el sistema ejidal, que demostró ser altamente productivo mientras verdaderamente se le apoyó, alcanzándose cosechas récord de productos como el arroz, por ejemplo, hasta mediados de los años ochentas, cuando se empezaron a aplicar las políticas neoliberales en el campo.
El artículo 27 de la Constitución le dio fortaleza y seguridad a los ejidatarios, se destruyeron los latifundios y la tierra se repartió, formándose los ejidos. A los ejidatarios se les otorgaron créditos oportunos y baratos, se les apoyó en la comercialización de sus productos, se inició la mecanización y tecnificación del campo, todo ello con la creación de instituciones como la CONASUPO, BANRURAL, FERTIMEX (fertilizantes), PRONASE (semillas), SESA (maquinaria para el campo), etc.

La política neoliberal en el campo, causa de nuestra crisis alimentaria.

Es fácil echarle la culpa de nuestra crisis y dependencia alimentaria a factores externos y a la falta de “reformas estructurales”, cuando la verdadera causa de estos fenómenos es la aplicación en el campo mexicano de las políticas económicas neoliberales impuestas por los Estados Unidos, que nuestros gobiernos, desde 1982, han aplicado servilmente y sin protestar.
En primer lugar, durante el gobierno de Salinas se reformó el artículo 27 constitucional y se inició la privatización de los ejidos, aplicándose aceleradamente el cínico, demagógico y tramposo Programa de Certificación de Derechos Ejidales (PROCEDE), para darle la propiedad de la tierra a los ejidatarios, sabiendo que éstos, debido a su miseria y abandono por parte del gobierno, la empezarían a vender y a rentar a los nuevos latifundistas, nacionales y extranjeros. Así, el latifundismo ha resurgido en el campo mexicano, los ejidatarios venden o rentan sus tierras y por miles se van a los Estados Unidos, huyendo de la miseria en la que se encuentran.
Hoy no hay créditos oportunos y baratos para los ejidatarios y auténticos pequeños propietarios de tierra, sólo para los neolatifundistas (políticos corruptos y grandes empresarios nacionales y extranjeros metidos a rancheros), tampoco hay maquinaria ni sistemas de riego para ellos, ni fertilizantes, careciendo también de capacitación, asesoramiento, precios de garantía o de apoyos para la comercialización de sus productos.
Así, se reformó el artículo 27 constitucional, el ejido se desintegra y la CONASUPO, BANRURAL, PRONASE, FERTIMEX y SESA han desaparecido, y con ello nuestra autosuficiencia alimentaria. Hoy importamos cerca de las tres cuartas partes de los alimentos que consumimos, y se los compramos principalmente a los Estados Unidos, y, mientras, nuestros campesinos se debaten en la miseria. Este es el resultado de la aplicación de las políticas neoliberales en el campo. ¿Quién pues ha resultado beneficiado? La respuesta está a la vista.

Declaraciones y acciones suicidas.

Ante todo lo anterior, las declaraciones y acciones del gobierno panista de Felipe Calderón y de los grandes empresarios y comerciantes, como los afiliados a la COPARMEX y la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), son demagógicas, electoreras y suicidas.
Abrir completamente nuestras fronteras a la importación de granos, aumentar en 120 pesos mensuales los apoyos de Oportunidades, anunciar apoyo técnico a algunos “productores” sin definir a cuáles (ejidatarios o neolatifundistas), no tener un programa amplio, definido e integral para el campo, aceptar que los precios de los alimentos básicos seguirán aumentando por 10 años más, y declarar que la “libertad de comercio” y la Ley de la Oferta y la Demanda deben prevalecer sobre todas las cosas, aunque el pueblo, los campesinos en especial, se mueran de hambre, son acciones y declaraciones verdaderamente irresponsables y suicidas.
¿Qué nuestros gobernantes y la cúpula empresarial no han leído la Historia de México? ¿No saben que cuando hay hambre, no valen nada los rangos, riquezas, palacios, residencias, apellidos, chequeras, ni tarjetas de crédito? ¿No se dan cuenta de que el sistema injusto que han creado está construido sobre arena y que en cualquier momento se les puede derrumbar? ¿Quieren eso para sus hijos, para nuestros hijos, para todas las nuevas generaciones de mexicanos? Las medidas anunciadas para enfrentar la crisis alimentaria sólo pretenden mantener la pobreza y la miseria en los niveles actuales, y eso no es un mérito, además de que no lo lograrán.

Retomar los principios revolucionarios del agrarismo mexicano, la solución.

Sabemos que es imposible pedirle al gobierno de Felipe Calderón que retome los principios que dieron origen a la Reforma Agraria en nuestro país, porque para esto se requeriría derrotar a la derecha en el poder y formar un gobierno de Democracia Nacional, es decir, integrado sólo por las fuerzas progresistas, de izquierda y revolucionarias del país, incluyendo a partidos, organizaciones, y pequeños y medianos empresarios, comerciantes e industriales con mentalidad nacionalista.
Pero mientras tanto, mientras eso se logra, debemos exigir al gobierno panista que tome de manera urgente las siguientes medidas para enfrentar la crisis alimentaria:
1.- Elaborar un programa científico e integral para el desarrollo del campo mexicano, dirigido principalmente a los ejidatarios y auténticos pequeños propietarios rurales, que contenga metas a lograr a corto, mediano y largo plazo, los granos y alimentos a los que se les debe dar prioridad en base a nuestras necesidades y a los diferentes tipos de suelo que existen en el territorio nacional.
2.- Eliminar el PROCEDE y ponerle un alto definitivo a la venta y renta de tierras ejidales.
3.- Destinar en el Presupuesto de Egresos de la Federación de cada año, mayores recursos a la producción agrícola, ganadera, pesquera y forestal.
4.- Canalizar obligatoriamente el crédito privado al campo, principalmente a los ejidatarios y auténticos pequeños productores rurales, con el aval del Estado.
5.- Dotar a dichos sectores de créditos oportunos y baratos, maquinaria, sistemas de riego, semillas, fertilizantes a bajos precios, además de capacitación y asesoría técnica, involucrando en ello a las instituciones públicas de enseñanza a nivel superior y medio superior, así como a los centros de investigación relacionados con el campo.
6.- Establecer precios de garantía para los productos del campo y crear un organismo para la compra de las cosechas por parte del Estado a precios justos, evitando así la especulación, el acaparamiento, el intermediarismo y el encarecimiento de los granos y demás productos básicos.
7.- Dejar de realizar obras suntuosas y no prioritarias, revisar los ingresos de los altos y medios funcionarios de gobierno, ajustándolos de tal manera que no sean ofensivos ante la pobreza en la que vivimos 70 millones de mexicanos, y todos esos recursos canalizarlos al campo.
8.- Renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), principalmente en su Capítulo Agropecuario, así como renegociar y reestructurar nuestra injusta e impagable deuda externa, y privatizar el IPAB-Fobaproa, para que esos enormes recursos se apliquen al campo para la producción de alimentos.
9.- La delincuencia se debe combatir no sólo con métodos policiacos y represivos, sino fundamentalmente erradicando la pobreza, por tanto, es necesario y urgente invertir más en este último aspecto dado que la violencia que se podría generar por un encarecimiento desmedido de los alimentos o por la falta de los mismos, sería infinitamente más grave que la que hoy genera la delincuencia organizada.
10.- Castigar con cárcel a los especuladores, acaparadores y encarecedores de los alimentos, que lucran con el hambre del pueblo.

EL POEMA.

El gobierno como artista.

Se invierte mucho dinero en la construcción de palacios y estadios.
El Gobierno se asemeja con ello a un joven artista,
a quien el hambre no arredra cuando se trata de hacer famoso su nombre.
Además, el hambre que no arredra al gobierno es el hambre de los otros,
es decir, la del pueblo.

Bertolt Brecht.

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