sábado, 30 de agosto de 2014

La Reforma Energética: el último recurso del neoliberalismo en México.



Por Roberto Escamilla Pérez.

En México, los neoliberales han echado mano del último recurso que tendrán para tratar de prolongar la vida de una política que lo único que ha dado al mundo han sido crisis cada vez más profundas y devastadoras del sistema capitalista mundial, una enorme concentración de la riqueza en menos manos y miseria para la inmensa mayoría de la población, traducida en desempleo, carestía de la vida, bajos salarios, inseguridad, violencia, insalubridad, enfermedades, destrucción del medio ambiente y desesperanza.

Discursos que hacen llorar

Las promesas que hoy hace Peña Nieto respecto a lo que se logrará con la Reforma Energética, son las mismas que en su momento hicieron De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo y los panistas Fox y Calderón, y sus discursos son iguales, y enternecen hasta las lágrimas.

Lo que dijeron del TLC y las privatizaciones

Los neoliberales, en el poder desde 1982, al proponer y aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC), aseguraron, entre otras cosas, que con él, México se convertiría en un país desarrollado y de “primer mundo”, con todas las “ventajas” que a éste se le atribuyen, como una economía fuerte, competitiva, y con un mejor nivel de vida para la gente.
Ninguna de estas promesas se cumplió, por lo contrario, creció nuestra dependencia respecto a la economía gringa, miles de pequeñas y medianas empresas mexicanas desaparecieron, y se incrementó el número de pobres y miserables en nuestro país.
Cuando se iniciaron las privatizaciones de las miles de empresas que estaban en manos del Estado, los gobiernos neoliberales dijeron que había que “vender bienes para remediar males”.
Pues los bienes de la nación se entregaron a precios de ganga a los extranjeros, pero los “males” no desaparecieron, sino que se agravaron a tal punto que, debido a la miseria creciente, los niveles de inseguridad y delincuencia se dispararon a tal grado que comenzaron a aparecer decapitados, entambados y fosas clandestinas en muchos estados de la República, con decenas de cadáveres en cada una de ellas, además de cifras récord en desapariciones y secuestros, de los cuales somos el primer lugar del mundo.

La verdad sobre la Reforma Energética

¿Qué es lo que dicen los neoliberales que pasará en nuestro país con la aprobación y aplicación de su Reforma Energética?
1.- Que Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se fortalecerán.
FALSO: La reforma está hecha precisamente para lo contrario: para desaparecer definitivamente a estas dos empresas del Estado, y dar el control total de los energéticos a las empresas trasnacionales.
¿Cómo se podrán fortalecer PEMEX y la CFE si las pondrán a competir en condiciones desventajosas con las más grandes empresas trasnacionales del mundo?
2.- Que la competencia hará que bajen los precios de la gasolina, del gas y de la energía eléctrica.
FALSO: La competencia entre monopolios nunca ha generado una disminución en los precios de las mercancías, por lo contrario, se incrementan, pues acuerdan entre ellos los llamados “precios monopólicos”, lo que podemos ver hoy con las grandes cadenas de supermercados.
Además, el mismo Gobierno Federal ha anunciado la liberación de los precios del gas y la gasolina entre el 2015 y el 2017, lo que disparará sus precios, la inflación y la carestía de la vida, y con ello la pobreza y el desempleo.
3.- Que las finanzas públicas no sufrirán ningún deterioro y que, al contrario, se fortalecerán.
FALSO: PEMEX dejará de aportar (porque simplemente ya no podrá hacerlo) el 30 por ciento anual del Presupuesto de Egresos de la Federación, que se utilizaba para el desarrollo del país y para rubros como la educación, la salud e infraestructura, monto que los pocos impuestos que se cobrarán a las trasnacionales no podrán cubrir.
Por lo anterior, aumentarán los impuestos para el pueblo mexicano y disminuirá la inversión en salud y educación, con lo que instituciones como la educación pública gratuita, el IMSS y el ISSTE, entre otras, se deteriorarán de tal manera que podrían desaparecer y el pueblo se vería imposibilitado de acceder a la educación, a la salud e inclusive a una pensión, lo que sería una catástrofe y un verdadero crimen.
4.- Que se generarán miles de empleos y que el nivel de vida de los mexicanos mejorará.
FALSO: Al debilitarse PEMEX y la CFE, desaparecerán miles de empleos bien remunerados, que no generarán, ni en cantidad ni en calidad, las trasnacionales. Además, con el debilitamiento de la educación pública y la Seguridad Social, miles de trabajadores serán despedidos.
Por otra parte, al crecer la pobreza y disminuir el poder adquisitivo del pueblo, decrecerá el consumo, y las pequeñas y medianas empresas y comercios que han resistido hasta ahora, desaparecerán, lo que generará más desempleo y crisis más profundas, y así sucesivamente, en un círculo vicioso sin fin. 
5.- Que no se dañará al medio ambiente.
FALSO: El Grupo México, al que los gobiernos neoliberales concesionaron la explotación de minas en Sonora, nos da el mejor ejemplo que hoy tenemos: el peor desastre ecológico en la historia de la minería del país con el derrame de 40 millones de litros de desechos tóxicos.
Así, las empresas trasnacionales que vendrán a explotar el petróleo, la electricidad y la mano de obra barata de los mexicanos, arrasarán con nuestras tierras, con nuestros ríos, mares, bosques y selvas, especialmente con prácticas como el “fracking”, porque lo único que les interesa es obtener ganancias, no la protección de nuestro entorno ecológico.
6.- Que los monopolios extranjeros del petróleo y de la electricidad vendrán a contribuir al desarrollo del país.
FALSO: Las trasnacionales no son “hermanas de la caridad”, no contribuyen al desarrollo de ningún país del mundo, al contrario, fomentan el subdesarrollo y la dependencia de los países respecto a las economías desarrolladas: vendrán a hacer dinero, que no se quedará en México, y a explotar nuestros recursos naturales y la mano de obra barata de los mexicanos. 
7.- Que deberán desaparecer las crisis económicas en México.
FALSO: Las crisis económicas son inherentes al sistema capitalista y no hay medida que las pueda impedir, al contrario, los remedios que adoptan los gobiernos tratando de evitarlas, como esta Reforma Energética, las profundizan aún más.
Es simple: nuestra  economía no puede crecer porque el pueblo mexicano, en su pobreza creciente, es incapaz de consumir lo que se produce, y sobreviene la profundización de la crisis, porque vivimos en una crisis permanente, pero que en ciertas etapas se profundiza debido a las leyes que rigen al sistema capitalista y que nada ni nadie puede cambiar.

Conclusión: Reforma Energética igual a “africanización”

La Reforma Energética de Peña Nieto profundizará las crisis económicas, dejará al Estado sin suficientes recursos para atender nuestro desarrollo económico y social; despojará de sus tierras y propiedades a miles de mexicanos; devastará tierras, mares, ríos, bosques y selvas; generará una terrible contaminación; nos dejará sin recursos energéticos, traerá desempleo y aumentará a grados inimaginables la pobreza del pueblo mexicano. Tal vez la mejor palabra para definir todo esto es que nuestro país se “africanizará”.

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La representación proporcional integral

La representación proporcional integral sería la manera más equitativa con la que se podría elegir al Poder Legislativo en un país capitalista como el nuestro… y podría ser la más democrática si existiera un partido político de la clase obrera con registro y que participara en las elecciones.

El salario mínimo

¿El Partido (de) Acción Nacional (PAN) preocupado por los salarios de los trabajadores? ¡Es como si los lobos se preocuparan por el bienestar de las ovejas!
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

viernes, 7 de marzo de 2014

Democracia y Reforma Política

Por: Roberto Escamilla Pérez.

¿Qué aspectos o elementos debemos tomar en cuenta para determinar si en un país existe un verdadero régimen democrático? ¿El hecho de que existan varios partidos políticos y se realicen elecciones periódicamente significa que hay democracia? ¿La llamada alternancia en el poder implica necesariamente que exista democracia? ¿La división de Poderes la garantiza?

Democracia y sociedad

La definición más general, común y aceptada para la palabra “democracia” es “el poder del pueblo” o “el gobierno del pueblo”, de acuerdo a sus raíces griegas. Sin embargo, el problema no está en su etimología y definición, sino en la interpretación y aplicación de este concepto a la realidad en una sociedad, país, Estado, gobierno o sistema económico determinado.
Así, en la historia de la humanidad se acepta que han existido cinco sistemas de producción económica diferentes: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo. ¿Cuál de ellos fue, ha sido o es el que más se ajusta a lo que la palabra “democracia” implica según la definición anteriormente dada?
Desde luego, viéndolo en perspectiva y a varios siglos de distancia, podemos distinguir y aceptar más o menos sin dificultad que la comunidad primitiva fue más democrática que la sociedad esclavista y el feudalismo, porque mientras que en la primera se tomaban las decisiones colectivamente y en beneficio de la gens o la tribu, y los bienes materiales eran distribuidos de acuerdo a las necesidades de cada uno de sus integrantes, en las otras dos eran los esclavistas y los señores feudales (una ridícula minoría) quienes tomaban todas las decisiones, eran dueños inclusive de las personas y se quedaban con prácticamente la totalidad de las riquezas producidas por la inmensa mayoría de la gente.
Sin embargo, para los esclavos y peones o siervos, no fue nada fácil darse cuenta de que la explotación, violencia, sumisión y miseria en la que vivían no eran producto de un orden de las cosas (natural o divino) eterno, y de que lo que les presentaban sus amos como tal no era más que producto de un orden económico, político y social destinado a mantener el dominio y explotación de la mayoría por parte de unos cuantos privilegiados.
Así, pasaron siglos enteros para que las condiciones objetivas (materiales) cambiaran y los explotados tomaran conciencia de su situación, se organizaran y lograran cambios revolucionarios en sus respectivas sociedades, y la evolución a etapas superiores de existencia y desarrollo.   

La democracia burguesa

Hoy, a quienes vivimos bajo un régimen capitalista, es decir, a la mayor parte de la humanidad, nos pasa exactamente los mismo que lo que les ocurría a los esclavos y siervos: la burguesía nos ha hecho creer que vivimos en una sociedad democrática, y que este régimen y orden de las cosas perdurará por la eternidad, cuando ninguna de estas dos ideas es verdadera.
La llamada democracia burguesa o capitalista es en realidad una verdadera dictadura de una minoría en contra de la inmensa mayoría del pueblo, porque, en primer lugar, esta última vive en una situación de pobreza tal que le impide en la práctica, en la realidad, pensar en política y organizarse para luchar por sus intereses, preocupada solamente por la incertidumbre de si tendrá lo necesario para alimentarse al día siguiente.
Además, en los países capitalistas desarrollados y subdesarrollados, las leyes e instituciones electorales están diseñadas para dar cabida sólo a los partidos de los diferentes sectores de la burguesía, manteniendo marginados, sin registro y hasta en condiciones de ilegalidad, a los partidos comunistas, socialistas, marxistas-leninistas, de izquierda o de la clase obrera.
Otra característica importante de esta “democracia” es el control que ejercen los partidos de la burguesía, el gobierno y los grandes empresarios sobre la mayoría de los sindicatos, anulándolos como instrumentos de lucha en favor de los trabajadores.
Por último, un rasgo común de la democracia burguesa es la dictadura de los grandes monopolios de la comunicación, que anula, en la práctica, la libertad de expresión y de manifestación de las ideas de la mayoría del pueblo, al que impone la manera de pensar que a la gran burguesía nacional y trasnacional conviene.

La democracia en México

Si bien la Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue una revolución democrático-burguesa, es decir, dirigida por la burguesía con el propósito de llevar a nuestro país al capitalismo, también es verdad que tuvo las características de ser, además, un movimiento popular y antimperialista, porque en ella participó el pueblo (indígenas, campesinos y obreros) y porque se propuso el logro de la independencia económica y política de la nación.
De esta manera, las características muy peculiares de nuestro movimiento revolucionario trajeron igualmente avances en el campo de la democracia y en lo político-electoral, primero porque logró un avance extraordinario en la elevación del nivel de vida del pueblo en lo que se refiere a la educación, salud, alimentación, empleo, ingresos, etcétera.
Asimismo, se concedió el derecho al voto a la mujer; se estableció en la Constitución el voto libre, universal, secreto y directo; se aprobó una ley electoral con la que se creó un sistema de partidos políticos; se instituyeron los diputados de partido o plurinominales, y partidos de la clase obrera, como el Popular Socialista (PPS) y el Comunista Mexicano (PCM), pudieron participar en las elecciones, y tener representantes en la Cámara de Diputados y aún en el Senado de la República.
Si bien algunos minimizan y menosprecian la democracia surgida de la Revolución Mexicana, que sobrevivió hasta la llegada al poder de los neoliberales, era claramente superior a las “democracias” de los países desarrollados, como los Estados Unidos, donde existen dos partidos políticos con registro que sólo representan los intereses de los diversos grupos monopólicos, y a la que hoy tenemos en México, donde la clase trabajadora vive en la miseria y no tiene voz ni representación alguna en las instancias de Poder, exactamente igual que en la “democracia” norteamericana.

La Reforma Política: un gran banquete al que el pueblo no está invitado

La llamada Reforma Política propuesta por Peña Nieto y aprobada recientemente por diputados y senadores, solamente da continuidad a las reformas a las leyes electorales, a la “ciudadanización” de los organismos electorales y a la creación del Tribunal Federal Electoral (Trife), que tuvieron lugar durante los últimos 30 años de gobiernos neoliberales priistas y panistas, y a las llamadas candidaturas independientes o ciudadanas, a la iniciativa ciudadana y a las consultas populares, aprobadas durante el pasado gobierno panista de Calderón Hinojosa.
¿Qué fue lo que ahora se aprobó? Principalmente la reelección de diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales y el incremento del 2 al 3% de la votación para que un partido político conserve su registro.

¿Beneficiará esta reforma al pueblo mexicano?

Definitivamente no. ¿En qué nos benefició el Trife y la “ciudadanización” de los organismos electorales? En nada, pues el Trife y el IFE han sido instrumento de la derecha para negar y arrebatar el registro a partidos de verdadera izquierda como el PPS, y para entrometerse en la vida interna de los partidos progresistas y democráticos, muy al estilo del fascismo, mientras que los grupos y posiciones de derecha se han fortalecido en todas las instancias y organismos electorales.
El mayor “logro” de estas primeras reformas electorales fue el llevar al poder a un panista reaccionario hijo de extranjeros, Vicente Fox, sujeto ignorante que sólo dio continuismo a las políticas neoliberales iniciadas por el priista Miguel de la Madrid en 1982.
Por otra parte, a las candidaturas “ciudadanas” o “independientes”, a la iniciativa “ciudadana” y a las consultas populares, sólo tendrán acceso las clases privilegiadas.
Es más, estas modalidades de participación político-electoral abrirán las puertas a la injerencia directa en las elecciones a los grandes empresarios reaccionarios, a los narcotraficantes y a la delincuencia organizada, que son los únicos, aparte de los partidos y el gobierno, que tienen el poder económico para lanzar sus candidaturas o las de sus incondicionales, promover iniciativas y proponer consultas populares, no así el pueblo mexicano.
Ya ni se diga de la reelección de diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales, pues, como ya señalamos anteriormente, los partidos con registro sólo representan los intereses de los diferentes sectores de la burguesía, desde los de los grandes empresarios hasta los de la pequeña burguesía, pero no los de la clase trabajadora mexicana. ¿Así que en qué podrá beneficiar esto a más de 80 millones de mexicanos que vivimos en la pobreza y en la miseria?

Conclusión  

Para que en un país exista un verdadero régimen democrático es necesaria la combinación de, mínimo, tres factores: un pueblo que no viva en la miseria, un sistema electoral que permita la participación de los partidos de la clase trabajadora y el respecto efectivo al voto universal, libre y secreto.
La existencia de dos o más partidos políticos en un país no garantiza la democracia cuando estos representan sólo los intereses de una clase social, en este caso los de los distintos sectores de la burguesía.
La alternancia del poder no es sinónimo de democracia y eso lo vivimos en nuestro país cuando al panista Fox se le entregó la Presidencia de la República por parte de su antecesor Ernesto Zedillo: la situación material de los mexicanos no mejoró, al contrario, empeoró; los partidos de la clase obrera continuaron en la ilegalidad y los fraudes electorales llegaron a su apogeo.
Por último: ¿De qué sirve la aparente división de Poderes si todos ellos sirven a los intereses de la oligarquía nacional y de los monopolios trasnacionales, y desde los cuales se atacan y violan los derechos de la clase trabajadora mexicana, y de los partidos que defienden sus intereses?
Por todo lo anterior podemos concluir que en México, en nuestro país, no vivimos en una verdadera democracia, sino en una dictadura encabezada por la gran burguesía nacional y trasnacional.

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Oceanografía: la corrupción que viene

El problema con la empresa petrolera “Oceanografía” no consiste sólo en investigar y castigar a los grandes empresarios, miembros prominentes de partidos y a los funcionarios corruptos implicados.
El problema real es que con la Reforma Energética, esta corrupción se institucionalizó, y no nos alcanzarán los abogados, el dinero y los jueces para castigar los actos de corrupción y criminales que se vienen.
Se imaginan cuando a la Exxon, a la Chevron o a alguna otra trasnacional se les descubran actos de corrupción: con su poder y dinero, ¿quién o qué gobierno será capaz de castigarlas?
Entonces regresamos al pasado: Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo por la corrupción de las grandes empresas petroleras trasnacionales, su violación constante a las leyes mexicanas, y la explotación salvaje que hacían de nuestro petróleo sin ningún beneficio para México, así como de la mano de obra barata de los mexicanos. ¡Ahora volveremos a lo mismo, y peor!
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

miércoles, 22 de enero de 2014

La Desnacionalización Petrolera del 2013

Por: Roberto Escamilla Pérez.

El 12 de diciembre de 2013 fue el día más triste y negro desde que hace más 30 años los neoliberales priistas y panistas arribaron al poder, pues fue aprobada por el Poder Legislativo de la Nación una "Reforma Energética" que inicia, legalmente, la entrega del petróleo y de la industria eléctrica a los monopolios extranjeros y a la oligarquía nacional encabezada por Carlos Slim y Emilio Azcárraga.
Es cierto, fue difícil cuando desde el gobierno de Miguel De la Madrid, y hasta hace relativamente poco tiempo, sólo unos cuantos, unos pocos mexicanos, eran conscientes de lo que el neoliberalismo y las privatizaciones significaban, y luchaban como David contra Goliat, mientras que muchos "políticos de izquierda" pugnaban por la "democracia" sin comprender el artículo 3o. de nuestra Constitución, donde está plasmado su verdadero significado.
También fue duro ver cómo se iban vendiendo todas y cada una de las empresas e instituciones nacionalizadas o creadas por la Revolución Mexicana en base a los artículos 27 y 28 constitucionales, como los bancos, las carreteras, los ingenios azucareros, los ferrocarriles, las minas, los puertos y aeropuertos, la siderurgia, la CONASUPO, las de fertilizantes, la petroquímica, televisoras, Teléfonos de México (TELMEX), las comunicaciones vía satélite y hasta la tierra organizada en ejidos, y se saboteaba y debilitaba intencionalmente, desde el mismo gobierno como hasta hoy ocurre, a Petróleos Mexicanos (PEMEX), a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC), a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a la Seguridad Social y a la educación impartida por el Estado.
Fue triste igualmente ser testigos de cómo se privatizaban los organismos e institutos electorales argumentando su "ciudadanización", naciendo el Instituto Federal Electoral (IFE), el Tribunal Federal Electoral (Trife) y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), verdaderos engendros neoliberales que únicamente han servido para dilapidar enormes recursos públicos, para entrometerse en la vida interna de los partidos democráticos y progresistas, y para favorecer a la derecha neoliberal representada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido (de) Acción Nacional (PAN), pues su primer gran “logro” fue ser cómplices del arribo a la Presidencia de la República de un personaje de la derecha e hijo de extranjeros, del panista Vicente Fox.
Igualmente fue sumamente difícil superar los fraudes avalados por los organismos electorales "ciudadanizados", que le arrebataron al pueblo mexicano el triunfo al menos en tres ocasiones: la primera en 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue candidato presidencial por el Frente Democrático Nacional (FDN), y las últimas dos en las que Andrés Manuel López Obrador luchó y ganó realmente la Presidencia de la República.
Es decir, desde 1988 los neoliberales hubiesen sido expulsados del gobierno, pero su poder económico, el fraude, la corrupción, la compra de votos, las amenazas y presiones, y el apoyo que siempre les han brindado los monopolios televisivos y el imperialismo norteamericano, lo impidió.
Sin embargo, nada se compara con lo ocurrido el 12 de diciembre pasado, porque Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) eran los últimos bastiones que nos aseguraban, manejándolos con sentido patriótico y nacionalista, un desarrollo independiente, mantener la soberanía nacional y elevar de manera constante el nivel de vida del pueblo mexicano, en pocas palabras: el futuro de la Nación.
Y aunque la batalla no ha terminado, sino que tomará otros cauces, formas de lucha y estrategias, hoy podemos decir que los diputados y senadores que votaron a favor de la Reforma Energética propuesta por Peña Nieto traicionaron a la Patria y que, para su desgracia, han manchado sus nombres para siempre, y han perdido el honor, porque se puede vivir en la pobreza, como lamentablemente millones de mexicanos lo haremos durante quién sabe cuántos años más, pero no se puede VIVIR (así, con mayúsculas) sin HONOR.

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LA HISTORIA DEL PETRÓLEO

- Papá, tú que fuiste diputado, explícame la historia del petróleo en México, ¿sí?
- Mira "mijito", hace muchos años la industria petrolera y el mismo petróleo no eran de los mexicanos, y en 1938, un Presidente llamado Lázaro Cárdenas los nacionalizó pensando que éramos capaces de manejarlos y de sacarles provecho en favor nuestro.
- ¿Y luego papi?
- ¡Ah!, pues en el 2013, nosotros los diputados y el gran Presidente Peña Nieto consideramos que no teníamos la capacidad de manejar una empresa como la petrolera y se la regresamos a los norteamericanos, claro, junto con el petróleo.
- ¡Ah, ya entendí! Entonces yo voy a estudiar para ser empleado de los extranjeros pues ellos sí tienen la inteligencia suficiente para dirigir las empresas, ¿verdad?
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

jueves, 5 de diciembre de 2013

martes, 3 de diciembre de 2013

El último año de una dictadura de treinta

Por Roberto Escamilla Pérez

No, el título de este artículo no hace referencia a la dictadura porfirista, sino al primer año de gobierno de Peña Nieto, porque éste es solamente un año más de la dictadura neoliberal que inició con Miguel de la Madrid, cuyo balance no es distinto al que se pudo haber hecho de cada uno de los últimos 30 años, y que puede resumirse en una sola palabra: desastre.
Así, en todos estos años hemos tenido un mismo gobierno con diversos rostros, con matices, claro, unos más torpes e ignorantes que otros, otros más cínicos, más déspotas o más represores, o más radicalizados hacia la derecha, con rasgos fascistoides, pero el gobierno de Peña Nieto reúne todas y cada una de estas características.
En el siglo pasado, durante la etapa en la que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) era dominante, el maestro Vicente Lombardo Toledano, líder genial de la clase obrera mexicana e internacional, relató que en una ocasión, al entrar a la oficina de algún funcionario de no muy alto nivel, observó la fotografía del Presidente de la República en turno y preguntó por qué daba la impresión de que el cuerpo no correspondía a la cabeza, es decir, había cierta desproporción entre ambas partes.
La respuesta del funcionario fue simple: le dijo que para no tener que cambiar el cuadro completo, sólo le recortaban la cabeza a la fotografía y le colocaban la del Presidente de la República en turno.
Lo anterior ejemplifica claramente la situación que vivimos los mexicanos desde hace 30 años: hemos tenido exactamente el mismo tipo de gobierno; sólo la persona que lo encabeza ha cambiado.

Nuevos nombres, viejas estrategias

Para engañar e intentar convencer a los mexicanos de las “bondades” del neoliberalismo, de las privatizaciones y de las contrarreformas constitucionales, De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox, argumentaron primero la necesidad de acabar con el “Estado obeso”; después que el Estado es “mal administrador”; se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC), que, dijeron, convertiría a México en un país desarrollado y del “primer mundo”; Salinas inventó la “filosofía” del “liberalismo social” al ser desenmascarado como neoliberal; se dijo que para repartir la riqueza primero habría que generarla y, finalmente, que había que “vender bienes para remediar males”.
A partir del gobierno panista de Felipe Calderón, el “cuento chino” pasó a ser la “necesidad” de aprobar las llamadas “reformas estructurales”, supuestamente para generar empleo, acabar con la pobreza, incrementar las inversiones extranjeras y lograr el crecimiento de la economía nacional.
Sin embargo, el llamado “Presidente del empleo” no logró hacer pasar ninguna reforma porque la correlación de fuerzas no le favorecía. Además, sus potenciales aliados, los neoliberales del PRI, se encontraban atados de manos por dos circunstancias especiales: tenían que actuar como “oposición” para no perder más votantes y, en segundo lugar, sus estatutos les impedían aprobar reformas constitucionales que permitieran la inversión privada, nacional y extranjera, en Petróleos Mexicanos (PEMEX) y en la industria eléctrica, y, por tanto, se vieron imposibilitados de aliarse con el PAN para aprobar la “madre de las reformas estructurales”: la Energética.

Peña Nieto: el ala derecha de la derecha

Al llegar Peña Nieto al poder, su signo distintivo ha sido el énfasis que ha puesto precisamente en las “reformas estructurales”, a grado tal que ya se han aprobado tres de ellas: la Hacendaria, la Laboral y la Educativa, pese a la oposición de la gran mayoría del pueblo mexicano, lo que ha provocado manifestaciones populares que no se veían desde aquellas en las que la clase obrera, encabezada por Vicente Lombardo Toledano, brindó su respaldo al Presidente Lázaro Cárdenas para la Expropiación Petrolera.
Otra característica de este gobierno ha sido su estrecha alianza con la derecha tradicional representada por el PAN, a grado tal que podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que Peña Nieto pasó a ser el ala derecha de la derecha, tanto que el PAN tendría la razón de presumir, como lo hizo durante el gobierno de Salinas de Gortari, de que Peña Nieto está gobernando con su programa.
Finalmente, el poner oídos sordos a las demandas del pueblo, su cerrazón al diálogo, la represión que ha ejercido, principalmente en contra la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), y el lenguaje agresivo del propio Peña Nieto y de su Gabinete de Gobierno, como Emilio Chuayffet (Secretario de Educación Pública) y Miguel Ángel Osorio Chong (Secretario de Gobernación), así como por parte del jefe de la bancada de su partido en el Senado de la República, Emilio Gamboa Patrón, y el de la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, tiñen al primer año de este gobierno con auténticos tintes fascistas, que no presagian sino mayor intolerancia y represión para lo que resta del sexenio, a tal grado de que si al gobierno de Calderón lo consideramos en su momento como el “gobierno del miedo”, el actual fácilmente se ganará el calificativo del “gobierno del terror”.

¿Hemos avanzado en 30 años de dictadura neoliberal?

Los mexicanos debemos preguntarnos cuál de los graves problemas nacionales han resuelto los neoliberales en los 30 años que llevan en el poder. ¿Han resuelto la pobreza, la desnutrición y los problemas de salud relacionados con ésta, el déficit de vivienda, el desempleo, los bajos ingresos, el deterioro del poder adquisitivo de los salarios, la oferta educativa y su calidad, o fenómenos como la corrupción, la violencia, la inseguridad pública y la impunidad?
¿Acaso hemos avanzado en el fortalecimiento de nuestra independencia económica y política, en el crecimiento de la pequeña y mediana industria nacional, en la elevación del nivel de vida del pueblo, en la impartición de justicia o podemos considerarnos hoy un país más democrático cuando cerca de 80 millones de mexicanos viven en la pobreza y la clase obrera no cuenta con auténticos representantes en el Poder Legislativo de la Nación, ni en ninguna otra instancia de gobierno?
Siempre han puesto como pretexto que los cambios no pueden realizarse en un año, ni siquiera en un sexenio: ¡Pero ya llevan 30 años de gobierno, y lejos de resolver los problemas del pueblo y de la Nación, los han agravado y nos conducen directamente al abismo!

A la dictadura sólo le restan cinco años

Desgraciadamente, a esta dictadura neoliberal le restan todavía cinco años, lo que la hará más larga que la del propio Porfirio Díaz, periodo en el que las fuerzas democráticas y progresistas deberán fortalecer su unidad y su trabajo entre el pueblo mexicano, para incrementar su conciencia, organización y lucha en todos los frentes, siempre por la vía pacífica.
Lo anterior permitirá, uno, impedir la aprobación de más “reformas estructurales” neoliberales, especialmente la Energética, evitar que se continúe empobreciendo a los mexicanos y, por último, derrotar en las próximas elecciones a la oligarquía en el poder y formar un gobierno de nuevo tipo en el que los neoliberales no tengan cabida, un gobierno que retome con nuevos bríos, metas y estrategias, los objetivos que se propuso la Revolución Mexicana iniciada en 1910: la independencia económica y política de la nación, la elevación constante del nivel de vida del pueblo y la ampliación del régimen democrático.
Correo electrónico: a_babor@hotmail.com

domingo, 1 de diciembre de 2013

Video del discurso de López Obrador en el Zócalo, el primero de diciembre del 2013, en defensa del petróleo.

http://youtu.be/OIeHeVLp5Z4


DISCURSO DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR EN DEFENSA DEL PETRÓLEO Y CONTRA LAS REFORMAS A LOS ARTÍCULOS 27 Y 28 CONSTITUCIONALES.

México, Distrito Federal, a 01 de diciembre de 2013

Amigas y amigos:

Antes que nada mi agradecimiento sincero a todas y todos ustedes por su presencia en este importante acto.
Desde el 8 de septiembre nos hemos congregado en cinco ocasiones y ustedes, enfrentando todo tipo de adversidades, han respondido al llamado para defender la economía popular y el petróleo.
Es muy importante que en momentos como éste, haya mujeres y hombres decididos a luchar por el presente y el futuro de la nación; sobre todo, cuando se trata de prevenir un mal mayor, algo que todavía no sucede pero que de permitirse, agravaría la tragedia económica, política y social de México.
Actuar como lo estamos haciendo requiere de un grado superior de conciencia: luchamos por convicción, sin depresión ni fatalismo; no aceptamos la pobreza material, pero tampoco el latrocinio y la opresión; vivimos de manera consciente, como lo han hecho en la historia de México los que han luchado por la libertad, la justicia, la democracia y la independencia.
Ese es el espíritu que llevó a Hidalgo y a Morelos a arriesgar y a entregar la vida por la causa de la igualdad y de la soberanía; el que permitió a Juárez mantener una inquebrantable fe hasta lograr la restauración de la República; el que impulsó a Madero a dejar la vida muelle de su familia acomodada y desafiar al dictador; es el que mueve el corazón de todos los que acompañan este movimiento de resistencia que, es por sobre todas las cosas, una revolución de las conciencias.
Repito: ustedes representan la voluntad honrada que se subleva ante la injusticia, ustedes luchan por una nueva vida y trabajan por una patria nueva.
Estamos aquí para evitar un gran atraco que, consideramos, terminaría de cancelar el futuro de los mexicanos y de destruir al país. Una minoría sin escrúpulos, enajenada por la ambición material, luego de haberse quedado con las empresas públicas, los bancos, los ferrocarriles, las minas y otros bienes del pueblo y del país, buscan ahora apoderarse del sector energético nacional.
Hemos dicho muchas veces que las reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución, no van dirigidas en realidad a impulsar el crecimiento económico, la creación de empleos y el bienestar de los mexicanos. No hay nada en esas reformas para darle el valor agregado a la materia prima, para construir refinerías y dejar de comprar la gasolina en el extranjero, ni para fomentar la industria petroquímica.
No se busca tampoco utilizar las ventajas comparativas que significa, en un mundo globalizado, el poseer petróleo para reducir los costos de los energéticos e industrializar a México.
Se trata, simple y llanamente, de que las empresas extranjeras se hagan cargo de perforar los pozos petroleros y se apropien de la mitad de la producción. Eso es lo que significan, en esencia, los llamados “contratos de utilidad compartida”. Quienes promueven esta reforma quieren agujerear compulsivamente todo el territorio nacional hasta agotar las reservas petroleras de México.
Para ello, esgrimen pretextos burdos e insostenibles, que rayan en la irracionalidad. Dicen que se requiere de inversión extranjera, porque no hay recursos económicos para financiar al sector energético, cuando Pemex es una de las empresas más rentables del mundo.
Alegan que no tenemos tecnología, cuando en México desde hace 100 años hay experiencia en exploración y perforación de pozos petroleros.
La tradición petrolera en nuestro país se origina desde que se empezó a utilizar el petróleo con fines industriales.
Sostienen, entre otras mentiras, que no es negocio refinar el petróleo en México, cuando Estados Unidos, en los últimos 10 años, ha triplicado su capacidad de refinación de crudo y obtiene grandes ganancias de la venta de las gasolina; por cierto, es allá a donde enviamos el crudo y luego nos lo regresan, porque les compramos más de la mitad de la gasolina que consumimos en el país.
Ante la falsedad de que sólo nos oponemos y no tenemos propuesta, decimos de nuevo que especialistas de nuestro movimiento han presentado proyectos alternativos, obviamente, distintos a los que ha venido imponiendo, en materia de política petrolera, la tecnocracia corrupta.
En esencia, nuestra propuesta ha sido combatir la corrupción en Pemex, desmantelando a las bandas que operan al interior de esa empresa pública y que se han dedicado a la ordeña de ductos, a medrar con la entrega de contratos, al transporte de los combustibles, la compra de las gasolinas y otros negocios ilícitos.
Para modernizar a Pemex hay que impedir además, que se sigan haciendo jugosos negocios desde las cúpulas del poder, hay que poner un alto a los acuerdos que se toman desde Los Pinos en beneficio de políticos y empresarios de Washington, Texas, Madrid, Londres y de otras latitudes; hay que evitar que sigan robando los allegados de Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. 
Sólo con esta limpia se obtendrían miles de millones de pesos. Si a esto se añade la decisión de no vender petróleo crudo al extranjero, sino procesar toda la materia prima en nuestro país, construyendo aquí las refinerías e impulsando la industria petroquímica, se estaría logrando realmente la transformación que Pemex necesita.
Sin embargo, esta no es la idea de los actuales gobernantes. En sentido estricto ellos no son servidores públicos, sino viles mercaderes. Es un contrasentido pensar que con la entrega de las ganancias del petróleo a las corporaciones extranjeras, vendrán el crecimiento económico, la generación de empleos y la reducción de las tarifas de energía eléctrica y de gas.
Desgraciadamente, va a ser lo opuesto. Vamos a tener menos presupuesto público, continuará el estancamiento económico y el desempleo, y será más profunda la crisis de inseguridad y de violencia.
Pero no se trata sólo de vivir para contarlo, para poder decir el día de mañana que teníamos razón, sino de evitar lo inminente; el sufrimiento, los conflictos y el hundimiento del país. Por eso estamos aquí, para impedir la trágica felonía que tiene como prólogo un acto de traición a México porque cada vez  va quedando más claro que Peña pactó en el extranjero la entrega del petróleo y es público y notorio que lo único que le importa es cumplir, a como dé lugar, ese compromiso.
Hace unos días, por ejemplo, Manlio Fabio Beltrones, dijo que el gobierno estaba dispuesto a concederle al PAN su demanda de reforma electoral, con tal de que le ayudara a lograr la aprobación de la reforma energética. En su momento sostuvimos que Peña, luego de haber pactado en el extranjero, había llegado al acuerdo con dirigentes del PRD para que aprobaran la reforma fiscal y con los del PAN había negociado la reforma energética.
Aquí conviene volver a decir que las dos reformas son parte de lo mismo. Aumentaron los impuestos y el déficit, es decir, autorizaron la contratación de deuda pública, porque saben que se tendrán menos ingresos y menos presupuesto cuando se compartan las ganancias del petróleo con los extranjeros.
Por eso también es muy hipócrita la actitud de los dirigentes del PAN que se opusieron a la reforma fiscal, cuando saben perfectamente que si se aumentaron los impuestos fue por la reforma energética que ellos ahora están decididos a apoyar.
Pero venimos a este acto a terminar de ponernos de acuerdo en cómo impedir que se lleven a cabo las reformas constitucionales. Ya se aprobó un plan de acción de desobediencia civil pacífica; sin embargo, les propongo que la demanda central de nuestro movimiento siga siendo el que se consulte a todos los mexicanos antes de imponer las reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución.
Es decir, que en estos días previos al dictamen, continuemos, por todos los medios a nuestro alcance, comunicando a la sociedad un hecho básico: que ni Peña ni los legisladores tienen legitimidad para imponer una reforma de tanta trascendencia sin consultar a los ciudadanos. Que quede claro: nuestra única y principal demanda es que primero se consulte al pueblo de México.
Es particularmente importante, también, que en estos días cruciales hagamos frente a la campaña permanente que los medios de desinformación del régimen oligárquico mantienen en contra nuestra. Debemos explicar a nuestros familiares, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros vecinos, que no somos un grupo de alborotadores ansiosos por romper el orden público, por el contrario, actuamos en defensa de la Constitución, las leyes y la convivencia pacífica entre mexicanos.
Debemos exponer que es el gobierno oligárquico el que pretende, con su reforma energética, subvertir el orden constitucional; son ellos los subversivos: los oligarcas apoderados de las instituciones, son quienes, por su infinita ambición, buscan, una vez más, violentar el pacto social de México.

En cuanto a los cercos al Senado, a la Cámara de Diputados y a los congresos locales, les recuerdo lo siguiente:

Debemos estar atentos al llamado que se hará para iniciar la acción, en cuanto, comience el trámite de dictaminación de las reformas en el Senado.

Hagamos el compromiso de estar todos presentes. Obviamente, me incluyo; ahí voy a estar todo el tiempo.

Reafirmamos el carácter pacífico de nuestro movimiento. Todas las acciones de resistencia se llevarán a cabo bajo el principio de la no violencia. Nada de encapuchados. Cada uno de nosotros debe estar pendiente para no permitir la participación de infiltrados ni provocadores mandados por el régimen.

La coordinación de los cercos a las cámaras de Senadores y Diputados y a los congresos locales, estará a cargo de los dirigentes de MORENA.

Por razones obvias, los primeros en llegar a los lugares acordados deberemos ser los que vivimos en el Distrito Federal y en los municipios conurbados del Estado de México.

También les recuerdo, de manera especial, que el próximo sábado 7 de diciembre vamos a llevar a cabo el segundo apagón en protesta por el aumento mensual a las gasolinas. Les pido que corran la voz para que ese día, de 7 a 8 de la noche, muchos ciudadanos apaguemos la luz y mantengamos encendida la llama de la esperanza.

Amigas y amigos:

Es muy importante que en estos días definitorios convoquemos a todos los ciudadanos de organizaciones sociales, civiles y políticas a luchar unidos en defensa del petróleo. Tenemos, como es natural, diferencias, pero nada, absolutamente nada, puede estar por encima del interés del pueblo y de la nación.
Aquí aprovecho para reiterar nuestro compromiso y solidaridad con las maestras y los maestros de México, que luchan en defensa de sus derechos.
Lo mismo expreso a los trabajadores electricistas y a los mineros, así como a las y los sobrecargos, administrativos y pilotos; expreso también nuestro reconocimiento y nuestro apoyo a los defensores de derechos humanos, a los familiares de las víctimas de la violencia y a todos los luchadores sociales del país.
Asimismo, informo que mañana voy a enviar a los empresarios de México una carta en la que explico las razones por las que nos oponemos a la reforma energética; en ella les informaremos que, a diferencia de lo que se sostiene en la propaganda oficial, todos los mexicanos, incluido los sectores empresariales del país, resultarían gravemente afectados con la entrega del sector energético a los extranjeros.

Amigas y amigos:

Muchas gracias por la compañía en estos momentos cruciales. No me despido de ustedes porque nos vamos a seguir encontrando; les convoco a que, juntos, sigamos haciendo historia y que, con toda firmeza, gritemos:

¡Viva la Constitución!
¡Viva la industria petrolera nacional!
¡Viva la libertad!
¡Viva la dignidad!
¡Viva la justicia!
¡Viva la soberanía!
¡Viva México!
¡Viva México!

¡Viva México!