jueves, 17 de septiembre de 2009

Lobos y ovejas.

¿Desde cuándo los lobos dialogan y proponen alianzas con las ovejas?

El Informe de los lobos.

El pasado miércoles 3 de septiembre, Felipe Calderón envió un mensaje a la Nación con motivo de la entrega al Congreso de la Unión de su III Informe de Gobierno, en un acto en el que se evitó la presencia del pueblo y donde los invitados fueron cuidadosamente seleccionados por el propio Poder Ejecutivo para evitar desagradables sorpresas.
Por su contenido, características y orientación, dicho mensaje no requiere, ni merece, un análisis amplio ni sesudo para descubrir su esencia y propósitos. Pleno de demagogia y ambigüedad fue, aunque parezca contradictorio, claro: el gobierno panista, a pesar de la crisis y de sus dramáticas consecuencias para el pueblo y la nación, no está dispuesto a modificar, ni en lo más mínimo, su política económica neoliberal, al contrario, planea insistir en ella, continuarla y profundizarla.

El plan de los lobos.

Lo anterior implica que Calderón, como ya lo confirmó con su paquete económico para el 2010 dado a conocer recientemente por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, pretende continuar con su política de privatizaciones de lo poco que queda en manos de la nación, como el petróleo, la electricidad, la seguridad social y la educación; además, desea modificar el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo en un sentido contrario a los intereses de la clase trabajadora, y, por si lo anterior fuera poco, forzar la “salida de la crisis” en base a un mayor sacrificio del empobrecido pueblo mexicano, fomentando mayor desempleo y creando más impuestos, así como aumentando los precios de los servicios y productos que el Estado proporciona, como el diesel, la gasolina, el transporte, el agua potable y la electricidad, entre otros. Este es su “gran plan anticrisis”.

Lobos con piel de oveja.

Partiendo de esta realidad, no comprendemos cómo es posible que alguien crea que el llamado de Calderón al “diálogo” y a una “gran alianza” de “todos” los mexicanos sea serio, toda vez que no da ni el más mínimo signo de rectificación de las políticas económicas que aplica su gobierno, claramente negativas, antipopulares, antinacionales y generadoras de la crisis.
Sin embargo, lo realmente increíble es que, de manera inmediata y sin mediar reflexión alguna, ciertos dirigentes de partidos políticos de origen progresista, personajes que inclusive se dicen hasta de izquierda, hayan aceptado, sin condición alguna, el falso llamado calderonista, y se hayan sentado ya a la misma mesa con altos dirigentes del partido en el gobierno en una actitud por demás irresponsable, servil y oportunista.

La estrategia de las ovejas.

Es ingenuo e infantil pensar que el gobierno panista, por voluntad propia, aceptará o llevará a cabo cambios en la política económica neoliberal o dará un llamado “golpe de timón” en materia económica.
La única manera en la que la situación puede cambiar a favor del pueblo mexicano es substituyendo a este gobierno de la gran burguesía reaccionaria nacional y trasnacional, por otro que esté formado sólo por las fuerzas democráticas, patrióticas y progresistas de México, por auténticos representantes de los pequeños y medianos empresarios y comerciantes mexicanos, de los obreros, de los campesinos, de los maestros, de los intelectuales progresistas, de los profesionistas, científicos y técnicos mexicanos, de los pescadores, de los jóvenes, de las mujeres y de los millones de mexicanos sin empleo.
Para que un gobierno de este tipo se haga realidad se requiere de la unidad, de una gran alianza, de un gran frente, sí, pero no de “todos” los mexicanos, porque este supuesto calderonista es irreal, tendencioso y demagógico, sino de los mexicanos de pensamiento progresista y democrático que, a pesar de sus diferencias, coincidan en un programa común de carácter avanzado, contrario a las tesis neoliberales, y que apunte a lograr para la patria su independencia económica, política, científica y tecnológica, para los mexicanos un mejor nivel de vida en un plazo mediato e inmediato (no a 30 años como lo ha prometido demagógicamente Calderón), y un régimen verdaderamente democrático en el que la clase trabajadora mexicana esté auténticamente representada en todos los niveles de gobierno, tanto en el ámbito federal y estatal como en el municipal.
Somos más los mexicanos pobres, casi 80 millones, somos más los mexicanos con pensamiento progresista, es una ridícula minoría acaudalada y corrupta la que sostiene en el poder a Calderón, por eso la unidad de las mayorías, de quienes queremos el progreso de México, es tan importante, y de darse sería invencible.

Por una salida mexicana a la crisis.

Hay a quienes les encanta inventar teorías sobre la realidad, o, mejor dicho, inventar la realidad, pero los mexicanos no necesitamos inventar nada, sólo tenemos que abrevar en nuestra experiencia histórica y veremos que fue la unidad de los habitantes de la Nueva España, criollos, indígenas, negros y mestizos, pero de pensamiento revolucionario y humanista, de los que amaban a la naciente patria, encabezados por Miguel Hidalgo y José María Morelos, la que logró la independencia de México respecto a España.
Fue también la unidad de los mexicanos patriotas, avanzados y visionarios, a cuya cabeza se puso el gran Benito Juárez, lo que nos permitió derrotar a mediados del siglo XIX, a un príncipe extranjero que quiso gobernar a México con la ayuda de un grupúsculo de traidores, y además hacer realidad las revolucionarias Leyes de Reforma.
Asimismo, la Revolución Mexicana de 1910 fue obra de una gran alianza, de un gran frente formado por obreros, campesinos, indígenas, rancheros con pensamiento avanzado, la burguesía naciente, intelectuales revolucionarios, etc., sectores que, aún con sus fuertes contradicciones internas, lucharon por derrotar a la dictadura latifundista de Porfirio Díaz, pero además por lograr nuestro desarrollo con independencia económica y política plena, elevar el nivel de vida del pueblo y ampliar nuestro régimen democrático, metas históricas y permanentes de los mexicanos de todas la épocas y tiempos.
Ahí, en nuestra experiencia histórica, están las respuestas que necesitamos para superar la crisis que hoy padecemos. Cien o 200 años son muchos para un hombre, pero insignificantes para la historia de un pueblo, por eso se equivocan quienes señalan que la Revolución Mexicana murió o es ya obsoleta: sus principios y objetivos esenciales están vivos, plenamente vigentes, y nos toca a nosotros aplicarlos creativamente a las circunstancias actuales en beneficio de la nación y del pueblo mexicano.

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“Asumir los costos políticos”

Si el “cambio” y las medidas económicas que plantea el gobierno neoliberal fueran positivos para el pueblo y la nación en el corto, o por lo menos en el mediano o largo plazo, el PAN y Calderón no estarían preocupados por “asumir los costos políticos” de las mismas, sino seguros de cosechar los aplausos y el reconocimiento del pueblo, y de la Historia.
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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Seis mentiras acerca de la crisis.

Seis mentiras acerca de la crisis.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Para los monopolios televisivos, para el gobierno panista, y para los intelectuales y analistas de derecha, la crisis por la que atraviesa el mundo capitalista, incluido México por supuesto, es transitoria, se debe a “errores” cometidos en la conducción de la economía mundial y a circunstancias “coyunturales” adversas, por lo que para salir de ella, y con la falsa ilusión de que ya no se repitan, proponen sólo algunos “ajustes” al modelo o a las políticas económicas neoliberales que en la actualidad se aplican. Nada más falso y alejado de la realidad.

1.- Antes y después de la crisis… crisis.

Que la crisis del sistema capitalista inició hace algunos meses como producto de las dificultades económicas en los Estados Unidos y que de ahí se extendió a todo el mundo, es una verdad a medias.
Las crisis son parte esencial del sistema capitalista, nacieron con él y morirán sólo hasta que este sistema desaparezca de la faz de la Tierra. La primera ocurrió en Inglaterra en 1825. La de 1836 abarcó Inglaterra y los Estados Unidos. La primera de carácter mundial ocurrió en 1847-1848, en Inglaterra, Estados Unidos y Europa. La de 1857 afectó a los principales países de Europa y América, pero fue la de 1873 la más profunda de ellas en el siglo XIX. La primera crisis del siglo pasado inició en Rusia, de 1900 a 1903, pero la mayor y más conocida fue la de 1929-1933, que inició en los Estados Unidos y se extendió por todo el mundo.
A éstas le siguieron muchas más en los años posteriores, originándose en uno o en varios países, afectando a un grupo de ellos o, como en la crisis actual, al sistema capitalista mundial. Las crisis económicas son cada vez más frecuentes a grado tal que los periodos de auge o recuperación relativa se van haciendo cada vez más cortos.
En realidad, desde hace ya muchos años, desde principios del siglo pasado, al pasar a la fase de imperialismo, con el dominio de los monopolios, el capitalismo dejó de ser un sistema floreciente, impulsor del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, para convertirse en una retranca del progreso de la humanidad, en un sistema decadente y en crisis general, es decir, que abarca lo económico, lo político y lo social.
Lo que hoy presenciamos es una de las crisis más profundas en la historia del sistema capitalista mundial, a pesar de que a finales del siglo pasado ya se le daba por invulnerable y eterno debido a la desaparición del campo socialista, a la Revolución Científico-Técnica, a la “globalización” y al mágico “libre mercado”, habiéndose inclusive anunciado, por parte de los intelectuales al servicio del imperialismo, el llamado “fin de la historia”.
Así pues, las nuevas generaciones de mexicanos, los más jóvenes, nacieron en medio de la crisis y viven en un país donde ésta se ha manifestado de manera más grave y violenta debido a las políticas económicas neoliberales aplicadas desde hace cerca de 27 años; además, y por si esto fuera poco, la juventud mexicana es amenazada por el gobierno panista neoliberal con perecer en medio de la crisis sin jamás haber disfrutado de bienestar y de paz, truncando sus sueños de tener un futuro mejor para ellos y para sus hijos, y una patria libre y próspera.

2.- Que la crisis es coyuntural y transitoria.

Las crisis en el capitalismo no se dan por “errores” en la conducción de la economía, tienen su origen en las contradicciones internas del sistema, principalmente en la que existe entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción (la propiedad capitalista sobre los medios de producción y sobre las riquezas producidas por las mayorías), y cuando ésta se agudiza sobreviene una profundización también de la crisis general y permanente en la que se encuentra inmerso este sistema.
Además, la producción en el capitalismo es caótica y su fin último es la obtención de ganancias, no la satisfacción de las necesidades de la gente; asimismo, en este sistema grandes masas del pueblo carecen de lo indispensable para vivir, mientras que unos pocos, los propietarios de los medios de producción, se apropian de la mayor parte de las riquezas producidas.
Todo lo anterior genera necesariamente las crisis, pues llega el momento en que, a pesar de haber una gran cantidad de productos y bienes en el mercado debido al gran desarrollo de las fuerzas productivas, la inmensa mayoría de la gente no tiene con qué adquirirlos, hecho que en corto plazo paraliza la producción y la economía en general, se produce una masiva destrucción de mercancías y de medios de producción, cierre y quiebra de industrias enteras, un enorme retroceso de la economía en general, crece la masa de desempleados y el caos, la miseria, la violencia, la incertidumbre, el miedo y la inseguridad predominan en la sociedad, especialmente entre la juventud. Todo esto es lo que hoy vivimos y padecemos.

3.- Que “la crisis es una oportunidad”… para morirse de hambre.

Cínicamente y utilizando los monopolios televisivos, Calderón, Carstens, todo el gobierno neoliberal panista y sus intelectuales a sueldo nos repiten constantemente que “la crisis representa una oportunidad para los mexicanos”.
En verdad que para el pueblo la crisis es una “oportunidad”, pero para morirse de hambre, para morirse de enfermedades prevenibles y curables, para que los jóvenes y niños mexicanos se vuelvan alcohólicos, drogadictos o delincuentes, para andar en harapos y descalzos. Aunque seguramente Felipe Calderón debe pensar, como alguna vez lo declarara un sanguinario dictador centroamericano, que es bueno y sano que los niños anden descalzos y desnudos porque así están en contacto directo con la naturaleza.
La única oportunidad verdadera para el pueblo en un escenario como el actual es aprender de esta terrible experiencia, fortalecer su organización y profundizar su lucha en la defensa de sus intereses.
Los mexicanos debemos darnos cuenta de lo que ha significado que la derecha panista, y los neoliberales en general, hayan tomado el poder, y de la necesidad de luchar para derrotarlos y sacar al pueblo de la pobreza, lograr una patria independiente en lo económico, político, científico y tecnológico, con una economía propia y un auténtico régimen democrático distinto al actual, en el que la clase trabajadora esté auténtica y fielmente representada.

4.- Que de la crisis “saldremos fortalecidos”.

Decir que saldremos fortalecidos es sólo otra vulgar y cínica mentira. ¿Acaso los más de 70 millones de mexicanos que hoy son pobres dejarán de serlo “después de la crisis”? Por supuesto que no: ¡La pobreza en México crecerá si continúa en el poder la derecha panista neoliberal, y los sufrimientos del pueblo aumentarán! En pocas palabras: la crisis se quedará con nosotros.
¿Quiénes se han beneficiado de la crisis y se están fortaleciendo con ella? Unos cuántos monopolios trasnacionales, los cuales han absorbido a otros que se han ido a la quiebra, concentrándose una inimaginable cantidad de riquezas en un pequeño grupo de magnates que pretenden seguir manejando al mundo a su antojo hasta llevarlo a su destrucción.
¿Que algunos millonarios también han perdido con motivo de la crisis? Sí, pero no es lo mismo poseer mil millones de dólares y perder 500 de ellos, que quedarse sin empleo y sin ingresos, o que éstos se reduzcan con motivo de los pactos antiobreros que algunos “líderes” sindicales han hecho con el gobierno y los patrones a pretexto de mantener las fuentes de empleo, o que perder la seguridad social, o que no tengas para alimentar a tu familia o para mandar a tus hijos a la escuela. Son pérdidas en verdad muy diferentes, de muy distinta dimensión y significado.

5.- Que la crisis vino de fuera… ¿Es de origen extraterrestre?

Como a Felipe Calderón le molesta sobremanera oír que el imperialismo norteamericano mantiene a México en una dependencia económica enfermiza y en el subdesarrollo, lo cual es verdad, en un tiempo dijo que no debíamos echarle la culpa de nuestros problemas a “otros”, refiriéndose seguramente a los Estados Unidos de Norteamérica. Hoy ha dado un giro de 180 grados a este discurso pues repite hasta el cansancio que “la crisis vino de fuera”. Es para morirse de risa, o de llanto, según nuestro estado de ánimo o la clase social a la que cada uno pertenezca.
Las crisis, como ya lo hemos explicado, provienen de dentro, del corazón, del núcleo del régimen capitalista, y México es un país capitalista, por lo que la crisis que padecemos los mexicanos es a causa de nuestro sistema económico, agravada, como el propio gobierno panista ha reconocido mañosamente, por nuestra enorme dependencia de la economía norteamericana, por nuestro subdesarrollo, por carecer de una auténtica industria nacional fuerte y por haber abandonado, desde hace más de 27 años ya, el camino progresista abierto por la Revolución Mexicana iniciada en 1910. El gobierno panista trata de evadir su enorme y criminal responsabilidad de lo que está ocurriendo.

6.- Las medidas “anticíclicas” y el “programa anticrisis”.

¿A qué le llama Calderón “medidas anticíclicas” o “anticrisis”? A incentivar más la inversión extranjera en nuestro país, principalmente norteamericana; a la eliminación de subsidios, especialmente aquellos dirigidos al pueblo, como el de la leche y la energía eléctrica, sin tocar los creados a favor de los ricos, como el Fobaproa-IPAB; al incremento de precios de servicios públicos como el agua y la electricidad; al aumento en los impuestos y a la creación de otros nuevos, como a los alimentos y medicinas.
También forman parte de estas medidas el encarecimiento de los combustibles que produce el Estado, como el diesel y la gasolina; el despido de trabajadores al servicio del Estado, fomentando aún más el desempleo; la disminución de los salarios de los trabajadores, reduciendo aún más su poder de compra; los recortes al gasto público, principalmente al dirigido a educación, salud, servicios y programas sociales, etc.
Una noticia señor Calderón: estas medidas, lejos de cumplir con el publicitado objetivo, harán que México se suma en una crisis cada vez más profunda, prepararán las condiciones para crisis futuras más graves y aumentarán a tal grado la desesperación del pueblo mexicano que se podrían desencadenar protestas violentas y derramamiento de sangre, que, por supuesto, no sería la de los grupos privilegiados que hoy gobiernan el país, sino del mismo pueblo.
Medidas como las que está tomando y pretende aplicar el gobierno panista neoliberal disminuirían los ingresos y el poder adquisitivo del pueblo, y por tanto su capacidad para consumir y comprar, enjutándose aún más el mercado interno y haciendo mucho más lento y doloroso para los trabajadores el largo proceso para salir de esta situación. Las contradicciones internas del sistema, de las que ya hablamos y que generan las crisis, se agudizarían aún más, con las consiguientes consecuencias negativas para el pueblo y la nación.

Revolución vs. Crisis.

Hoy la derecha no puede decir que las peores crisis ocurrieron mientras los gobiernos se condujeron, aún con titubeos, errores y traiciones, por el camino abierto por la Revolución Mexicana de 1910, por la vía del nacionalismo revolucionario, y también es claro que la crisis económica que estamos viviendo, la peor en la historia de México, se da como resultado de dos hechos: la llegada de la derecha neoliberal al poder y la aplicación de sus políticas económicas antinacionales y antipopulares por ya más de 27 años, factores que agravaron todas las contradicciones del sistema.
Una salida mexicana a la crisis deberá pasar, forzosamente, por retomar los principios que dieron origen a la Revolución Mexicana, para ello el gobierno de derecha deberá ser sustituido por uno formado por las fuerzas democráticas y progresistas del país; la política privatizadora, por una que promueva el fortalecimiento de las empresas y servicios en manos del Estado, y la nacionalización de aquellos que sean estratégicos para el desarrollo independiente del país; la política de basar nuestro “desarrollo” en las inversiones extranjeras, por otra que apoye real y eficazmente la auténtica pequeña y mediana industria nacional.
Asimismo, en lugar de comerciar casi exclusivamente con los EEUU, lo que hacemos en condiciones de clara desventaja, se deberá diversificar nuestro comercio exterior y realizarlo con todos los países del mundo; lejos de aumentar los impuestos al pueblo trabajador es urgente implementar una política fiscal bajo el principio de que paguen más quienes más tienen, menos los que menos tienen y nada quienes nada posean; en vez de imponer la llamada “flexibilización laboral” y topes criminales a los salarios de los trabajadores, se debe implementar el control de precios y la escala móvil de salarios para aumentar su poder de compra y fortalecer así el mercado interno.
Igualmente, lejos de eliminar los subsidios que benefician al pueblo, revisar instrumentos como el IPAB-Fobaproa que sólo han favorecido a una minoría corrupta, parasitaria y codiciosa, así como renegociar nuestra deuda externa para de esta manera contar con recursos para financiar nuestro desarrollo con independencia y progreso social, invirtiendo más en educación, salud, desarrollo científico y tecnológico, etc.; en lugar de amenazar con privatizar e incrementar las tarifas de los servicios que proporcionan los gobiernos federales, estatales y municipales, implementar políticas para su funcionamiento eficiente y para su cobro en proporción a los ingresos de los usuarios, y no cargarle la mano a los trabajadores asalariados de la ciudad y del campo; sustituir la política privatizadora del ejido por otra que, respetando esta institución revolucionaria, promueva la producción en el campo, su industrialización y la elevación del nivel de vida de los ejidatarios y auténticos pequeños propietarios.
Estas medidas, y no las que implementa y trata de imponer el gobierno panista, harán que salgamos de la crisis, conduciéndonos a etapas superiores de desarrollo con independencia y progresos social.

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Pobrecito Ebrard.

Pobres dirigentes y funcionarios surgidos de los partidos pequeñoburgueses: ya no saben qué hacer con esto de la crisis y, temerosos de que se les compare con Hugo Chávez o con el mismo Fidel Castro, prefieren transigir con la derecha y asumir actitudes reaccionarias, como es el caso de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien amenaza con privatizar el servicio de agua potable de la ciudad y aumentar sus tarifas con el pretexto de la escasez del líquido.
No cabe duda que siempre hemos tenido razón: la clase trabajadora mexicana no se encuentra auténticamente representada en ninguno de los niveles de gobierno ni en ninguno de los Poderes de la Nación.
Esperemos que partidos como el PRD, PT, Convergencia y aún el PRI, y sus dirigentes, resistan la tentación de coquetear con la derecha neoliberal en el poder y sean congruentes con su dicho de ser partidos de izquierda, progresistas y de origen revolucionario.
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martes, 25 de agosto de 2009

Ganador del Concurso Elecciones 2009 de Periodistas en Línea

Muchas felicidades a ROBERTO ESCAMILLA por ser el ganador el Concurso ELECCIONES 2009 con el trabajo Diecisiete buenas razones para no votar por la derecha.A nombre del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo felicitamos por su labor diaria a Roberto Escamilla y esperamos que el haber ganado este concurso le sirva de estímulo para realizar su trabajo periodístico.Esperamos que todos los usuarios de Periodistas en Línea sigan participando con sus votos y con sus trabajos.

jueves, 30 de julio de 2009

Menos votos para el PAN, más democracia para México.

¿Qué ocurrió el 5 de julio pasado? ¿Cómo se pueden interpretar los resultados de este proceso electoral?, son algunas de las preguntas que nos hacemos muchos mexicanos, por lo menos los que tenemos el privilegio de poder reflexionar sobre estos temas y de participar de una u otra manera en política, cosa que no pueden hacer millones de compatriotas debido a la penosa situación económica por la que atraviesan.

¿A quienes representan los partidos políticos en México?

Para hacer un análisis certero de las pasadas elecciones debemos partir del hecho de que vivimos en un país capitalista subdesarrollado y dependiente, en una sociedad dividida en clases sociales y en la que cada partido político existente, defiende los intereses de alguna de ellas, o de uno de sus sectores.
Así, el Partido (de) Acción Nacional (PAN) es el representante de la gran burguesía nacional y de la extranjera asentada en nuestro país, de sus sectores más acaudalados y privilegiados.
Mientras tanto, el resto de los partidos, como el Revolucionario Institucional (PRI), el de la Revolución Democrática (PRD), el del Trabajo (PT), Convergencia, etc., representan los intereses de la pequeña y mediana burguesía nacional, y en su interior militan, además de elementos de la clase trabajadora, campesinos, maestros e intelectuales, pequeños y medianos empresarios mexicanos. Estos partidos suelen adoptar posiciones progresistas, pero, en razón a que también en ellos participan elementos reaccionarios y aventureros, y a otros factores, como la correlación de fuerzas en su interior y en el país, toman a veces posiciones de derecha.
La clase trabajadora de la ciudad y del campo, manual e intelectual, que constituye la inmensa mayoría de la población, no está fielmente representada por ninguno de estos partidos, es decir, ninguno de ellos se propone la transformación radical de la sociedad a favor de los trabajadores mexicanos, quienes, por tanto y por el momento, carecen de representación en el Poder Legislativo, lo mismo que en ningún otro de los Poderes, ni a nivel federal, ni en los estados, ni en los municipios.

El entorno nacional e internacional.

Es necesario considerar, asimismo, el entorno en el que este proceso electoral se desarrolló, caracterizado por una profunda crisis económica mundial, que está siendo particularmente grave en México, y que ha traído como consecuencia el aumento de la pobreza, desempleo, insalubridad, desesperanza entre la juventud, drogadicción, violencia, inseguridad pública y un inusitado crecimiento de grupos delictivos extremadamente violentos.
Por último, pero no menos importante, debemos tomar en cuenta el hecho de que en nuestro país la derecha gobierna desde 1982, cuando arribaron al poder los grupos neoliberales que existen al interior del PRI, grupos que posteriormente cedieron el poder al partido de la derecha tradicional en México, el PAN, quienes con su política económica han conducido al país a una situación de enorme dependencia respecto a la economía norteamericana y han sumido al pueblo mexicano en la miseria, creando las condiciones internas perfectas para que se generara una crisis tan aguda como la que estamos padeciendo los mexicanos.

Los resultados.

En base a las anteriores consideraciones es fácil entender lo ocurrido en el pasado proceso electoral y sus resultados. Así, el estrepitoso fracaso del PAN y del gobierno para imponer a sus candidatos, y la pérdida que sufrieron de más de 5 millones de votos en relación a los obtenidos en las elecciones del 2006, se debió fundamentalmente a dos factores: primero, a su responsabilidad en la grave crisis económica y social por la que atraviesa nuestro país, y, segundo, a la toma de conciencia de grandes sectores de la población acerca de lo que el PAN realmente representa, gracias en gran parte al activar de partidos y organizaciones de todo tipo que se congregaron en torno a la alianza Salvemos a México y a Andrés Manuel López Obrador, que junto con miles de mexicanos hicieron suyo un programa progresista y antineoliberal bajo la consigna de derrotar en las urnas a la derecha.
Por otra parte, el derrumbe electoral del PRD se generó por tres razones: a su división interna; a que su actual dirigencia no está formada por sus elementos más avanzados; y finalmente a que fueron incapaces de elaborar y enarbolar un programa avanzado, progresista, antineoliberal, que explicara y propusiera soluciones viables a los graves problemas por los que atraviesa el pueblo mexicano.
En cambio, el PT y Convergencia aumentaron sus votos y lograron conservar su registro como partidos políticos nacionales gracias a la alianza progresista que encabezaron, apoyada por López Obrador y por decenas de organizaciones de todo tipo, sindicales, campesinas, populares y políticas, como el Partido Popular Socialista (PPS) encabezado por Manuel Fernández Flores, ex dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), partido que transitoriamente carece de registro, pero no de actividad, y que posee un significativo prestigio e influencia en sectores importantes de la población, principalmente de la clase obrera.
El PRI aumentó su votación no en base a ideas nuevas, avanzadas, progresistas o antineoliberales, porque no enarboló una plataforma electoral de estas características, sino gracias a la crisis, al descontento de la población con la manera de gobernar del PAN, y a la división al interior de partidos como el PRD.
Por otra parte, los votos obtenidos por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y por el Partido Alianza Nacional (Panal) fueron producto de su oportunismo, de la coerción, del engaño y de la manipulación del estado de ánimo en el que se encuentran muchos mexicanos debido a la crisis, a la pobreza y a la violencia, de todo lo cual los monopolios televisivos se hicieron partícipes, así como algunos medios escritos sin ética ni moral.

Abstencionismo y votos nulos.

El alto grado de abstencionismo, que en esta ocasión fue de cerca de más del 55%, así como los votos nulos, que no son fenómenos nuevos, se deben a factores de fondo y a otros coyunturales. Entre los primeros podemos mencionar a la pobreza y al bajísimo nivel educativo y cultural en el que, para su conveniencia, este sistema mantiene a millones de mexicanos; asimismo, al hecho ya señalado de que en estas elecciones no participó un partido que represente verdadera y fielmente los intereses de los trabajadores manuales e intelectuales de la ciudad y del campo, que constituyen la inmensa mayoría de la población; y, finalmente, a la perversión que han hecho de la política muchos de los que dirigen los partidos con registro, que de una ciencia la han convertido en un negocio y en una aventura, decepcionando con ello a millones de mexicanos que prefieren, ya no digamos no afiliarse a ninguno, sino ni siquiera votar en los procesos electorales.
Entre los factores coyunturales que contribuyeron al abstencionismo se encuentra el hecho de que vivimos una de las peores crisis en la historia moderna de México y del mundo; asimismo, la división al interior de partidos progresistas como el PRD, y entre éste y otros partidos como el PT y Convergencia; y la carencia, por parte de éstos, de un programa y propuestas claras, de carácter abiertamente antineoliberal, que realmente contribuyan a que salgamos de la crisis, a elevar el nivel de vida del pueblo, a lograr un auténtico régimen democrático y la independencia económica, política y científico-tecnológica de nuestro país respecto a la economía norteamericana.
De los “anuleros” (los que invitaban a los mexicanos a anular su voto) sólo podemos decir que fracasaron estrepitosamente y que el camino que les queda es convertirse en un partido político más, pero de derecha, dadas las propuestas que enarbolaron durante todo el proceso electoral y al apoyo que tuvieron de los monopolios televisivos, de algunos otros medios de comunicación, y de intelectuales y escritores de claras tendencias reaccionarias.

El balance.

Sin embargo y pese a todo, los mexicanos podemos congratularnos del fracaso electoral del PAN, porque el hecho en sí implica ya un avance democrático debido a lo que este partido representa y ha representado en la historia de México; asimismo, otro aspecto positivo que podemos rescatar de las pasadas elecciones es la toma de conciencia, en amplios sectores del pueblo, acerca de la necesidad de combatir las políticas económicas neoliberales con un programa de carácter progresista, y de la urgencia de constituir un gran Frente Nacional Democrático, Patriótico y Progresista para lograrlo y derrotar definitivamente a la derecha en las elecciones del 2012.

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¡No a la Cédula de Identidad Ciudadana!

Venida del PAN y de un gobierno de derecha como lo es el de Felipe Calderón, la Cédula de Identidad Ciudadana constituye un instrumento de inspiración fascista creada para controlar, amedrentar y reprimir al pueblo mexicano, a sus organizaciones representativas, y a los elementos progresistas y avanzados, por ello todos los mexicanos debemos decir NO a su creación.

El narco es enemigo del pueblo: Calderón.

“Los que son enviados a la guerra no saben que el que los dirige es el enemigo, que el que habla del enemigo es el propio enemigo”: Bertolt Brecht.

El negado derecho a la salud y a la vida.

Es increíble e indignante, un verdadero crimen, que mientras se gastan millones y millones de pesos en una falsa lucha contra la delincuencia organizada, para subsidiar a los más ricos con el FOBAPROA-IPAB y para pagar puntualmente los intereses de una injusta e impagable deuda externa, el gobierno neoliberal panista de Felipe Calderón anuncie que sólo se tendrán en México, hasta el mes de octubre, 5 millones de dosis de la vacuna contra el virus de la influenza humana AH1N1, y no las dosis suficientes para inmunizar a todos y cada uno de los mexicanos.
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martes, 30 de junio de 2009

Diecisiete buenas razones para no votar por la derecha.

Estamos a muy pocos días de las elecciones federales y locales del 5 de julio, mismas que se darán en el marco de la agudización de la crisis general del capitalismo (económica, social, política e ideológica), lo que las convierte en sumamente importantes para la patria, además de que serán un termómetro del grado de conciencia, organización y movilización de nuestro pueblo, y de la capacidad de los neoliberales en el poder para imponer o no a sus candidatos y programa reaccionario, todo lo cual definirá el rumbo del país para los próximos años.
El 5 de julio los mexicanos tendremos sólo dos opciones: votar por el continuismo neoliberal iniciado por Miguel de la Madrid y continuado por Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, o votar por que se retome el camino de la independencia, soberanía y dignidad nacional, a favor de la elevación del nivel de vida del pueblo y de la verdadera ampliación del régimen democrático, opción esta última que constituye la verdadera salida a la gravísima crisis en la que México se encuentra. No votar o anular nuestro voto sólo beneficiaría a la derecha panista neoliberal que nos gobierna.
En estos momentos, en el que se ha formado un gran frente nacional con el lema “Ni un voto a la derecha”, se hace necesario recordar los orígenes y objetivos del Partido (de) Acción Nacional, y con ello clarificar las razones por las que los mexicanos no debemos darle ni un solo voto en los próximos procesos electorales:
1.- Por su origen reaccionario. El PAN fue fundado en 1939, en las oficinas del Banco de México, por banqueros y personajes de la gran burguesía nacional encabezados por Manuel Gómez Morín, grupo completamente alejado de los intereses del pueblo trabajador mexicano.
2.- Por sus tendencias fascistas. El PAN surgió a principios de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas conservadoras y de derecha en el mundo pensaban y deseaban el triunfo de Hitler y del Eje fascista para gobernar de acuerdo con esta filosofía sus respectivos países.
3.- Por su oposición a la Revolución mexicana. El PAN nació para oponerse al gobierno revolucionario del general Lázaro Cárdenas del Río y a las medidas que éste adoptó en beneficio del pueblo y de la nación.
4.- Por ser enemigo de la Constitución y de las instituciones revolucionarias. El PAN es enemigo de la Constitución de la República, principalmente de los artículos 3º, 82, 27, 123 y 130, y desprecia las instituciones surgidas de ellos, y desde siempre ha luchado por su modificación regresiva o derogación, por lo que se aliaron con Salinas y Zedillo para aprobar diversas contrarreformas a los mismos, sentándose las bases para la privatización del ejido, de la educación, de la salud y de las diferentes empresas e instituciones del Estado, favoreciendo la participación del clero en política y creando las condiciones para que un hijo de extranjeros, como Fox, llegara a la Presidencia de la República.
5.- Porque representa sólo a los más ricos. El PAN es el representante de los intereses de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, es decir, de las trasnacionales norteamericanas, del imperialismo norteamericano, y del clero político, de los cuales tiene el apoyo, y sin los cuales carecería de fuerza y no significaría nada en la vida política de nuestro país.
6.- Por ser el partido de la derecha. Los documentos básicos del PAN, su ideología y sus principios, lo hacen, aunque sus dirigentes lo nieguen, un partido de derecha, contrario al progreso, a la independencia del país y a la auténtica democracia.
7.- Por su doble careta y lenguaje. El PAN tiene dos caretas y un doble lenguaje: uno que muestra al pueblo, con el que pretenden engañarlo, y otro, el real, con el que, en los hechos, defiende a las clases más privilegiadas en contra de los intereses del pueblo. Como no puede servir a dos amos, siempre opta por favorecer a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, nunca al pueblo.
8.- Por ser salinista. Durante el gobierno de Salinas, los líderes del PAN presumían que el Presidente estaba gobernando con el programa de su partido, por lo que Acción Nacional es el partido salinista por excelencia.
9.- Por su enorme responsabilidad en la actual crisis. Los panistas son moral y políticamente responsables de la actual crisis (que no es cierto que vino de fuera), porque son los principales impulsores de las políticas económicas neoliberales impuestas por el imperialismo norteamericano, que han sumido a los pueblos del mundo en la miseria, violencia e insalubridad, y a nuestra nación en una profunda dependencia política y económica respecto a los Estados Unidos, lo que ha generado que la crisis sea más aguda en México, además de un ambiente de violencia e inseguridad pública nunca antes vistas.
10.- Por privatizar los bienes de la nación. El PAN fue cómplice de los gobiernos neoliberales de De la Madrid, Salinas y Zedillo en la privatización de empresas e instituciones propiedad de la nación, como los bancos, la Conasupo, Teléfonos de México, la industria minera, ferrocarriles, ingenios azucareros, carreteras, la industria del acero (Altos Hornos de México), puertos, aeropuertos, líneas aéreas, etc., beneficiándose con ello sólo un pequeño grupo de ricos privilegiados.
Con el pretexto de “vender bienes para remediar males”, los neoliberales salinistas y el PAN entregaron en bandeja de plata los bienes del pueblo y de la nación a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, esto sin que se resolvieran los grandes problemas de los mexicanos, al contrario, agravándolos.
11.- Porque sus dirigentes pertenecen a la gran burguesía reaccionaria. Los candidatos, dirigentes nacionales y estatales del PAN son millonarios en su mayoría, miembros de la gran burguesía nacional, muchos de ellos socios y prestanombres de empresas extranjeras, por lo que gobiernan para beneficiar a su clase, a los grandes empresarios y a las trasnacionales, y no para beneficiar a la gran mayoría del pueblo mexicano.
12.- Por ser cómplice y ejecutor de los enormes fraudes electorales de 1988 y 2006. El PAN fue el principal cómplice de Miguel de la Madrid y Salinas en uno de los fraudes electorales más grandes en la historia de nuestro país: el de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Presidencia de la República encabezando al Frente Democrático Nacional (FDN).
Diego Fernández de Cevallos y sus huestes, entre ellos Calderón Hinojosa, se negaron a abrir los paquetes electorales guardados en la Cámara de Diputados para contar voto por voto, documentación que posteriormente fue incinerada con la total aprobación panista para borrar toda huella de su delito.
Acción Nacional aprendió tan bien que ya en el poder perpetró otro descomunal fraude en contra de la voluntad despueblo mexicano, imponiendo contra viento y marea, contra toda lógica y violando las leyes, en complicidad con los grandes empresarios y el clero político, a su candidato, a Felipe Calderón Hinojosa, en la Presidencia de la República.
13.- Por su vergonzosa complicidad en el FOBAPROA-IPAB. El PAN fue aliado de los gobiernos neoliberales en el mayor robo de la historia moderna de México: el FOBAPROA, hoy IPAB. El PAN, los neoliberales y el gobierno zedillista, lo aprobaron, echando sobre las espaldas del pueblo mexicano una deuda de 135 mil millones de dólares, misma que hoy seguimos pagando. Los responsables de este fraude bancario están libres y siguen siendo millonarios gracias a la protección del PAN y de los gobiernos neoliberales.
14.- Por su esencia corrupta. El PAN es sinónimo de derroche y corrupción, recuérdense las toallas de 7 mil pesos durante el gobierno de Fox, los vestidos de grandes diseñadores de la entonces “Primera Dama”, los costosos viajes de la ex familia presidencial, los negocios turbios de los Bibriesca, hijos de Marta Sahagún, relacionados con el FOBAPROA e IPAB, sin olvidar los costosísimos terrenos de “Punta Diamante”, Guerrero, de Diego Fernández de Cevallos, y la actividad de éste como legislador-litigante, utilizando su cargo público para presionar a las autoridades para fallar a favor de los clientes de su despacho, y, claro, el caso del “cuñado incómodo” de Calderón Hinojosa, quien hizo grandes negocios cuando éste fue Secretario de Energía, etc.
15.- Porque es un partido que atenta contra la autonomía municipal. Donde gobierna el PAN se privatizan los servicios básicos, como el de agua potable, recoja de basura y de transporte urbano, despidiendo a trabajadores y beneficiando a empresarios cercanos al PAN. Además, aumentan los impuestos y los precios de dichos servicios, y exhiben y amenazan con suspendérselos a quien no pague, en una clara actitud de cerrazón y soberbia. Es decir, los del PAN son unos Robin Hood al revés: les quitan a los pobres para dárselo a los ricos.
16.- Por su carácter demagógico. Los gobiernos panistas nunca cumplen lo que prometen. Fox prometió resolver el conflicto de Chiapas en 15 minutos, y éste continúa; prometió millones de empleos, pero el desempleo y los bajos salarios crecieron; prometió hacer crecer la economía en un 7%, y creció 0%, entre otras muchas cosas.
Calderón, quien se autocalificó como el “Presidente del empleo”, está resultando el del “desempleo y la crisis”, manipulando a su favor fenómenos como el de la epidemia de influenza y el del crimen organizado, sin importarle para nada la salud y la seguridad del pueblo mexicano, y poniendo en peligro a instituciones con tan alto prestigio como el Ejército mexicano, al cual pretende quitar su esencia progresista y origen popular, enfrentándolo al pueblo y exponiéndolo al gran poder corruptor del narcotráfico.
17.- Porque son responsables del sufrimiento del pueblo mexicano. Los panistas son moral y políticamente responsables de la muerte de 48 niños en una guardería subrogada (privatizada) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Sonora, pues han sido ellos los principales impulsores del proceso privatizador que está en marcha en todas las instituciones de seguridad social del país, y al que criminalmente se niegan a poner un alto.
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Muralla de humo.

Contra el narco “se hace lo que se puede”: Policía Federal.

Confundir, alejar al pueblo de sus organismos representativos, como los sindicatos y partidos políticos progresistas y de izquierda, y de la verdadera lucha revolucionaria, son algunos de los objetivos de la gran burguesía nacional y extranjera, del PAN, del gobierno neoliberal, del clero político, y de los partidos, grupos y sectores de derecha, de sus voceros e “intelectuales”, y de los monopolios televisivos a su servicio, contando para ello con una estrategia bien planificada, parte de la cual es hoy la falsa lucha contra la delincuencia organizada y la promoción del llamado “voto nulo”.

La “lucha” contra la delincuencia organizada.

La supuesta lucha contra el narco y la delincuencia organizada es parte de esa estrategia del gobierno neoliberal panista, en la que de manera ilegal ha obligado a participar al Ejército mexicano con el fin de romper sus lazos con el pueblo, corromperlo y minar su carácter progresista, fruto de su origen revolucionario.
Una lucha real y eficaz contra el narcotráfico y la delincuencia debe tener como base un análisis científico de estos fenómenos para determinar su origen, sus causas profundas, y elaborar de esta manera una estrategia integral para combatirlos.
Sin embargo, el gobierno neoliberal panista ha hecho un análisis sesgado, falso y subjetivo de estos fenómenos con el único propósito de utilizarlos como un arma político-electoral a su favor, tendiendo una verdadera muralla de humo alrededor de problemas más importantes para la nación y el pueblo mexicano, y de sus soluciones reales.
Muchos especialistas en el campo de las ciencias sociales, intelectuales, representantes de organismos nacionales e internacionales, inclusive de la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como sindicatos, organizaciones campesinas y partidos políticos progresistas y de izquierda, han señalado que el origen de fenómenos como el narcotráfico, la delincuencia organizada, la violencia, la inseguridad y el consumo de drogas, se encuentra en las desigualdades sociales, es decir, en el injusto reparto de la riqueza, en la pobreza, en el desempleo, en la insalubridad, en la falta de oportunidades educativas, etc.
Así, por simple razonamiento lógico es fácil concluir que para que un gobierno combata real y eficazmente al narcotráfico y a la delincuencia organizada, es necesario que tome medidas para lograr un menos injusto reparto de la riqueza nacional, una disminución real de la pobreza y el desempleo, y que aumenten los ingresos y salarios de los trabajadores de la ciudad y del campo, además de que se fortalezcan las instituciones de salud y de seguridad social del Estado, y la educación pública gratuita, todo lo cual implica abandonar la política económica neoliberal que hoy obstinadamente se aplica.
A la par de ello, es necesario adecuar las leyes para lograr una justicia pronta y expedita, para que los órganos encargados de impartirla, castiguen realmente el delito y no la pobreza, y para que las distintas policías, a todos los niveles, realicen sus actividades sin violar la Constitución y respetando los derechos de las personas, principalmente el de la libre manifestación de las ideas, para lo cual es necesario capacitar a sus elementos de manera integral y mejorar sus condiciones de vida, y de esta manera no sean presas fáciles de la corrupción por parte de la delincuencia organizada y los narcotraficantes.
¿Pero que ha hecho el gobierno panista neoliberal? En primer lugar ha utilizado su falsa lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada para evadir la solución de problemas más importantes para el pueblo y la nación, como la crisis, la cada vez mayor dependencia económica, política, científica y tecnológica de nuestro país respecto a la economía norteamericana, la pobreza, el desempleo, los salarios e ingresos miserables, la insalubridad, la falta de oportunidades educativas para la juventud mexicana, etc. Los panistas saben que no tienen una solución para ello, que sus compromisos están con la gran burguesía nacional y extranjera, no con el pueblo mexicano ni con los intereses nacionales.
¿Cómo puede decir el gobierno panista que combate a la delincuencia organizada si la política económica neoliberal que aplica fomenta la pobreza, el desempleo, los bajos ingresos, el analfabetismo y las enfermedades, todo lo cual es caldo de cultivo para la comisión de todo tipo de delitos? Sus acciones no son más que propaganda, demagogia al más alto nivel, y parte de una verdadera muralla de humo para distraer al pueblo mexicano de sus problemas reales y de las soluciones a los mismos, además de pretexto perfecto para destruir al Ejército mexicano, por lo menos como lo conocemos hasta ahora, y para continuar fortaleciendo un régimen policíaco de corte claramente fascista.

El “voto nulo”

Si no fuera algo tan serio, sería para morirse de risa que algunos de los que llevaron al PAN al poder, y a Fox a la Presidencia de la República, sean los que hoy promueven el llamado “voto nulo”, en una acción por demás tenebrosa, y que esconde objetivos y propósitos inconfesables.
Este grupo de “intelectuales”, aventureros unos, burgueses venidos a menos otros, pero todos de derecha, piden a los mexicanos dejar de ejercer uno de los derechos conquistados a sangre y fuego por el pueblo en más de 200 años de lucha, como lo es el derecho al voto universal, libre, secreto y directo, del que por muchos años las mujeres y los jóvenes mexicanos no gozaron.
Este grupo de destacados elementos de la “suciedad civil” piden, además, que anulemos nuestro voto para que, entre otras cosas, se legalicen las candidaturas “independientes” o “ciudadanas”, y desaparezcan las diputaciones plurinominales, lo que nos hace pensar que piensan de idéntica manera a quienes en Perú, por ejemplo, llevaron a Alberto Fujimori al poder, un “candidato ciudadano”, “sin partido”, con las consecuencias dramáticas para el pueblo de ese país que hoy ya conocemos, y con el propio Fujimori encarcelado y condenado por sus múltiples crímenes y actos de corrupción.
Los “anulistas” piden además que desaparezcan las diputaciones plurinominales, cuando esto es una de los mayores conquistas del pueblo mexicano en cuanto a la ampliación del régimen democrático se refiere porque permitió la existencia de un Poder Legislativo plural, con la presencia de verdaderos elementos representativos de la clase trabajadora mexicana, como Vicente Lombardo Toledano, fundador del Partido Popular Socialista (PPS), entre muchos otros, por lo que, de darse, sería un golpe de muerte para el ya de por sí enormemente disminuido régimen democrático en nuestro país.
¿Por qué no, por ejemplo, piden que desaparezca la Cámara de Senadores, que es un organismo ya desfasado y anacrónico, y que se constituya un Poder Legislativo unicameral, con una Cámara de Diputados con mayores y más importantes responsabilidades? Se ahorrarían muchos recursos, si eso es lo que pretenden. ¿Por qué no piden que se establezca la representación proporcional integral para que los partidos políticos estén representados en el Poder Legislativo de acuerdo a su poder real y efectiva influencia entre el pueblo mexicano? Éstos sí serían verdaderos avances democráticos.
Así, anular nuestro voto sería favorecer al gobierno, al PAN, a los neoliberales, porque quienes potencialmente podrían anularlo serían los inconformes con el gobierno y con la situación de crisis actual, los que en un momento dado votarían por otros partidos, por candidatos progresistas; no lo anularían los que apoyan al PAN, los que están de acuerdo con el gobierno, por lo que se restarían votos efectivos a la oposición. Esta es la realidad.
Salir a votar, y hacerlo por partidos y candidatos progresistas, que se opongan abiertamente a la política económica neoliberal, es lo más correcto, es lo mejor para nuestra patria y para nosotros mismos. ¡Ni un voto a la derecha el próximo 5 de julio!

-o-

Bodegas Infantiles ABC, S.A. de C.V.

Lo que debería estar en el debate nacional son las consecuencias negativas que han traído al pueblo mexicano las privatizaciones en general y la subrogación de las guarderías infantiles en particular, acciones éstas que sí constituyen un verdadero crimen cometido por los gobiernos neoliberales y por altos funcionarios públicos de carne y hueso, sobre los cuales debería caer todo el peso de la ley. Castigar a sus ejecutores y poner un alto al proceso privatizador, sería hacer verdadera justicia.
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lunes, 4 de mayo de 2009

El derecho a la salud.

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

En estos días, en los que enfrentamos la epidemia de la influenza humana, es cada vez más claro para todos los mexicanos la importancia que tiene el hacer realidad el derecho a la salud plasmado en el artículo 4º de nuestra Constitución Política, no sólo para las actuales generaciones, sino para las futuras, y especialmente para contribuir a la preservación de los seres humanos como especie debido a lo que representan este tipo de amenazas.

La importancia de la seguridad social y de la educación pública.

Resalta igualmente la enorme visión que tuvieron los revolucionarios mexicanos al impulsar y crear un sistema público de seguridad social (IMSS, ISSSTE, SSA, hospitales públicos de todos los niveles y especialidades, etc.) y el sistema de educación pública gratuita, formadora de técnicos y profesionistas altamente calificados, y con un profundo sentido de servicio y sacrificio a favor de la patria y de los mexicanos, como lo marca el espíritu del artículo 3º constitucional, esto pesar de todas las limitaciones y deficiencias que dichas instituciones aún tienen.
Sólo bastaría preguntarnos qué hubiese pasado en las actuales circunstancias si a lo largo de los últimos 26 años de gobiernos neoliberales, éstos hubieran logrado su objetivo de privatizar por completo las instituciones de salud y seguridad social del Estado, así como las de educación pública: seguramente no podríamos estar enfrentando con éxito la amenaza del virus de la influenza humana, con la consecuente pérdida de miles y miles de vidas de compatriotas, especialmente de los sectores más pobres del país.
¿Qué están haciendo los hospitales y clínicas privadas en México, y los laboratorios farmacéuticos trasnacionales, sino continuar lucrando con la salud de la gente a pesar de la emergencia sanitaria que enfrentamos? Es a través de las instituciones de salud, educativas y de investigación del Estado que el pueblo mexicano está enfrentando con gran éxito la amenaza.

Fortalecerlas y crear nuevas es el camino.

Entonces la reflexión se impone y la realidad que estamos viviendo nos obliga a impulsar, de manera decidida e inmediata, el fortalecimiento de las instituciones de salud y de seguridad social en manos del Estado, la educación pública a todos los niveles, así como a los centros de investigación científica nacionales, como los del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por ejemplo, lo que se logrará, entre otras cosas, aumentando el miserable presupuesto que a las mismas se destina.
Además de esto, urge crear nuevas instituciones en estas áreas y llevar a cabo acciones enérgicas con el fin de garantizar el derecho a la salud y a la vida de las presentes y futuras generaciones de mexicanos.
Para ello, en primer lugar se debe aumentar sustancialmente y en términos reales, no nominales, el presupuesto destinado a mejorar, cuantitativa y cualitativamente, la salud, la educación y la alimentación de los mexicanos, pues son aspectos íntimamente relacionados entre sí.
En segundo término debemos pugnar por la nacionalización de la industria químico-farmacéutica, creando, como primer paso para ello, un Organismo Público Descentralizado para la Fabricación de Medicamentos, es decir, una empresa del Estado que fabrique medicinas, artículos básicos para garantizar una vida digna a los mexicanos, para abaratar su costo en el mercado nacional, para aumentar su calidad, satisfacer la demanda de las instituciones y servicios dedicados a la salud, terminando con su desabasto y especulación, y liberar así al país de los monopolios extranjeros que controlan la industria químico-farmacéutica.
En tercer lugar, se debe crear el Instituto Nacional de Investigaciones Químico-Farmacobiológicas, para, entre otras muchas cosas, el estudio de virus y bacterias, la elaboración de nuevas y más eficaces vacunas, y para que contribuya en la formación de técnicos especializados, científicos e investigadores.
Finalmente es necesario encaminarnos hacia un sistema único y universal de seguridad social, fusionando todas las instituciones y organismos de salud del Estado en uno sólo, para evitar así duplicidad de funciones, despilfarro y gasto innecesario de recursos financieros, materiales y humanos, de los que tanto está necesitado el pueblo de México.

México en la mira del mundo.

No esperemos a que la humanidad sea atacada por un virus mucho más agresivo y mortal, actuemos ya y demostremos, una vez más de qué estamos hechos los mexicanos, como lo hemos hecho siempre a lo largo de nuestra historia, uniendo esfuerzos en la adversidad, con espíritu solidario y fraternal, sin regionalismos ni actitudes egoístas o discriminatorias de ningún tipo, pues sólo de esta manera saldremos adelante, como seguramente lo haremos, con dignidad, con la frente en alto y encaminados a la senda del verdadero progreso social que en los últimos años ha sido abandonado. El mundo nos observa. Correo electrónico: a_babor@hotmail.com
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