miércoles, 3 de junio de 2026

 


El futuro del socialismo real y de la humanidad se decidirá en Cuba

 

Cuba, ese gran país de solo 110 mil kilómetros cuadrados, con apenas 10 millones de habitantes y a solamente 145 kilómetros del monstruo, es como un pequeño recipiente que contiene lo mejor que hasta hoy ha producido el género humano.

De la mano de los hombres de talla universal que han nacido en la Isla, que han sido producto de sus circunstancias e intérpretes fieles de los ideales de su pueblo, Cuba pasó de ser una colonia de España y un vertedero de lo peor que producen el capitalismo y el imperialismo, a convertirse en el primer país socialista en América Latina, abriendo el camino para el resto y convirtiéndose en ejemplo, faro y guía para los pueblos del mundo.

Cuba, su gobierno y su heroico pueblo han resistido un bloqueo económico y financiero, criminal y genocida, por más de 64 años, que ha provocado la muerte, directa o indirectamente, de miles de cubanos y pérdidas a la economía valuadas en más de 170 mil millones de dólares, además de un sufrimiento cotidiano indescriptible para todo el pueblo, pero principalmente para los más vulnerables, como enfermos, personas con discapacidad, niños y ancianos.

Pese a todo, y en lo fundamental por sus propios méritos y esfuerzos, Cuba ha salido adelante, destacándose no solamente por sus avances y logros en la ciencia y en la medicina, en la salud, la educación, el deporte, las artes y la cultura, la seguridad pública, en el bienestar de su pueblo y en la protección que se brinda a los más necesitados, sino por continuar con la construcción del socialismo real, ese socialismo que no deja a nadie atrás, que no abandona a nadie, que pone la economía, la producción, en manos y al servicio de su pueblo, y no coloca la ganancia, el lucro, el lujo y la satisfacción de unos cuantos por encima del ser humano.

Ese socialismo que, aun con las graves limitaciones en el que lo mantiene el bloqueo, da generosamente de lo que tiene, envía médicos, maestros y entrenadores deportivos a los rincones más alejados y abandonados del mundo, ha recibido en sus escuelas y universidades, por miles, a estudiantes pobres de todo el planeta, atiende en sus hospitales a quien lo solicite y de cualquier rincón del planeta que venga, aporta vacunas al mundo, etcétera. Ese socialismo del que no podemos ni debemos olvidar que un 18 de marzo de 2020, cuando todos los países por los que pasó lo rechazaron, fue el único país que permitió atracar al crucero británico MS Braemer con pasajeros infectados por el COVID-19 en plena pandemia y cuando todavía no existían vacunas, atendiéndolos y facilitándoles su traslado a sus lugares de origen.

Para Cuba, el internacionalismo proletario, la solidaridad internacional y la amistad entre los pueblos son principios fundamentales que se aplican, no que sirven solo de adorno o para el discurso de algunos que, como partido o gobierno, se autodenominan socialistas, comunistas o revolucionarios. El más reciente ejemplo de ello ocurrió el pasado 3 de enero del presente año cuando 32 héroes cubanos cayeron en combate en la defensa de la soberanía del hermano país de Venezuela y de su legítimo presidente Nicolás Maduro Moros, quien, junto con su esposa, la diputada Cilia Flores, fueron víctimas de secuestro por parte del criminal de guerra, delincuente y terrorista que ilegal e ilegítimamente fue impuesto por la oligarquía financiera en la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump.

Además del socialismo real, Cuba representa el futuro de la humanidad. Pero no de esa “humanidad” con la que sueñan y deliran el imperialismo y la gran y pequeña burguesías, que es una humanidad en la que los beneficios del progreso se dan a cuentagotas a la inmensa mayoría, en la que la equitativa y justa distribución de la riqueza no está ni siquiera en los planes de gobierno, en la que la inmensa mayoría de la población está condenada, para siempre, a la pobreza o a la misera. En la que se cambian algunas cosas para evitar que todo cambie.

No, la humanidad que Cuba representa y cuyo futuro está en grave riesgo es aquella en la que no existirán ni explotadores ni explotados, donde el ser humano no le temerá al mañana ni a su prójimo, donde podrá desarrollar todas sus capacidades y tendrá garantizados todos sus derechos, donde no se normalizarán la explotación, la guerra, la violencia, el racismo, la discriminación, el crimen, la inseguridad, las adicciones, el odio, el miedo, ni la miseria material y espiritual, donde no se pondrá el lucro, la ganancia, por encima del ser humano, y donde el individuo valdrá por lo que es, por sus acciones, moral, dignidad, ideales, valores y principios, y no por lo que tiene o por lo que aparenta.

Pero a diferencia de los anteriores modos de producción, como el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, el socialismo no surge dentro del viejo sistema, y debe construirse por la obra y la voluntad consciente del hombre, de la clase trabajadora y de su vanguardia, y en esta obra, la moral revolucionaria, los principios revolucionarios y la mística revolucionaria (no el pragmatismo, el oportunismo o los “éxitos” transitorios) juegan el papel fundamental, y de esto dan ejemplo diario los revolucionarios cubanos. Cuba no es “socio” de gobiernos ni de estados genocidas y terroristas como Estados Unidos e Israel.

Por eso es que en Cuba se decidirá el futuro del socialismo real y de la humanidad entera, por eso es que los revolucionarios del mundo debemos poner los ojos en Cuba, y nuestras acciones y nuestra voluntad a favor del heroico pueblo cubano.

 

Partido Popular Socialista-Agrupación Política Nacional Popular Socialista

PPS-APNPS

 

Dirección Nacional

 

 

Luis Alfonso Jiménez Osuna, Secretario General; Manuel Fernández Flores, Secretario General Honorífico; Cosme Mercado Téllez, secretario de Organización; Áurea Irma Cisneros Chávez, secretaria de Finanzas; María Elena Oliva Jiménez, secretaria de Política Sindical; Narciso Escobar Jiménez, secretario de Política de Masas; Nicasio Monreal Cigarroa, secretario de Política Electoral; Óscar Marín Miramontes, secretario de Relaciones Internacionales; Rosalba García García, secretaria de Pueblos Ancestrales y M. Ambiente; Sergio Morales Carmona, secretario de Educación Política; Roberto Mote Arroyo, secretario de Propaganda; Cuitláhuac Mata Plascencia, secretario de Relaciones Nacionales; Roberto Escamilla Pérez, secretario de Prensa.

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