El futuro del socialismo real y de la humanidad se decidirá en Cuba
Cuba,
ese gran país de solo 110 mil kilómetros cuadrados, con apenas 10 millones de
habitantes y a solamente 145 kilómetros del monstruo, es como un pequeño
recipiente que contiene lo mejor que hasta hoy ha producido el género humano.
De la
mano de los hombres de talla universal que han nacido en la Isla, que han sido
producto de sus circunstancias e intérpretes fieles de los ideales de su
pueblo, Cuba pasó de ser una colonia de España y un vertedero de lo peor que
producen el capitalismo y el imperialismo, a convertirse en el primer país
socialista en América Latina, abriendo el camino para el resto y convirtiéndose
en ejemplo, faro y guía para los pueblos del mundo.
Cuba,
su gobierno y su heroico pueblo han resistido un bloqueo económico y
financiero, criminal y genocida, por más de 64 años, que ha provocado la
muerte, directa o indirectamente, de miles de cubanos y pérdidas a la economía
valuadas en más de 170 mil millones de dólares, además de un sufrimiento
cotidiano indescriptible para todo el pueblo, pero principalmente para los más
vulnerables, como enfermos, personas con discapacidad, niños y ancianos.
Pese a
todo, y en lo fundamental por sus propios méritos y esfuerzos, Cuba ha salido
adelante, destacándose no solamente por sus avances y logros en la ciencia y en
la medicina, en la salud, la educación, el deporte, las artes y la cultura, la
seguridad pública, en el bienestar de su pueblo y en la protección que se
brinda a los más necesitados, sino por continuar con la construcción del
socialismo real, ese socialismo que no deja a nadie atrás, que no abandona a
nadie, que pone la economía, la producción, en manos y al servicio de su
pueblo, y no coloca la ganancia, el lucro, el lujo y la satisfacción de unos
cuantos por encima del ser humano.
Ese
socialismo que, aun con las graves limitaciones en el que lo mantiene el
bloqueo, da generosamente de lo que tiene, envía médicos, maestros y
entrenadores deportivos a los rincones más alejados y abandonados del mundo, ha
recibido en sus escuelas y universidades, por miles, a estudiantes pobres de
todo el planeta, atiende en sus hospitales a quien lo solicite y de cualquier
rincón del planeta que venga, aporta vacunas al mundo, etcétera. Ese socialismo
del que no podemos ni debemos olvidar que un 18 de marzo de 2020, cuando todos
los países por los que pasó lo rechazaron, fue el único país que permitió
atracar al crucero británico MS Braemer con pasajeros infectados por el
COVID-19 en plena pandemia y cuando todavía no existían vacunas, atendiéndolos
y facilitándoles su traslado a sus lugares de origen.
Para
Cuba, el internacionalismo proletario, la solidaridad internacional y la
amistad entre los pueblos son principios fundamentales que se aplican, no que
sirven solo de adorno o para el discurso de algunos que, como partido o
gobierno, se autodenominan socialistas, comunistas o revolucionarios. El más
reciente ejemplo de ello ocurrió el pasado 3 de enero del presente año cuando
32 héroes cubanos cayeron en combate en la defensa de la soberanía del hermano
país de Venezuela y de su legítimo presidente Nicolás Maduro Moros, quien,
junto con su esposa, la diputada Cilia Flores, fueron víctimas de secuestro por
parte del criminal de guerra, delincuente y terrorista que ilegal e
ilegítimamente fue impuesto por la oligarquía financiera en la Presidencia de
los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump.
Además
del socialismo real, Cuba representa el futuro de la humanidad. Pero no de esa
“humanidad” con la que sueñan y deliran el imperialismo y la gran y pequeña
burguesías, que es una humanidad en la que los beneficios del progreso se dan a
cuentagotas a la inmensa mayoría, en la que la equitativa y justa distribución
de la riqueza no está ni siquiera en los planes de gobierno, en la que la
inmensa mayoría de la población está condenada, para siempre, a la pobreza o a
la misera. En la que se cambian algunas cosas para evitar que todo cambie.
No, la
humanidad que Cuba representa y cuyo futuro está en grave riesgo es aquella en
la que no existirán ni explotadores ni explotados, donde el ser humano no le
temerá al mañana ni a su prójimo, donde podrá desarrollar todas sus capacidades
y tendrá garantizados todos sus derechos, donde no se normalizarán la
explotación, la guerra, la violencia, el racismo, la discriminación, el crimen,
la inseguridad, las adicciones, el odio, el miedo, ni la miseria material y
espiritual, donde no se pondrá el lucro, la ganancia, por encima del ser
humano, y donde el individuo valdrá por lo que es, por sus acciones, moral,
dignidad, ideales, valores y principios, y no por lo que tiene o por lo que
aparenta.
Pero a
diferencia de los anteriores modos de producción, como el esclavismo, el
feudalismo y el capitalismo, el socialismo no surge dentro del viejo sistema, y
debe construirse por la obra y la voluntad consciente del hombre, de la clase
trabajadora y de su vanguardia, y en esta obra, la moral revolucionaria, los
principios revolucionarios y la mística revolucionaria (no el pragmatismo, el
oportunismo o los “éxitos” transitorios) juegan el papel fundamental, y de esto
dan ejemplo diario los revolucionarios cubanos. Cuba no es “socio” de gobiernos
ni de estados genocidas y terroristas como Estados Unidos e Israel.
Por
eso es que en Cuba se decidirá el futuro del socialismo real y de la humanidad
entera, por eso es que los revolucionarios del mundo debemos poner los ojos en
Cuba, y nuestras acciones y nuestra voluntad a favor del heroico pueblo cubano.
Partido Popular
Socialista-Agrupación Política Nacional Popular Socialista
PPS-APNPS
Dirección Nacional
Luis Alfonso
Jiménez Osuna, Secretario General; Manuel Fernández Flores, Secretario General
Honorífico; Cosme
Mercado Téllez, secretario de Organización; Áurea Irma Cisneros Chávez,
secretaria de Finanzas; María Elena Oliva Jiménez, secretaria de Política
Sindical; Narciso Escobar Jiménez, secretario de Política de Masas; Nicasio
Monreal Cigarroa, secretario de Política Electoral; Óscar Marín Miramontes,
secretario de Relaciones Internacionales; Rosalba García García, secretaria de
Pueblos Ancestrales y M. Ambiente; Sergio Morales Carmona, secretario de
Educación Política; Roberto Mote Arroyo, secretario de Propaganda; Cuitláhuac
Mata Plascencia, secretario de Relaciones Nacionales; Roberto Escamilla Pérez,
secretario de Prensa.



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